Sierva de Dios Sor Teresa Chikaba, O.P., “la Santa Negrita”

Sierva de Dios Teresa Chikaba 1

Sierva de Dios Sor Teresa Juliana de Santo Domingo Chikaba, Sor Teresa Chikaba (Cuadro al óleo de Blanca Chávarri, 1961)

¿Será la primera dominica contemplativa de raza negra elevada al honor de los altares? Salamanca nos conserva el recuerdo de “la Santa Negrita”, como era comúnmente llamada.

Nació en 1676, hija de rey de la costa occidental africana. De su patria sabemos que fue evangelizada por los capuchinos después de 1686, y que pertenecía a la Guinea. Su biógrafo llama a ese reino “Mina Baxa del Oro”. Ella recibió el nombre de Chikaba y estaba destinada a ser la heredera del trono. Pero, desde su niñez, su alma palpaba una inquietud desbordante en la búsqueda espiritual y su encuentro con el Dios verdadero que no conocía pero que sentía con fuerza. La venturosa aparición de la Virgen con el Niño Jesús -que mostraban una blancura inmaculada-, en un manantial cercano a su casa, la conmovió sobremanera para siempre.

A los diez años de edad fue capturada en una playa por un navío español. Fue bautizada en Santo Tomé y desembarcada en Sevilla. Por su condición de princesa real no corrió la suerte de otras esclavas; fue llevada a Madrid y presentada al rey Carlos III, el cual la confió a los cuidados de los marqueses de Mancera. Estos, al principio, la trataron más como hija que como esclava.

Posteriormente, rechazaría un ventajoso matrimonio con un príncipe de su tierra, llegado en 1700 a la Corte de Madrid, enviado desde Francia por Luis XIV.

Intentó ingresar en un convento, pero fue rechazada en todos los de Madrid por ser negra. Finalmente, entró en el convento de terciarias dominicas de la Magdalena, vulgo de la Penitencia, de Salamanca. Sin embargo, el obispo no permitió, en un principio, que entrara más que en calidad de sirvienta de la comunidad. Más tarde se le concedió tomar el hábito. Hizo su profesión solemne el 29 de junio de 1704, con el nombre de Teresa Juliana de Santo Domingo.

Después de llevar una vida virtuosísima en el convento durante 44 años, murió el 6 de diciembre de 1748. El Capítulo Provincial de los dominicos, celebrado el año siguiente en Toro, hace un acabado elogio de esta santa religiosa. Sus restos reposan hoy en el convento dominicano de las Dueñas de Salamanca.

De su biografía, escrita por el R.P. Don Juan Carlos Pan y Agua (Paniagua), teatino, se hicieron dos ediciones en doce años, en 1752 y 1764. Imprescindible para profundizar en su vida es el libro de Sor María Eugenia Maeso, “Tshikaba, la princesa negra” (1998), un breve y acertado compendio de la obra de Panigua.

Destacó esta religiosa excepcional por una devoción ardentísima a la ecucaristía (adorándola o en actitud de adoración la representan todos sus retratos). También fue extraordinaria su devoción a la Virgen María, que tuvo intervenciones especiales en todas las etapas de su vida espiritual: desde el mismo momento del bautismo, pasando por la crucial aparición mariana del manantial hasta, finalmente con los años, emprender el viaje final de su vida.

Practicó todas las virtudes en grado heroico: una caridad a toda prueba, sobre todo en el cuidado de las enfermas de la comunidad, en la oración por los pecadores, los infieles y las almas del purgatorio; una fe y una confianza heroicas en las pruebas que el Señor le envió; desprecios y persecuciones que, primero en casa de los marqueses y después en el convento, se levantaron contra ella por el solo hecho de ser negra.

De su pureza angélica dejó constancia el Capítulo de Toro al decir de ella que “murió habiendo vivido 72 años sin mancha de pecado mortal”.

Fue constante su oración, y practicó grandes penitencias. Edificó a toda Salamanca con sus virtudes y con sus dones de curaciones, profecía y consejo. La ciudad conserva todavía el recuerdo de sus virtudes y los abundantes milagros realizados por su intercesión.

Sor Teresa Chikaba 2

Oración (uso privado)

Dios de misericordia, que derramaste en tu Sierva Sor Teresa Chikaba, ya en sus primeros años, un deseo profundo de buscar la verdad, el espíritu de oración y de adoración y el servicio sacrificado a los hermanos; concédenos, por su intercesión, la gracia de penetrar en la verdad de tu Palabra y la solicitud por los más pobres y necesitados. Por Jesucristo nuestro Señor.

(De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, en nada se pretende prevenir el juicio de la Iglesia. Esta oración no tiene finalidad alguna de culto público)
* Oración y texto tomados de su estampa devocional

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Fray Tomás Morales, O.P., dominico y mártir canario

Fray Tomás Morales, O.P. 1

Fray Tomás Morales, O.P: Sólo Dios y nadie más

Tomás María Morales Morales nace en el pago del Carrizal de Ingenio (Gran Canaria), el 12 de julio de 1907, en el seno de una familia cristiana y numerosa. El mismo día de su nacimiento es bautizado en la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso del citado lugar. Sus padres, Don José Morales y Doña Andrea Morales, a pesar de su condición humilde y una extensa prole, procuraron para sus hijos una buena educación, forjando -en todos ellos- una rica personalidad de elevados ideales y valores cristianos. El espíritu dominico estuvo siempre presente en su casa. Precisamente, una tía abuela y una tía paterna eran religiosas dominicas en el Convento de Santa Catalina de Siena de La Laguna (Tenerife).

Tomás fue un joven bueno y sensible; buen hijo y buen amigo. Tras recibir las primeras enseñanzas en su pueblo, a cargo de los profesores Don Jacinto Quevedo y Don Domingo Díaz, se traslada a la capital de la isla con el objeto de prepararse para su ingreso en la Escuela Apostólica de Almagro (Ciudad Real) de los Padres Dominicos. Excelente estudiante, destacó en el estudio de las lenguas clásicas y las orientales. Durante su período estudiantil en Las Palmas de Gran Canaria tuvo un percance -en cierto modo revelador- al sufrir la caída desde un tranvía de vapor, popularmente conocido como “la Pepa”, que por aquel entonces recorría los principales puntos de la ciudad hasta el Puerto de la Luz, resultando herido de gravedad con una fractura en el parietal derecho. Mientras le atendían en estado de inconsciencia repetía: “sólo Dios y nadie más”; evidente signo que la semilla fructífera de su vocación a Dios comenzaba a germinar en Tomás María. Otra conocida anécdota -cuenta su familia- fue durante una estancia vacacional en su pueblo del Carrizal, cuando regresando de oír misa con su padre se acercó a saludar a un señor de aspecto árabe qué, honrado al verse saludado en su lengua materna y por el trato amable de Tomás, no dudó en abrazarlo de manera emocionada en una escena que además de curiosa resultó muy entrañable.

El 21 de noviembre de 1919 llegó el Padre Tomás Morales a Almagro (Ciudad Real), donde tomó el hábito el 7 de octubre de 1923 en el Noviciado de los Dominicos. Su padre, viendo que la vocación de Tomás era firme y fuerte, dio el consentimiento definitivo para que su hijo ingresara en la Orden. Realiza los cursos de Teología y es ordenado sacerdote en marzo de 1931. Ofició su primera misa el 7 de abril de 1931, siendo sus padrinos de altar Fray Manuel Herba y Fray José Bádenes; y padrinos de honor, don Juan Agustín Morales Alemán y doña Adelaida Martel Navarro. Tras una corta temporada en Gran Canaria y posterior regreso a Almagro, es destinado -octubre de 1933- al convento de los Padres Dominicos de Almería, donde le sorprendió el Alzamiento Nacional que daría paso a casi tres sangrientos años de guerra civil. El 22 de julio de 1936, la Comunidad de PP.DD. decidió dispersarse al rendirse las tropas sublevadas en Almería, al mando del Teniente Coronel D. Juan Huertas Topete, y hacerse con el control las fuerzas milicianas armadas. Ante su acción represiva, el Prior del Convento Dominicano distribuyó los escasos fondos de los que disponían entre la Comunidad: repartieron a algo menos de 100 pesetas cada uno; consumieron las formas del sagrario y con un fraternal abrazo los despidió, dispersándose y refugiándose en casas particulares. Fray Tomás y otro compañero suyo, Fray Fernando, se cobijan en casa de una piadosa señora llamada Doña Teresa de Castro. Pero Tomás es muy pronto apresado -y en cierto modo, buscado-, pues no desea comprometer en ningún caso a esa buena mujer que lo había acogido en su hogar. Detenido en la calle es trasladado a la prisión provincial y de allí a un barco, algo parecido a una cárcel flotante. Durante la guerra civil española sería vilmente asesinado en Almería el 31 de agosto de 1936, al ser fusilado y arrojado a un pozo junto con sus Hermanos de Orden. Hombre valiente y ejemplo de fortaleza, hasta la misma hora de su muerte demostró su elevado espíritu cristiano aliviando y alentando a sus compañeros de martirio en el sufrimiento que padecen. Durante la guerra civil española miles de religiosos, cuya cifra todavía no es posible precisar con exactitud, morirían por el odio a la fe en una terrible persecución religiosa.

