Romance de la Anunciación de la Virgen Santa María

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“Y el Verbo se hizo carne para habitar con nosotros”

La página más bella de la vida de María la narra el Evangelio y es el mejor documento de su grandeza. Por el misterio de la Encarnación María es Madre de Dios. Y a este fin supremo obedecen todos los dones, todas las gracias con que el Hijo la llenó “¡llena de gracia…!”.

Esta festividad viene a ser el compendio de todas las fiestas marianas: Nos dice el porqué de la Inmaculada Concepción; de la realeza de la Madre; de su participación en la Redención; de su mediación universal… El “Ave María” resuena constante en todo el Mundo repetido por boca de la cristiandad universal. ¡El eco de las palabras del Ángel no se extinguirá jamás! El Rosario y el Ángelus llevan las palabras evangélicas por todos los rincones de la tierra celebrando, cada instante de los siglos, la festividad de la Anunciación.

* * *

Romance de la Anunciación de la Virgen Santa María

La cantiga es de una rosa.
El lugar es Nazaret.
En el agua del aljibe
se quiere la luna ver.
Cada casa es como nido
perfumada por doquier,
azahar de flor y aroma
de florido naranjel.

Bendita Judá que diste
tanta flor y tanto bien:
San José, vara florida,
y María, su mujer.
Azucena que reblanca,
guardando su doncellez
con una cinta de cielo,
cinta que no tiene envés.

Las maderas del amor
serrando está San José.
Un vuelo hay de paloma.
Es el Arcángel Gabriel.
En cada pluma un amor
flotan sobre Nazaret
y en el aire hay impaciencias
de amores que yo no sé.

—María, campo sin siembra,
de tu tierra ha de nacer
flor de semilla de cielo
sin dejar tu doncellez.

María se quedó muda
al escuchar a Gabriel,
sus palabras fueron notas
y su rostro rosicler…
—que temblores da el amor
cuando del amor se es—
y sus miradas el vuelo
de una alondra, quieren ser.

Para su cuerpo columna
el rostro por capitel.
Colmena llena de gracias,
panal florido de miel.
Fuente donde una paloma
las aguas quiere beber,
cansada vuela de amor
y muriendo está de sed.

Por una escala florida
volvió al cielo San Gabriel.
Hubo danzas, hubo cantos
y Dios concebido fue.
Es el cuerpo de María
templo para Nazaret.

                        Alfredo Reyes Darias. “Sonaja y Pandero” (1955)

A… (poema)

A…

No te miran mis ojos;
Pero en lo más recóndito de mi alma,
Sin temores ni enojos,
Que la quietud alteren ni la calma,
Hondamente gravada
Veo siempre tu imagen adorada.

Allí te busco, ansioso
De contemplar en ti tanta hermosura,
Tranquilo y con reposo;
Único bien que alcanza mi ternura
Y permite el anhelo
Admirar el encanto de tu cielo.

Busco allí, apasionado,
Esa luz que ilumina la belleza,
Que en tu rostro adorado
Puso Dios con espléndida largueza,
En cuyo foco veo
Todo el bien que imagina mi deseo.

Allí voy a buscarte,
Envidioso de paz y de retiro,
Para poder mirarte.
Sin que el mundo se entere que te miro,
ni con su duda aleve
Sofoque el sentimiento que te mueve.

Busco allí la mirada
Que en tus divinos ojos resplandece,
Y alienta la callada,
Viva pasión que el alma me enloquece.
Porque en ella, encendida,
Arde la llama toda de mi vida.

Allí busco, impaciente,
El plácido fulgor, alto reflejo
Que circunda tu frente,
De celestial pureza claro espejo.
Porque a su luz serena,
mi espíritu te ve de gracias llena.

De tu voz armoniosa
Oigo allí los dulcísimos acentos,
Y con ellos reposa
El ánima abatida de tormentos,
De dudas y temores,
De impaciencias, de anhelos y dolores.

Allí, sin el cuidado
Que el mundanal ruido el pecho agita.
De todos olvidado,
Atento sólo al bien que solicita,
Mi corazón gozoso
Busca el tuyo aplacible y generoso.

Y allí, todo abstraído,
Aspirando el perfume de tu esencia
Vive a ti tan unido
Mi pensamiento entero y mi existencia.
Que por nada cambiara
el bien que tu hermosura me depara.

                                          X.∗∗∗Z.∗∗∗

                                           La Orotava.

El Crucifijo de mi hogar (poema)

El crucifijo de mi hogar

Con religioso amor guardo una talla
que representa a Cristo, cuando inerte
y ya sin fuerzas en la Cruz, batalla
con las fieras congojas de la muerte.

