Jesucristo Rey, Nuestro Señor

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El trono tuyo, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos; el cetro de tu reino es cetro de rectitud (Palm. 44,7.)

¡Cristo Rey, venga a nosotros tu reino!: Cristo en todas las almas y en el mundo la paz; Cristo Rey en cada corazón, y en la Sociedad su amor, pureza y caridad…La Iglesia instituye esta festividad que celebra el reinado Social de Cristo unido al Imperio de su Sacratísimo Corazón, reafirmando su mandato supremo entre todas las cosas creadas. Toda la realidad de la presencia de Jesús tiende al establecimiento de su Reino como testimonio de esperanza imperecedera. Por consiguiente, levantemos muy alta la voz para proclamar con júbilo: “¡Viva Cristo Rey para que reine en nuestras vidas, para que viva íntimamente dentro de cada alma!”.

JESUCRISTO REY

Damos justísimamente a Jesucristo Nuestro Señor todos los nombres que en nuestro pobre idioma envuelven conceptos de autoridad, grandeza y dominio por parte de Dios, y dependencia, sujeción y vasallaje por parte del hombre.

Mas, el concepto que más gráficamente expresa la suma de sus atribuciones soberanas es el de Rey, por lo mismo que ninguna autoridad en la tierra nos impone tanto como la del monarca con el prestigio y la majestad del poder más absoluto. Por eso se encuentra este nombre repetido en cada página de los Libros Santos y aplicado proféticamente al Mesías; por eso, cual Rey le anuncian los vates y le esperan los pueblos, por el Rey preguntan los Magos; por el Rey lo aclaman en el desierto y en Jerusalén las turbas; por el delito de llamarse Rey le entregan sus enemigos y le condena Pilatos, bien que este cobarde Presidente no puede ni quiere impedir que se lea este título de realeza sobre el trono glorioso de la Cruz, en que triunfalmente sea pronunciado por los ángeles al penetrar en su palacio el Rey de la gloria.

Esta credencial de legítima soberanía de Cristo está basada en el triple y legal título de la herencia, de la conquista y del sufragio universal de la humanidad, que hace veinte siglos desfila humillándose bajo su cetro. De la herencia, cuando la voz del Padre, al coronar a su Verbo consubstancial, le dice: PÍDEME Y YO TE CONCEDERÉ TODAS LAS NACIONES POR HERENCIA Y EN POSESIÓN, TODOS LOS TÉRMINOS DE LA TIERRA; exclamando entonces el Unigénito: HE SIDO CONSTITUIDO REY SOBRE LA MONTAÑA SANTA DE SION. Por conquista lo fue desde el punto en que, librando al mundo de la cautividad del infierno y clavando en la Cruz la cédula de nuestro rescate, apareció coronado de espinas y sentado en el trono de la Cruz, oyéndose una voz al través de los siglos que dice: ANUNCIAD A LAS NACIONES QUE DIOS REINA DESDE UN MADERO. Finalmente lo fue por aclamación del universo, que viene colocando todo, desde lo más grande hasta lo más pequeño que en la tierra existe, bajo el signo dominador de la Cruz; desde las diademas que orlan las sienes de los reyes en su mayor esplendor, hasta las yertas manos del cadáver; desde la cúpula soberbia de una maravilla del arte, hasta la humilde espadaña del ruinoso santuario; viene marcando con este signo de vasallaje lo mismo la frente de los príncipes en su consagración que la del niño en su nacimiento. Viene siendo aclamado como Dios con tanta verdad por los que le confiesan en el Calvario como por los qué aterrados descienden de él perseguidos del remordimiento; por los sabios que le bendicen como por las blasfemias y odio de los que le maldicen; e impone finalmente el yugo irresistible de su ley, no menos a las conciencias recalcitrantes que en vano trabajan por sacudirle, que a las almas sumisas que le llevan con alegría.

Cristo, pues, vence, reina, impera en el universo: y no como un lejano monarca a cuyos oídos no llegan los ruegos y acciones de su pueblo, sino como soberano que ha sabido cumplir su promesa de estar realmente con nosotros hasta la consumación de los siglos. Desde que descendió a la tierra, en la tierra ha querido estar; y, si momentáneamente subió a su Padre para recibir la corona de este reino, en expresión suya y por solemne promesa, fue para iniciar un reinado que no tendrá fin. De este reinado es el solio el ara sacrosanta de nuestros templos.

Desde ese momento reina Cristo en la tierra, no ya solamente por los títulos enumerados, sino por venir, hace mil novecientos cuarenta años desempeñando las funciones de su soberanía, rigiendo las almas, gobernando las acciones humanas, alimentando las virtudes, imperando en la Naturaleza, y recibiendo pleito homenaje de la familia, de la sociedad y de la Iglesia, que agradecidas, le aclaman en la Eucaristía por su Rey y Señor. No es ya su trono el tronante Sinaí sembrando el terror en el pueblo que no quiere que su Dios le hable; ni siquiera el Tabor anonadando con sus resplandores a los testigos de la transfiguración, sino que la fe nos lo muestra sentado tranquilamente en un cenáculo de amor, en medio de sus hijos y dirigiéndoles con cariñoso acento aquéllas tan dulces expresiones: TOMAD Y COMED: ESTE ES MI CUERPO.

Javier Riquelme

Del Apostolado de la Oración
Santa Cruz de Tenerife, Octubre de 1940.
(Revista Criterio)

A CRISTO REY

Eres Hijo de Dios, y su Realeza
la tienes en tu Vida eternizada.
Eres Hijo del Hombre, y heredada
llevas del Rey David la real nobleza.

