Hombres golpeados

hombres golpeados

Frente a la talla policromada y agrietada que veneramos en el retablo de las Iglesias, a nadie se le ocurre pensar en el hacha que segó el tronco del árbol o en las hirientes incisiones del escoplo del carpintero. Queda tan sólo la presencia definitiva de una obra de arte y devoción.

De los santos pensamos con igual simplicidad. Nos deslumbra su actual resplandor, la luz de sus heroísmos, la grandiosidad de sus virtudes. Sin embargo, para que haya podido quedar  plantada su imagen en la hornacina dorada de una iglesia, mirado y admirado reverencialmente por hombres de siglos posteriores, han sido necesarias las más duras y sangrantes operaciones. La imagen de un santo, para llegar a serlo de verdad, ha de pasar por trances análogos a los de la propia vida real. Por eso no gustan, y valen menos, las imágenes “vestidas”, consistentes tan sólo en un rostro sostenidos por cuatro listones de armazón. Una imagen de auténtica aproximación al santo que representa, ha de nacer a golpe de gubia y lija. Cada rasgo de su rostro, cada pliegue de su piel debe surgir perfectamente perfilada de las manos vivas del artista. Como los santos de Dios.

Fray Martín tiene una vida de llena de pequeños y magnos acontecimientos, presididos todos por la bondad y la ternura. Todas las anécdotas de sus años han llegado hasta nosotros en narraciones amables que nos lo hacen más atractivo y cercano. Al final de sus actuaciones queda siempre una impresión de alabanza, gratitud y admiración.

Ello hace que nos resulte apasionante su imitación. Pero trae también sus riesgos. Desconocer las áreas ásperas y dolorosas de su vida puede confundir la santidad de un mito rosado.

Nosotros, hambrientos de placidez y fortuna, preferimos el lado carismático y gozoso de la vida de los santos. Olvidamos fácilmente la extensa superficie astillada y punzante de la cruz que, sin embargo, constituye la columna vertebral de todos los santos. La sonrisa en que envuelven todos sus actos puede hacernos pensar ingenuamente que ellos sobrellevan sin sentir el dolor y la humillación.

Estamos tan acostumbrados a ver a Jesús caído en tierra, atado a la columna y flagelado, crucificado finalmente, que juzgamos “normal” y estereotipado este modo de pasar por la tierra hacia el cielo.

De Fray Martín conocemos tantos detalles de veneración y ternura que lo imaginamos siempre aclamado por los humildes, admirado por los poderosos, reverenciado por sus hermanos, alabado en todas partes.

Conocemos sus palabras de caridad y comprensión, sus reacciones serenas y magnánimas, su actitud de humildad y servicio. Pasamos por alto, sin embargo todo el proceso de dureza, rigidez y disciplina que hiciera posible ese estilo. La santidad no es un regalo unilateral de Dios al hombre; es también un obsequio esforzado y de violencia del hombre a Dios.

Recordamos la pobreza de Fray Martín: permanente y real. Pobreza de nacimiento, de infancia, de vida religiosa. Sin un capricho satisfecho ni una concesión a sus sentidos. Tengamos presente la condición social de su ambiente, más propicia para la burla y el desprecio que para el halago y la amistad. No olvidemos su ininterrumpida laboriosidad, su dedicación total a los apestados y pobres; su austeridad en la comida, en el sueño, en el vestido; la insobornable disciplina con que trató siempre a su cuerpo: cilicios y flagelos para su carne, modestia en sus sentidos, silencio para su imaginación y para su pasión.

Toda esta negación y violencia con que se trató a si mismo provocaron una floración de virtudes sobrenaturales que Dios alentaba porque Él era quien dirigía su ascetismo y quien daba sentido a su mortificación. Fray Martín era bueno, servicial, fiel, laborioso, caritativo porque había ido arrancando las retorcidas raíces del egoísmo y de la sensualidad, de la soberbia y de la envidia. No nació terminado ni luminoso. Se fue puliendo él mismo, mirando sin pestañear al Evangelio de Cristo en relieve.

Fray Martín fue un hombre golpeado, zaherido, punzado, sajado, cortado, mutilado…todo voluntariamente y, con plena conciencia de que esa labor de tronzar y poda, iría brotando vigoroso el injerto de Cristo.

No nos engañemos. La actual imagen de Fray Martín, pulida, brillante y aureolada, es fruto de golpes y golpes: de pobreza y soledad, de humillación y contratiempos, de desprecio y disciplinas.

