Al Niño Dios

Al Niño Dios

Al rendirte, hermoso niño,
respetuosa adoración,
con dulcísimo cariño
te ofrezco mi corazón.

¡Qué hechicero es tu semblante!
¡Qué lindos tus ojos son!
Con placer, divino infante,
te ofrezco mi corazón.

Ni oro, ni mirra, ni incienso
puedo darte en rico don;
mas hoy con júbilo inmenso
te ofrezco mi corazón.

¿Quién, siendo tú tan gracioso,
no te amará con pasión?
Rubio Betlemita hermoso,
te ofrezco mi corazón.

Si en tu pobreza extremada
careces de habitación,
Jesús mío, por morada
te ofrezco mi corazón.

Tus ojos vierten amores,
también llanto de aflicción.
No llores, niño, no llores:
Recibe mi corazón.

          Jenaro Gabica, C.M.F.

* * *

Al Niño Dios (soneto)

El alba tomó cuerpo en tu figura,
el aire se hizo carne, los rosales
desangraron sus rosas virginales
para crear tu piel silente y pura.

Desparramó la brisa su ternura,
la luz cuajó en tu forma sus cristales,
la luna derramó sus manantiales
para crear en Ti nuestra ventura.

Divinidad que, tan pequeña y suave,
se hace niña en tu carne redentora,
en lo infinito ni siquiera cabe.

En Ti la eternidad tiene su aurora,
En Ti nada se halla que se acabe,
oh, alba de Dios, que entre la paja llora.

                                   Rafael Morales

Imagen ilustrativa: Niño Jesús del Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad (Santa Brígida, Gran Canaria). Foto: José J. Santana.

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Soneto al Santísimo Nombre de Jesús

Al Santísimo Nombre de Jesús (1)

Sagrado Redemptor y dulce Esposo,
peregrino y supremo Rey del Cielo,
camino celestial, firme consuelo,
amado Salvador, Jesús gracioso;

prado ameno, apacible, deleitoso,
fino rubí engastado, fuego en yelo,
divino amor, paciente y santo celo,
dechado perfectísimo y glorioso.

Muestra de amor y caridad subida
distes, Señor, al mundo haciéndoos hombre;
tierra pobre y humilde a vos juntando;

viniste hombre y Dios, amparo y vida
nuestra vida y miseria mejorando;
encierra tal grandeza tal renombre.

                                           Anónimo

(1). Este soneto se puede leer empezando por el primer verso o por el último, o leyendo los versos al revés o al derecho.

* * *

Santísimo Nombre de Jesús: dulzura sobre los corazones

Himno al Niño

Santo Niño de Praga, tú que conoces de la grandeza y pureza de los niños, vela por ellos para que crezcan siempre en la fe y en tu amor. 

Himno al Niño

CORO
Del jardín de la vida es el niño
precioso capullo
de nítida flor;
sus perfumes serán las virtudes
el arte, la ciencia,
la fe y el amor.

ESTROFAS
Tres santos recintos cobijan al niño:
la casa, la escuela, el patrio solar;
que son de la vida sagrados crisoles
e integran la dicha, la fe, el ideal.

La casa es un nido de santos afectos;
santuario, es la escuela, de ciencia y virtud,
la Patria es la herencia de nuestros mayores,
la cuna en que vimos del cielo la luz.

Cual arco celeste, que a todos abraza,
culmina la iglesia, del cielo dosel:
merecidos por ella, nuestra alma recibe
la gracia divina, unida a la fe.

El niño es promesa de gloria y ventura,
el niño es un germen de ciencia y bondad,
cuando auras del cielo le besan la frente,
prendiendo en su alma la luz divinal.

CORO
Del jardín de la vida es el niño
precioso capullo
de nítida flor;
sus perfumes serán las virtudes
el arte, la ciencia,
la fe y el amor.

Letra de Julio Menéndez ∼ Música de Francisco Vendrell

* * *

Imagen: Niño Jesús de Pagra, Padres Carmelitas Descalzos de Madrid.