Eres el Redentor en el que empieza
el Reino de la Cruz, por Ti trocada
de patíbulo en trono, y exaltada
en trofeo imperial de tu grandeza.

Tres veces eres Rey. Señor, no en vano
tienes pendiente el mundo de tu mano
y no hay poder que a tu Poder resista.

Tres veces eres Rey; te las mereces.
¡Oh, Cristo, mi Señor! reinas tres veces
por Esencia, por Sangre y por Conquista.

                              Rafael Sanz De Diego

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CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO A CRISTO REY 

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Míranos humildemente postrados delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser; y a fin de vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a tu Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás te han conocido; muchos, despreciado tus mandamientos, te han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadécete de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Corazón Santísimo.

Señor, sé Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna porque no perezcan de hambre y de miseria.

Sé Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Concede, ¡oh Señor!, incolumidad y libertad segura a tu Iglesia; otorga a todos los pueblos la tranquilidad en el orden, haz que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Traslado Extraordinario del Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

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Hermosa confluencia al conmemorar el XXV Aniversario de la fundación de nuestra Hermandad la que se nos va a regalar en este mes de noviembre. La celebración de la Solemnidad de Cristo Rey, a quien nosotros invocamos con el sugerente título de “Señor del Perdón” y la clausura del Jubileo extraordinario de la Misericordia, que el Papa Francisco cerrará ese mismo día de Cristo Rey.

Sin lugar a duda el Señor nos habla a través de los acontecimientos y nos interpela en esta singular efemérides que nos va a congregar desde la fe. Nos llama a preguntarnos si vivimos o no como verdaderos discípulos suyos; si hemos experimentado su misericordia a lo largo de este años jubilar que concluye; si hemos hecho nuestra la experiencia del perdón que nos regala; si nos hemos hecho mejores testigos de su misericordia para con los hermanos.

Celebramos, con el corazón lleno de agradecimiento, el XXV Aniversario de la Hermandad de Stmo. Cristo del Perdón y Ntra. Sra. de Gracia; y es el mismo Señor, al que María nos conducía el pasado mes de septiembre, el que nos invita a que le acojamos estos días en nuestro corazón. Nos llama a hacerle sitio en nuestra vida pero no como a uno más, para un rato, por interés o porque toca… nos llama a vivir su perdón y experimentarlo en nuestro interior por medio del Sacramento del Perdón, de la reconciliación con Dios y con los hermanos. Nos da la oportunidad de replantear la puesta en práctica de las obras de misericordia, las corporales y las espirituales; pues en cada uno de éstos, “mis pequeños hermanos” está presente Dios mismo.

Es bueno que Cristo, a quien proclamamos Rey y Señor de nuestra vidas nos recuerde que su presencia viva, cercana en el Sacramento del Altar, se hace también visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga…para que lo reconozcamos, nos acerquemos, lo acojamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado. Como “sus heridas nos curaron” nos dice el Profeta Isaías, asistamos y curemos ahora sus heridas, en los “cristos vivos” que tenemos a nuestro lado pues, en definitiva, “al final de la vida nos examinarán del amor”.

Hagamos de la celebración del 25º Aniversario de nuestra Hermandad del Señor del Perdón un signo de compromiso y de amor hacia Él, Rey de nuestras vidas, propiciando nuestro encuentro con su presencia en los sacramentos y en los hermanos, especialmente “con los pequeños y más vulnerables”.

Óscar L. Guerra Pérez (Párroco de Nuestra Señora de La Concepción, La Orotava)

Actos Religiosos

Debido a la clausura del Año Jubilar de la Misericordia en nuestra diócesis, la realización de nuestros cultos se trasladará al día 19 de noviembre, sábado, con una novedad muy importante y de mucha trascendencia, significado y emotividad para todos. Nuestro Titular saldrá en traslado extraordinario el jueves 17 de noviembre, desde el templo de San Agustín, una vez concluida la celebración de la Eucaristía, de las 19.30 horas, hasta la Parroquia Matriz de la Concepción en clave de peregrinación y meditación sobre el tema “El Cristo del Perdón como obra de Misericordia” entrando en la Puerta Santa, para que los miembros de la Hermandad tengan la oportunidad de acceder a las gracias jubilares en el Año de la Misericordia. A su llegada se realizará una celebración comunitaria del Perdón. En este traslado del jueves sólo es necesario asistir con la medalla de la Hermandad. La presencia de todos es importante. El sábado 19, a las 19.30 horas, se celebrará en dicha parroquia de La Concepción la misa solemne de nuestro Titular, correspondiente a la festividad de Cristo Rey, cantada por la Coral Liceo de Taoro. Es deseo de esta Junta que a la misma asistan junto a nuestro Párroco y Director Espiritual, como invitados especiales, D. Mauricio González (Vicario General en 1991) y D. Jacinto Barrios (Párroco de la Concepción en 1991), año de nuestra fundación. Dentro de la función religiosa se procederá al relevo del Hermano Mayor-Honorario. Para la función religiosa de este día sábado 19 se asistirá con el hábito de la Hermandad. Una vez terminada, el Cristo retornará en procesión al templo de San Agustín.

Domingo día 20, a las 18.00 horas, solemnidad de Cristo Rey, celebración de la misa dominical en la iglesia de San Agustín.