No es fácil subir al retablo tallado de las iglesias.

Calendario 2015. Secretariado San Martín de Porres (Palencia)

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Calendarios de Fray Martín (Secretariado San Martín de Porres)

1957

Año 1957

Los calendarios de bolsillo constituyen en sí mismos todo un catálogo de arte y diseño, aunque es cierto que en la actualidad están en franco desuso. Estos calendarios, los referidos a Fray Martín, son muy conocidos y apreciados por los coleccionistas de calendarios, muchos de ellos impresos por la prestigiosa firma Fournier, que aplicaba a éstos idéntica calidad que a sus conocidos naipes o cartas de juego. Los calendarios relacionados con el apostolado de Fray Martín tuvieron un gran auge en los años 60 y 70, principalmente en asociaciones y comunidades religiosas y comercios particulares (librerías, textiles, mercerías, boticas, etc). De igual modo, el Secretariado San Martín de Porres de Palencia continua editándolos junto a sus conocidos almanaques de pared que tanto nos acompañan durante el año. Los mismos, sin duda, han contribuido a incrementar y a dar a conocer la iconografía de San Martín de Porres. Les mostramos algunos de ellos:

fray martin de porres 1958 palencia calendario

Año 1958

1959

1960

Años 1959 y 1960

1962

Año 1962

1967

Año 1967

1969

Año 1969

1970 almanaque

Año 1970 (almanaque de pared)

1973

1980

Años 1973 y 1980

1981

Año 1981

1987

Año 1987

1989

Año 1989

2007

Año 2007

2008

2009

Años 2008 y 2009

2010

Año 2010

2011 001

2012

Años 2011 y 2012

2013 001

Año 2013

2014

Año 2014

2015.1

Año 2015

2015

Año 2015 (almanaque de pared)

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Secretariado San Martín de Porres

San Martín de Porres: un creador de la amistad

creador de amistad

Fray Martín es amor y lo expresó al hacerse amigo de cuantos no tenían méritos ante Él, enfermos, pobres, pecadores. El amor, por sus manos, llegaba a los necesitados. Porque una de las cualidades de la amistad está en la confianza.

La amistad es un don precioso, es el vínculo para compartir los sentimientos más íntimos, inquietudes y proyectos. El Espíritu Santo descubrió a San Martín la amistad de Jesús. Se sabía amado sin merecerlo, ni tenía precio para agradecerlo. De esta manifestación amistosa gozaba en todo momento. Sencillamente, Jesús era su amigo, su confidente, su compañero…Es verdad que, el trato frecuente y confiado, afianza la amistad. San Martín llegó a la conclusión de que sólo se puede llegar a la amistad con Cristo si lo amas y te dejas, amar como Él quiere. Tenía, por experiencia, que Dios le amaba mucho más de lo que él leía en los libros, lo aprendía directamente de Jesús.

En una canción se manifestaba el deseo de tener un millón de amigos. San Martín rebasó la cifra con creces. Ha sembrado la geografía de millones de amigos que lo visitan diariamente y llevan en  la cartera el distintivo de su amistad, la escobita depositaria de tantos secretos y confidencias. Con seguridad que el Santo sigue ejerciendo de amigo ante el rostro de Dios, por sus amigos, con el Amigo que se entregó por todos…

Es cierto el dicho de que los amigos los da Dios. La sangre crea el vínculo de la familiaridad, que es permanente aunque no se trate. La amistad se basa en la comunicación. Somos amigos de San Martín de Porres en la medida que estamos familiarizados con él y nos gloriamos de tener un tal amigo que nos mantiene firmes en el servicio del Señor, como le sirvió él. Él nos ayudó a comprender que los que caminan con nosotros son la oportunidad para expresar nuestra amistad a Jesús.

Que el Santo de la amistad cree entre sus amigos y simpatizantes el vínculo que nos eleva a la categoría de amigos de Jesús y nos hace, a la vez, amigos del “creador de amistad”.

Fr. Francisco Arias, O.P. (Convento de San Pablo Apóstol/PP.Dominicos-Palencia)

Extracto del artículo “Creador de amistad”, publicado en la revista “Amigos de Fray Martín” (nº538). Abril de 2013

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San Martín de Porres - Adolfo Pérez Esquivel 1
 

El amor es servicio, por eso la amistad lleva a servir a todos, sin atender al rango y categoría de las personas

Señor, henos ya a muchos reunidos, amigos de tu gran amigo, Martín;

este bloque compacto de fuerza espiritual, quiere llevar a la sociedad actual

hasta los cauces de una auténtica justicia y caridad cristianas.

