Cristo de La Laguna

Cristo de La Laguna

Ahilado en tu negra cruz, entre pálidas pirámides de cirios, donde tus carnes enjutas se derriten en marfil a fuerza de espiritualidad y sufrimiento.

…Así te vi en tu recóndita capilla de la ciudad ascética, —solemne en capas pluviales y nieblas de incienso—, cierta tarde en que mi alma tenía ansias de tus consuelos y mi conciencia era como un grito
de angustia en medio de los afanes trepidantes del mundo.

¡Cristo de La Laguna!, visión del Greco materializada de repente en el milagro de tu faz sangrante, de tu corona de espinas, de tu melena de sombras, que es luz en la penumbra, espejismo en la distancia y realidad eterna cuando unas manos piadosas nos cierren para siempre los ojos.

Permíteme ¡oh, Maestro!, que yo, pecador y escéptico, repita en estos instantes, en que la barbarie humana quiere otra vez crucificarte, las divinas palabras del poeta:

“Sea mi corazón
brasa de tu incensario”.

J. Pérez Abreu

Imagen: “Santo Cristo de La Laguna”, óleo por José Antonio Contreras.

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Enlace de interés: Santo Cristo de La Laguna

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A la Virgen de los Dolores

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Nuestra Señora de los Dolores, “La Predilecta” (Foto: Antonio M. Rodríguez Cedrés. Programa Semana Santa de La Laguna, 2012)

La Virgen María está ligada con nosotros, no sólo porque sus penas fueron el reflejo y la repercusión en su alma de los tormentos atroces que su Hijo padeció en su cuerpo para nuestra Redención, sino también porque en aquellos memorables instantes le fue conferida, y por ella aceptada, la sublime maternidad espiritual de todos los hombres, que desde entonces han venido prodigándole el dulce nombre de Madre y depositando cariños y ternuras envueltas en plegarias ante los altares de la Virgen de los Dolores, consuelo amoroso de todo corazón doliente.

Maximiliano D. Montesino.
Párroco de Ntra Sra. de la Concepción de La Laguna (1934).

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A la Virgen de los Dolores

¡Una noche…! la recuerdo con espantos dolorosos…
…la recuerdo como un sueño de fantasmas tenebrosos…
¡se ha quedado aquí en mi pecho de mi vida hasta el final…!
Esa noche, de mi casa se borraba luz y calma;
nos dejaba para siempre la alegría de mi alma,
la hermana de mis amores ¡Niña santa e ideal!


Sentí que era mi alma débil para soportar el peso
de aquella hora espantosa, en que de la Muerte al beso
quedaba rota una vida y aplastada mi ilusión,
y caí a los pies benditos de una Imagen de María
y apretando mi cabeza sobre aquella piedra fría,
dejé en dolores de angustia, desgarrar mi corazón!


Más, levantando mis ojos encharcados por el llanto,
vi, ¡Oh María! en tus mejillas, resbalando por tu manto,
las lágrimas que brotaban de tus ojos, ya sin luz
de tanto llorar la muerte de aquel Hijo de tu vida
a quien con tus ojos vistes espirar ¡madre querida!
sin poder besar su frente en el árbol de la Cruz…!


Y recuerdo que a las plantas de tu imagen dolorida
me pareció que sentía por los bordes de mi herida
el consuelo de tu llanto, ¡rocío de bendición!
y en mi alma se fundieron, tu Imagen, y la figura
de mi hermana idolatrada, aquel día de amargura
en que a tus plantas benditas se rompió mi corazón…


Aquel día en que llorando pedí tu auxilio amoroso
porque me encontré sin fuerzas contra aquel golpe espantoso:
…¡aquel día en que por siempre nos separamos las dos..!
aquel en que concedisteis consuelos a mi agonía
diciéndome con tus ojos—“Vi morir la gloria mía,
¡y era el Hijo de mi vida! ¡¡y era mi Dios y tu Dios!!”


Entonces alcé mi frente abrumada de dolores
y te rogué sollozando, que al amor de mis amores
lo pusieras en la Gloria, cerca ¡muy cerca de ti…!
Y cuando miro a tu Imagen vistiendo su negro manto,
me parece que a tu lado,—o en el cristal de mi llanto,—
va la sombra de mi hermana, mirándome desde allí..!!

             Mercedes Pinto de Feronda. Marzo de 1918.

La Siervita Sor María de Jesús

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Boletín Informativo de la causa de canonización de la Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Delgado, OP, nº25 (2017)

PIDAMOS POR LA PRONTA BEATIFICACIÓN DE SOR MARÍA DE JESÚS

Este boletín que tienes en las manos pretende, como todos los editados anteriormente, servir para que Sor María de Jesús sea mejor conocida y sus devotos puedan pedir a Dios la gracia de su pronta beatificación. Lo que le pedimos a Dios es que, igual que nosotros la conocemos y privadamente nos encomendamos a ella, otros muchos la puedan conocer y puedan aprovechar el don de su santidad. Que conozcan su vida e intenten imitarla. Que amen al Señor y al prójimo como ella hizo, entregándose del todo a Dios como monja dominica de clausura. Por eso, si para ti es importante su testimonio de santidad, pídele al Señor que sea un testimonio eclesial para todos y que pronto sea beatificada. Y que todos aquellos que tenemos en nuestras manos llevar adelante la causa, seamos perseverantes, estemos asistidos por la gracia de Dios y trabajemos por la hermosura de la santidad con rigor y verdad.