(Queremos solicitar encarecidamente la presencia de todas nuestras hermanas y hermanos a todos los actos programados, en especial a las funciones religiosas en honor a nuestro Titular, para agradecer mediante la oración, el perdón y la gracia, los favores que recibimos de Dios y su Santísima Madre)

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Enlace: Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

Santo Cristo de La Laguna

Santo Cristo de La Laguna

Música callada y soledad sonora. Así podríamos describir en frase poético-mística la semblanza espiritual de la vieja Ciudad de La Laguna. Música callada de sus templos, joyeles de arte y de esplendor incomparable, y de sus casas solariegas y de sus amplias avenidas y del chispear del diálogo de la naturaleza con el Cielo. Soledad sonora de sus tradiciones ininterrumpidas, de sus calles dormidas, de su sabor tranquilo…

Soledad sonora del Cristo de La Laguna. El convento de San Miguel de las Victorias es cofre de sándalo preciosísimo que guarda la vibración más solemne de espiritualidad de La Laguna, el Stmo. Cristo. Los P. P. Franciscanos son los celosos custodios de esta devoción clásica lagunera y nunca puede tener más realidad el escudo de la orden seráfica que en este santuario, en donde el brazo de Cristo y de Francisco se unen en concento de amores.

El mes de Septiembre esconde el grito de la soledad sonora de esta estampa clásica. Está consagrado por entero al Stmo. Cristo. Desde el fondo de la llanura sube más alto que los montes la gloria ensangrentada del Cristo como una flecha de amor lanzada al azul o como un grito de solidaridad anunciando al mundo y a España la fe de un pueblo. Tal vez sea una fe muerta o desviada. Pero… decir Cristo de la Laguna para un lagunero es decir un mundo de estrellas y de ilusiones y de amores; gritos hirvientes de dolor convertidos en mares suaves de calmas, tempestades de desolaciones trocadas en rosicleres mansos de aurora, gritos hirvientes de sangre convertidos en gritos hirvientes de gratitud. Eso quieren decir los exvotos que penden a la entrada de su santuario, arco de triunfo por donde El pasa derramando sus beneficios. Eso dicen las lágrimas que se vierten ante El y las rodillas que se doblan y los labios que musitan plegarias.

Y cuando en la tarde del 14 de Septiembre, a la luz pálida del crepúsculo vespertino, la gloria jadeante del Cristo recorta su silueta entre un mar humano que le aplaude, el volcán musical de policromías que brota del «risco» en sus célebres fuegos de artificio es la inmensa sinfonía de un pueblo callado y recogido, envuelto en músicas calladas y soledades sonoras que estallan, por amor a su Cristo, en explosión de júbilo agradecido.

Leopoldo Morales Armas. Septiembre, 1944.

Santo Cristo de La Laguna 1 (2)

Cristo de La Laguna. Luz muriente.
Reencarnación sublime del Calvario.
Mi pobre corazón humildemente,
ha querido hoy posar en Tu santuario.

Cuántas horas pasé con el breviario
en mis manos; mis ojos en Tus ojos.
Y cuántas ¡oh! Señor cual visionario
perdí Tu ruta y me cubrí de abrojos.

A dónde voy ?… el faro del destino
me brindará su luz; y en mi camino
aún he de hallar el polvo de Tus huellas.

Y seguiré adelante mi sendero;
y me erguiré colgado en mi madero
en interrogación a las estrellas.

                      Manuel Castañeda González (1941)

Santo Cristo de la Laguna

Viernes Santo en La Laguna

Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Preciosíma Sangre de Cristo

«Mi Carne es verdadera comida, y Mi Sangre verdadera bebida; el que come Mi Carne, y bebe Mi Sangre, en Mí mora, y Yo en él.» (Jn 6, 56-57)

Comienza el mes de julio con la festividad de la Preciosísima Sangre de Jesucristo, una devoción algo olvidada y, sin embargo, de valor infinito¹ (“cuius una stilla salvum facere totum mundum quit ab omni scelere”, de la cual una sola gota puede salvar al mundo entero de todo pecado), y recomendable por el efecto bondadoso que produce en el alma. El Señor nos ha redimido, nos ha perdonado y purificado con su Sangre; derramada por amor y para nuestra salvación. Si en la Cruz encontramos la esperanza, en la Sangre está la vida. Con ella tiñó la tierra y abrió las puertas del cielo. Con ella se aplaca la divina justicia y se ahuyenta la maldad.

Así pues, celebremos con júbilo el triunfo de la Sangre Redentora, precio de nuestro rescate y prenda segura de salvación. Abramos nuestros pobres corazones, ávidos de misericordia, al Señor infinitamente bueno y sabio, que exhala suspiros de amor y lágrimas por cada uno de nosotros: ¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa de Cristo; de esa Sangre, fruto de un seno generoso, que el Rey de las gentes derramó para rescate del mundo: “in mundi praetium”!

ORACIÓN DE LA SANGRE DE CRISTO 

Señor Jesús, en Tu Nombre, y con el poder de Tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.

Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos, y los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas).

Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.

Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén.

Enlaces de interés:

 1. Ya en el siglo XVI se celebraba en España una fiesta de la Sangre de Cristo. La solemnidad actual fue instituida para toda la Iglesia por Pío IX en 1849, en acción de gracias por la reconquista de Roma, que esclavizada por el liberalismo y las sectas, se había rebelado el año anterior contra el Romano Pontífice. Pío XI elevó el rito a doble de 1ª clase, solemnizándola.