Haznos trabajar según este espíritu, para imprimir, primero en nosotros

luego en nuestros semejantes, el auténtico criterio y único ideal

de vida cristiana: el AMOR.

Y tú Martín, llévanos a través de la obra de tu AMISTAD

hasta Cristo nuestro Señor, Amén.

San Martín, ciudadano del cielo

El cielo era su patria, pues vivía más en el cielo que en la tierra.

“Oh Dios, grandeza de los humildes, que llevasteis a Vuestro Santo Confesor Martín al Reino del Cielo: Concedednos por sus méritos e intercesión, imitar en la tierra su humildad, para que merezcamos ser exaltados con él en los cielos”.

Ser “ciudadano del cielo”, no es una adquisición, es una gracia, un regalo que Dios concede a todos los que lo acogen con entusiasmo y agradecimiento. San Martín vivió con alta dignidad esta suprema ciudadanía. El cielo era su patria…no era un teoría, sino el destino cada vez más amado, más deseado, más poseído, porque el cielo es Dios y, aunque no lo podemos abarcar en sí mismo, sí lo podemos poseer.

No entenderemos a nuestro Santo si nos quedamos con fórmulas, aunque sea bellas, si no entramos en su corazón. Era un hombre privilegiado porque sabía que en el cielo sería totalmente hombre, con una personalidad única, amado en sí mismo y, por lo tanto, feliz en plenitud. Algo muy distinto al triste y vacío final de quienes creen que la nada les espera. El cielo es regalo, no conquista. San Martín no servía a los hermanos para “ganarse” el cielo, para salvarse. Lo había salvado el Señor en la Cruz. Lo suyo era servir, no por el premio, sino por amor, al que va unida la vida eterna. Perseverar en el servicio y con el deseo en el Señor, ya que seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual es, compartiendo felicidad con hombres santos, felices, con los ángeles y bienaventurados.

San Martín no asistía a las doctas clases de teología que en su convento se impartían, lo suyo era la escoba y escuchar al Espíritu Santo en su reducida portería. Se había impuesto una hermosa tarea: No dar descanso a su corazón, para entrenarlo a lo que sería dedicación permanente en el cielo: Amar en el mismo Amor de Dios. Amar todo, como Dios lo ama. Bien sabía que el amor no se improvisa, se ejercita en la práctica diaria, hasta el punto que se podía afirmar de él que “amar, era su ejercicio”. Amar como él, es anticipar el cielo, andar el camino seguro, con fin feliz en el descanso verdadero.

Este es el legado de San Martín para sus amigos y para los amantes de la verdad, vivir el gran mandamiento del amor a Dios y a los demás…La tarea del cielo será descubrir con gozo el misterio de Dios, Trino y Uno, con sorpresa permanente y para toda la eternidad. Con razón San Martín se sentía ya ciudadano de esa Patria, que es también, la nuestra.

Fr. Francisco Arias, O.P. (Convento San Pablo Apóstol/PP. Dominicos – Palencia) (1)

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SMP con los ángeles

  Martín voló       sin           alas  ni motores,

                 desde       sí mismo,

                 sobre        sí mismo,

        hasta        Dios

1º.- Extracto del texto “San Martín, ciudadano del cielo”. Revista “Amigos de Fray Martín” (nº 535). Especial Diciembre 2012
2º.- Entresacado del texto “Clave de vida, en popurrí de vocablos”, de Fray Alberto Escallada, O.P. (Revista de amigos de Fray Martín, nº 534 – Noviembre 2012)

San Martín de Porres: A merced del Espíritu Santo

espíritu santo

El Espíritu Santo lo tenía bajo su luz, para ver todo en la verdadera luz.

San Martín manifestaba una vida humilde, sencilla, de hombre caritativo, servicial que irradiaba paz, bondad, e interés por los problemas y angustias de los demás. Su vida era el reflejo de la presencia del Espíritu Divino, porque en El, estaba enriquecido. No buscaba sus dones, sino a El, ya que se sabía más amado que el amor que él se tenía a sí mismo. Lo suyo era la disponibilidad, que es la esencia de la pobreza. Siempre y sólo para lo que Dios disponga. Es la actitud de todo el que aspire a la plenitud de la vida cristiana. Como gracia, hay que pedirla. Como don, agradecerlo.

