Santa Rosa de Lima, O.P., la primera flor de santidad de América

Rosa de Lima 1

Así resume el Breviario Romano —”pro festo simplificato”— su vida admirable, apegándose con fidelidad a la verdad histórica, según consta en los procesos: “La primera flor de santidad de la América meridional, Santa Rosa, virgen, nacida en Lima, de padres cristianos, ya desde la cuna empezó a resplandecer con los indicios de su futura santidad, porque su rostro infantil, tomando la apariencia de una rosa, dio ocasión a que se le diera este nombre. Para no verse obligada por sus padres a contraer matrimonio, cortó ocultamente su bellísima cabellera. Su austeridad de vida fue singular. Tomado el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, se propuso seguir en su arduo camino a Santa Catalina de Siena. Terriblemente atormentada, durante quince años, por la aridez y desolación espiritual, sobrellevó con fortaleza aquellas agonías mas amargas que la misma muerte. Gozó con admirable familiaridad de frecuentes apariciones de su Angel Custodio, de Santa Catalina de Siena y de la Virgen Madre de Dios, y mereció escuchar de los labios de Cristo estas palabras: “Rosa de mi corazón, sé mi esposa”. Famosa por sus milagros antes y después de su muerte, el papa Clemente X la colocó en el catálogo de las santas vírgenes”.

Oración

Oh Dios Todopoderoso, fuente de todo bien, que has querido que Santa Rosa floreciera en las Indias con el encanto de su virginidad y paciencia, y para ello la previniste con el rocío de tu gracia: concédenos a nosotros tus siervos, que corriendo en pos de sus perfumes suavísimos, merezcamos ser el buen olor de Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Así sea.

Santa Rosa de Lima

Festividad de Santa Rosa de Lima, O.P.

“Santa Rosa de Lima, la alegría de Dios”, por el P. Ángel Peña (Libro pdf)

Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres

Sta.Rosa de Lima y S. Martín de Porres

Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres (Fr. Félix Hérnandez, O.P.)

Yo conocí y traté a Fray Martín. Mi declaración en el proceso apostólico la tenéis en el folio 671 del V cuaderno y está en el archivo arzobispal de Lima. Pero voy a ahorraros el esfuerzo de investigarlo. Entre las cosas que declaré, figura esto que es lo que os interesa: “…Y ALGUNAS VECES SOLÍA ESTAR DE CONVERSACIÓN DE ESPÍRITU CON SANTA ROSA DE SANTA MARÍA, A QUIEN LLAMABA “LA ROSITA”, Y EN ESTOS SANTOS COLOQUIOS Y CELESTIALES PLÁTICAS LOS VIÓ FRAY BLAS MARTÍNEZ, QUE YA ES DIFUNTO, RELIGIOSO SACRISTÁN DE AQUEL TIEMPO, A QUIEN ESTE TESTIGO SE LO OYÓ DECIR EN MUCHAS OCASIONES”. También Fray Francisco del Arco lo dijo: “EN OCASIONES, ELLA VENÍA A LA PUERTA DE LA SACRISTÍA A CONSULTAR AL BEATO SOBRE ASUNTOS ESPIRITUALES”.

Fray Martín había nacido siete años antes que Rosa Flores de Oliva, que este era su nombre de Pila. Cuando Rosa recibió el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, Fray Martín llevaba ya doce años en el convento del Rosario. Como sabéis, Rosa murió a los 31 años, el 24 de agosto de 1617, Fray Martín contaba con 38.

A los 12 años, Rosa va a vivir a Quive, un pueblecito distante unos 60 km. de Lima, donde su padre había sido designado administrador de unas obras públicas. Cuatro años permanece allí. A los 16, pues, retorna a Lima con su familia y comienza su acercamiento a la iglesia de los dominicos. Progresivamente, estos contactos se acentúan. Sabemos de, al menos, siete dominicos confesores y directores espirituales que trataron con ella.