Fuimos redimidos con la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos limpia de toda iniquidad, y, por tanto, dichosos los que en ella lavan sus almas. Si las casas de Egipto, teñidas con la sangre de un cordero, se salvaron de la ira de Dios, mucho más se librarán de esta ira, y aún recibirán abundancia de bendiciones y gracias, los que veneren y honren con peculiar devoción y obsequio la sangre de nuestro Salvador”.

Pío IX. Decreto de promulgación

Al Cristo de Tacoronte (dos poesías)

Cristo de Tacoronte

 Santísimo Cristo de los Dolores y Agonía (Cristo de Tacoronte). Foto: C. Köppchen

Plegaria

OH Cristo de Tacoronte,
desclavado del madero,
que estás clavando tus ojos
en los míos, tan adentro.
Oh Cristo de Tacoronte
que hoy alumbras mi sendero;
faro de eternas verdades
sobre mis mares inciertos.
Todo llagado, a tus plantas
con humildad me prosterno;
implorando tu perdón,
tu bálsamo y tu consuelo.
Cómo quisiera fundirme,
deshacerme, todo entero,
en los brazos luminosos
de tu sagrado madero.
Dame sus ríos lústrales,
sus meridianos de fuego.
Para borrar mis pecados
y para fundir mis hielos.
Oh Cristo de Tacoronte,
abrazado a tu tormento,
que hacia nosotros avanzas
como un celeste guerrero.
Cristo que esgrimes tu Cruz
como si fuera un acero.
Dame tu espada de estrellas,
dame tu espada de fuego.
Para matar las serpientes
que se enroscan a mi cuerpo.
Dame tu espada de luz,
dame tu espada de fuego.
Para rasgar las tinieblas
que ennegrecen mi sendero.
Dame tu espada de luz,
dame tu espada de fuego.
Y dame, también, el agua
de eternidad de tu pecho.
Que en la mitad de la ruta,
como un cansado romero,
—con sed de Ti, luminosa
y ardiente—, me estoy muriendo,
oh Cristo de Tacoronte,
abrazado a tu madero.

                                                    Emeterio Gutiérrez Albelo, “Cristo de Tacoronte”.

* * *

Cristo de Tacoronte 3

El Cristo de los Dolores de Tacoronte es de un realismo tan acentuado que conmueve honda y profundamente al que lo contempla.

Cristo de Tacoronte

Cristo de Tacoronte, la agonía
en tu cárdena frente gorjeando
(un jilguero de amores loco, cuando
la muerte sobre Ti, rauda, venía).

Cristo de Tacoronte, ¿en qué cuantía
al mísero mortal ibas amando
que tu Cruz de suplicios abrazando
estabas y tu boca sonreía?

No quieras para Ti solo tal carga
brazos se extienden que en la vida amarga
anhelan, fervorosos, ayudarte.

Suelta, suelta tu Cruz pesada y de ella
¿dónde una dicha más gloriosa y bella?
Cristo de Tacoronte, danos parte.

                     Francisco de Vega

Con afecto, en  el 25 aniversario de la fundación de la Hermandad del Santísimo Cristo de los Dolores de Tacoronte.

El Cristo a la Columna de la Orotava

Cristo atado a la Columna de La Orotava

Con el mármol la carne se enmarida;
es decir, lo animado con lo inerte.
Que atan ya a la columna de la muerte
a quien es la Columna de la vida.

Frente al Bien está el Mal, que se desbrida;
frente al Odio, el Amor…Y desta suerte,
la materia del Justo ya se advierte
por feroces buriles esculpida.

Multiplica el flagelo sus rigores;
mas el bloque en que así grabas su huellas
-respondiendo a tan bárbara embestida-,

se abre en chorros de aromas y fulgores;
y cada trallazo hace una estrella,
y una rosa, a la vez, de cada herida.

                                        “La flagelación”, Emeterio Gutiérrez Albelo

No es nuestra provincia de las que más pueden mostrar al turista valiosos tesoros artísticos; sin embargo, en Tenerife, que es la isla que mejor conozco, existen esculturas religiosas tan buenas como las que gozan de universal renombre en los templos andaluces; y no es extraño que así ocurriera, ya que los mismos imagineros que llenaron de hermosas tallas las ciudades del Sur de España tuvieron numerosas encargos para las iglesias de Canarias, gracias a la piedad de clérigos y magnates deseosos, en su mayor parte, de construirse dignas capillas donde dormir el sueño eterno.

De todas las imágenes que he podido ver en mi país, ninguna supera en mérito al Cristo atado a la Columna que se venera en la parroquia de San Juan de la villa de Orotava. Regaló esta efigie, según acta que se guarda en el Archivo de la citada parroquia, el canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Canarias don Francisco Leonardo de la Guerra, con la sola condición «de que todas las veces que dicha Santa Imagen la sacasen en procesión, hayan de ser obligados el beneficiado o beneficiados regentes, o el mayordomo de fábrica, que fueren de la citada iglesia, que al regreso de la procesión decir un responso cantado por el ánima del otorgante, y de sus padres, perpetuamente, y si se hiciese procesión con la Santa Imagen los Jueves Santos, se ha de decir el responso, el Miércoles Santo por la tarde a la hora que pusiesen en el trono la repetida Santa Imagen, y si los beneficiados y mayordomos faltaren a esta obligación pasará la preciosa Imagen de Nuestro Señor a la Columna al convento de San Francisco de dicha villa de la Orotava, con la misma obligación». Este documento tiene fecha 2 de Marzo de 1689. Santiago Tejera, en su libro sobre el escultor Luján Pérez, menciona un acta de donación, fecha 22 de Enero de 1689, otorgada ante el alférez don García González Viera; pero no indica donde se halla el escrito a que alude.