Ya en el mes de diciembre del año 1962, el Monseñor Teodoro Labrador, Arzobispo de Foochow, perteneciente a la Orden de Predicadores, visitó Gran Canaria acompañado del Vice-Postulador de las Causas de Beatificación y Canonización de los Padres Dominicos de la provincia Bética, el entusiasta valedor de la familia dominica y durante años Prior del Convento de Santo Domingo de Jerez, Fray José Plaza Montero (13 de septiembre de 1984), en misión relacionada con el expediente abierto de la causa de beatificación de los mártires dominicos (Causa de Almería), recogiendo de primera mano documentación y testimonios sobre la vida de Fray Tomás. A Fray Tomás Morales se suman otros cinco compañeros del Santuario establecido al amparo de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad: Juan Aguilar Donis, Fernando Grund Jiménez, dos hermanos cooperadores (Fernando de Pablos Fernández, Luis Mª Fernández Martínez) y don Fructuoso Pérez Márquez, periodista -director del diario católico “La Independencia”, padre de familia y ferviente seglar dominico.

Fray Tomás Morales, O.P.

Fray Tomás Morales, dominico: mártir de la fe, testigo veraz y fiel de Cristo.

El Padre Tomás Morales exclamó a sus compañeros de sacrificio al poco de morir: ¡Tened confianza en Dios, que pronto lo veremos! ¡Vamos a ser mártires de Cristo! A lo que ellos respondieron al unísono: ¡Viva Cristo Rey! De esta manera -en un acto de su inmensa bondad- morirían perdonando y apiadándose de sus verdugos.

Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,
para que muriendo y resucitando nos diese su Espíritu de amor.
Nuestros hermanos, mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por Él.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María, Reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad y
a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo,
el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Previa autorización de la Sagrada Congregación de Ritos, se constituyó el 23 de abril de 1962, oficial y solemnemente, el tribunal para la causa de beatificación y canonización, o declaración de martirio, de los religiosos dominicos de la Provincia Bética, en el monasterio y santuario de la Patrona de Almería, Santísima Virgen del Mar. Para presidir el tribunal llegó a Almería -como hemos señalado con anterioridad- el arzobispo dominico Monseñor Teodoro Labrador. Una vez constituido el tribunal y el jurado se cantaría en el templo una solemne Salve con exposición del Santísimo Sacramento.

Actualmente, la causa ha precisado de investigaciones complementarias y de una adecuada presentación, en conformidad con la normativa canónica vigente. El estudio de la «Positio» forma parte de un único volumen – junto a las «Positiones» de la “causa de los dominicos de Almagro” y la “causa de la Hermana Sor Isabel (Ascención de San José) Sánchez Romero”-, ya editado y entregado en la Congregación para las Causas de los Santos en el mes de septiembre de 2013. En realidad, las causas se presentan y se estudiarán individualmente. Primero examinará la «Positio» una «Comisión de Peritos en Historia», después la estudiarán algunos «Consultores Teólogos» y, por último, pasarán por el examen de un grupo de «Cardenales y Obispos Consultores».

Si los trámites previstos para el proceso de beatificación de Fray Tomás Morales, O.P., siguen su cauce puede ser el primer beato nacido en Gran Canaria y primer beato dominico de Canarias. Además se encuentran abiertos, y por buen camino, los procesos de beatificación del también grancanario Antonio Vicente González -educado en los dominicos de Agüimes y primer párroco de Santo Domingo de Guzmán en Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria); y del dominico Padre Cueto, Obispo de Canarias entre 1891 y 1908. También, aunque algo más lento de lo esperado, sigue abierto el proceso de beatificación de la monja dominica Sor María de Jesús de León Delgado (La Siervita), nacida en El Sauzal (Tenerife). Su cuerpo permanece incorrupto y cada 15 febrero gran cantidad de devotos acuden al convento de Santa Catalina de La Laguna a honrarla.

Quiera pronto el Señor que nuestros bienaventurados Siervos de Dios nacidos en Canarias, y aquellos otros que viniendo de fuera han sido buenos con nuestro pueblo, lleguen pronto a los altares. Tan necesario, tan deseado. 

Tomás Morales, O.P.

El Padre Tomás Morales vestido de paisano

A continuación, un interesante artículo del sacerdote e investigador Don Julio Sánchez Rodríguez sobre Fray Tomás Morales, O.P.:

Fray Tomás Morales Morales, O.P., carrizalero y mártir

El doctor Takashi Nagai y Midori

reliquias

Lo que edifica la paz no son los congresos y simposios, sino la fuerza de un amor sencillo y sincero

Takashi Nagai fue un médico radiólogo japonés, converso al catolicismo, que sobrevivió a la bomba atómica lanzada sobre la ciudad de Nagasaki. Desde aquel terrible acontecimiento, Nagai pasó el resto de su extraordinaria vida sanando física y espiritualmente a una población destrozada por la guerra, convirtiéndose en un héroe de la era atómica:

Takashi Nagai nació en una familia sintoísta en 1908, en Izumo, cerca de Hiroshima. En 1928, ingresó a la Facultad de Medicina de Nagasaki donde ya comienza a trazar su búsqueda espiritual. Un día, en 1930, llegó un telegrama de su padre: “¡Ven a casa!, tan rápido como sea posible”. Cuando llegó, se sorprendió al enterarse de que su madre había sufrido un derrame cerebral y ya no era capaz de hablar. Sentado al lado de su cama, leyó en sus ojos un último adiós. Esta experiencia de la muerte cambió su vida: “Con esta última mirada penetrante, mi madre demolió el marco ideológico que yo había construido. Esta mujer que me había traído al mundo y educado, esta mujer que nunca se había dado un momento de descanso de su amor por mí, me habló muy claramente en los últimos momentos de su vida. Su mirada me dijo que el espíritu humano continúa viviendo después de la muerte. Todo esto vino como una intuición, una intuición que sabía la verdad”.

A finales de 1931 es acogido providencialmente por la familia Moriyama, descendientes de una antiguo linaje de cristianos japoneses, y tiene la oportunidad de conocer a su joven hija, llamada Midori Moriyama, con la que descubre casi con desesperación los desórdenes de su vida. Toma una decisión y pide el bautismo, que recibe en junio de 1934, con el nombre de Pablo, en recuerdo de San Pablo Miki, mártir japonés crucificado en Nagasaki en 1597. Dos meses después se casa con Midori. El doctor Takashi Nagai, médico de Nagasaki, y su esposa formaron un matrimonio ejemplar: se amaban entrañablemente, daban cristiana educación a sus hijos, y sobre todo, tenían una firme devoción a la Santísima Virgen y al rezo del Rosario.