LA CONGREGACIÓN PARA LA CAUSA DE LOS SANTOS

Esta oficina de la Santa Sede es la encargada de llevar adelante y revisar los procesos de beatificación y canonización de quienes son proclamados en la Iglesia como santos. Con la Constitución Immensa Aeterni Dei, del 22 de enero de 1588, Sixto V creó la Sagrada Congregación de los Ritos y le confió la tarea de regular el ejercicio del culto divino y de estudiar las causas de los Santos. Por su parte, Pablo VI, después del Concilio Vaticano II, con la Constitución Apostólica Sacra Rituum Congregatio, del 8 de mayo de 1969, dividió la Congregación de los Ritos, creando así dos Congregaciones, una para el Culto Divino y otra para las Causas de los Santos. La nueva Congregación para las Causas de los Santos tuvo su propia estructura, organizada en tres oficinas: la judicial, la del Promotor General de la Fe y la histórico-jurídica, que era la continuación de la Sección Histórica creada por Pío XI el 6 de febrero de 1930. El papa San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Divinus perfectionis magister, del 25 de enero de 1983 y las respectivas Normae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum, del 7 de febrero de 1983, dieron lugar a una profunda reforma en el procedimiento de las causas de canonización y a la reestructuración de la Congregación, a la que se le dotó de un Colegio de Relatores, con el encargo de cuidar la preparación de las Positiones super vita et virtutibus (o super martyrio) de los Siervos de Dios. También San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, del 28 de junio de 1988, cambió la denominación a Congregación para las Causas de los Santos.

La Congregación cuenta con 34 Miembros –Cardenales, Arzobispos y Obispos–, 1 Promotor de la fe (Prelado Teólogo), 5 Relatores y 83 Consultores. El Relator al que le corresponde la Causa de Beatificación de Sor María de Jesús es el Rvdo. P. Vincenzo Criscuolo, OFM Cap, nombrado el año 2009.

EL POSTULADOR GENERAL DE LOS DOMINICOS

Por su parte, el Maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré OP, ha nombrado a fray Gianni Festa OP como nuevo Postulador General de la Orden para los próximos 6 años. Fray Gianni es miembro de la provincia de Santo Domingo en Italia. El Postulador General es aquel responsable de la buena marcha de todas las causas de beatificación que se llevan adelante y que pertenecen a la Orden de los dominicos del mundo entero. Fray Gianni nació en Atessa, provincia de Chieti (Italia), el año 1961. Ingresó a la Orden haciendo su profesión simple en 1982. Fue ordenado sacerdote tras sus estudios institucionales en 1988. Tras su ordenación cursó los estudios de Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma alcanzando el grado de doctor. También finalizó los estudios en archivística y paleografía. Durante muchos años ha sido el director de la revista Sacra Doctrina. Antes de ser nombrado Postulador General de los dominicos era el prior del convento de Santa Maria delle Grazie de Milán. También era el promotor de las fraternidades de dominicos seglares en Milán. La oficina del Postulador General de la Orden es la responsable de llevar a cabo las causas de beatificación y canonización de los miembros de la misma. En este trabajo colabora estrechamente con la Congragación para la Causa de los Santos. Fray Gianni sucede en este encargo a Fray Vito T. Gómez García OP, fraile de la provincia de Aragón, que lo ha desempeñado durante los últimos 12 años.

UN FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA ESCRITA POR SOR CLARA

Este fragmento que queremos incluir en el presente folleto informativo tiene gran interés. Fue escrito en vida de Sor María de Jesús. Este hecho habla de la fama de vida heroica que veían en ella sus hermanas de comunidad. Sor Clara había sido precisamente la Priora del Monasterio cuando Sor María de Jesús ingresó en él.

«El motivo que he tenido para atreverme a escribir algunas de las particularidades de la vida de nuestra hermana María de Jesús ha sido ver el descuido tan grande que se ha tenido en esta Casa y en los Padres Confesores en no apuntar algunos sucesos maravillosos que han acontecido en las vidas de algunas Religiosas de calificada virtud que han muerto en este convento […] porque no suceda lo mismo y se hallen en confusión cuando nuestro Señor sea servido de llevarse a María de Jesús, he querido apuntar algo de su vida con el favor de Dios nuestro Señor y de su Santísima Madre […] Las galas seglares que trajo fue un jubon de lana de color Carmelita, unas naguas azules de lana debajo de la saya negra y toca mui llegada a el rostro porque no traía pelo, sino va Cofiesita de tafetán negro que le estaba de perlas. […]

El natural de esta criatura ha sido y es de un Angel y el semblante desde que entró parejo para todas no se le ha oído hablar alto si solo aquella voz que basta para ser oida el agrado es singular y respectosa con ser tan humilde, devotísima de la honra de Dios y me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento. En cierta ocazion la dieron una bofetada y bolvio el otro lado para resivir otra sin enojarse ni hablar palabra y la ocazion que ella dio no fue más que dezir no haga eso que parese mal. […]»

Quisiera destacar el profundo celo apostólico de esta monja de clausura que, como indica Sor Clara, «[…] me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento.» Es una verdadera suerte descubrir este testimonio de celo por extender la vivencia del Evangelio a todos. La diócesis Nivariense está poniendo en marcha la experiencia de misión diocesana al conmemorar el bicentenario de su creación. Ojalá este anhelo evangelizador se incruste fuertemente en los corazones de todos los diocesanos.