La escultura en cuestión debió terminarte en los últimos meses del año 1688, en Sevilla, como dice al comenzar el acta de la parroquia de San Juan, y por aquel tiempo solo quedaba en la ciudad del Guadalquivir el escultor Pedro Roldán, “último de los de mérito que hubo en Sevilla», como escribe Cean Bermúdez, que con hija y discípula, Luisa, trabajaban para atender los numerosos encargos que desde todas partes les hacían los cabildos y las cofradías.

Roldán terminó en 1684 las obras a él encomendadas en la Catedral de Jaén, regresando a su pueblo natal, de donde no volvió a salir, muriendo en 1700. Su hija, Luisa, conocida por la Roldana, se encontraba por los años de 1686 o 1687 en Cádiz, donde contrató varias imágenes cuya ejecución duraría un año o dos, a juzgar por el número de ellas, dato que tomo del libro de la Viñaza; pero estando cerca del taller de su padre, bien pudo poner mano en nuestro Cristo, pues Cean dice que le ayudaba en las obras de mayor empeño, y cita el caso del San Fernando existente en la Catedral sevillana, que no gustó en un principio a los canónigos, lo que apesadumbró a Roldán, más luego, reformado por Luisa, entusiasmó a todos creyendo se trataba de una nueva escultura del maestro.

Con una fotografía del Cristo de la Orotava a la vista, he hecho comparaciones con algunas obras de Roldán y de su hija, sacando el convencimiento de que mi pueblo posee una de las mejores imágenes del santero sevillano Pedro Roldán. Hasta en un detalle curioso coincide con el San Miguel de la Roldana que está en el Escorial: nuestro Cristo a la Columna no tiene tetillas; y en el San Miguel referido tampoco vemos ese relieve anatómico, a pesar de haber la artista esculpido una coraza semejando el torso desnudo del Arcángel.

Una vieja tradición que oí a unos campesinos del valle de la Orotava decía “que el escultor no pudo terminar el Cristo a la Columna y lo hizo su hija». Acaso la tradición en eso de la terminación no sea verídica; pero de seguro acierta respecto a que el maestro sevillano que labró la celebrada Imagen tenia una hija escultora.

Me complace el haber podido encontrar, después de tanto tiempo que permaneció ignorado, al insigne autor de la más hermosa escultura policromada que hay en Canarias.

Jesús María Perdigón.
Madrid, 29 de Junio de 1925.

Santo Cristo de la Columna (La Orotava)

Santísimo Cristo a la Columna de La Orotava

* * *

Novena Cristo Nuestro Señor

NOVENA

Oración al Santo Cristo del Perdón

Iconografía Cristo del Perdón

¡Oh Dios, que en la esperanza de un madero,
vertiendo vas tu sangre gota a gota!
Mi ingratitud, Señor, es quien te azota,
y mi amor quien te tiene prisionero.
De corazón rechazo mi pecado.
Por tu Pasión, Jesús, he de salvarme;
pues del cielo has bajado por buscarme,
y estás, por redimirme, en cruz clavado.

Perdona, buen Jesús, a los extraviados
que desprecios y maldades cometieron.
No les tomes en cuenta su pecado;
que no saben, Señor, lo que hicieron.
Ábreles, por piedad, la santa Herida
de tu tierno y divino Corazón.
Que gocen todos de tu eterna vida,
pues eres el SANTO CRISTO DEL PERDÓN.

              Antonio Ureña Arroyo, Salesiano.

Cristo del Perdón La Orotava

Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

Jesucristo, Rey del Universo

Rey en sí mismo; Rey en la infinitud. Venga a nosotros tu Reino, Señor Dios.

El Reino de Jesucristo, que está dentro de cada uno, que nos impulsa a crecer en todas las dimensiones humanas, contribuir al bien de los demás, gastar la vida en servir especialmente a los más desgraciados, porque así es y se hace el Reino de la Verdad, de la justicia, la libertad, el amor, la vida, la paz. Así esta será nuestra Alianza, nueva y eterna.

Oración a Cristo Rey

¡Oh Cristo, Tú eres mi Rey!
Dame un corazón caballeroso para contigo.

Magnánimo en mi vida: escogiendo todo cuanto sube hacia arriba, no lo que se arrastra hacia abajo.

Magnánimo en mi trabajo: viendo en él no una carga que se me impone, sino la misión que Tú me confías.

Magnánimo en el sufrimiento: verdadero soldado tuyo ante mi cruz, verdadero Cireneo para las cruces de los demás.

Magnánimo con el mundo: perdonando sus pequeñeces, pero no cediendo en nada a sus máximas.

Magnánimo con los hombres: leal con todos, más sacrificado por los humildes y por los pequeños, celoso por arrastrar hacia Ti a todos los que me aman.

Magnánimo con mis superiores: viendo en su autoridad la belleza de tu Rostro, que me fascina.

Magnánimo conmigo mismo: jamás replegado sobre mí, siempre apoyado en Ti.

Magnánimo contigo: Oh Cristo Rey: orgulloso de vivir para servirte, dichoso de morir, para perderme en Ti.