El 9 de agosto de 1945, a las 11:02 am, una bomba atómica explotó justo en Urakami, distrito del norte de Nagasaki habitado en su mayoría por católicos. En su guerra contra Japón, los líderes de los Estados Unidos han recurrido a una terrible arma: la nueva bomba atómica. Una primera bomba había sido lanzada en Hiroshima -el 6 de agosto-, y ​​una segunda devastó Nagasaki:

el rosario de MidoriDe la casa no se veía sino un montón de cenizas. No tardé en descubrir algunos restos  todavía calientes, completamente calcinados: era todo lo que me quedaba de Midori…pero muy  cerquita brillaba la cadena de su rosario y su crucecita -el regalo de la virgen, como él la llamaba-

Tras la experiencia sufrida en la guerra Takashi Nagai vivió sus últimos años dedicado a la oración y al cuidado altruista de enfermos. Además, escribe sobre su desarrollo profesional y de su excepcional experiencia de vida, convirtiéndose al mismo tiempo en un instrumento práctico para cicatrizar heridas individuales y colectivas. Sus escritos, traducidos a varias lenguas, han conmovido a personas de todo el mundo: son los pensamientos de un hombre humilde y de paz que transformó su vida en ayuda al prójimo. En 1949, y ya gravemente enfermo por las radiaciones de la bomba atómica, recibe otro nuevo regalo de la Virgen. Su Santidad Pío XII le envió como regalo personal, por medio del cardenal Gilroy, una preciosa imagen de la Virgen de Lourdes bendecida expresamente por el Papa para él.

Y, por fin, dos años después, recibió el gran regalo de la Virgen: al empezar el mes de María, el 1 de Mayo de 1951, moría santamente -esbozando una tenue sonrisa- este hombre de ciencia, caritativo para con el prójimo y apóstol de la Virgen. Takashi Nagai sería enterrado junto a Midori, su amada esposa. Para la tumba de ésta, él había elegido como epitafio: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra (Lc 1, 38); para la suya: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer (Lc 17, 10)

takashi-nagai

Su símbolo sería unas manos juntas para orar y entre ellas el rosario

Oración a Takashi Nagai (sólo para devoción privada)

Amado Dios, que llamaste a tu hijo Takashi Nagai
A difundir su experiencia de vida como:
Estudiante, científico, sanador, esposo,
Padre, soldado, buscador de la verdad,
Héroe, sobreviviente y creyente católico;
Que como el nuevo Job de nuestros tiempos nos enseña:
A mantener el corazón sereno en los momentos difíciles,
A valorar lo pequeño y el sentido del trabajo,
A no mostrar resentimientos hacia nadie,
A no maldecir a Dios cuando llegan las tragedias,
A tener fe en el Padre eterno y amor al prójimo;
Te pido humildemente que pongas tu mirada bendita en Japón,
Dignándote en glorificar a nuestro hermano Takashi Nagai
Y, confiando en que lo escuchas amorosamente
Te suplico me concedas el favor
Que encomiendo a su oración…
(Formule su petición)
Dios mío, así como guiaste a nuestro venerable Takashi
A devolver la esperanza de una nación,
Te pedimos que nos ayudes a devolver
La esperanza a quien necesita de tu Santo Amor
Logrando la Reconciliación y la paz en el mundo entero.

Amen.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

(La presente oración no tiene como finalidad el culto público. Ha sido tomada de: luchopm.blogspot.com)

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Nagai con sus hijos

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Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, humilde lego franciscano

Fray Juan de Jesús

Hermano Fray Juan de Jesús, tú que estás en la presencia de Dios, ruega por nosotros pecadores. Dios mío, te doy gracia por esa vida tan extraordinaria que Tu nos has dado, para que tomáramos ejemplo de ella para seguirte a Ti.

Fray Juan de Jesús Díaz nació en el municipio de Icod de los Vinos (Tenerife), en el seno de una humilde y cristiana familia dedicada a las labores de labranza. Fue bautizado en la Iglesia Parroquial de San Marcos el 20 de diciembre de 1615, recibiendo el nombre de Juan, en recuerdo de su abuelo materno Juan Díaz, del que además tomó el apellido. Juan era descendiente -por línea materna- del Mencey de Daute, el noble guanche Diego de Baute o Ibaute.

Sus padres no pudieron darle una carrera, dedicándose desde muy joven a trabajar como aprendiz en el oficio de tonelero, por entonces una próspera actividad debida a la gran tradición vitivinícola de la comarca y al pleno auge de las exportaciones por aquella época. Padeció los continuos maltratos del patrón del taller de toneles donde trabajaba, conducta beligerante que soportaba con oración y penitencia. Un día, víspera de la fiesta de San Juan, sufrió un accidente que le hizo perder el ojo izquierdo por las quemaduras sufridas al caer a una hoguera. Siempre llevó con cristiana resignación este incidente. Precisamente por ello es invocado para las personas con problemas de visión y ceguera.

Fray Juan de Jesus 1

“Yo no vine a la Religión a buscar a Dios, sino a conservarlo”.

Se traslada al municipio de Puerto de la Cruz para perfeccionarse y prosperar en su oficio. Frecuenta la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, y es en este lugar donde tiene lugar uno de los más reconocidos relatos sobre él: cuando se encontraba delante de la Iglesia entró en éxtasis y, según el testimonio de los presentes, se elevó con los brazos en cruz, levitando calle abajo hacia la popular plaza del Charco hasta llegar a la costa. A la muerte de su madre en 1646 ingresó en el convento franciscano de San Juan Bautista de Puerto de la Cruz, donde profesa como lego recibiendo el nombre de Fray Juan de Jesús, tras ser preparado espiritualmente por su confesor el Reverendo Padre Fray Mateo de Aguilar.

Fray Juan de Jesús, la Siervita y Amaro Pargo

“Fray Juan de Jesús, la Siervita y Amaro Pargo”.

Otro hecho destacado en su vida es que fue contemporáneo y conoció a la también Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Bello y Delgado (popularmente conocida como “La Siervita”), cuyo cuerpo permanece incorrupto en el convento de Santa Catalina de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, y a la que ayudó espiritualmente con su sabios consejos:

La popular Sierva de Dios, cuyo cuerpo incorrupto conservado en el monasterio de las Madres Catalina, en La Laguna, proclama su santidad, tiene el comienzo de su vida de religiosa vinculado a la intervención de Fray Juan de Jesús, que le dio las primeras lecciones espirituales. Cuando éste pasaba por las casas de La Laguna en demanda de limosnas para los pobres, siempre era atendido en la de los tíos y protectores de la Sierva de Dios, y les agradecía sus donativos con prudentes advertencias y sustanciosas pláticas, que escuchaba la joven María con gran devoción, la cual, por sus consejos, comenzó a frecuentar los sacramentos en la vecina iglesia de la Concepción. También hasta el retiro del convento de San Diego del Monte solía efectuar escapadas en compañía de una amiga, para escuchar la doctrina del lego y poderle comunicar los cuidados de su espíritu. En la iglesia recibía los Sacramentos y así crecía su amor a Dios. Estas escapadas las hacia con tal brevedad, incluso enfrentándose a los rigores del invierno, que apenas su familia notaba la ausencia. Se cuenta que, cuando residió la virtuosa joven entrar en religión en el convento de las Catalinas, a pesar del sigilo y la urgencia que se tuvo para que hiciera la profesión, Fray Juan de Jesús tuvo revelación sobrenatural de la noticia, por lo que, temprano, se dedicó a recoger flores, ramas y hierbas olorosas. Extrañados sus compañeros al verlo en tal actitud, lo interpelaban sobre su finalidad, qué fiesta había, a lo qué él respondía: -! Es para el dueño, porque hoy se casa¡ Una hora más tarde, un borriquillo era conducido por un campesino con el frondoso cargamento, para detenerse frente a la puerta reglar del convento de las Catalinas, y, las admiradas religiosas supieron que era un envío de Fray Juan de Jesús como presente a María, para que se adornara la iglesia con motivo de sus desposorios místicos, que era la joven que iba a ver adornada de tantas virtudes y santidad. Aún en el convento de estas monjas se conserva como preciada reliquia un rosario con cuentas de madera que, según la tradición, fue regalado por el Siervo de Dios a Sor María de Jesús.

(Del libro de D. Domingo Martínez de la Peña, “La Iglesia de san Marcos de Icod de los Vinos”)

SIERVO DIOS

“Hermanos, quien deja de pecar ama a Dios”.