UN BREVE TEXTO ESCRITO POR LA SIERVITA SOR MARÍA DE JESÚS

Añadimos un breve texto, muy sencillo, escrito por Sor María de Jesús en respuesta de gratitud a un benefactor. Miremos, en concreto, la importancia que otorga la Siervita a la salvación, como principal bien que debemos todos buscar:

«Jesus

Mui Sr mío Reseví el de Vmd con el apresio desus favores los que coren de questa de mi agradesimiento y Reseví lo que Vmd avisa en el suio y ofresco tenerle presente para pedir a su divina magestad conseda a Vmd lo que más le convenga para su salbasion que es lo principal a que debemos aspirar y Ruego Juntamente gd a Vmd como deseo febrero 12

Bl M de Vmd

                                                                María de Jesús

Sor don Juan de Roo»

No se trata de pedir en la oración por lo que nosotros consideramos objeto de la felicidad presente, sino pedir por lo que nos conviene para la felicidad en mayúsculas, la que es eterna y es para siempre. Así pedía nuestra Siervita.

BREVE HISTORIA DEL PROCESO DE BEATIFICACIÓN

El proceso de beatificación ha sido largo y lleno de dificultades. Hemos de tener en cuenta que Sor María de Jesús murió en 1731. Poco menos de un siglo después la devoción de los fieles era tal que el Prior de los PP. Dominicos de la Provincia de Nuestra Señora de Candelaria pide al Obispo de la Diócesis que inicie los trámites necesarios para incoar la causa de beatificación de Sor María de Jesús. Así aparece en decreto episcopal de 20 de julio de 1828. Entre los años 1828 y 1832 se concluye el expediente informativo. Los acontecimientos de persecución y desamortizadores de la década de los años treinta del siglo XIX debieron ser los causantes de la interrupción del proceso. Hasta tal punto fue grave la situación que el expediente queda escondido en un baúl del Monasterio descubriéndose por casualidad a finales del siglo XIX. Tendremos que esperar a 1991, el 12 de diciembre, para que volvamos a iniciar el proceso, esta vez gracias a la intervención del Obispo de Tenerife D. Felipe Fernández García. Tras la aprobación por la Congregación para la Causa de los Santos del proceso diocesano, estamos ahora en la fase romana en la que el objetivo es concluir la elaboración de la Positio.

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ORACIÓN

–para uso privado–

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencias rigurosas; concédenos, por su intercesión, la gracia que te pedimos (expóngase la petición). También te pedimos por la pronta conclusión del proceso de beatificación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Escribe: Juan Pedro Rivero González

Edita: MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA (Monjas Dominicas) C/ Deán Palahí, 1 -38201 – San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

Puedes ver este Boletín y todos los publicados anteriormente, en la página web del Monasterio:

Monasterio Dominicas La Laguna (Monasterio de Santa Catalina)

Enlace relacionado:

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P., (“La Siervita”)

Santo Cristo de La Laguna

Santo Cristo de La Laguna

Música callada y soledad sonora. Así podríamos describir en frase poético-mística la semblanza espiritual de la vieja Ciudad de La Laguna. Música callada de sus templos, joyeles de arte y de esplendor incomparable, y de sus casas solariegas y de sus amplias avenidas y del chispear del diálogo de la naturaleza con el Cielo. Soledad sonora de sus tradiciones ininterrumpidas, de sus calles dormidas, de su sabor tranquilo…

Soledad sonora del Cristo de La Laguna. El convento de San Miguel de las Victorias es cofre de sándalo preciosísimo que guarda la vibración más solemne de espiritualidad de La Laguna, el Stmo. Cristo. Los P. P. Franciscanos son los celosos custodios de esta devoción clásica lagunera y nunca puede tener más realidad el escudo de la orden seráfica que en este santuario, en donde el brazo de Cristo y de Francisco se unen en concento de amores.

El mes de Septiembre esconde el grito de la soledad sonora de esta estampa clásica. Está consagrado por entero al Stmo. Cristo. Desde el fondo de la llanura sube más alto que los montes la gloria ensangrentada del Cristo como una flecha de amor lanzada al azul o como un grito de solidaridad anunciando al mundo y a España la fe de un pueblo. Tal vez sea una fe muerta o desviada. Pero… decir Cristo de la Laguna para un lagunero es decir un mundo de estrellas y de ilusiones y de amores; gritos hirvientes de dolor convertidos en mares suaves de calmas, tempestades de desolaciones trocadas en rosicleres mansos de aurora, gritos hirvientes de sangre convertidos en gritos hirvientes de gratitud. Eso quieren decir los exvotos que penden a la entrada de su santuario, arco de triunfo por donde El pasa derramando sus beneficios. Eso dicen las lágrimas que se vierten ante El y las rodillas que se doblan y los labios que musitan plegarias.

Y cuando en la tarde del 14 de Septiembre, a la luz pálida del crepúsculo vespertino, la gloria jadeante del Cristo recorta su silueta entre un mar humano que le aplaude, el volcán musical de policromías que brota del «risco» en sus célebres fuegos de artificio es la inmensa sinfonía de un pueblo callado y recogido, envuelto en músicas calladas y soledades sonoras que estallan, por amor a su Cristo, en explosión de júbilo agradecido.

Leopoldo Morales Armas. Septiembre, 1944.

Santo Cristo de La Laguna 1 (2)

Cristo de La Laguna. Luz muriente.
Reencarnación sublime del Calvario.
Mi pobre corazón humildemente,
ha querido hoy posar en Tu santuario.

Cuántas horas pasé con el breviario
en mis manos; mis ojos en Tus ojos.
Y cuántas ¡oh! Señor cual visionario
perdí Tu ruta y me cubrí de abrojos.

A dónde voy ?… el faro del destino
me brindará su luz; y en mi camino
aún he de hallar el polvo de Tus huellas.