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Carta Encíclica QUAS PRIMAS del Sumo Pontífice Pío XI sobre la fiesta de Cristo Rey

Fiesta del Santísimo Cristo de Telde (Gran Canaria)

Telde

Telde es una ciudad situada al este de la isla de Gran Canaria, que cuenta con el gran honor de haber sido sede de la primera Diócesis de todo el Archipiélago Canario (Fortunatarum Prima Civitas et Sedis); convirtiéndose en la primera ciudad y sede de Obispado de Canarias el 7 de noviembre de 1351, cuando el Papa Clemente VI erigió, por medio de la bula Coelestis rex regum, el Obispado de Telde (también denominado Obispado de la Fortuna). Tuvo en el carmelita Fray Bernardo Font (1351) a su primer obispo -y a la postre primer obispo de Canarias-, siendo su último prelado el dominico Fray Jaime Olzina, O.P. (1392). Telde, otrora denominada por distintos autores, entre ellos el insigne Luis Doreste Silva, como “la Jerusalén de Canarias”: no sólo por su paisaje o sus orígenes, sino por su rica historia llena de acontecimientos y prohombres ilustres en todos los órdenes.

Fue el Papa Pablo VI quien en 1970, en virtud de la dignidad que le confiere a Telde como antigua ciudad episcopal, nombró al canadiense Monseñor William Aquin Carew primer arzobispo de Telde; volviendo a revivir la ciudad de los faycanes su pasado histórico, y que devolvía -y aún sigue devolviendo- la aspiración a una archidiócesis canaria. Monseñor Willian Aquin fue prelado canadiense y Nuncio apostólico en Burundi y Ruanda, Delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, y Pro-Nuncio apostólico en Chipre y Japón, siendo en este último país también Pro-Nuncio emérito. Su misiva de agradecimiento al pueblo teldense por las muestras de cariño hacia su persona tras su nombramiento fue la siguiente:

(¹)“SECRETARIA DE ESTADO: Señor Alcalde: Con viva satisfacción he ido recibiendo las comunicaciones con las que Vuestra Señoría Ilustrísima, en nombre del Ayuntamiento y de los habitantes de esa Ciudad y en el suyo propio, me expresa su felicitación por el titulo que el Santo Padre me ha conferido al vincular mi nombramiento Arzobispal a la sede de Telde.

Le agradezco profundamente estos sentimientos de congratulación y también la amabilidad que me dispensa al invitarme a conocer personalmente esa ilustre Ciudad. Esos sus deseos son también míos y espero poderlos complacer en alguna oportunidad. Mientras, tenga la certeza de que imploro para su persona, miembros de la Corporación que preside y ciudadanos todos de Telde –a quienes presento mi cordial saludo- copiosas y abundantes bendiciones divinas.

La presente circunstancia me es muy propicia para manifestarle mi más atenta consideración y distinguido aprecio.

William Aquin Carew
Arzobispo Titular de Telde
Nuncio Apostólico
(Febrero de 1970)

Actualmente es Arzobispo de Telde (de la Sede Titular de Telde, a título honorifico “in partibus infidelium”) el italiano Monseñor Giampiero Gloder. Fue nombrado por el Papa Francisco en septiembre de 2013, junto a su designación para ocupar la presidencia de la Academia Pontificia Eclesiástica.

Basilica_de_San_Juan_Bautista (Telde)

La bella fachada de la Basílica menor de San Juan Bautista de Telde e Iglesia matriz de la ciudad, con su portal gótico y sus torres armónicas. Su noble arquitectura está compuesta de cantería de Telde y Arucas, arcilla, cal y arena. La iglesia fue elevada oficialmente, en septiembre de 1973, a la dignidad de Basílica por Pablo VI, en virtud del Breve apostólico (pontificio) “Qui in Beatisimi”. 

El templo de San Juan ya durante los días previos a la festividad del Santo Cristo de Telde –14 de septiembre, Fiesta de la Exaltación de la Cruz– se encuentra lleno de fieles, que acuden desde todos los rincones de la isla de Gran Canaria a postrarse a los pies del Cristo milagroso de Telde (o «Cristo de la Isla», como así le denominara el gran humanista canario Domingo Doreste, Fray Lesco) para implorar perdón, ayuda y fortaleza. Además de no dejar indiferente a nadie, y de cuyos milagros hay tantas referencias orales y escritas, tiene fama de ser un gran intercesor para conseguir las ansiadas lluvias en los años de sequía (de ahí también el nombre de Santo Cristo de las Aguas). Sin duda, un gran tesoro de fe al que se agarra muchos grancanarios con auténtica esperanza y como luz verdadera en nuestro camino diario hacia la vida del cielo.

Cuando hay en ésta alguna persona aquejada de grave enfermedad, el mismo pariente o sus familiares acostumbran a mandar encender luces al Santo Cristo implorando su protección, al mismo tiempo que empiezan a hacerle una novena. ¡Cuántas veces hemos sido testigos de curaciones repentinas e inexplicables! ¡Cuánto es el poder del Santo Cristo! (Don Pedro Hernández Benítez, “El Cristo del Altar Mayor de la parroquia de San Juan Bautista”)

Cristo de Telde

Santísimo Cristo de Telde: la dicha de sentir de cerca el calor paternal de sus divinos brazos abiertos en cruz…y contemplar su rostro teñido con el carmín de sus martirios.