Nota: La Fiesta del Niño Jesús de Praga se celebra cada primer domingo del mes de junio.

Santo Niño Jesús Enfermero (Las Palmas de Gran Canaria)

Santo Niño Enfermero Iglesia de San Francisco de Las Palmas G.C.

En la iglesia parroquial de San Francisco de Asís recibe culto este lienzo denominado el Niño Enfermero. La imagen, de autor desconocido y a la que se atribuyen curaciones prodigiosas, se encontraba en la cabecera de la enfermería del extinto convento de San Bernardino de Siena. Una vez derruido el convento, la pintura fue llevada en 1840 a su sitio actual.

En las primeras celebraciones del año: la Circuncisión de Nuestro Señor y Octava de su Nacimiento (día 1 de enero), la Fiesta del Santísimo o Dulce Nombre de Jesús (3 de enero), la Epifanía del Señor (6 de enero), el Bautismo del Señor (domingo que sigue a la Epifanía del Señor) y hasta el día de la Santa Infancia (cuarto domingo de enero), es tradicional la fiesta en honor al Santo Niño Jesús en buena cantidad de parroquias y comunidades religiosas. Es una fiesta muy agradable, especialmente para los más jóvenes. Una tradición que se remonta muy atrás en el tiempo, que después de un largo período de decaimiento ha comenzado a resurgir de nuevo. “Donde hubo, siempre queda”, afirma el refranero y acaso no le falta razón. En Canarias, durante los siglos XVII-XVIII (la época del estilo Barroco y el surgimiento de las ideas ilustradas), estuvo extendida una gran devoción al infante Jesús en las capitales de las islas mayores —inclusive Santa Cruz de La Palma—, y en ciudades como Arucas (las tradicionales “Visitas al Niño Jesús”) o San Cristóbal de La Laguna (El Santo Niño de los Afligidos es una devoción que todavía se conserva en la ciudad lagunera en la víspera del día de Reyes). Las esculturas del Niño Jesús se encuentran prácticamente en todos los templos de las islas y en muchos hogares canarios (ya sean tallas, lienzos, grabados, medallas u otros objetos religiosos).

En Gran Canaria, las veneraciones más importantes estaban centradas en la capital grancanaria, en tres principalmente: El mencionado lienzo del Santo Niño Jesús Enfermero, actualmente en la propia parroquia de San Francisco de Asís; el Dulce Niño Niño Jesús o del Coro, bella efigie que se encuentra en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán; y el Santo Niño del Remedio del ex-convento de Concepción de las monjas Bernardas —ahora en la ermita de San Telmo—, que constituyó la devoción predilecta de la Venerable Madre Sor Petronila de San Esteban.

Ahora nos referiremos al primero de ellos. Desde finales del siglo XVII se rinde culto en las Palmas de Gran Canaria al Niño Enfermero. El lienzo está copiado de un grabado “Salvator Mundi”, del holandés Jacob Matham. La pintura representa a Jesús niño, con túnica blanca que deja al descubierto el hombro y brazo izquierdo. Se encuentra sentado sobre un almohadón rojo, con la bola del mundo en una de sus manos y la otra alzada en actitud de bendecir.

Así como otras advocaciones de los pasados tiempos han sido olvidadas o preteridas, esta devoción a Jesús Enfermero se ha mantenido constante y hasta en aumento. Comenzó en el Convento de San Bernardino de Siena, de las monjas de Santa Clara, hoy desaparecido. Fue fundado este monacato en el año 1664 y estuvo en pie hasta la primera mitad del siglo XIX en que se inició su demolición.

En la enfermería de esta casa de religiosas se colocó el cuadro del Niño Enfermero para que sirviera de alivio y consuelo a las monjas que se veían privadas del precioso don de la salud. A Él (a nuestro Niño Enfermero) se dirigían en sus sufrimientos estas hijas de Santa Clara; y el Niño Dios, siempre misericordioso en favor de los afligidos, inclinaba sus oídos a las súplicas de la comunidad devolviendo la salud o dando fuerzas a las que padecían. En los labios de las clarisas, entre ellas Santa Catalina de San Mateo, siempre había una jaculatoria: “De todo mal, por tu Santa Infancia, líbranos Señor”.