Una vez lego de la Orden de San Francisco, y después de algún tiempo en el convento de San Juan Bautista, fue trasladado al Convento de San Diego del Monte en San Cristóbal de La Laguna, donde adquirió fama de santidad por su especial humildad, caridad con los pobres y enfermos, espiritualidad y prodigios, con frecuentes éxtasis y visiones celestiales. Famosos fueron también sus diálogos con importantes personajes que acudían a visitarle al convento, atraídos por su fama de santidad. Fray Juan, el siervo de Dios, porque con Dios hablaba desde el blanco rincón de su celda o desde el recoleto de su convento; la beatitud de su corazón orante recordaba, como el sonido de las campanas, la beatitud del Cielo. Asimismo, junto a esta gran consideración por el rezo tuvo una gran devoción a la Cruz y a la Virgen María.

Aquejado de una grave enfermedad y quebrada su salud debido a los trabajos y a las duras penitencias impuestas, falleció el 6 de Febrero de 1687 a la edad de setenta y un años, en el mismo convento de San Diego del Monte donde había residido durante más de cuarenta años. La isla entera de Tenerife se conmovió por la triste pérdida del querido Siervo. Acudió una multitud de creyentes a venerar el cadáver y concurrieron a su entierro feligreses de todas las parroquias de la isla.

La muerte del Siervo de Dios quedó justamente retratada en las páginas de “Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Juan de Jesús” del Padre Fray Andrés Abreu (sin duda, un documento clave para una futura canonización). Recientemente ha salido publicada una cuidada edición de la obra del Padre Abreu a cargo del Instituto de Estudios Canarios. Además, en la citada obra se aborda, con gran interés, destacados aspectos históricos y religiosos de la sociedad tinerfeña del siglo XVII:

“Dispusole el entierro para el siguiente dia à que convocò el dolor, y la devocion toda la Ciudad, y grà parte de los lugares comarcanos, Sàta Cruz, Tacoronte, el Sauzal, y MatanÇa; llamando la noticia de su muerte à quantos avia tenido atentos la experiencia de sus altos fervores, y el clamor de la fama de su perfecta vida. Y Dios que es quien mueve los grandes, y piadosos concursos en semejantes lances, para honrar en el fin de sus días à sus grandes amigos, conmutando sus abatimientos en honras, sus humildades en aprecios, sus persecuciones en glorias, levantando a los humildes, y fieles Mardoqueos de el abatimiento de los zaguanes, para que les sirvan de pajes los Amanes altivos, los aclame el pregon, los passee el respecto, los celebre la Fama, y los admire el mundo, conmoviò los coraÇones de tantos lugares, y pueblos, para que concurriessen à venerar el bendito cadáver, à besar las plantas del humilde, à codiciar las migajas de su xerga grossera.” 

Actualmente, la “Asociación de laicos Amigos de Fray Juan de Jesús – Siervo de Dios”, de Icod de los Vinos, se ha propuesto rescatar del olvido su figura. Asimismo, escenas de su vida se encuentran representadas en una serie de catorce pinturas realizadas por Domingo Martínez de la Peña, y agrupadas bajo el título”Las huellas de la humildad: el legado de Fray Juan de Jesús, el Siervo de Dios”.

Tumba de Fray Juan de Jesús (Ermita de San Diego)

Aquí yace el Siervo de Dios Fray Juan de Jesús, muerto en 6 de febrero de 1687:

Aquí se custodian los despojos de Fray Juan de Jesús, religioso lego de los menores de San Francisco, nacido en Icod en donde fue bautizado en 20 de Diciembre de 1615. Tomó el hábito de la orden Seráfica en el Convento de San Juan Bautista del Puerto de la Cruz, en 22 de Julio de 1646, pasando poco después a ser profeso de ésta santa casa de San Diego del Monte, en donde vivió hasta su muerte ocurrida en 6 de Febrero de 1687. Fue religioso de rarísima humildad y pobreza. Con el dulce encanto de su palabra y ejemplo ponía fuego de amor de Dios en los corazones más tibios y con sus fervorosos clamores sobre el juicio, temor saludable en los más obstinados. R.I.P.”.

A FRAY JUAN DE JESÚS. (1615 – 1687)

Sencillez y Rectitud
fue su fuente de Grandeza
de Corazón, y Pureza
de Sentimiento y Virtud.
 
Fue en Icod su humilde cuna,
Juan Díaz, de padres pobres,
aunque con ancestro noble,
y falleció en La Laguna.
 
En San Marcos bautizado,
fue aprendiz y tonelero,
descalzo y sufrido obrero,
de su patrón maltratado,
que en Vísperas de San Juan,
a la Hoguera lo lanzó,
y en Garachico perdió
su ojo izquierdo al dañar.
 
Los domingos asistía
a la Misa, sin fallar,
a en ella participar
de Oración y Eucaristía.
 
Para poder acceder
a Lego, con gran esfuerzo,
y aprender el Santo Texto,
llegó por fin a leer.
 
Ayudaba en el Convento
cual ejemplar Franciscano,
la limosna con su mano
salía, y alimento,
por las calles a pedir.
También iba a predicar,
a los enfermos cuidar
y a los pobres asistir.
 
Fray Juan, el Siervo de Dios,
es imagen venerable,
por su Labor Admirable,
su Fe, Milagros y Amor.

       Domingo Ruíz Guzmán

El Siervo de Dios Juan de Jesús (vídeo)

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Sor María de Jesús de León Delgado, O.P. (“La Siervita”)

La Siervita

María de León Bello y Delgado, (El Sauzal, 23 de Marzo de 1643 – San Cristóbal de La Laguna, 15 de Febrero de 1731)

María de León Bello y Delgado nació en 1643 en el pueblo de El Sauzal (Tenerife), en el seno de una familia humilde. Tras diversas vicisitudes personales, ingresó como hermana lega en el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena, situado en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Toma el nombre de Sor María Jesús cuando recibe los hábitos. Religiosa de vida virtuosa y mística, el fallecimiento de Sor María Jesús supuso una conmoción popular; a la vez que, desde el mismo día de su muerte, era aclamada santa y a ser llamada cariñosamente “La Siervita”. Actualmente, se está tramitando el expediente para la causa de canonización; el primer paso del proceso para su beatificación -el de postulación- comenzó el 6 de Mayo de 1992, siendo el postulador de la causa el Padre José Mateos y García Paredes, O.P. El cuerpo incorrupto de la monja tinerfeña se conserva en el propio Convento y ha sido tomado como presunto signo de santidad, atribuyéndosele hechos milagrosos. Sus restos mortales se muestran cada 15 de febrero para conmemorar el aniversario de su muerte. Ese día, con gran repercusión mediática, las calles adyacentes al Convento -principalmente La Carrera y Plaza del Adelantado- asisten a una muestra de fervor religioso que cada vez va adquiriendo mayor arraigo en la isla; recibiendo la visita de miles de ciudadanos que acuden a rendir un sentido homenaje a la Siervita, que vestida con los hábitos dominicos parece tan sólo dormir. El sarcófago de cristal en la que se encuentra la religiosa sólo puede ser visto tras unas rejas, y es costumbre que los fieles recen y escriban sus peticiones o agradecimientos a la Siervita. Su incorruptibilidad se descubrió, al parecer, cuando su cuerpo fue exhumado para ser trasladado a otro sarcófago a petición de su amigo el capitán Amaro Pargo, con el que tuvo una relación de carácter estrictamente espiritual, que hizo esculpir en la urna los siguientes versos:

A quí yace flor preclara,
M aría de Jesús pura,
A quién fue esplendor de clara,
R ara en virtud y hermosura,
O en todas las virtudes es rara.

P arece a quien el humano afán
A mirar con luz divina
R ara ave peregrina
G irando al Cielo Guzmán
O al trono de Catalina.

La Siervita

Verdadero Retrato de la sierva de Dios María de Jesús Religiosa / conversa en el Monasterio da Sta. Catalina de sena de la orden / del Patriarcha Sto. Domingo sita en la Ciudad de Sn. Christroval / de la Laguna en la Isla de Tenerife una de las Canarias./ Nacio en el Lugar del Sauzal de dha. Isla a 23 de Março / de 1643 tomo el Abito en 22 de febrero de 1668 fallecio / el 15 de dho. Mes de Febrº de 1731 entre doze, i una de la tar / de de edad de 87 años 10 meses i 24 dias. Requiescat in pace. / Joseph Rodriguez de la Oliva delin. / Ioannes Sossa sculp. Anno 1737. / Expens. D. Amaro Rodrigz. Phele. Originarij Incola Ciusd. Civits.