El Santo Cristo es una obra anónima, si bien se sabe que fue esculpida sobre un armazón de madera por indios del Nuevo Continente (artistas tarascos del estado de Michoacán de Patzcuaro, en México). En este sentido, un estudio sobre su autoría nos señala la posibilidad que se realizara en el taller del castellano Matías de la Cerda en Michoacán, utilizando las propias técnicas de los indios tarascos. Se encuentra la imagen ejecutada con la extracción del corazón del tallo del maíz, formando una pasta con la bulbosa extraída para luego moldearla. Tiene además la particularidad de cambiar de tono de color, pues la imagen se decoró con una semilla aborigen que tiene la propiedad de reflejar colores. La hermosa talla, de rostro melancólico y línea renacentista, tiene un tamaño de 1.85 metros y su peso es de unos siete kilos aproximadamente. Aunque es conocida la historia de la aparición del Cristo en la costa de Telde, en la playa de Bocabarranco, tras el naufragio del barco que lo portaba, la versión más probable -según cuentan los cronistas-, es que la imagen debió ser traída entre los años 1552 y 1555 desde Indias; seguramente fruto de las transacciones comerciales de la época, principalmente del azúcar y los vinos que producía Telde y que eran exportados hacia América.

Más recientemente, durante un proceso de restauración llevado a cabo en los años 90, se descubrió, además, que se habían utilizado láminas de papel usadas -una especie de manuscrito en pergamino del siglo XVI- para modelar la imagen que, en este caso, contenía información contable de algún comerciante de aquellas tierras lejanas.

La primitiva cruz del Santo Cristo fue sustituida por la actual de tea del país a la que está sujeto por tres clavos de plata. Esta cruz fue forrada en plata en el siglo XVIII, rematándose cada uno de los brazos superiores de la misma por una flor de lis que simboliza la vida, la resurrección y, en definitiva, la gracia de Dios que nos ilumina y redime. Al pie del madero se dispuso una lámina del mismo material con la siguiente inscripción: “Esta obra se hizo con limosnas de los vecinos de esta ciudad de Telde a solicitud del alférez Baltasar de Quintana y Juan de Munguía y Quesada SCDS por el maestro Hernández; Año 1704”.

Altar Mayor Retablo

Al Cristo del Altar Mayor

Me fijo en Ti, imagen vieja y venerada,

poco me importan tus ojos mirando al suelo

pues me ves y me conoces al dedillo

cuando te miro y sueño con el cielo.

¿Qué vienes de las Indias? Te lo creo,

porque allá donde estuvieras ya sabías

que aquí, moradores de las islas,

ansiosos, deseosos, necesitados… tú tenías.

Eres, y por eso tenemos,

el mejor hijo noble de ese Telde

que abierto a los hijos de otros pueblos

en santo conviertes al rebelde.

Todos los cristianos que han vivido

aquí o que salieron de su tierra,

han puesto en Ti toda su confianza

porque saben que Tú siempre los esperas.

Por eso, Santo Cristo de Telde

que a todos abrazas, buscas, calmas,

te pedimos que te fijes y atiendas

los deseos y el hambre de estas almas.

* * *

El Santo Cristo de Telde (también llamado con otros nombres: Cristo del Altar Mayor, Cristo del Atlántico, Cristo de la Isla, Cristo de la Consolación y de las Misericordias, Cristo de la Hispanidad, Cristo de las Mareas o Señor de Telde), cuenta con un rico anecdotario y diversas leyendas. Una de las más conocidas es la siguiente:

Después de un largo viaje desde Méjico, por fin pudo desembarcar en la bahía de Gando la imagen del Cristo de la Consolación y de Las Misericordias. Sólo faltaban unos pocos kilómetros por tierra para llegar a su destino, alguna iglesia o convento de Las Palmas… Esta última etapa se presagiaba fácil y triunfal. Los hombres que la transportaban iban a buen paso y aliviados: sólo pesaba siete kilos. Había que pasar por Telde, “primera sede y ciudad” de la isla, y sus habitantes salieron a los caminos a ver y acompañar el paso de tan insólito forastero. Los teldenses quedaron enseguida prendados y enamorados de aquella figura enjuta y de hermoso rostro. Y Cristo de la Consolación se sintió consolado por aquel pueblo, que se disponía a despedirle con lágrimas en el barranco. En este lugar, donde luego se construyó el puente de los muchos ojos, sucedió entonces un hecho extraordinario: la imagen se volvió tan pesada que era imposible seguir adelante con ella. Ante el estupor y desconcierto de todos, alguien propuso que la comitiva diese la vuelta. Al instante, la imagen recuperó su frágil peso. La señal era evidente y sobrenatural: Cristo de la Consolación quería quedarse en Telde para ser consuelo y derramar sus misericordias a sus habitantes y a los peregrinos desde el Altar Mayor de la iglesia de San Juan.

D. Julio Sánchez Rodríguez

Bajada Cristo de Telde

El Cristo de Telde, el Cristo de la dulce melancolía

Solemne y emotiva es la Bajada del Cristo, cada 12 de septiembre, cuando se produce el descenso desde su hornacina en el Altar Mayor e iniciándose los actos litúrgicos en su honor. Fue en 1770 cuando se efectuó la primera de las Bajadas, según reza en el libro sobre el Santo Cristo que existe en el archivo de la parroquia de San Juan. En la década de los sesenta de mil novecientos, estando de párroco don Juan Artiles Sánchez, se comenzó a efectuar la ceremonia de la Bajada del Santo Cristo con frecuencia anual.

Santísimo Cristo de Telde

Santo Cristo, de Telde tesoro,
de Canarias hechizo sagrado,
prez y gloria a tu nombre que adoro
a tus plantas por siempre humillado!