El Espíritu no viene a probar sino a fortalecer y dar valor a la oración, al servicio, y a la alabanza, haciéndonos “cristianos”. Como Cristo fue asistido por el Espíritu Santo (Lc. 4,1) así su seguidor. Es la lección de San Martín para sus amigos, y el medio para asomarnos a su corazón, no para reproducir su vida, sino a la de Jesucristo, como él lo hizo.

San Martín sigue siendo la novedad para nosotros, amantes de lo novedoso. Como él, tenemos que poner en acción la gracia recibida en el bautismo para ser criaturas nuevas, viviendo el gozo permanente de la presencia del Espíritu Santo.

Extracto del artículo “A merced del Espíritu Santo”, del P. Francisco Arias. Revista Amigos de Fray Martín, nº 517 (Marzo de 2011)

San Martín de Porres, sincero con Dios

Sincero con Dios

La boca y el corazón de San Martín eran fuentes de clara sinceridad.

Corazón noble, sin doblez, libre en la libertad de la verdad…La sinceridad es fruto del Espíritu Santo que moldea el corazón en la luz de la verdad. Es un reflejo de su presencia, porque en su luz, se ve la Luz. San Martín no leyó muchos tratados sobre la sinceridad. Contaba con otra Luz para no aparentar sino ser. Valía lo que era a los ojos de Dios y, ante Él, no necesitaba desdoblar su personalidad para aparentar. Vivía en la humildad y ésta no necesita de fachada para manifestarse. El saberse detrás del último le liberaba de la hipocresía, pues nadie le iba a suplantar. Por eso de su puesto no lo iba a desplazar nadie. En él se sentía a gusto, pues desde su corazón podía estar en los pobres, en los enfermos, en los predicadores y sin competencia. Allí vivía con su señor que había venido a servir y no a ser servido….

P. Francisco Arias, O.P. Extracto del artículo “San Martín, sincero con Dios”, publicado en la revista “Amigos de Fray Martín” (nº 514). Diciembre de 2010

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Oración a Fray Martín de Porres

La humildad y la caridad, ofrecidas con un corazón sincero que agradaba a Dios, le abrieron las puertas del cielo (Mateo 5.8: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios)

Oración

Oh Dios misericordioso, que nos disteis en el Bienaventurado Martín un modelo perfecto de humildad, de mortificación y de caridad; y sin mirar a su condición, sino a la fidelidad con que os servía, le engrandecisteis hasta glorificarle en vuestro Reino, entre los coros de los ángeles! Miradnos compasivo y hacednos sentir su intercesión poderosa.

Y tú, beatísimo Martín, que viviste sólo para Dios y para tus semejantes; tú, que tan solícito fuiste siempre en socorrer a los necesitados, atiende piadoso a los que, admirando tus virtudes y reconociendo tu poder, alabamos el Señor, que tanto te ensalzó. Haznos sentir los efectos de tu gran caridad, rogando por nosotros al Señor, que tan fielmente premió tus méritos con la eterna gloria. Amén.

Fray Benigno de la Cruz, O.P., el amigo de Fray Martín: Una visita a Canarias

fraybenigno

Bendigo a Fray Benigno de la Cruz y a sus colaboradores… por su celo, sabiduría y eficacia con que han trabajado y lo mucho que han contribuido a que la Canonización del Beato Martín de Porres fuera un hecho»

Rvdmo. P. General de los Dominicos, Aniceto Fernández. Agosto de 1962

Fray Benigno de la Cruz fue, sin lugar a dudas, el gran impulsor y alma del conocimiento y devoción a San Martín de Porres en España. Su celda se componía de un camastro, una silla, una mesa y biografías de Fray Martín en diferentes idiomas (chino, japonés o dialectos africanos incluidos). Hombre validísimo e incansable, dio a conocer y amar al santo mulato allá donde fue. En 1960 obsequia a Juan XXIII una preciosa imagen de marfil, obra de Ramón Lapayese, que pre­sidió la mesa de trabajo del querido Papa.

También promovió con especial esmero la Causa de Canonización de San Martín de Porres. En el mes de Abril de 1962 visitó Gran Canaria para difundir, en aquel entonces, los actos previstos con motivo de la pronta canonización de Fray Martín. La noticia publicada por el periódico Falange el 6 de Abril de 1962 es la siguiente: AQUÍ

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Fray Benigno fue, además, el fundador del Secretariado de San Martín de Porres y de la Asociación “Amigos de Fray Martín”. Con pocos recursos pero con mucho esfuerzo e ingenio, incluso gastando su salud, llevó el espíritu del santo por todas partes y logró que, hombres y mujeres, entregaran cuanto de noble y generoso hay en sus corazones por la causa de nuestro Martincito. En Mayo de 1984, el mes de María y aniversario de la canonización de San Martín, fallecía el gran amigo de Fray Martín.