Sor María Jesús llevó una vida de oración y penitencia rigurosa, experimentando éxtasis místicos y desarrollándose a su alrededor toda una serie de hechos prodigiosos (éxtasis, visiones celestiales, discernimiento de espíritu, incendios de amor…). Hace unos años el periódico El Día desvelaba un milagro en una visita al cuerpo incorrupto de la Sierva de Dios. ¹La grata noticia dice así:

“El hecho se produjo en la parte trasera del monasterio, concretamente en el torno donde unas 50 personas esperaba para que las monjas pasaran por el cuerpo de la Sierva de Dios objetos personales o botellas de agua para que fueran impregnados de la santidad de la monja incorrupta.

Entre esas personas estaba María Dolores Martín González, que había venido de la isla de La Palma para agradecer a Sor María de Jesús el favor concedido, que lo explicó en los siguientes términos. “Un día mi madre, Arabia, cayó gravemente enferma, afectada de un carcinoma, por lo que decidí viajar a La Laguna para pedir por ella ante esta Siervita a la que nunca había visto ni en fotos pero sí la conocía de oídas. La noche anterior, me quedé en casa de unos amigos en La Laguna. A eso de las doce de la noche, estando acostada, se me apareció una mujer con un hábito de monja e iba descalza. Me asusté muchísimo. Al día siguiente, cuando llegué al convento, antes de entrar, me dieron una estampa de Sor María de Jesús, y al verla me di cuenta que era la misma religiosa que se me había aparecido aquella noche inolvidable”.

María Dolores Martín dijo que, después de rezarle a la Sierva de Dios, su madre se curó de la grave enfermedad. Los médicos la habían desahuciado y le dijeron a su hija que la extraña cura se tenía que deber a un milagro, ya que otras explicación no había”.

Sor María de Jesús

Asimismo, destacar que en el Convento de Santa Catalina de La Laguna fue hallado un manuscrito anónimo inédito con cuatro mensajes supuestamente proféticos entorno a la Siervita de Dios. Estas cuatro profecías son:

«[…] Sus virtudes y sus obras saldrán del sepulcro y vendrán a alabarla en medio del santuario a pesar de que se haiga ocultado durante toda su vida. […]»

«[…] Ella debe brillar después de su muerte. […]»

«[…] Es necesario exponer a la luz lo que ha sido sepultado en las tinieblas. […]»

«[…] Ella debe resucitar después de su muerte a los ojos del mundo, acompañada de sus virtudes y de sus obras para que viéndolos los hombres glorifiquen al Padre Celeste […]»

Oración -para uso privado-²

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencia rigurosa; concédenos, por su intercesión la gracia que te pedimos [expóngase la petición]. También te pedimos por la pronta elevación de tu Sierva a los altares. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Siguiendo las huellas de Sor María Jesús

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(1).- Domingo García Barbuzano. Periódico El Día, 16 de febrero de 2011

(2).- Esta oración no tiene finalidad alguna de culto público

Fray Andrés Filomeno García Acosta, OFM (Fray Andresito)

Fray Andresito 1

Como San Francisco de Asís, Fray Andresito fue un limosnero: el limosnero del Convento de la Recoleta Franciscana de Santiago de Chile. Su vida guarda cierta semejanza con la de otro canario: el Hermano Pedro, primer santo de Canarias.

Andrés Antonio Mª de los Dolores García Acosta nació en 1800 en el caserío de Ampuyenta, a unos 20 km. de la capital majorera de Puerto del Rosario (Fuerteventura), en el seno de una familia de campesinos. Su casa, declarada Bien de Interés Cultural en 2008 y lugar de peregrinación para sus devotos, se encontraba muy cerca de la ermita de San Pedro de Alcántara -a la que acudía diariamente a los oficios religiosos- y de un convento de Franciscanos. De joven se dedicó a las tareas propias del cuidado de ganado y la labranza de las tierras. Asimismo, enseñaba a los niños del lugar la doctrina cristiana que albergaba en su bondadoso corazón junto a la composición de versos, fruto lógico de una gran sensibilidad. Se cuenta como un hecho milagroso que corriendo detrás de una cabra estuvo a punto de despeñarse por un profundo barranco, salvándose por una mano que lo sostuvo al caer. A los 32 años realizó su viaje vital: partiendo desde su Fuerteventura natal hacia América, en una dura travesía realizada en un bergantín de nombre “Floravill”, se estableció -en un primer destino- en Montevideo (Uruguay), lugar donde conocería a Fray Felipe Echenagusia, su director espiritual. En 1838, tras la expulsión de los Franciscanos en Uruguay, se traslada definitivamente a la Recoleta Franciscana de la ciudad de Santiago de Chile (Chile) donde alcanzará gran fama por sus obras de caridad. Con el cargo de limosnero fue ganándose el aprecio de los santiaguinos gracias a sus visitas a los enfermos y a los presos, preparando él mismo las medicinas para las personas sin recursos. Algunos de sus remedios caseros -preparados con el aceite de la lámpara de Santa Filomena, de quien era muy devoto- lograron curar muchas enfermedades, creciendo su fama de hombre bueno y santo. En 1850 funda, junto al Padre Francisco Pacheco, la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús, dedicada a ayudar a los obreros de escasos recursos en sus necesidades perentorias, materiales y espirituales. Muere el 14 de Enero de 1853 en la misma Recoleta Franciscana de Santiago de Chile, donde reposan sus restos. Personas de todas las clases sociales acudieron a despedirse -en un multitudinario funeral- de un hombre cuya vida transcurrió en humildad haciendo continuamente el bien. En 1893 se inició el proceso de beatificación. En el país andino, donde hay una gran devoción al religioso canario, se conserva actualmente un museo dedicado en su memoria.

Fray Andresito

Todos pedían su ayuda; a todos les dio su vida. Son muchos los necesitados que acuden a Fray Andresito en demanda de auxilio y no quedan defraudados.

“Fray Andresito” ha sido considerado por algunos autores “… uno de los personajes más fascinantes y enigmáticos del siglo XIX chileno”, un personaje con una gran repercusión social que ha dejado “… una profunda huella… entre los santiaguinos y, especialmente, entre los sectores populares”, con una “fuerte presencia en la memoria de los chilenos y chilenas, con posterioridad a su muerte. Actualmente existen muchas obras e instituciones benéficas inspiradas en Fray Andresito. Fue tan popular y conocido en Santiago de Chile que, en palabras de uno de sus biógrafos “… pocos hombres pueden gloriarse de haber obtenido en Santiago más popularidad durante su vida”.

fray andresito

“Alabado sea Dios” era una de sus expresiones más comunes que lo caracterizó.

Oración a Fray Andresito

¡Oh Dios Padre Misericordioso!, Te pido por los méritos infinitos de tu hijo Jesucristo, Por la intercesión de María Santísima, Nuestra Madre, Y de todos los Santos, Que te dignes glorificar Con la aureola de los santos A tu fiel servidor Fray Andrés. Recibe, Padre bueno, Junto con mi humilde oración, Mis sacrificios, dolores y buenas obras. Y que la glorificación de tu fiel servidor Y la imitación de sus virtudes, Contribuyan para que todos Te conozcamos y amemos más, Sirviéndote fielmente hasta la muerte. ¡Amén! Padre Nuestro, Ave María, Gloria…

(Con licencia eclesiástica)

Sólo se debe encomendar la persona enferma o necesitada al siervo de Dios. No se debe invocar otros siervos de Dios, venerables, Beatos o Santos. La única que puede acompañar a Fr. Andresito es la Virgen María. Se le recuerda y ora por su causa de Beatificación los 14 de cada mes.

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Fray Andresito: un santo sin altar (libro pdf)

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Enlace recomendado: frayandresito.cl

Siervo de Dios Buenaventura Codina y Augerolas (Obispo Codina)

Obispo Buenaventura Codina

 *El Obispo de Canarias D. Buenaventura Codina y Augerolas 1847-1857

Breve Semblanza de su vida y obra

  D. Buenaventura Codina y Augerolas nació el 3 de Junio de 1785 en Hostalrich, provincia de Gerona. Hechos los estudios primarios completó su formación en la Universidad de Cervera donde se graduó en Filosofía y Teología.