Pero quien, al alba, tocaba las campanas y abría las puertas de la iglesia era Fray Martín. Rosa era una madrugadora inalcanzable a quien Fray Martín encontraba cada mañana apenas entreabría las puertas del templo. Ambos vivían ensimismados en idénticos pensamientos y la presencia de Dios les mantenía en recogimiento permanente. “Buenos días nos dé Dios” era el saludo que intercambian sin perder la comunicación con Él. Cada uno seguía su camino que coincidía en el altar, en el sagrario, a los pies de la Virgen del Rosario…El encuentro, prácticamente diario a lo largo de quince años, consolidó el conocimiento mutuo y el trato fraternal.

Santa Rosa y San Martín

Por los “santos coloquios y celestiales pláticas” de que hablo en mi declaración, la joven Rosa se ha percatado de que Fray Martín era mucho Fray Martín. Ella, deseosa de profundizar en los misterios de Dios en su alma, preguntaba y respondía sobre las realidades y experiencias de su espíritu. Fray Martín, a su vez, comprobaba sus propias vivencias con las discretas sugerencias de Rosa. De esta manera, acoplando pequeños datos, breves anécdotas, Fray Martín configuró la imagen de aquella joven. No sabía que admirar más: si su fortaleza ante el dolor que la tuvo cercada continuamente, si su amor al silencio y al retiro de su vida o aquella plenitud y elevación mística que, en tan pocos años, había alcanzado. Fray Martín, en su ilimitada humildad, se sentía torpe y pecador cuando escuchaba las confidencias de Rosa sobre sus experiencias sobrenaturales o sobre las mortificaciones que infligía a su cuerpo. Por su parte, Rosa se sentía diminuta e insignificante ante aquel gigante espiritual que desbordaba sabiduría interior y caridad en sus palabras y en su mismo porte exterior.

Rosa le hablaría, cómo no, de su especialísima devoción a Santa Catalina de Siena y de la certeza -que en ella era carisma profético- de que, algún día no lejano, se fundaría en Lima un convento de monjas dominicas.

Apenas terminada la misa, Rosa salía presurosa hacia su casa, lugar preferido para el recogimiento y para el trabajo. Había aprendido a coser y a bordar con tanto primor que este quehacer supuso una importante ayuda en la modesta economía del hogar. Su madre la llamaba “mi linda costurerita”.

Aquella tarde, víspera de Navidad, Fray Martín preparó el altar del Rosario donde las ocho primeras seguidoras de Rosa recibirían el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo.

Más triste fue, sin duda, el día 24 de agosto de 1617. La iglesia y el convento del Rosario fueron invadidos piadosamente por una muchedumbre de limeños que acudían a despedir a Rosa de Santa María. Fray Martín no se imaginaba que, años más tarde, ambos coincidirían también en la misma iglesia y en el mismo altar.

Fray Francisco de Santa Fe

Del almanaque 2014 del Secretariado de San Martín de Porres, Palencia.

Rosa de Lima

Oración a Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima, amada santa de mi alma, tú me has inspirado una confianza segurísima en que por tu poderosa intercesión me veré librado de los males que me afligen y salvado del abismo insondable de mis miserias. Conozco cuán indigno soy de presentarme ante ti, purísima criatura, yo que soy el más miserable y pecador de los hombres, pero es justamente la constante bondad y misericordia que tuviste para con los más necesitados la que me mueve a refugiarme en ti y en tu poderosa intercesión. Sé que no seré defraudado, sea yo siempre tu devoto predilecto. Amén.

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Festividad de Santa Rosa de Lima, O.P.

Himno y Novena a Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima

Cuando, Señor, en quieta lotananza

se encienden los fulgores de este día,

no dejes avivar nuestra esperanza,

atiende al corazón que en ti confía.

 

Van a pasar por manos laboriosas

los granos de un rosario de ilusiones,

acógelas, Señor, que son hermosas,

amor y don de nuestros corazones.

 

Mujer llena de Dios, Oh Santa Rosa,

vivir para el Señor, para el Amado,

fue el ansia de tu amor, gracia divina,

llevada de su fuerza y de su mano.

 

No olvides los que vamos de camino

siguiendo en el desierto de tus pisadas,

aboga ante el Señor favor divino,

seguir como seguiste sus llamadas.

 

Proclamen nuestros labios la grandeza

del Padre que en el Hijo nos dio gozo,

y, siendo nuestra herencia la pobreza,

nos colma de su amor el fuego Santo.