Y seguiré adelante mi sendero;
y me erguiré colgado en mi madero
en interrogación a las estrellas.

                      Manuel Castañeda González (1941)

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Santo Cristo de la Laguna

Viernes Santo en La Laguna

Viernes Santo en La Laguna

Procesión de Viernes Santo 1

  Viernes Santo en La Laguna

       TRÍPTICO

       I
Una tarde violácea con encajes de oro,
un ambiente de sueño y una terca neblina.
Y en las hojas del árbol, como un himno sonoro
de cristal, una gota del agua cristalina.
La Laguna parece un ensueño dormido
en brazos del amante que sus besos codicia
y que busca anhelante en el seno escondido
una fragua de amores y una dulce caricia.
La Laguna se duerme pero el Viernes despierta
y olvidada de todo, como una Virgen muerta,
corre ansiosa a los pies de su Noble Señor,
a contarle sus penas y a ofrendarle algún cirio
con la nieve de un lirio
que oculta en su blancura un poema de amor.

     II
Yo quisiera tener una lira sonora
y cantarle y cantarle hasta que ella estallara;
y envolverle en un himno que suspira y que llora
y después de cantarle, remirarle la cara.
Y después en sus labios depositar un beso
y desde aquel entonces a nadie más besar
porque siempre quedara en mí el dulce embeleso
del recuerdo del beso que fue a Dios a parar.
Yo quisiera decirle… yo quisiera cantarle
y no puedo …tan sólo es mi dicha mirarle
y El comprende en mis ojos lo que yo no sé hablar…
Y ojalá que algún día se encuentre en sus exvotos
una lira soñada de cantares ignotos,
porque nunca los pudo… ¡ni los quiso expresar!

        III
Anoche el Santo Cristo por las calles oscuras
cavaba un hondo surco inundado de luz
y en los árboles yertos, enhiestos como miuras
sus ojos desgarraban de la sombra el capuz.
Iba el Cristo avanzando entre besos de luna
oraciones sencillas y miradas de “magos”…
la procesión de estrellas parecíase a una
embarcación dorada en los azules lagos.
Iba el Cristo asomando su belleza morena
la mirada hierática, la sonrisa serena…
caminaba el cortejo del Dolor inmortal…
El puñal de la muerte en la noche se hundía
y en el cielo se abría
el sutil abanico de una aurora triunfal.

                               Francisco J. Centurión

“La Siervita”, la monja prodigiosa de Tenerife

siervita de La Laguna

La Siervita. Boletín Informativo de la causa de canonización de la Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Delgado, O.P. (Nº 23)

Cuando una persona a la que queremos mucho o con la que tenemos estrechos vínculos de sangre o familiaridad fallece, no descuidamos su sepultura. La bendecimos, la visitamos, le ponemos flores…Y todo eso, ¿por qué? Porque consideramos que el cuerpo de nuestro ser querido ha sido templo del Espíritu Santo desde el día de su bautismo y que, en el sepulcro, espera la resurrección del último día. Ese cuerpo enterrado, cuando es el cuerpo de un cristiano, es un lugar en el que Dios ha habitado con su presencia y amor, y al que Jesucristo ha prometido la resurrección y la vida.

Es un signo de respeto y reverencia hacia Dios que lo ha creado y redimido. El cuerpo es un don de Dios, que nos ha dado la posibilidad de relacionarnos con el mundo, con las demás personas y, especialmente, con Él mismo. El cuerpo es un regalo de Dios a la persona. No es un añadido, sino que forma parte de la identidad de cada una de las personas. Somos nuestro cuerpo y somos nuestro espíritu. Por eso, cuando un cristiano muere, al cuerpo le reservamos un especial respeto y atención; porque ha formado parte de la identidad de su persona. Y, además, porque Jesús nos lo prometió y creemos en su Palabra, esperamos que sea resucitado como fuese resucitado su Cuerpo aquel primer día de la semana y que contemplaran sus discípulos y sus apóstoles en las diferentes apariciones que nos relatan los evangelios.

Nosotros también, cada 15 de febrero, visitamos el lugar en el que está el cuerpo incorrupto de Sor María de Jesús (la Siervita). Lo visitamos con especial cuidado y delicadeza porque formó parte de su identidad de mujer, de su condición de cristiana y de su vida consagrada a Dios en la clausura del monasterio de Santa Catalina, en La Laguna. El día 15 de febrero, día en el que murió, visitamos su sepultura para agradecer a Dios su vida y pedirle que interceda por nosotros. Consideramos que su vida fue un ejemplo. Durante todos sus años de vida en clausura, se dedicó a rezar por los demás y a ofrecer a Dios su vida como reparación para la salvación de todas las personas. Unió su vida, con sus alegrías y sufrimientos, a la vida de Jesucristo, para completar en su cuerpo, como nos recuerda San Pablo, lo que Cristo realizó en su propio Cuerpo entregado hasta la muerte y muerte de Cruz.

Por eso sentimos que su cuerpo es especial y, con respeto y veneración, lo visitamos, y aprovechamos para encomendarnos a su intercesión. ¡Cuántos regalos de Dios han recibido tantas personas en el momento de visitar su sepulcro! Signo es, sin duda, de la permanente y amorosa acción de Dios en favor de todos nosotros. Cuando visitamos su sepultura debemos decir:

  • Gracias Señor por la vida de Sor María Jesús.
  • Gracias por haberla elegido para formar parte de la comunidad de religiosas dominicas de La Laguna.
  • Gracias porque su vida nos estimula a escuchar tu Palabra y vivir la Caridad.
  • Gracias por darnos la posibilidad de estar aquí.