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Ven, Fray Benigno, le dijo San Martín al verle llegar. Tú me has dado gloria en la tierra. Yo te adentro en la Gloria del Cielo”. (José Luis Gago, O.P.)

Secretariado San Martín de Porres, Palencia

Padre José Luis Gago de Val, O.P, en el recuerdo

jose-luis-gago

Un buen amigo de Fray Martín de Porres y de Fray Juan Macías

Cuando el ocaso asoma y te han firmado en la carne la cercanía de la caducidad, tampoco tengo conocimiento exacto del porqué tú, y no otros, has perseverado en la hermosa vocación dominicana. ¡Cómo no agradecer y amar apasionadamente mi Orden dominicana!

Padre José Luis Gago, O.P.

Tal día como hoy hace un año, 22 de Diciembre de 2012, nos entristecíamos con la noticia del fallecimiento del Padre José Luis Gago, O.P. a la edad de 78 años. Nacido en Palencia el 4 de Julio de 1934, en el seno de una humilde familia cristiana, ya de niño solicita ingresar en una escuela apostólica que llevaban los dominicos. Tras profesar en la Orden de Predicadores en 1951 se ordena sacerdote siete años después. El padre Gago, que estaba licenciado en Teología y en Ciencias de la Información, fue uno de los fundadores de la Cadena Cope, trabajando en las emisoras de Pamplona, Valladolid y Madrid; asimismo, ejerciendo de director general de la red de emisoras y creador y director de su área socio-religiosa. En TVE-2 dirigió de 1993 a 1999 el programa “Pueblo de Dios. En junio de 1999, la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación social otorgó al Padre Gago el prestigioso “Premio ¡Bravo!”. Algunos meses después, María Teresa Campos le entrevistó con motivo de su jubilación en la que recordaba toda su trayectoria: Escucha aquí la entrevista

Hombre de una talla intelectual enorme, junto a Fray Benigno de la Cruz propagará la devoción a su hermano de Orden: San Martín de Porres o “Fray Escoba. Paralelamente dirige una pequeña revista, -“la revistilla”, la adjetivaba él cariñosamente-: “Amigos de Fray Martín”. Escribió deliciosos libros que eran fiel reflejo de su extraordinaria personalidad  bondadosa y humilde, signos indelebles de su amor a Cristo y a la Iglesia: “Encuentros con Fray Martín”, “El emigrante que no volvió: San Juan Macías”, o el conocidísimo “Miniaturas. El Ángelus de la Cope”, un libro de reflexiones y pensamientos para meditar cada día del año.

Murió en Valladolid en la comunidad dominicana de la Iglesia de San Pablo, con alegría y el buen ánimo que siempre le caracterizó. Un hombre que tenía la convicción del gran valor de los medios de comunicación en la evangelización de la sociedad de entonces y la de hoy día.

Padre Gago, O.P.

Enlace recomendado: frayjoseluisgago.com

Un día en la vida de Fray José Luis Gago, O.P.

Escultura obsequio a S.S. Juan XXIII por el Secretariado San Martín de Porres (Palencia)

Lapayese

Talla en marfil del Beato Martín, obra del escultor Ramón Lapayese, regalo al Papa Juan XXIII por el Secretariado San Martín de Porres de Palencia el 8 de Abril de 1960.

Hay una anécdota de Juan XXIII. Despachaba asuntos ordinarios con un monseñor. De pronto le pregunta:

¿Es fácil hacer que lo negro sea blanco?. El interrogado se quedó perplejo.

El Papa, al advertirlo, se dirige a su mesa de trabajo, toma en sus manos la imagen de marfil de Fray Martín de Porres y se la muestra, diciendo:

Antes era negro y ahora es blanco.

Y sonrió paternalmente al ver el gesto de comprensión que mostraba su ayudante.