De la enfermería pasó a la Iglesia del Convento para que los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria pudieran también alcanzar su favores e implorar sus gracias.

En el año 1840 el convento fue demolido para dar paso a la construcción de lo que hoy es el Gabinete Literario. Pasó entonces el milagroso Niño a la Iglesia de San Francisco y en ella lleva más de un siglo recibiendo el culto ferviente de sus numerosos devotos. El famoso pintor canario Juan de Miranda llegó a representar, con algunas variantes, al Niño Enfermero en varios de sus cuadros.

A principios de los años 70 la obra fue restaurada, ajustándose a la pintura original. La celebración del triduo y Solemnidad del Santo Niño Jesús Enfermero tiene lugar el fin de semana siguiente a la Fiesta del Bautismo del Señor.

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ORACIONES POR LOS ENFERMOS

Porque tus misericordias son muchas para los que te invocan, inclina Divino Niño Enfermero tus oídos a nuestras súplicas y haz que el don de la salud, que por nuestras iniquidades no merecemos, la conservemos para glorificar tu nombre. Amén

* * *

¡Oh Jesús! Celestial Enfermero que con infinita misericordia limpiaste el cuerpo del leproso y devolviste al ciego la vista; al sordo, el oído; al impedido, el andar, y diste vida al que había muerto; danos la salud para nuestros cuerpos, si así nos conviene, y la eterna salvación para nuestras almas. Amén.

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Parroquia de San Francisco de Asís

Bibliografía consultada:

Página de la Parroquia de San Francisco de Asís.

“Historia de un cuadro. El Niño enfermero” (1971). José Miguel Alzola.

Santísimo Nombre de Jesús: dulzura sobre los corazones

Dulce Nombre de Jesús

Jesús, dulce memoria, fiel consuelo, que das gozo y placer al alma pura; más dulce que la miel es la dulzura de tu dulce presencia, Rey del cielo.

El tesoro en el que se deposita el corazón define la vida y es señal para conocer la calidad de una persona. Así San Martín se alimentó de la piedad de su tiempo. En su comunidad se vivía con gozo la devoción al Dulce Nombre de Jesús, cuya Cofradía estaba en pleno apogeo. Escuchaba con regocijo muchas y doctas conferencias y sermones. El nombre de Jesús había sido dictado desde el cielo “Darás a luz un Hijo al que pondrás por nombre Jesús”.

San Martín captó su significado y mensaje. Es el nombre que define la misión de Jesús. Es el Salvador. Además de saberse salvado en Jesús, a San Martín le llenó de gozo saber que Santo Domingo era un ferviente devoto de nombre tan santo. Devoción que vio confirmada en los grandes representantes de la Orden, entre los que le era familiar Santa Catalina de Siena. El Papa Gregorio X había confiado a la Orden, ya en 1274, su propagación, por los grandes beneficios espirituales que enriquecían al pueblo de Dios…

La devoción de San Martín al Santísimo Nombre de Jesús, es una eficaz herencia que nos deja a sus amigos. Entre nosotros, que hemos perdido la frescura de la piedad sólida, acaso haya decaído esta secular devoción. No así en países, como Norte América, con millones de afiliados a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, y la fuerza evangelizadora que una Provincia dominicana posee en esa nación con el nombre de Jesús, una de cuyas finalidades es erradicar la blasfemia y potenciar las fiestas y culto en honor de Jesús…

Ten en tu corazón el nombre de Jesús. Serás un buen amigo de San Martín.

Fray Francisco Arias, O.P., extraído de “El nombre sobre todo nombre”. Revista Amigos de Fray Martín, nº546 (Marzo-Abril, 2014)

virgen del pino

 ¡Oh Jesús! flor de la Madre Virgen,
amor de nuestra dulzura
a ti la alabanza, honor de majestad divina,
Reino de la felicidad!