Amén.

Santa Rosa de Lima y el Niño Jesús

Gloriosa Santa Rosa de Lima, tú que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan fino y generoso, enséñanos tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de tu protección en la tierra y de tu compañía en el cielo. Amén.

Novena a Santa Rosa de Lima

Los Santos de Perú

santos peruanos

Pintura de Georcio Sánchez Hernández (foto por Tacho Juárez H.)

En Lima, entonces capital del virreinato, floreció una constelación de santos reunidos en este cuadro: Santo Toribio de Mogorvejo, Fray Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, San Juan Macías y San Francisco Solano. Estas figuras vivas de santidad constituyeron un papel importante en la sociedad limeña de aquella época, pues eran una fuente viva del mensaje de Cristo y de su evangelio y la encarnación de la gracia divina en la tierra:

Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, que siendo laico, de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía la Iglesia, catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente en Zaña, del Perú, descansó en el Señor. Las últimas palabras que dijo antes de morir fueron las del salmo 30: “En tus manos encomiendo mi espíritu”. Santo Toribio tuvo el gusto de administrarle el sacramento de la confirmación a tres santos: Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres y San Francisco Solano. El Papa Benedicto XIII lo declaró santo en 1726.

San Francisco Solano, gran apóstol de América del Sur y especialmente de Perú, en cuya capital, Lima, está enterrado, San Francisco Solano nos trae el ejemplo de tantos misioneros franciscanos y de otras congregaciones, que entregaron su vida por entero a la evangelización del Nuevo Mundo. Pronto se ganó el corazón de los indios por su mansedumbre y el conocimiento que adquirió del idioma nativo. Su vida penitente, sus trabajos y privaciones le fueron restando fuerzas y por ello se le traslada a la enfermería del convento de San Francisco de Lima, donde tras breve enfermedad, muere el 14 de julio de 1610. Su entierro fue apoteósico, asistiendo toda la ciudad, desde el virrey y el arzobispo hasta los más humildes, todos con la misma idea de haber asistido al entierro de un santo. Fue canonizado en 1726 por Benedicto XIII y es llamado “el Taumaturgo del Nuevo Mundo”, por la cantidad de prodigios y milagros que se le atribuyen.

San Juan Macías. Juan de Arcas Sánchez, San Juan Macías, O.P., el gran amigo y confidente de San Martín de Porres. Amigos íntimos en vida habría que destacar la coetaneidad de ambos santos: San Martín en el convento del Rosario, San Juan en el de la Magdalena. Martín debió de ver en Juan, al hombre que sólo Juan era; al hombre ensoñecido y ensimismado, al pastor de ovejas y luceros, al “raro”. Los dos cooperaban en socorrer a pobres y enfermos, y se ejercitaban intensamente en la caridad para con sus hermanos. También en ocasiones gustaban de orar juntos, y especialmente en el caso de Juan, buscando la salvación de las almas del purgatorio. San Juan Macías murió en Lima el 16 de septiembre de 1645. Fue beatificado por Gregorio XVI en 1813 y canonizado por Pablo VI el 28 de septiembre de 1975. Sus restos están junto a los de su gran amigo San Martín de Porres y a los de Santa Rosa de Lima, en el altar de los santos peruanos en Lima, en la Basílica del Rosario.

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Santo Toribio de Mogrovejo, Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres (Foto José Antonio Benito)

Santa Rosa de Lima. Isabel Flores de Oliva era el nombre original de Santa Rosa de Lima, terciaria dominica y primera mujer canonizada en América (Clemente X, 2 abril de 1671). El gran día del nacimiento de la Santa, nos recuerda a Belén por la humilde gruta en que vino a este mundo el Hijo de Dios; porque nació la primera flor de santidad del Nuevo Mundo, en la pobreza y en el ambiente sano que hasta hoy se respira en el oratorio de la Santa. Desde niña Rosa dio muestras de gran espiritualidad propiciada por la oración. Consagrada a Jesucristo y devota de Santa Catalina de Siena, con grandes dotes de penitencia, conoció el sufrimiento de los estigmas y la clarividencia de las apariciones en sus místicas conversaciones con la Virgen. Su fiesta religiosa se celebra el 23 de agosto, aunque anteriormente se celebraba el 30 de agosto que es precisamente la fecha que se mantiene en América Latina. La figura de Rosa de Santa María en el corazón del pueblo peruano representa un símbolo de integración nacional, pues en ella convergen todas las clases sociales. Aunque no está probado de manera fehaciente sí es muy probable que Santa Rosa y San Martín de Porres tuvieran alguna amistad y algún tipo de colaboración en actos de caridad. Santa Rosa de Lima, mujer sencilla y humilde, cuyo testimonio constituye un ejemplo para vivir la santidad en la vida ordinaria en los tiempos actuales.