La talla es blanca por ser de marfil, traído del África negra. Un artista español la trabajó. Y el director del Secretariado “Martín de Porres” la puso en manos del Santo Padre, junto con un álbum, el 8 de Abril de 1960…….*(1)

1.1

2.1

Ramón Lapayese nace en Madrid en 1928. Hijo de José Lapayese Bruna, artista consagrado en aquella época, inicia desde muy joven sus estudios artísticos con su padre y en las escuelas de Artes y Oficios y de Bellas Artes de Barcelona. Existe obra de este gran y polifacético artista repartida por toda España y por todo el mundo, fruto de encargos y exposiciones de pintura, escultura y grabado. Vivió parte de su vida en EE.UU. donde fue profesor de algunas universidades americanas. Muere a mediados de los 90 en Miami. Sus restos repatriados hasta España fueron inhumados en la Sacramental de la Almudena de Madrid (web oficial del artista: ramonlapayese.com)
 
*(1).- Tomado del libro “San Martín de Porres”, de Fray Salvador Velasco, O.P (colección OPE)

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El Papa Francisco canonizará a los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II el 27 de abril de 2014, Domingo de la Divina Misericordia. Desde ese día los llamaremos santos. Gloria a Dios por sus vidas.

Una historia de San Martín de Porres en Gran Canaria

Una historia de San Martín de Porres en Gran Canaria

smp amigo de los niñosConozco a Fray Martín de Porres, desde muy pequeñita, a través de mi madre que siempre me ha hablado de él y me ha contado muchas cosas de su vida y de sus milagros que han sido y siguen siendo muchos. Mi madre lo conoció cuando estudiaba en el colegio de las dominicas, y su devoción fue creciendo cada día más. Así me lo transmitió, y desde siempre para mí ha sido también muy importante la figura de San Martín. La verdad es que le tengo presente, pero, particularmente en momentos de apuro, me encomiendo a él y me ayuda.

Uno de estos favores alcanzados por su intercesión es el que voy a compartir con los AMIGOS de FRAY MARTÍN. Se trata de mi hijo C. Martín; lo de “Martín” se trata evidentemente en honor a nuestro santo. Hoy tiene ya cuatro años de edad. Al nacer tuvo problemas de luxación de cadera y de tortícolis a causa de la postura que adoptó cuando estaba en la cavidad uterina. El problema de la luxación se corrigió con un aparatito que le inmovilizaba las piernas y las caderas, fue cuestión de meses. Pero el problema de la tortícolis fue más serio: el niño no conseguía mover el cuello, siempre estaba del mismo lado. En las primeras visitas al pediatra fue candidato a paciente de la consulta de rehabilitación del Hospital Materno infantil de Gran Canaria.

En su caso fue una doctora la encargada de tratar el problema y decidió hacer, en principio, cincuenta sesiones de rehabilitación. Acudimos a un centro concertado que estaba más cerca de nuestra casa que el hospital. Lo que en principio habían sido cincuenta sesiones de estiramiento del músculo esternocleidomastoideo, se convirtieron en muchas más. Estuvimos más de un año acudiendo al Centro de Rehabilitación, día tras día. Aún así, cuando acudíamos a la doctora en el Hospital las noticias no eran muy buenas; todas las pruebas complementarias que se le hacían, como rayos X, resonancias magnéticas, etc., no mostraban signos de curación al cien por cien. Entonces empezaron a hablarnos de una operación; si al cumplir el año no se había corregido el problema.  El año ya se había cumplido. No obstante, la doctora, al ver que sí había mejoría, aunque no la suficiente, le dio tres meses más de rehabilitación, y luego…otros tres.

Súplica a SMPLe pedí encarecidamente a San Martín de Porres que ayudara a mi hijo. Cuando hicimos una nueva visita a la doctora comenzó a descartar la operación. Las siguientes pruebas empezaron a arrojar resultados más positivos para el niño: los estiramientos del músculo eran menos dolorosos.

Hoy seguimos llevándole a sus revisiones, pero, por intercesión de San Martín se solucionó el problema de la cirugía. El niño quiere mucho a San Martín, tiene varias reliquias y le gusta mucho una pequeña imagen del santo que tiene en su habitación, le da besitos y le pide que le ayude a ser un buen niño. En una ocasión, fuimos desde Gran Canaria a Palencia, a la iglesia de San Pablo de los padres dominicos. Ahí conocimos a Fray Daniel que nos acompañó a la iglesia donde está Martincito; le dimos las gracias por nuestro niño y por muchas más cosas que nos concede. El niño está muy contento con una imagen de Fray Martín que le regaló Fray Daniel y que, desde ese día, conserva en su habitación.

María I. Déniz (Gran Canaria)

Artículo publicado en la revista “Amigos de Fray Martín” (nº 479), en Octubre de 2007

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San Martín de Porres, amigo de los niños