¿Por qué pedirle  que interceda por nosotros?

Hay un tema importante que debemos tener en cuenta. Quien nos concede gracias y favores es Dios. La providencia de Dios es la que está pendiente de nosotros y nos concede aquello que necesitamos, aunque en ocasiones no coincida del todo con lo que nosotros deseamos. A la postre nos damos cuenta que todo lo que nos ocurre, cuando lo vivimos desde la fe y la confianza en Dios, ocurre para nuestro bien. Los cristianos siempre pedimos las cosas al Padre Dios por Jesucristo Nuestro Señor. Así concluyen las oraciones que hacemos en la Liturgia, cualquiera que sea su celebración. Decimos “Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén”.

Pues bien; si todo lo pedimos por medio de Cristo, ¿por qué pedir la intercesión de los santos? Si Dios Padre nos lo ha dado todo, y nos sigue dando lo que necesitamos, a través de su Hijo Jesucristo, ¿por qué solicitar gracias y favores especiales a través de los santos y santas? Lo hacemos porque tiene sentido y porque lo podemos hacer.

Cuando fuimos bautizados, la Santa Iglesia nos introdujo en la vida de Cristo. Los bautizados podemos decir lo que decía San Pablo: “Ya no vivo yo; es Cristo quien viven en mí”. Y esto es verdad de tal manera que nuestro vivir es ya un vivir en Cristo. Por eso nos llamamos “cristianos”, porque somos “de Cristo”, porque sacramentalmente nos hemos convertido en “otros Cristos”. Por eso, cuando cada uno de nosotros elevamos nuestra oración a Dios, es la voz de Cristo la que se eleva al Padre en el Espíritu de Jesús. Cristo fue dirigiéndose al Padre a través de nosotros y en nosotros. ¡Qué misterio tan hermoso! ¡la hermosura de la oración cristiana!

Cuando un hermano en la fe, un cristiano, como es el caso de La Siervita, muere, nosotros podemos hacer dos cosas: pedir a Dios por él y pedirle a él que interceda -con Cristo- por nosotros. Y Dios, que nos ama y es providente, que está pendiente de nuestras necesidades, escucha la oración intercesora de los vivos y difuntos en el eco del corazón de Cristo. Es más, la Iglesia reconoce que esta intercesión es posible y real porque admite la existencia de “milagros” por intercesión de un fiel cristiano en favor nuestro. ¡Qué gran misterio el de la Comunión de los Santos! El vínculo del Bautismo une a la Iglesia triunfante con la Iglesia militante.

Por eso podemos, y hasta debemos, pedirle a la Siervita que interceda por nosotros. Ella que vivió la amistad con Jesucristo de una manera intensa y ejemplar, que vivió la comunión con Él de una manera llamativa para los de su tiempo, puede interceder en Cristo por nosotros y por nuestras necesidades. Por eso, cuando visitamos su sepultura podemos decir:

  • Sor María de Jesús, intercede por mi familia y por mis amigos.
  • Pide a Dios que supere esta enfermedad o dificultad.
  • Dile al Señor, Nuestro Dios, que convierta mi corazón y me haga santo.
  • Ayúdame a vivir el evangelio como tú lo viviste.

La santidad a la que todos estamos llamados

Sor María de Jesús fue una mujer especial. Es cierto. Quienes la conocieron nos han dado testimonio de su especial relación con Dios. Una amiga fuerte de Dios. Una monja de los pies a la cabeza. Una gran discípula de Jesús. Pero Dios nos llama a todos al gozo de esa relación y a la gracia de experimentar, como ella, la salvación y la paz. Todos nosotros podemos tener la misma experiencia que ella tuvo al celebrar la eucaristía, al recibir el perdón de nuestros pecados en la confesión sacramental, a acoger su protección y su gracia en los demás sacramentos y alimentar nuestra vida con su Palabra salvadora. Todos nosotros podemos experimentar lo que la Siervita experimentó. Porque todos nosotros estamos llamados a la Santidad.

Con frecuencia solemos imaginar que los santos son pocos y especiales. Y eso no es cierto. Los santos son aquellos que han escuchado la Palabra de Jesús y han creído en ella. Los santos son amigos fuertes de Dios que han dejado a Dios ser protagonistas de sus vidas. Se han sentido amados por Dios de tal forma que no entienden la vida sino como una respuesta en amor a los demás.

Donde hay un hombre o una mujer, hay un santo en potencia. Donde hay un cristiano que recibió y vive la gracia de su bautismo, hay un santo en camino. Donde hay un hombre y una mujer que han vivido la vida en comunión con Jesucristo, hay un santo en el cielo. Cristo le ha dado al Papa la autoridad para declarar, de una manera definitiva y clara, cuándo un cristiano es santo y está en el cielo junto a Dios. Esa es la beatificación o canonización que hace la Iglesia. Pero cuando se beatifica o canoniza a un fiel cristiano el Papa no lo introduce en el Cielo, en la comunión con Dios: allí ya estaba. El Papa declara lo que ya era, lo que ya existía y nos lo comunica para que le demos el culto debido de veneración a ese fiel cristiano y hermano nuestro. Eso es lo que esperamos que ocurra con la Siervita.