Ingresó en la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl en la que llegó a ser Visitador Superior de la Congregación en España en al año 1841. Propuesto por el Gobierno de Isabel TI para el obispado de Canarias, llegó a Las Palmas de Gran Canaria, capital de su nueva diócesis, el 14 de Marzo de 1848.

El episcopado del Obispo Codina se inserta en la difícil centuria decimonónica en la que la Iglesia española se vio sometida a un auténtico vendaval de dificultades que van desde las planteadas por las relaciones Iglesia-Estado a las ocasionadas por los graves problemas sociales de la época. En este entorno, la figura del Obispo Codina emerge firme y serena como “un hombre de bien”, es decir, un infatigable hombre de Dios y pastor que incluso expone su propia vida en aras de confirmar esta trayectoria. Para comprender con si menor acierto la vida de este excepcional obispo le contemplaremos en las siguientes facetas:

 1.- Sacerdote de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl.

La labor de D. Buenaventura Codina se proyecta en este aspecto en una doble  dirección:

 a) Consolidando el “edificio” de la Congregación de la Misión en España.

Una vez que se incorporó a la Comunidad de Badajoz en 1828, fue el brazo derecho de los Visitadores, recayendo en él desde 1833 todo el peso de la superioridad de la Casa Central en donde se formaban las nuevas generaciones y se organizaban numerosas tandas de ejercicios espirituales para seglares, sacerdotes y ordenándolos. El 24 de Julio de 1834 se produce el estallido de las célebres matanzas de religiosos. El asesinato organizado duró todo el día. Comenzó así para los religiosos un peligroso éxodo huyendo del fanatismo de las masas. El P. Codina supo conducir con prudencia y acierto a sus compañeros hasta instalarse provisionalmente. Además hay que destacar que el P. Codina como Visitador de la Congregación en España se preocupó por la formación de los misioneros y el ejercicio de su actividad especifica con un talante de extraordinaria abnegación.

 b) Su labor de acompañamiento a las Hijas de la Caridad.

Las Cortes constituyentes de 1854 elaboraron un proyecto de secularización de la beneficencia nacional. Contra éste presentó el ya Obispo de Canarias una exposición a dichas Cortes en las que se expresa su admiración por la labor de las Hijas de la Caridad en favor de los más pobres y necesitados. Y enumera los centros en que se lleva a cabo esta labor de caridad como el hospital y la Misericordia de Tolosa, de Zaragoza, y aún de su mismo obispado en donde habían dado recientes pruebas de su heroicidad atendiendo con tal entrega a los afectados por la epidemia del cólera morbo de 1851. De su incansable actividad fundadora nos hablan las doce instituciones de beneficencia creadas bajo su etapa de responsabilidad.

 2.- Su extraordinario talante de Pastor.

 a) Su solicitud por el clero.

Al llegar a la Diócesis se encuentra con un Seminario que presentaba un estado deplorable. El número de alumnos era exiguo, apenas unos catorce. No se admitían más por falta de local disponible. La enseñanza era rutinaria. Para los estudios de dogma y de moral se empleaba un texto del Arzobispo de Lyón y las demás asignaturas se seguían por autores ya bastante superados. Codina introduce al jesuita Perrone para el dogma y al P. Larraga para la moral. Coloca como rector del Seminario al que era entonces cura ecónomo de Artenara, D. Pedro González, y en unión con él sigue personalmente un nuevo plan de formación académica y espiritual de los alumnos. Hacia el final de su episcopado encomienda a los jesuitas la dirección del Seminario que en ese momento no sólo llegó a tener un número muy elevado de alumnos (unos 50) sino que se convertirá en uno de los principales centros culturales y educativos de la región.

El Cabildo Catedral se hallaba en igual estado de postración y casi de extinción. De las dignidades solamente se hallaba una provista, la de Arcediano, ostentada por un hombre anciano y enfermo, dos canónigos de oficio y uno de gracia, bastante enfermo, que no prestaba ningún servicio. Luego existían otros sacerdotes auxiliares. Por diferentes circunstancias, a las cuales no fue ajeno el cólera morbo de 1851, el Cabildo Catedral se vio reducido hacia 1853 a sólo un canónigo, el Doctoral Graciliano Afonso. Gestiones hechas personalmente por el obispo ante la Corte logran recomponer el Capítulo y se ocupan todas las prebendas en clérigos que destacan no sólo por sus cualidades intelectuales, sino pastorales, como si Arcediano Rafael Monje o los hermanos Jacinto y Rafael Pantoja.

 b) Su dimensión misionera.

Jamás dejó el Obispo Codina de pertenecer en cuerpo y alma al espíritu de la Congregación de la Misión, de la cual nunca quiso separarse. Ya en su viaje de ida a Canarias le acompañó el entonces sacerdote del clero secular y más tarde Santo, D.Antonio María Claret y Clará, con la única finalidad de misionar su Diócesis. Estas comenzaron en la Catedral del 20 de Marzo de 1848 con un fruto tan extraordinario que al decir de muchos historiadores para conocer la trayectoria de la Iglesia en Canarias hay que dividirla en un antes y después de la misión del P. Claret. El misionero nunca se vio solo, pues el mismo obispo explicaba cada día un punto de la doctrina cristiana e impartía el sacramento de la penitencia en la misma catedral y en ocasiones en otros templos a los que podía acudir. Este talante misionero lo ejerció Codina con igual intensidad en las dos Visitas Pastorales que hizo a todo su obispado.

 c) La heroicidad de su vida.

El 8 de Junio de 1851 se declaró oficialmente la epidemia del “cólera morbo” que al parecer había sido importada desde Cuba. El terror se apodera de la población y las tres cuartas partes del vecindario huyeron a los pueblos del interior. Huyeron también las autoridades civiles, militares y judiciales. Los cuatro párrocos de la ciudad recorrían cada día con la Unción de enfermos los barrios extremos de su feligresía y el Sr. Obispo acompañado de su hermano visitaba los más cercanos de Triana y Vegueta, regresando sólo al mediodía a su Palacio, para tomar una breve comida, y luego continuar hasta el anochecer en esta tarea. Muertos varios capellanes del hospital de San Martín, y no teniendo con quien sustituirles se trasladó el mismo al establecimiento, donde pasaba todo el día ejerciendo de capellán y enfermero. Por fin el 9 de Agosto la epidemia se declaró finalizada. En el sólo término de seis meses la población de Las Palmas se vio reducida a la mitad. La epidemia dejé como rastro generalizado una situación grave de miseria, La necesidad de alimentos era tal que el hambre comenzaba a hacer estragos junto al cólera. El Obispo nombró una junta de 34 individuos para hacer frente a esta circunstancia. Él fue el primer benefactor, aunque ya sostenía prácticamente sólo el hospital y el hospicio. De este despojo en favor del necesitado nos habla el hecho de su renuncia a la Gran Cruz de Isabel la Católica, pues decía que ese dinero estaría mejor empleado en los pobres de su obispado. Él estaba muy contento y satisfecho llevando su cruz de madera.

Los últimos años de su vida los pasó sumido en una profunda noche oscura. Todo parece indicar, según afirma su paje, que el P. Etienne, Superior de la Congregación, le notificó su expulsión de la misma por no haber dado cuenta de su nombramiento de Obispo y haberse consagrado sin su autorización. El Obispo le contesta dándole cuenta de la triple renuncia que hizo a su obispado y el precepto de obediencia con que el Papa le obligó a aceptar el cargo. Estas amargas circunstancias originaron, en palabras del paje cronista, “la decadencia física vertical del Sr. Obispo”. Finalmente un accidente en la parroquia de Tafira le originó una hidropesía que le ocasionó la muerte si 18 de Noviembre de 1857.

Urna de cristal - Obispo Codina

Sus restos fueron exhumados, hallándose su cuerpo incorrupto. En la actualidad se encuentra en una urna de cristal en la Capilla de los Dolores de la Catedral de Santa Ana (Las Palmas de G.C.)