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santos de lima

Advocaciones y santos peruanos

Festividad de Santa Rosa de Lima, O.P.

Santa Rosa de Lima

Isabel Flores de Oliva era el nombre original de Santa Rosa de Lima, terciaria dominica y primera mujer canonizada en América (Clemente X, 2 de abril de 1671). El gran día del nacimiento de la Santa, nos recuerda a Belén por la humilde gruta en que vino a este mundo el Hijo de Dios; porque nació la primera flor de santidad del Nuevo Mundo, en la pobreza y en el ambiente sano que hasta hoy se respira en el oratorio de la Santa. Desde niña Rosa dio muestras de serenidad y gran espiritualidad, propiciada por la oración y movida por un ardiente amor místico a Jesucristo. Consagrada al Señor y devota de Santa Catalina de Siena, con grandes dotes de penitencia, conoció el sufrimiento de los estigmas y la clarividencia de las apariciones en sus místicas conversaciones con la Virgen. También confió en la acción benéfica del Niño Jesús, al que llamaba su “Doctorcito”. Un día, éste se le apareció junto a su Santísima Madre, y le dijo: Rosa de mi Corazón, sé mi esposa. En fe de ello se hizo fabricar una sortija nupcial que llevó hasta el lecho de su muerte. Muere el 24 de agosto de 1617, con su cuerpo castigado por las muchas y tremendas penitencias llevadas a lo largo de su vida. Su fiesta religiosa se celebra el 23 de agosto, aunque anteriormente se celebraba el 30 de agosto que es precisamente la fecha que se mantiene en América Latina. La figura de Rosa de Santa María en el corazón del pueblo peruano representa un símbolo de integración nacional, pues en ella convergen todas las clases sociales. La gran riqueza iconográfica de esta gran santa demuestra su enorme popularidad. Aunque no está probado de manera fehaciente sí es muy probable que Santa Rosa y San Martín de Porres tuvieran alguna amistad y algún tipo de colaboración en actos de caridad. De Rosa se conservan pocos escritos, dos cuadernos que contienen un diario espiritual, llamados “Escala mística y Mercedes hechas a un enamorado corazón”. Santa Rosa de Lima, mujer sencilla y humilde, cuyo testimonio constituye un ejemplo para vivir la santidad en la vida ordinaria en los tiempos actuales:

¡Ojalá todos los mortales conocieran el gran valor de la divina gracia, su belleza, su nobleza, su infinito precio, lo inmenso de los tesoros que alberga, cuántas riquezas, gozos y deleites! Sin duda alguna, se entregarían, con suma diligencia, a la búsqueda de las penas y aflicciones

Rosa de Santa María, O.P

Festividad de Santa Rosa de Lima

Oración a Santa Rosa de Lima

Gloriosa Santa Rosa de Lima, tú que supiste lo que es amar a Jesús con un corazón tan fino y generoso. Que despreciaste las vanidades del mundo para abrazarte a su cruz desde tu más tierna infancia. Que amaste con filial devoción a nuestra Madre del Cielo y profesaste una gran ternura y dedicación a los más  desvalidos, sirviéndoles como el mismo Jesús. Enséñanos a imitar tus grandes virtudes para que, siguiendo tu ejemplo, podamos gozar de tu gloriosa protección en el Cielo. Por Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

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Santa Rosa de Lima, OP

“Jesús, Jesús sea conmigo”

Enlace recomendado: Santa Rosa de Lima, virgen: “Rosa de Santa María”

Ver también: Estudios sobre la vida de Santa Rosa de Lima, por Francisco de Paula Taforo