Visitar su sepultura el día 15 de febrero o cualquier día del año debe ser para cada uno de nosotros una llamada a la santidad. Si ella pudo, y creemos que lo logró, nosotros también podemos. De la misma manera que la gracia de Dios la acompañó durante toda su vida, a nosotros también nos acompaña. Todos estamos llamados a la Santidad; cada uno según su condición de vida y su peculiar vocación cristiana. Por eso, al visitar su sepulcro debemos decir:

  • Sor María de Jesús, ayúdame a ser muy amigo de Dios; muy amiga de Dios.
  • Intercede ante Dios para que acoja tu ejemplo y considere a Dios mi mayor tesoro.
  • Que siempre sea consciente de que Dios me ama y me quiere de verdad.
  • Ayúdame a ser santo, a ser santa.

La salvación y la gracia

En la balanza de nuestra vida hay una gran desproporción entre lo que nosotros le podemos dar a Dios y lo que Dios nos quiere dar a nosotros. No hay paridad; no hay equilibrio. Dios es desproporcionadamente más generoso con nosotros que lo que nosotros podemos ser con Él. ¿Qué nos ha dado Dios? La salvación y la gracia. O sea, nos lo ha dado todo. ¿Qué podemos darle nosotros a Dios? Nuestra fidelidad como respuesta.

Tanto nos amó, tanto amó Dios al mundo -nos recuerda la Escritura- que nos ha entregado la salvación por medio de Jesucristo. Con su muerte y Resurrección nos ha salvado del pecado y de la muerte. ¡Qué generosidad la de Dios! Nos ha salvado. Y, como nuestra fidelidad es tentada y débil, porque somos pecadores, nos ha concedido la gracia, ese auxilio y apoyo permanente para poder responder al don de su salvación.

De esta experiencia profunda de salvación y de gracia fueron testigos todos los santos. De esta experiencia vivió también Sor María de Jesús. Visitar el sepulcro de la Sierva de Dios, Sor María de Jesús, es una ocasión para:

  • Agradecer el don de la salvación que Dios nos ha concedido por Jesucristo.
  • Pedir la gracia para ser fiel en nuestra vida cumpliendo el mandamiento de Jesús.
  • Retomar el camino de la salvación y convertir la vida a Dios un poco más cada día.
  • Pedir para los demás, con generosidad, que encuentren la salvación y la gracia que Dios les ofrece permanentemente a través de la Iglesia.

¿Cómo pedirle a la Siervita?

Con sinceridad. Con sencillez. Con alegría. Con fe. Sabiendo que lo que hacemos es bueno, es oportuno, es conveniente. Pedirle con nuestras palabras, con nuestra forma de hablar, desde nuestra necesidad. Pedirle con generosidad, pensando más en los demás que en nosotros mismos. Pedirle que interceda, que sirva de puente, de medio entre Jesús y nosotros, porque sabemos que Cristo es el único camino para alcanzar el corazón del Padre, fuente de gracia y salvación.

Pedir es reconocer la desproporción entre Dios y nosotros. Él tiene todo y nosotros no tenemos nada. Él lo puede todo y nosotros no podemos nada.

Escribe: Juan Pedro Rivero González

Sor María de Jesús 1

Oración -para uso privado-

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencia rigurosa; concédenos, por su intercesión la gracia que te pedimos [expóngase la petición]. También te pedimos por la pronta elevación de tu Sierva a los altares. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

*Esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.

La Siervita

Enlaces de interés:

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P.,”La Siervita”

Boletín informativo de la causa de canonización, nº 24 (2016)

Tributo a la Sierva de Dios Sor María de Jesús

Festividad de San José de Anchieta, S.J., apóstol de Brasil y natural de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

San José de Anchieta

Yo nací porque
tú mueras,
porque vivas moriré,
porque rías lloraré,
y espero porque esperas,
porque ganes perderé.

(P. José de Anchieta, S.J.)

José de Anchieta (San Cristóbal de La Laguna, 19 de Marzo de 1534 — Reritiba, Ciudad de Anchieta, 9 de Junio de 1597) fue un misionero jesuita y humanista de primer orden: poeta, dramaturgo, filólogo, fundador de ciudades, enfermero, asceta, naturista… Perteneciente a una familia acomodada —de ascendencia vasca por parte paterna y canaria por su madre— pronto fue enviado a estudiar a la Universidad de Coimbra (Portugal), donde cursó estudios de retórica y dialéctica. Era un hombre inteligente y de carácter dulce, pero de gran firmeza en sus ideas. De temprana vocación religiosa, ingresó en la Compañía de Jesús y fiel a su espíritu deseó ir a Brasil como misionero. En enero de 1554, una víspera de la fiesta de Conversión de San Pablo —25 de enero—, José celebró misa por vez primera en un poblado de aborígenes. En este país de América del Sur realizó el “canarino del cielo”, como así lo llamaban cariñosamente, una enorme labor humana y religiosa, especialmente con los nativos e indígenas. Asimismo, promovió la conservación y fomento de las lenguas nativas de las que llegó a ser un gran experto. Célebre es la escena, plasmada en lienzos, de cómo trazaba sobre las amplias playas cariocas los salmos cristianos a la par que enseñaba las letras.

Fue uno de los fundadores de la ciudad de Sao Paulo (1554), y también participó en la fundación de Río de Janeiro (1567). Juan Pablo II lo beatifica el 22 de Junio de 1980, llamándole el “Apóstol de Brasil”, destacando su celo ardiente e infatigable, su oración continua, su devoción a la virgen y su defensa de los indios contra las injusticias de los colonizadores. (Homilía del Santo Padre durante la misa celebrada en su honor).

El 2 de abril de 2014 el Papa Francisco lo declara santo, elevándolo a los altares por toda la Iglesia universal. Fue declarado santo por decreto, sin una ceremonia formal y sin la necesidad de que se produjera un milagro a través de su intercesión. Se reconoce así la santidad de José de Anchieta por su sobresaliente testimonio de amor a Dios y al prójimo a lo largo de su vida.