Sin forma escultural, tosco, mal hecho;
pero la sola herencia que en el mundo
mi madre desolada al pie del lecho
recibió de su padre moribundo;

Ese Cristo sin arte y sin historia,
fue para el pobre hogar que le dio abrigo
urna de bendición, fuente de gloria
y, mudo, sí, pero inmutable amigo.

Él, en la adversa y próspera fortuna
avivó la piedad de mis abuelos,
doró sus dulces sueños en la cuna
y les mostró la senda de los cielos.

Él les dio su corazón entero y sano,
nunca sobresaltado por el grito
del pertinaz remordimiento humano
que acosa al criminal con su delito.

Él calmó su angustiado pensamiento
en las horas sin luz de la agonía,
y recogió su postrimer aliento
y su última mirada incierta y fría.

Por Él, cuando la hambrienta sepultura
aquel horrendo lugar dejó vacío,
tuvieron ¡ay! sus hijos sin ventura
a quien llamar llorando ¡Padre mío!

                       Gaspar Núñez De Arce.

Miércoles de Ceniza

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Dulce Señor, mis vanos pensamientos

Dulce Señor, mis vanos pensamientos
fundados en el viento me acometen,
pero por más que mi quietud inquieten
no podrán derribar tus fundamentos.

No porque de mi parte mis intentos
seguridad alguna me prometen
para que mi flaqueza no sujeten,
ligera más que los mudables vientos.

Mas porque si a mi voz, Señor, se inclina
tu defensa y piedad, ¿qué humana guerra
contra lo que Tú amparas será fuerte?

Ponme a la sombra de tu cruz divina,
y vengan contra mí fuego, aire, tierra,
mar, yerro, engaño, envidia, infierno y muerte.

                                          Lope de Vega

* * *

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“Acuérdate, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás”.

Sé tú mi guía

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No te apartes de mí, sé tú mi guía,
plácida calma de la noche umbrosa:
con tu paz buscaré la luz del día,
con tu brisa el aroma de la rosa.

Y si pasan las horas
y no encuentro la luz, sé tú mi guía:
con tu plácida calma otras auroras
luz y aromas darán el alma mía.

                       José Cabrera Vélez, de su poesía ‘Nocturno’.

Himno antiguo a la Virgen de Candelaria

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Himno á la Patrona del Archipiélago de las Canarias

No te goces más Teide orgulloso
Que hasta el cielo la frente levantas
Figurándote ser un coloso
Que subyugas el mundo á tus plantas.

Hay un antro formado por lava
Encendido en tu pecho agresor
En ese antro una virgen moraba
Que supera tu gloria y valor.

No celebres tu atlética altura
Que domina las Islas Canarias
Ni la noble y esbelta figura
De tus cumbres, asaz solitarias.

Aquel ser venerado en el mundo
Por los Guanches, se eleva hasta el cielo
Y en belleza tan rico y fecundo
Que es sublime, perfecto modelo.

Te glorías de que te visiten
Grandes sabios, hombres poderosos
Que te admiren y te feliciten
Con discursos y versos pomposos?

Pues al ser de quien hablo visitan
Ricos, pobres, indoctos y sabios
Mil obsequios ante él depositan
Y sus glorias las cantan mil labios.

De la nieve formando vestidos,
Calmaré mis ardores latentes,
Y en rica agua después convertidos.
Surtiré los arroyos, las fuentes.

Oye: aquella feliz criatura
Los incendios del alma destruye,
Forma ríos, y un mar de dulzura
Por el cual todo bien siempre fluye.

Clama el Teide con voces tronadas
Desafiando aguerridas naciones;
Sus ejércitos, fuertes y armados
Caerán ante mis erupciones.

¡Oh que audacia! No harás más alarde
De tu lava temible y tu fuego
Que esa lava no brota, ni aún arde
Si lo pide María en su ruego.

¿Y quién es tan feliz criatura
Que mis fuegos nutridos extingue?
Tan excelso que vence mi altura
Tan ilustre, que Dios la distingue?

Es la Reina preciada del Cielo,
Es la madre del omnipotente,
Es del oibe la paz, el consuelo;
De Canarias, lucero explendente.

CORO

Es la Madre de Dios Hijo
Es la hija de Dios Padre
De los cielos regocijo
De los hombres también Madre.

Es la luz que desvanece
Las tinieblas del error,
y en María resplandece
Con insólito fulgor.