El pueblo cree a pie juntillas que, en algunas ocasiones, el Santo Cristo de Telde abre los ojos volviendo luego a cerrarlos, que unas veces sonríe bondadoso y otras se muestra triste, que ya aparece severo y terrible, ya compasivo y misericordioso, asegurando haber sorprendido en su divino rostro los gestos, actitudes y ademanes correspondientes a la expresión de estos encontrados sentimientos. ¿Alucinación? Digan lo que quieran los espíritus fuertes, es ésta una de esas imágenes que llevan impreso ese sello especial, ese quid divinum que no sabemos explicar con palabras, pero que nos sobrecoge e infunde ese temor reverencial que nos hace comprender nuestra pequeñez y confesar paladinamente que existe algo más que este mundo material que palpamos.

D. Pedro Hernández Benítez

Santo Cristo de Telde 2

Me fijo en ti, Santo Cristo,
todo bondad, paz y calma,
que a ti vuelva cualquier alma.
Por caminos descarriados,
alguna oveja se pierde,
y aunque sea por atajos,
busca al Cristo de Telde.
Tú y la oveja perdida,
con la mirada, se entienden,
es la mirada de perdón,
que gozo y paz le devuelven.
¡Que alegría te reporta,
Sentirse al hombro llevada!
Caminando y dialogando.
¿Dónde fuiste, oveja amada?
Creía que por lo fácil,
sin ti, yo me llenaría,
pero… no hay mejor comida,
que la que tú me darías.
¿No ves lo que experimentas
cuando de mí tú te alejas?
Vuelve, vuelve ya confiada,
al PASTOR que te aconseja.
Gracias te doy, Santo Cristo,
mejor pastor, mejor guarda,
porque tus brazos acogen,
porque tus brazos me abrazan.

* * *

Especial Santo Cristo de Telde

(¹).- El Eco de Canarias, febrero de 1970

Santísimo Cristo a la Columna de La Orotava

Santísimo Cristo a la Columna

Foto de principios de los años veinte del Siglo XX

Sagrada imagen, celestial figura,
A quien da alientos el primor del arte;
Tu perfección, tu gracia, tu hermosura,
Admiro en todo como en cada parte:
Veo, en ti un hombre lleno de amargura
Atado a una columna, y al mirarte,
Me parece, ¡ay Jesús! que oigo el crujido
Del duro azote que la carne ha herido.

                        María Joaquina Viera y Clavijo
                                     (octava compuesta al Cristo atado a la Columna de La Orotava)

Esta hermosísima imagen, una de las más bellas de la estatuaria religiosa en Canarias, y por la cual el vecindario orotavense siente una sincera y profunda devoción, fue donada a la Iglesia de San Juan Bautista de esta villa, según consta en documento público de 22 de Enero de 1689, por el ilustre orotavense, Canónigo de la Catedral de Canarias, don Francisco Leonardo de Guerra, que lleno de fervor religioso y entrañable amor a su patria quiso dejar a su pueblo natal el gran recuerdo de esa gloriosa efigie, con la expresa condición de que «al retorno de todas las Veces que dicha Santa Imagen la sacasen en procesión se había de cantar un responso por el alma del donante y la de sus padres, cuyo compromiso tendría el carácter de perpetuidad».

El Sr. Leonardo de Guerra hizo traer la mencionada  Imagen de la ciudad de Sevilla, y a juzgar por la época de su donación, que coincide con el periodo del florecimiento de la escultura religiosa en la ciudad de Betis, casi podemos afirmar, dada la plasticidad que encierra, la irreprochable factura de sus líneas, la expresión dulce y serena de su rostro, donde parece resplandecer los fulgores de la divina gracia, que es una obra, si no del mismo Martínez de Montañez, de uno de sus predilectos discípulos, pues solo a un buril educado bajo los auspicios de tan maravilloso artista le es dado dar relieve y vida a una bellísima imagen como nuestro Santísimo Cristo a la Columna.

Don José Luján Pérez, el gran escultor canario, que tan hermosas huellas de su incomparable arte dejó en nuestro Archipiélago y en particular en esta villa, donde sus imágenes reciben fervoroso culto, cuentan que vino expresamente desde la ciudad de Las Palmas, donde residía, atraído por la fama de la efigie mencionada, de la que casi no se separó, durante tres días, absorto en su contemplación y estudiando e inspirándose para las que mas tarde había de esculpir destinadas a las Iglesias parroquiales de la ciudad de Guía y Villa de Teror, en Gran Canaria, que se honran y muestran orgullosas de poseer tan artísticas y valiosas joyas.

Si grande es la devoción que inspira el contemplar el Cristo a la Columna, resplandeciente de hermosura, rodeado por los centenares de luces con que el culto le engalana en su templo, mas grande es la fe que inspira en el silencio augusto de la noche del Jueves Santo, cuando le vemos descender por las calles de la Orotava seguido por un vecindario devoto, enardecido por el entusiasmo de su religiosidad, que no separa los ojos de la Santa Imagen y en cuyas mirada: parece que fulgen los latidos de sus católicos corazones…

Pedro Gil. “Heraldo de Orotava”, 25 de marzo de 1923

Cristo atado a la Columna

Oración

Átame, Señor contigo,

con lazos de amor,

a la columna sólida

de la voluntad del Padre.

Y ayúdame a permanecer allí,

venga lo que viniere

en tu compañía.

Apiádate del dolor,

el pesar y el abandono

de los que al pié de tu trono

vienen a sacrificar su amor;

de sus penas incesantes

calma el acervo dolor

que te ofrecen suplicantes:

¡Misericordia, Señor!

* * *