La historia de la devoción al Dulce Nombre de Jesús proviene del 20 de Septiembre del año 1274 (durante el Concilio de Lyon), cuando el Pontífice Gregorio X dictó una Bula encaminada a desagraviar los insultos que se manifestaban contra el Nombre de Jesús. Las órdenes de Santo Domingo de Guzmán (Dominicos) y Franciscana fueron las encargadas de custodiar y extender dicha devoción por toda Europa. Así, Gregorio X escribió una carta a Juan de Vercelli, el entonces Superior General de los Dominicos, donde declaraba, “nos, hemos prescrito a los fieles… reverenciar de una manera particular ese Nombre que está por encima de todos los nombres…”. Este acto resultó en la fundación de la Sociedad del Santo Nombre.

Se decía que el Nombre de Jesús estaba en la boca de San Francisco “como la miel en el panal”, sentenciando además que: “ningún hombre es digno de decir Tu Nombre”. San Buenaventura exclamaría al respecto, “¡Oh, alma, si escribes, lees, enseñas, o haces cualquier otra cosa, que nada tenga sabor alguno para ti, que nada te agrade excepto el Nombre de Jesús!”. Asimismo, San Bernardo escribió sermones enteros sobre el Nombre de Jesús y dijo: “Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, un canto de delicia en el corazón”:

Con razón se llama el dulcísimo nombre de Jesús “óleo saludable”, porque verdaderamente es óleo que alumbra cuando la caridad le enciende; óleo que nutre cuando el corazón le gusta; óleo que sana cuando la devoción le aplica. Todo alimento del alma, que no esté empapado en ese óleo es seco; toda comida espiritual, que carezca de este condimento, es insípida.

No hallo gusto en los libros, si no encuentro en ellos el nombre de Jesús. Me fastidian las conversaciones, si el nombre de Jesús no se repite en ellas con frecuencia. Este nombre es miel para mi boca. No hay sonido más armonioso a mis oídos; ¿ni qué cosa puede haber más dulce para el corazón?

¿Estás triste? Pues traslada el nombre de Jesús desde el corazón a los labios, y verás que presto las nubes se disipan, vuelve la serenidad, y se descubre el bello día. ¿Te inducen a desesperación los remordimientos de tu conciencia, y te estremece la espantosa vista de tus enormes pecados? Ea, pronuncia el dulcísimo nombre de Jesús, y verás cómo revive la confianza, y el tentador se pone en vergonzosa fuga. A sólo el nombre de Jesús se desarma todo el infierno junto. Él es el que hace derramar en la oración lágrimas tan dulces. Él es el que infunde tanto aliento en los mayores peligros.

¿Quién invocó jamás este adorable nombre que no fuese prontamente socorrido? ¿Quién se vio nunca combatido de las pasiones más violentas, o atacado de sus más furiosos enemigos, que invocando este dulcísimo nombre, no hubiese conseguido una completa victoria?

Nombre de valor en los combates; nombre de luz en los peligros; nombre de consuelo en los trabajos; nombre de salud a la hora de la muerte para todos los que le tienen grabado en el corazón.

San Bernardo

Monograma del Dulce Nombre de Jesús

Monograma del nombre de Jesucristo: Jesús, Salvador de los hombres

El Niño Dios recibió el nombre de Jesús, dulcísimo nombre que encierra toda la grandeza y toda la humildad de Dios-Hombre ¡Nuestro Salvador!, que sólo Cristo, Dios y hombre, puede realizar. Nombre que debe ser pronunciado con el más profundo respeto, con el amor puesto en los labios, y cuyo eco, repetido en el silencio del alma la llena de felicidad. Ya San Francisco de Asís, el Serafín de Alvernia, se pasaba el día repitiendo y paladeando el “¡Jesús meus et omnia!” ¡Cuántos labios lo han pronunciado en la alegría, en el dolor, en la fe, en la esperanza, ante los perseguidores, en el pretorio, en la arena, en el suplicio, ante la seducción, en el silencio del corazón, o en las tormentas de la vida! ¡Que lo pronuncie y en transportes de júbilo y de agradecimiento lo repita toda la Humanidad redimida! ¡Que sea la panacea y el sello y la consigna de toda nuestra vida cristiana…

Es dulce el recuerdo de Jesús,
que da verdaderos gozos al corazón
pero cuya presencia es dulce
sobre la miel y todas las cosas.