                              Devoción popular. Siglo XIX

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Festividad de la Virgen de Candelaria

Los dominicos en Candelaria

La Candelaria

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La Candelaria

Son dos pichones, dos, los que en sus manos
baten el vuelo en pulcritud de calas:
copos de amor, oh Dios, que te regalas
en diáfanos vellones soberanos.

Son dos esposos, dos, y tan cercanos
al misterio del ángel, que sus alas
cubren la entrega y alzan sus escalas
tan humildes y ardientes artesanos.

Son dos ancianos, dos, los del encuentro:
el labio florecido en profecías
y la casta viudez, amor adentro.

Y son dos cirios, dos, alegorías
en tus dos manos, Candelaria centro:
dos del dos en los meses y en los días.

                          P. José Cabrera Vélez, “En plenitud de luz” (1973)

Foto: Virgen de Candelaria (Villa de Moya). De Laetare Jerusalem.

Lo invisible

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Inefable es la dulzura
Que por la atmósfera vaga;
Ni un ruido que deshaga
La unción de noche tan pura.

¡Cómo brillan en el cielo
Luces que otros mundos son,
Y á do la imaginación
Se remota en raudo vuelo!

Mi espíritu en la armonía
Del universo gozando.
Va lo invisible buscando
Para calmar su agonía.

Porque en lo invisible escrito
El nombre de Dios se extiende,
Y sin verlo, se comprende
A Dios en el infinito!

                                 P.S.

Santísimo Nombre de Jesús: dulzura sobre los corazones

¡Todo el año es Navidad!

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¡Todo el año es Navidad!
-Debe serlo y serlo en vena
de hacer toda vida plena
en vena de eternidad-.

Pues el hacerse Bondad
ciñendo ternura ajena
desmayó Dios en la pena
de toda la humanidad.

¡Hora de Dios!, que ya mora
en el heno del tamaño
de nuestra sed pecadora.

Que al nacer a nuestro engaño
-Clavel caído a la Aurora-,
Navidad… ¡Es todo el año!

                                            P. José Cabrera Vélez, “Cinco Villancicos y un Canto”.

Evocación de Navidad

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¡Gloria y honor al Niño de Belén,
nuestro Salvador y nuestro Dios!

Se acerca la Navidad y Dios quiere llegar a lo más profundo de nosotros: Él quiere nacer en nuestras almas. Y nosotros, sintiendo al unísono la dulce llamada del Espíritu Santo, deseamos renacer con Jesús y de hoy en adelante vivir en Él, por Él y para Él. Como dice aquel hermoso invitatorio: “Cristo nació por nosotros; venid, adorémosle”… Hagamos nuestro camino hacia Dios junto a nuestras familias y amigos, pero también con la Virgen y el bueno de Fray Martín. Que el transcurso de este recorrido sea Tiempo de amor, tiempo del perdón de las ofensas. Tiempo de paz con nosotros mismos, tiempo para nuestra esperanza: la de todos.

Un minuto con el Niño Jesús (oración)

Bendíceme, Niño Jesús y ruega por mi sin cesar. Aleja de mí, hoy y siempre el pecado. Si tropiezo, tiende tu mano hacia mi. Si cien veces caigo, cien veces levántame. Si me dejas Niño, ¿que será de mí? En los peligros del mundo asísteme. Quiero vivir y morir bajo tu manto. Quiero que mi vida te haga sonreír. Mírame con compasión, no me dejes Jesús mio. Y, al final, sal a recibirme y llévame junto a Ti. Tu bendición me acompañe hoy y siempre. Amén. Aleluya. Rezar un gloria.

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Evocación de Navidad

La noche apaga el grito del sol y la colina.
En un raudo paréntesis se recogen los sueños.
En los ojos se aprieta la esperanza del mundo;
y en el aire se enhebran los poemas del cielo.

Tienen ecos profundos las primeras palabras.
Los hombres se despiertan a nivel de una estrella.
Si el cielo es el imperio del alma trascendida,
la tierra es el refugio donde nace la ofrenda.

La noche rueda y rueda, como una tumba viva,
sobre el nido desnudo de la flor y la rama.
La oración y el recuerdo tienen ecos lejanos,
y es profunda la huella de la orilla encontrada.

La mano es honda siembra de esperanza y destino;
línea pura tan sólo sobre el pan y la frente.
Y en todo está la noche, la infancia y la mirada,
la verdad y el latido de un Nacimiento, siempre.

                   Josefina Rodríguez Del Toro

Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra su Amor que aúne nuestros corazones en un solo pueblo.

Con esperanza y paz, les deseamos una Feliz Navidad en Dios.