También san José de Anchieta supo comunicar lo que él había experimentado con el Señor, lo que había visto y oído de Él. Lo que el Señor le comunicó en sus Ejercicios. Él, junto a Nóbrega, es el primer jesuita que Ignacio envía a América. Chico de 19 años. Era tal la alegría que tenía, tal el gozo que fundó una nación. Puso los fundamentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teología. No había estudiado filosofía. Era un chico. Pero había sentido la mirada de Jesucristo y se dejó alegrar, y optó por la luz.  Ésa fue y es su santidad. No le tuvo miedo a la alegría.

San José de Anchieta tiene un hermoso himno a la Virgen María, a quien, inspirándose en el cántico de Isaías 52, compara con el mensajero que proclama la paz, que anuncia el gozo de la Buena Noticia. Que Ella, que en esa madrugada del domingo, insomne por la esperanza, no le tuvo miedo a la alegría, nos acompañe en nuestro peregrinar, invitando a todos a levantarse, a renunciar a la parálisis, para entrar juntos en la paz y la alegría que Jesús, el Señor Resucitado, nos promete.

S.S. Papa Francisco

(Homilía durante la Santa Misa de Acción de Gracias por la Canonización de José de Anchieta)

Padre Anchieta1

Oración al Padre Anchieta

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros,
te suplicamos,
para que, sirviendo fielmente al Evangelio
a ejemplo del bienaventurado sacerdote José de Anchieta,
hecho todo a todos,
nos esforcemos por ganar para ti a nuestros hermanos
en la caridad de Cristo,
que vive y reina.

Te pedimos, Señor, que santifiques con tu bendición
las ofrendas que te presentamos
en la memoria de San José de Anchieta,
y fortalezcas nuestra voluntad en el servicio de anunciar
el Evangelio de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina.

Padre Anchieta

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Padre José de Anchieta, nuevo santo canario

Varias imágenes de San Martín de Porres en Tenerife

Capilla El Pilar (Guaza - Güímar)

Capilla El Pilar (Guaza - Güímar) 1

Esta imagen de Fray Martín se encuentra en la ermita de El Pilar, en el barrio güimarero de Guaza. La talla fue donada por trabajadores de la limpieza del municipio de Güímar (Tenerife), que cada 3 de noviembre -festividad de San Martín de Porres-, junto con los vecinos del lugar, se encargan de honrar al santo con flores y una misa en su honor. La misa en la citada ermita se oficia, actualmente, el segundo sábado de cada mes a las 17,00 horas. Desde esta ermita, adscrita a la parroquia de San Pedro Apóstol, se celebra el Domingo de Ramos la eucaristía y procesión del paso de la Santa Cena hasta la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. (Fotos: cortesía de la parroquia de San Pedro Apóstol de Güímar)

Parroquia San Pedro Apóstol de Güímar

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Parroquia de Nuestra Señora de Las Mercedes (La Laguna)

Imagen que se encuentra en la sacristía de la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, en el valle de Las Mercedes, un bonita zona del municipio de San Cristóbal de La Laguna y uno de los lugares de acceso al Parque Rural de Anaga. (Foto por gentileza de José Gabriel Luis)

Parroquia de Las Mercedes

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Anaga, Tenerife (Virgen de la Caridad del Cobre)

Imagen de Fray Martín de Porres en la Ermita de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en el caserío de Azano, Taganana (Parque Rural de Anaga). (Foto de Mihaela Loredana)

Parroquia San Martín de Porres (Los Andenes, San Cristóbal de La Laguna)

Iglesia San Martín de Porres - Los Andenes

Iglesia de San Martín de Porres en Los Andenes de Taco (Tenerife)

Iglesia San Martín de Porres - Los Andenes 1

 Retablo mural, a los lados Santa María sentada en el trono con el Niño Jesús y San Martín de Porres

San Martín de Porres - Los Andenes

Fray Martín de Porres

La parroquia de San Martín de Porres se encuentra en el populoso barrio lagunero de Los Andenes, en el municipio tinerfeño de San Cristóbal de La Laguna. Un lugar fundamental para el barrio, de encuentro y cohesión para los vecinos, donde el grupo parroquial de Cáritas realiza una gran labor asistencial y de desarrollo de las personas más necesitadas. Las misas se ofician los martes a los 18.30 y los domingos a las 10.30 horas.

También en el barrio se encuentra el Centro Sociocultural y Ciudadano San Martín de Porres que se dedica a la realización de distintas actividades para la promoción de las personas y la dinamización del lugar.

Las fiestas de San Martín se celebran en el barrio durante los últimos días de octubre y hasta el 3 de noviembre, con un buen número de actos populares y tradicionales, donde fluyen la convivencia y los sentimientos de los vecinos y que representan unas jornadas de hermandad entre todos.