Nada se canta más suave,
nada se oye más alegre,
nada se piensa más dulce
que Jesús el Hijo de Dios.

¡Oh Jesús!, esperanza para los penitentes,
qué piadoso eres con quienes piden,
qué bueno con quienes te buscan,
pero ¿qué con quienes te encuentran?

¡Oh Jesús!, dulzura de los corazones,
fuente viva, luz de las mentes
que excede todo gozo
y todo deseo.

Ni la lengua es capaz de decir
ni la letra de expresar.

Sólo el experto puede creer
lo que es amar a Jesús.

¡Oh Jesús! rey admirable
y noble triunfador,
dulzura infefable
todo deseable.

Permanece con nosotros, Señor,
ilumínanos con la luz,
expulsa la tiniebla de la mente
llena el mundo de dulzura.

Cuando visitas nuestro corazón
entonces luce para él la verdad,
la vanidad del mundo se desprecia
y dentro se enardece la Caridad.

Conoced todos a Jesús,
invocad su amor,
buscad ardientemente a Jesús,
inflamaos buscándole.

¡Oh Jesús! flor de la Madre Virgen,
amor de nuestra dulzura
a ti la alabanza, honor de majestad divina,
Reino de la felicidad.

¡Oh Jesús! suma benevolencia,
asombrosa alegría del corazón
al expresar tu bondad
me urge la Caridad.

Ya veo lo que busqué,
tengo lo que deseé
en el amor de Jesús desfallezco
y en el corazón todo me abraso.

¡Oh Jesús, dulcísimo para mí!,
esperanza del alma que suspira
te buscan las piadosas lágrimas
y el clamor de la mente íntima.

Sé nuestro gozo, Jesús,
que eres el futuro premio:
sea nuestra en ti la gloria
por todos los siglos siempre. Amén.

(Oficio de Vísperas)

Dulce Nombre de Jesús 1

Cristo se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le ensalzó y le dio un nombre que está por encima de todo nombre, para que ante el nombre de Jesús toda rodilla se doblegue, de los que moran en los cielos, en la tierra y en los infiernos.

Jesús, es, pues, el nombre adecuado, personal y propio del Verbo Encarnado. Todo lo que es nuestro Redentor está encerrado en este nombre. Jesús y nada más que Jesús ha sido Jesús para nosotros. “Por ningún otro hay salvación: porque tampoco hay ningún otro nombre concedido a los hombres bajo el cielo por el que podamos salvarnos”, dice San Pedro. No hay, por lo tanto, en la tierra ni en el cielo nombre más venerando, más augusto ni más dichoso. “Al oírlo -dice San Pablo- se postran reverentes los cielos, la tierra y los infiernos: se arrodillan en el cielo los que por Nuestro Señor se salvaron, en la tierra los que de El están recibiendo la salvación, y en los abismos los que por no haberse querido salvar en El por amor, están ahora perdidos para siempre y sujetos a su majestad por temor.”

El poeta Prudencio lleno de fe y de entusiasmo cristiano, un poeta que se complace visiblemente en poner toda su inspiración y todo su arte maravilloso a los pies de Cristo, a quien canta con encendidísimos acentos de amor, no se cansaba de adorar el nombre bendito de Jesús:

¡Oh nombre, más que dulce para mí,
luz y esplendor y esperanza
y defensa mía!
¡Oh descanso seguro en los trabajos,
dulce sabor en la boca,
perfumada fragancia,
fuente que corre,
casto amor,
hermosa representación,
sincero placer!…”

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Indulgencia plenaria al mentar el Dulce Nombre de Jesús

Es Tradición Católica que en la hora de la muerte, pronunciar con los labios o el corazón el Dulcísimo Nombre de Nuestro Salvador, nos puede alcanzar la muy necesaria Indulgencia Plenaria; para ello, debemos cumplir las siguientes disposiciones:

Primero, las mismas condiciones requeridas para ganar cualquier indulgencia: es decir, la persona debe estar en estado de gracia cuando se gane la indulgencia y debe tener la intención de ganar la indulgencia.