En el año 1978 fueron exhumados sus restos que se hallaban en la cripta de la Catedral, donde había sido enterrado ciento veinte años antes. Su cuerpo estaba incorrupto. Vestido con suma pobreza ostentaba aquel sencillo crucifijo de madera que él había preferido al otro más suntuoso de Isabel II. Su cuerpo se exhibe hoy en la Capilla de los Dolores del primer templo de la Diócesis, pero su espíritu se percibe hoy como ayer en unas palabras suyas escritas al Ministro Bravo Murillo en 1851:

Desde mi instalación en este Obispado no he perdonado trabajo alguno para introducir reformas saludables en la moral pública y privada. Mucho se ha conseguido por la gracia de Dios, por medio de la predicación que he ejercido continuamente. Esta Iglesia, la más pobre, es la esposa que por voluntad de Dios se me ha dado. La cuidaré mientras pueda. Y cuando no, solicitaré un retiro para acabar mis días en paz y prepararme para dar buena cuenta, cuando sea presentado ante el tribunal de Nuestro Señor Jesucristo.

En cuanto a la actualidad y conveniencia de esta Causa están, entre otras razones, la necesidad que tenemos todos de testigos que nos hagan presente a Dios y su rostro según se nos indica en la Lumen Gentium, Nº 5° y en Novo Millennio Ineunte, Nº 7; además su amor a los pobres y a los enfermos (Cf. Sollicitudo Rei Socialis, no 42) y sobre todo su obediencia al Sucesor de Pedro y su espíritu misionero (Cf. Ecleesia Suam, Nº 185). Por otra parte hay un motivo que sirvió de origen en el inicio de este proceso de beatificación: servir de estimulo a los diocesanos para llevar a la práctica las constituciones del último Sínodo Diocesano; y últimamente la Carta Apostólica del Santo Padre ‘NOVO MILLENNIO INEUNTE’, como reclamo a la espiritualidad en la Iglesia”.

*Fuente: vincenziani.com

positio1

 La positio del Siervo de Dios Don Buenaventura fue entregada en la Congregación para las causas de los santos en el mes de Junio de 2008, consta de 335 páginas. Del estudio del proceso se concluye que el obispo Codina fue una réplica de su padre y maestro San Vicente Paúl, una interpretación exacta de su vida carismática; y la otra conclusión que aparece del estudio de todo lo actuado es el parecido de nuestro Siervo de Dios con el papa Juan Pablo II. Los dos sufrieron la enfermedad durante casi toda su vida episcopal, y los dos estuvieron trabajando hasta el último momento. Mons. Codina murió en noviembre de 1857, y en Febrero de ese año estuvo misionando en Lanzarote.

Siervo de Dios Buenaventura Codina: Obispo de Canarias (1848 – 1857)

Sor Catalina de San Mateo, la monja prodigiosa de Gran Canaria

Sor Catalina de San Mateo

Sor Catalina de San Mateo de la Concepción, O.S.C

Virgen de la Candelaria y Sor Catalina de San Mateo

La virgen de Candelaria y Santa Catalina de San Mateo (Museo de Colón)

Sor Catalina de San Mateo (Catalina de Balboa y Ugarte) nació el 30 de Abril de 1.646 en el municipio de Santa María de Guía (Gran Canaria). Todavía joven, el 31 de Enero de 1676, ingresa como religiosa lega sin dote en el convento -ya hoy desparecido- de las clarisas de San Bernardino de Siena, en Las Palmas de Gran Canaria. Toma el hábito el día 2 de Febrero, dos días después de su ingreso en el convento. Al año siguiente, concretamente el día 3 de Febrero, profesó en su orden religiosa con el nombre de Sor Catalina de San Mateo de la Concepción, OSC. Mujer bondadosa pero también de fuerte carácter, desde el primer momento sorprendió a sus compañeras por la severidad con que llevaba el claustro y los rigurosos ayunos y penitencias que ella misma se imponía; convirtiéndose por sus portentos en la monja de los prodigios, y ganando fama de taumaturga y mística en las islas Canarias e incluso en América. Tanto es así que sus devotos agradecían su intercesión ante las epidemias como en las plagas que azotaban con alguna regularidad los campos de la isla. Con el paso del tiempo, su salud se resintió comenzando a sufrir ataques epilépticos y estados de histeria. También experimentó estigmas físicos y otros de naturaleza espiritual. Fue a partir de entonces cuando empezó a predecir el futuro y a mantener monólogos con un lienzo que tenía colgado en la pared de su celda y que representaba a un «Ecce Homo». Es muy probable -coinciden las fechas- que conociera otro valioso lienzo presente en el convento en esa época, el del “Santo Niño Enfermero”, y que sintiera una especial devoción por el mismo. Curiosos son los relatos referidos a sus bilocaciones en otras islas sin dejar de estar presente en su convento de Las Palmas de G.C o su visión de la ciudad Eterna, algo parecido al Edén. Precisamente el insigne Viera y Clavijo en algunos versos se refería a este hecho:

«Sobre un césped de hinojos y poleo,

descansando del sol que la acalora,

a Catalina vi de San Mateo,

allá en San Borondón predicadora»

sor catalina de san mateo

Copia del retrato original de Sor Catalina de San Mateo realizada por el pintor Manolo Millares, en un marco labrado por el escultor teldense Plácido Fleitas. El retrato original fue grabado en Bruselas entre 1695 y 1699.

Murió en olor de santidad en Las Palmas de G.C. el 26 de Mayo de 1.695 y sus honras fúnebres duraron varios días, concurriendo una multitud de fieles y cargos públicos, que ya la aclamaban como santa. Un año después, y acontecidos numerosos milagros, el Padre Provincial de los Franciscanos, el orotavense Fray Andrés de Abreu, solicita “apertura de diligencias concernientes al examen y prueba de las excelentes virtudes, vidas y milagros de esta sierva de Dios”,  y en base a la misma se abre expediente de canonización. Su popularidad hizo que incluso se imprimieran estampas grabadas con su retrato como talismán protector que demandaban sus devotos en las islas. Actualmente se conserva en el monasterio de Santa Clara de La Laguna un retrato -pintado al óleo sobre lienzo- suyo. Se habla de la existencia de al menos tres biografías escritas en vida de la religiosa, supervisadas por ella, aunque solo se han podido hallar dos: la redactada por el canónigo Mateo Tello Casares en 1687 y la elaborada por su director espiritual, el franciscano Diego Alonso, en julio de 1676, a los pocos meses de que ingresara en el convento. Su proceso de beatificación en este momento lo continúa la Asociación Cultural Bruno Quintana, que ha afrontado el reto de reivindicar su figura y recuperar la apasionante historia de esta religiosa canaria.

cuadro sor catalina de san mateo

Cuadro de Sor Catalina de San Mateo, Iglesia de Santa María de Guía.

Video sobre su vida AQUÍ

Política regalista en Canarias (Documento sobre Sor Catalina de San Mateo). Ir a Texto completo (pdf)

Sor Catalina de San Mateo. Religiosidad popular y taumaturgia en Canaria (siglo XVIII) AQUÍ

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Siervo de Dios Antonio Vicente González, “el Buen Pastor Canario”

Siervo de Dios Antonio Vicente González

Retrato del Siervo de Dios Antonio Vicente González realizado por J. Suárez.

Antonio Vicente González Suárez nace en la Villa de Agüimes (isla de Gran Canaria) el 5 de abril de 1817. Hombre incansable y de gran talla intelectual, desempeñó múltiples tareas siempre con espíritu servicial: párroco de Santo Domingo de Guzmán de Las Palmas de G.C., fiscal de la Diócesis de Canarias, secretario, vicerrector y catedrático de Teología fundamental del Seminario Diocesano; aunque será especialmente recordado por la esmerada atención a sus feligreses, de su generosidad con los más necesitados y con aquellos que acudían a él buscando ayuda.

Gran orador, distinguido y elocuente, sus homilías eran escuchadas con admiración. Asimismo, el Siervo de Dios Antonio Vicente fue una persona en la que destacó la virtud de la Fe: que dio como fruto su testimonio vivencial de mártir de la caridad y de la obediencia. Sobresalió en su sacerdocio por su amor a los pobres y a los enfermos, desprendiéndose de lo que era necesario y anteponiendo su propia salud por servir al prójimo. Como buen pastor había encontrado la fuerza y el alma de lo que sería su vida heroica en su amor especial a la Eucaristía y la devoción filial a María, profesando especial veneración a la Virgen del Rosario y a la Virgen de los Dolores del barrio capitalino de Vegueta.