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P. (“La Siervita”)

La Siervita

María de León Bello y Delgado, (El Sauzal, 23 de Marzo de 1643 – San Cristóbal de La Laguna, 15 de Febrero de 1731)

María de León Bello y Delgado nació en 1643 en el pueblo de El Sauzal (Tenerife), en el seno de una familia humilde. Tras diversas vicisitudes personales, ingresó como hermana lega en el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena, situado en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Toma el nombre de Sor María Jesús cuando recibe los hábitos. Religiosa de vida virtuosa y mística, el fallecimiento de Sor María Jesús supuso una conmoción popular; a la vez que, desde el mismo día de su muerte, era aclamada santa y a ser llamada cariñosamente “La Siervita”. Actualmente, se está tramitando el expediente para la causa de canonización; el primer paso del proceso para su beatificación -el de postulación- comenzó el 6 de Mayo de 1992, siendo el postulador de la causa el Padre José Mateos y García Paredes, O.P. El cuerpo incorrupto de la monja tinerfeña se conserva en el propio Convento y ha sido tomado como presunto signo de santidad, atribuyéndosele hechos milagrosos. Sus restos mortales se muestran cada 15 de febrero para conmemorar el aniversario de su muerte. Ese día, con gran repercusión mediática, las calles adyacentes al Convento -principalmente La Carrera y Plaza del Adelantado- asisten a una muestra de fervor religioso que cada vez va adquiriendo mayor arraigo en la isla; recibiendo la visita de miles de ciudadanos que acuden a rendir un sentido homenaje a la Siervita, que vestida con los hábitos dominicos parece tan sólo dormir. El sarcófago de cristal en la que se encuentra la religiosa sólo puede ser visto tras unas rejas, y es costumbre que los fieles recen y escriban sus peticiones o agradecimientos a la Siervita. Su incorruptibilidad se descubrió, al parecer, cuando su cuerpo fue exhumado para ser trasladado a otro sarcófago a petición de su amigo el capitán Amaro Pargo, con el que tuvo una relación de carácter estrictamente espiritual, que hizo esculpir en la urna los siguientes versos:

A quí yace flor preclara,
M aría de Jesús pura,
A quién fue esplendor de clara,
R ara en virtud y hermosura,
O en todas las virtudes es rara.

P arece a quien el humano afán
A mirar con luz divina
R ara ave peregrina
G irando al Cielo Guzmán
O al trono de Catalina.

La Siervita

Verdadero Retrato de la sierva de Dios María de Jesús Religiosa / conversa en el Monasterio da Sta. Catalina de sena de la orden / del Patriarcha Sto. Domingo sita en la Ciudad de Sn. Christroval / de la Laguna en la Isla de Tenerife una de las Canarias./ Nacio en el Lugar del Sauzal de dha. Isla a 23 de Março / de 1643 tomo el Abito en 22 de febrero de 1668 fallecio / el 15 de dho. Mes de Febrº de 1731 entre doze, i una de la tar / de de edad de 87 años 10 meses i 24 dias. Requiescat in pace. / Joseph Rodriguez de la Oliva delin. / Ioannes Sossa sculp. Anno 1737. / Expens. D. Amaro Rodrigz. Phele. Originarij Incola Ciusd. Civits.

Sor María Jesús llevó una vida de oración y penitencia rigurosa, experimentando éxtasis místicos y desarrollándose a su alrededor toda una serie de hechos prodigiosos (éxtasis, visiones celestiales, discernimiento de espíritu, incendios de amor…). Hace unos años el periódico El Día desvelaba un milagro en una visita al cuerpo incorrupto de la Sierva de Dios. ¹La grata noticia dice así:

“El hecho se produjo en la parte trasera del monasterio, concretamente en el torno donde unas 50 personas esperaba para que las monjas pasaran por el cuerpo de la Sierva de Dios objetos personales o botellas de agua para que fueran impregnados de la santidad de la monja incorrupta.

Entre esas personas estaba María Dolores Martín González, que había venido de la isla de La Palma para agradecer a Sor María de Jesús el favor concedido, que lo explicó en los siguientes términos. “Un día mi madre, Arabia, cayó gravemente enferma, afectada de un carcinoma, por lo que decidí viajar a La Laguna para pedir por ella ante esta Siervita a la que nunca había visto ni en fotos pero sí la conocía de oídas. La noche anterior, me quedé en casa de unos amigos en La Laguna. A eso de las doce de la noche, estando acostada, se me apareció una mujer con un hábito de monja e iba descalza. Me asusté muchísimo. Al día siguiente, cuando llegué al convento, antes de entrar, me dieron una estampa de Sor María de Jesús, y al verla me di cuenta que era la misma religiosa que se me había aparecido aquella noche inolvidable”.

María Dolores Martín dijo que, después de rezarle a la Sierva de Dios, su madre se curó de la grave enfermedad. Los médicos la habían desahuciado y le dijeron a su hija que la extraña cura se tenía que deber a un milagro, ya que otras explicación no había”.

Sor María de Jesús

Asimismo, destacar que en el Convento de Santa Catalina de La Laguna fue hallado un manuscrito anónimo inédito con cuatro mensajes supuestamente proféticos entorno a la Siervita de Dios. Estas cuatro profecías son:

«[…] Sus virtudes y sus obras saldrán del sepulcro y vendrán a alabarla en medio del santuario a pesar de que se haiga ocultado durante toda su vida. […]»

«[…] Ella debe brillar después de su muerte. […]»

«[…] Es necesario exponer a la luz lo que ha sido sepultado en las tinieblas. […]»

«[…] Ella debe resucitar después de su muerte a los ojos del mundo, acompañada de sus virtudes y de sus obras para que viéndolos los hombres glorifiquen al Padre Celeste […]»

Oración -para uso privado-²

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencia rigurosa; concédenos, por su intercesión la gracia que te pedimos [expóngase la petición]. También te pedimos por la pronta elevación de tu Sierva a los altares. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Siguiendo las huellas de Sor María Jesús

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(1).- Domingo García Barbuzano. Periódico El Día, 16 de febrero de 2011

(2).- Esta oración no tiene finalidad alguna de culto público