Segundo, debe resignarse completamente a la voluntad de Dios al estar muriendo.

Tercero, debe pronunciar el Santo Nombre de Jesús con sus labios, si es posible, y si no fuere capaz de hablar, al menos debe invocar el Santo Nombre de Jesús en su corazón.

Subráyese especialmente esta última condición de pronunciar el Santísimo Nombre de Jesús. La Congregación de Indulgencias la pidió el 22 de septiembre de 1892 para ganar la indulgencia plenaria in articulo mortis. Es algo que fácilmente se pasa por alto, y por ello, le damos especial atención.

Santo Niño Jesús

Santo Niño Jesús y Fray Martín

Niño amable de mi vida, consuelo de los cristianos, la gracia que necesito, pongo en tus dulces manos. Oh Bendito Niño, mi Dios y Señor: Tú serás el dueño de mi corazón.

El Niño Jesús es una devoción cristiana a la figura de Jesucristo en su más tierna infancia; en sus primeros años de niño, años de hermosa inocencia y pura esencia de vida. Representa al infante Jesucristo, cuyo nacimiento conmueve al mundo con gran júbilo; y cuya majestad divina, encubierta con miembros infantiles, nos halaga y acaricia cuanto más nos acercarnos a su presencia. La devoción al Niño Jesús se ha extendido universalmente. En muchos lugares del mundo existen imágenes del Santo Niño a las que acuden peregrinos, de todas las clases y condición, a adorar a Jesús en la forma de un pequeño infante con recogimiento y fe, en acción de gracias y en busca de ayuda a sus necesidades. Su festividad varía dependiendo del lugar y de la advocación. Algunas devociones admirables hacia el Niño Jesús son las siguientes:

El Divino Niño Jesús, manifiesta en su naturaleza humana el amor de niño, puro y sincero. Se representa vistiendo una sencilla túnica rosada, con un cinturón verde y sus pies descalzos. Su devoción se encuentra muy extendida en América Latina (Colombia -Santuario del Divino Niño del Barrio 20 de Julio, en Bogotá- y Venezuela, entre otros) y España. Su fiesta principal es el 20 de Julio y, en algunos lugares, primer domingo de Septiembre.

El Santo Niño de Praga, manifiesta la realeza de Cristo como Rey del Universo. Se le representa comúnmente portando en su mano izquierda un globo terráqueo, y la mano derecha -Dextera Domini- en actitud de bendecir como medio de exaltación de la humanidad de Cristo. Santa Teresa de Ávila introdujo esta particular devoción del Niño Divino en sus conventos, tanto por sus experiencias místicas como por sus escritos, y a partir de ellos se expandió por toda España, Europa, y después por el mundo a través de los religiosos de la Orden de los Carmelitas. A la talla de estas imágenes se dedicaron infinidad de escultores, destacando las obras maestras realizadas por Pedro de Mena, Martínez Montañés, Juan de Mesa o Luisa Roldana.

El Niño de Praga tiene una curiosa historia con origen canario. Una copia de una imagen del Niño de la Bola de la Iglesia de Santo Domingo de Las Palmas de G.C. fue llevada a Praga por una joven, apellidada Manrique de Lara, como dote para su matrimonio con un aristócrata checo. Con el tiempo, esa imagen se convertiría en el famoso Niño Jesús de Praga que se da culto en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en el barrio de Malá Strana (Praga).

«Dentro de un año vendrá Doña Isabel Manríquez de Lara, a quien se la daréis, quien a su vez se la entregará a su hija como regalo de bodas, quien la llevará a Bohemia y de la capital de aquel reino será llamado -Niño Jesús de Praga- entre los pueblos y naciones. La gracia, la paz y la misericordia descenderán a la tierra, por El escogida para habitar en ella, el pueblo de aquel reino será su pueblo, y El será su PEQUEÑO REY».