Fue el obispo Monseñor D. Luis Folgueras, Obispo de Tenerife, quien ordenó sacerdote a Antonio Vicente, el 19 de Enero de 1845, en la iglesia parroquial del Puerto de La Orotava (actualmente iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, Puerto de la Cruz). El obispo de la Diócesis de Canarias, Monseñor Romo, cumplía condena de alejamiento de Canarias (1842 -1845), impuesta por el gobierno liberal de la época, por el único delito de haber defendido la libertad de la Iglesia. Desde su ordenación como sacerdote fue responsable de la parroquia de Santo Domingo, en el barrio de Vegueta (Las Palmas de G.C.). Tuvo el honor de ser el primer párroco que tuvo Santo Domingo; desarrollando con éxito su labor apostólica, no en vano se había educado entre los dominicos de Agüimes lo que le permitió una concienzuda preparación. Pero el destino quiso que su labor religiosa se viera perturbada dramáticamente por dos episodios históricos, de consecuencias nefastas para la población grancanaria de la época: una tremenda hambruna y la posterior epidemia de cólera, que dejó un reguero de muerte en la Isla. Se volcó en la ayuda a los apestados del cólera morbo, y víctima de su atención a esos infectados contrajo la misma enfermedad, de la que murió al poco tiempo en Las Palmas de Gran Canaria a la edad de 34 años. Su muerte fue muy sentida en toda la isla, quedando muy afectado por su fallecimiento el Obispo Buenaventura Codina a quién le unía una gran amistad. Ambos se distinguieron en su dedicación a los pobres, obediencia a la Iglesia y entrega a las víctimas de la epidemia de la Cólera. El recuerdo y devoción de estos dos siervos de Dios ha permanecido vivo entre los fieles, principalmente en la isla de Gran Canaria.

Continuamos recordando, algo más detalladamente, los acontecimientos vividos y la ejemplaridad cristiana de este sacerdote canario, mártir de la Obediencia:

En 1847, la isla padece la calamidad del hambre, y frente a la Iglesia, D. Antonio crea un pionero centro de caridad donde reparte sus ingresos con los pobres. En esta época de hambre en las islas, acogió y daba ropa a los necesitados, aunque él mismo no tuviera abundancia. Algunos años después, en la primavera de 1851, el horror comienza en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, concretamente en la Vega de San José, donde una mujer enfermó de forma repentina y murió al día siguiente. Las condiciones insalubres en la cual vivían las clases más pobres, faltos de comida y debilitados, propiciaron la rápida propagación de las enfermedades y, en las noches siguientes, el miedo se apoderó de parte de la población de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que huyó despavorida. Para fortuna de algunos, ahí estaba el religioso Antonio Vicente González, “que primero trató de alimentar a los más necesitados y, ya con una plaga de cólera encima, se dedicó a hacer de médico, de padre, de hermano y de sacerdote”; convierte la vivienda donde realizaba el reparto de alimentos en un pequeño hospital, al que acude cada día para visitar y aliviar a los enfermos, no habiendo calamidad ni enfermedad que dejara de atender. Finalmente, acabó por contagiarse de la enfermedad que lo lleva a una hermosa muerte a los ojos de Nuestro Señor Jesucristo. Antonio Vicente había manifestado a sus feligreses, al arreciar el cólera morbo, en junio de 1851: “Yo vendré todos los días a las siete de la mañana a celebrar la misa, de no llegar es porque el Señor ha aceptado ya el sacrificio de mi vida”. Llegó la mañana del día 23 de Junio y Antonio Vicente no aparecía. Comentaron todos: “nuestro Cura ha muerto“, y así fue, víctima voluntaria del contagio de la peste y del cólera había fallecido el día anterior, 22 de Junio de 1851, después de haber celebrado su última misa. Pasaría a la historia como “el Buen Pastor Canario”, como así lo proclamó a modo de merecido homenaje la comunidad diocesana. En recuerdo a una ejemplar vida cristiana cada 22 de junio se realizan diversos actos en su homenaje, tanto en la parroquia de San Sebastián de Agüimes como en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en Las Palmas de Gran Canaria.

Escultura Siervo de Dios Antonio Vicente González

Escultura del Siervo Antonio Vicente González junto a su casa natal, en la Plaza de Santo Domingo (Agüimes), donde todos los años se le realiza una ofrenda floral en su recuerdo. Foto Domingo Martín.

El 19 de mayo de 1998 se clausura el proceso diocesano de canonización. El Obispado de Canarias actualmente investiga, con la aprobación del Vaticano, un presunto milagro, ocurrido entre 2005 y 2006, atribuido a este siervo de Dios a quien se encomendó una familia de Gran Canaria para salvar la vida a uno de sus miembros, aquejado de un aneurisma de cuarto grado que le mantuvo dos meses en coma¹.

En la actualidad existe una biografía sobre su piadosa vida titulada «No encontraron su tumba» escrita por Don Juan Artiles Sánchez, Vicario Judicial de la Diócesis de Canarias y Canónigo Chantre de la Santa Iglesia Catedral.

(¹).- El 23 de Junio de 2011 fue clausurado, en su fase diocesana, el procedimiento “super miraculo” de un presunto signo atribuido a la intercesión del Siervo de Dios Antonio Vicente González. El Señor Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, conoce la vida de nuestro querido párroco, ya que el procedimiento de heroicidad de virtudes de este siervo de Dios se encuentra muy avanzado, y cuyo postulador romano del proceso de beatificación es el Padre Fray Antonio Sáez de Albéniz. Pedimos a Dios, unidos en la oración, para que muy pronto el Siervo de Dios Antonio Vicente González sea beatificado. En este caso sería el primer canario beatificado que realizara su misión y muriera en nuestra tierra canaria.

Siervo de Dios Antonio Vicente González, santo por la cólera de Dios

Siervo de Dios Antonio Vicente González: Diócesis de Canarias

Antonio Gaudí, el arquitecto de Dios

Antonio Gaudí

¿Acaso su gran labor profesional y artística no es fruto de una inspiración divina? Efectivamente, he creído -humildemente- que la majestuosidad de la Sagrada Familia es una antesala, una puerta al cielo que el Señor encargó a Gaudí. Detrás de esta obra maestra está la figura y el espíritu de un artista profundamente cristiano, que nunca dudó de su identidad como arquitecto y supo integrar su Fe y su vida para dar así toda la gloria a Dios.

Sagrada Familia

Antonio Gaudí i Cornet (25 de Junio de 1852 – 10 de Junio de 1926). La arquitectura de Gaudí está marcada por un fuerte sello personal, caracterizado por la búsqueda de nuevas soluciones estructurales, que logró después de toda una vida dedicada al análisis de la estructura óptima del edificio, integrado en su entorno y siendo una síntesis de todas las artes y oficios. Mediante el estudio y la práctica de nuevas y originales soluciones, la obra de Gaudí culminará en un estilo orgánico, inspirado en la naturaleza, pero sin perder la experiencia aportada por estilos anteriores, generando una obra arquitectónica que es una simbiosis perfecta de la tradición y la innovación.

Este templo de la Sagrada Familia es una obra que no está aún terminada, pero tiene solidez desde un princio; recuerda y comprendía otra construcción…Otra construcción hecha con piedras vivas: la familia cristiana, donde la fe y el amor nacen y se cultivan sin cesar

Santo Padre Juan Pablo II, Barcelona (1982)

Antonio gaudi

ORACION PARA LA DEVOCION PRIVADA

Dios, Padre Nuestro, que infundiste en tu siervo Antoni Gaudí, arquitecto, un gran amor a tu Creación y un ardiente afán de imitar los misterios de la infancia y de la pasión de tu Hijo; haz que, por la gracia del Espíritu Santo, yo sepa también entregarme a un trabajo bien hecho, y dígnate glorificar a tu siervo Antoni, concediéndome, por su intercesión, el favor que te pido (pídase).

Por Cristo Señor nuestro. Amén.

Jesús, María y José, ¡alcanzadnos la paz y proteged a la familia! (Tres veces)

(De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público)

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Vida de Antonio Gaudí i Cornet

Asociación pro Beatificación de Antonio Gaudí