Asimismo, en la iglesia de San Francisco de Asís en Santa Cruz de Tenerife, se venera una réplica del Santo Niño de Praga. Y también en la capital santacrucera, en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán (perteneciente a los Carmelitas que, como hemos comentado anteriormente, es una orden religiosa históricamente vinculada a la propagación de esta devoción del Niño Jesús), se encuentra establecida la Cofradía del Niño Jesús de Praga. Su fiesta principal se celebra el primer domingo de Junio.

El Santo Niño de Atocha se relaciona su origen con Nuestra Señora de Atocha, en Madrid. Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII, en sus famosas “Cántigas” ya hace mención del Santo Niño. Se le representa vestido de peregrino joven. Lleva un sombrero y una capa muy recargada, y porta una cesta llena de pan en una mano y un bastón de peregrino “con la concha de Santiago” en la otra. Su fiesta principal es el 25 de Diciembre. Su devoción es muy popular en países de América Latina (en México se encuentra su santuario principal), España (Basílica de Nuestra Señora de Atocha, Madrid) y Filipinas.

Otra devoción conocida, principalmente en Asia, es la del Santo Niño de Cebú (Filipinas), cuya imagen original fue llevada hasta aquellas tierras por Fernando de Magallanes en 1521.  En Italia es destacable la del Santo Niño Jesús de Aracoeli, una pequeña imagen de madera que se venera en la Basílica de Santa María en Aracoeli (Roma).

También en España, concretamente en Toledo, es popular la leyenda del Santo Niño de la Guardia. Respecto a Canarias existen dos devociones importantes: el Santo Niño de los Afligidos, en el Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna; y un lienzo del Santo Niño Jesús Enfermero en la iglesia de San Francisco de Asís de Las Palmas de G.C.

Benedicto XVI hizo hincapié en que del Niño Jesús mana el amor de Dios hacia todos los hombres sin distinción, por lo que cada ser humano es nuestro hermano y como tal lo debemos acoger y respetar: «¡Pueda nuestra sociedad comprender esta realidad! Cada persona humana sería así valorizada no por lo que posee, sino por lo que es. Pues en el rostro de todo ser humano, sin distinción de raza y cultura, brilla la imagen de Dios. Ello vale sobre todo para los niños».

divino niño jesús

Oración al Niño Jesús

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño:
Te amo tanto, Tu lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.
Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecado.
Ven a mi, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te adore, humildemente arrepentido de mis pecados.
Pastorcito de mi alma: contigo nada me falta, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, Tú me guiarás por el buen camino, por el honor de tu Nombre. Aunque camine por sendas oscuras nada temo porque Tu vas conmigo, Tu Cetro poderoso me defiende, Tu Bondad y Tu Misericordia me acompañarán todos los días de mi vida.
Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi alma: Soy todo tuyo: tuyo es mi ser pues lo creaste; tuya es mi alma pues la redimiste en la cruz con el precio de tu Sangre.
Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.
Demuéstrame una vez mas que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Divino Niño Jesús

Un minuto con el Divino Niño Jesús

¡Bendíceme Divino Niño Jesús!
Y ruega por mí sin cesar.
Aleja de mí el pecado hoy y en todo momento.
Si tropiezo, tiende tú mano hacia mí.
Si cien veces caigo, cien veces levántame.
Si yo te olvido, tú no te olvides de mí.
Si me dejas Divino Niño, ¿Que será de mí?
En los peligros del mundo, asísteme.
Quiero siempre vivir y morir bajo tu mano.
Quiero que mi vida te haga sonreír. Mírame con compasión, ¡No me dejes Jesús mío!
Y, al final, recíbeme y llévame junto a Ti.
Divino Niño Jesús,
Que tu bendición nos acompañe siempre. Amén. Aleluya. (Gloria al Padre).

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Divino Niño

Historia y Devoción al Santo Niño de Praga

Divino Niño Jesús