A los pies de la Paloma

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A los pies de la Paloma 

Dios te salve María
llena eres de Gracia
sálvame tú, madre mía
y me libres de toda desgracia.
El Señor es contigo,
y bendita tú eres,
quiera Dios que estés,
siempre conmigo,
si el dolor o la pena, me hiere.

Bendito tu sea aquel hijo,
que en Belén le cantaste la nana
mientras le dabas cobijo,
y era un sol al nacer la mañana.
Junto a la luna y la estrella
eres Madre, la rosa más bella,
porque bendita tu eres,
entre todas…
entre todas las… las mujeres.

Sé tú mi vida y dulzura,
para aliviar mis pesares,
y yo elevaré a tu altura,
el nardo de mis cantares.

Y si lo quiere mi suerte,
y a mi vida un cariño se asoma,
tuya sería hasta la muerte,
virgencita…
virgencita de… la Paloma.

(Ochaíta, Valerio y Solano)

A los pies de la Paloma – Marisol Reyes

Cantos sencillos de invocación a la Virgen de la Portería

Soledad de la Portería

I

Vivo en el viejo sueño de tu huerta
con la oración del fraile bien plantada,
y la nervuda mano que a la puerta
llamaba del Convento en la alborada.
Vivo en tu cara a mi ternura abierta
el milagro auroral de tu arribada;
Capitán cuya nave nos despierta
en un sueño de Virgen Enlutada.
Vivo el mágico viaje, vivo la tormenta,
con una dama a bordo misteriosa,
suspiro oculto que el periplo alienta,
bajel de gloria recto a su destino,
vivo el instante aquel, vivo el divino
decir “es Ella esta mujer hermosa”…
¡Y el caer de rodillas del marino!

II

Guardiana Virgen de la Portería
que el puerto celas, mar nuestro camino,
en tu ribera aguardo, madre mía,
de ochenta largos viajes peregrino.
Sangre longeva en fuente de aquel día,
bebida eterna de Castilla al sino,
cuando el Real la Reina recibía
que en rostro y manto de Isabel nos vino.
Madre de Dios tu eras la Enviada,
vela tu manto y brisa de partida,
vida de nuevos mundos tu llegada;
volaba Gran Canaria dando vida,
vuelo en la anchura azul de tu mirada
vuelo en tu suave lágrima encendida,
vuelo del alma en Cristo derramada;
¡hoy tu corona a nuestra paz ceñida
tiene a tus pies la Historia arrodillada!

III

Eres como un perfume de la infancia,
de rosas de los Viernes de Dolores,
para siempre en el alma la fragancia
cuando a tus pies dejábamos las flores.
Terciopelos de luto tu prestancia,
lloraban tu dolor nuestros mayores,
y era de dulcedumbres la abundancia
de madre a madre el círculo de amores.
Azahar de José, novia intocada,
con ansiedad aprendimos la balada
el alba de Belén, tu sufrimiento,
Madre sublime ante la Cruz postrada;
una Reina soñó con tu Embajada
mañanita de asombro en el Convento;
Azahar de José, novia intocada,
que eres paz, salvación, arrobamiento,
¡nuestra infancia de Viernes perfumada,
nuestro perdón del último momento!…

                                Luis Doreste Silva

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Nuestra Señora de la Soledad de la Paloma

Cuadro Nuestra Señora de la Paloma

Virgen de la Paloma

¡Virgen de la Paloma, casta y buena; sois de todo mortal tierno consuelo…!

La entrañable historia tiene su origen en los últimos años del siglo XVIII, concretamente en 1787, en la Villa de Madrid. Un grupo de chiquillos encontraron un cuadro de la Virgen de la Soledad entre los leños apilados en una tahona de la vecindad. Una humilde vecina de la calle de La Paloma, María Isabel Tintero, al verlo en manos de los niños -que lo usan inocentemente para jugar- y temiendo que fuera dañado de manera irreversible, lo pone a salvo comprándolo por unas pocas monedas. Era una copia, en aquella época muy popular, de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad del Convento de la Victoria (demolido con la desamortización de Mendizábal y que pertenecía a la Orden de los Mínimos, congregación fundada por San Francisco de Paula). Una vez restaurada la pintura, la coloca en la portería de su propia casa. Una noche, Doña Isabel buscando consuelo a sus penas se postra ante el cuadro y comienza a rezar. Entonces, un resplandor aureola la imagen de la Virgen y la piadosa mujer queda en éxtasis durante horas, desapareciendo la causa de sus pesares.

El marqués de Casa-García Postigo, alcalde de Madrid, refirió el hecho por escrito en 1791, informando que “... resulta que la expresada Isabel Tintero, mujer de Diego Charco, de ejercicio cochero, viendo a principios del año 1787 que unos muchachos llevaran arrastrando como por juguete un lienzo de Ntra. Sra. de la Soledad, lo arrebató de las manos de aquellos, lo hizo retocar y lo colocó en marzo del propio año en el portal de su misma casa, y esmerándose en su culto, le ha promovido con tanto fervor que ha conseguido extender su particular devoción; de modo que se hallan alumbrándola varios faroles y lámpara a expensas de personas de primera clase, además de las muchas velas que la devoción de los fieles la presentan, reconocidos a los singulares beneficios que dicen haber conseguido ellos por intercesión de esta su Poderosa Madre, y en señal de este reconocimiento se ven las paredes de la actual Capillita llenas de presentallas. (…) A impulsos de esta devoción se reza el Rosario todas las noches ante esta santa Imagen, cubriendo el Concurso gran parte de la calle…”.

En aquella época se había producido un cierto abandono en las prácticas religiosas, pero gracias a este humilde lienzo -que logra acercarse al alma entristecida de la virgen, transmitiéndonos un vivo sentimiento de ternura- mucha gente comienza a recuperar su fe (“Le dio a Madrid la Virgen su retrato como un mensaje de cariño grato que trae de su dolor el suave aroma. Y el pueblo se ve favorecido en requiebro de amor hondo y sentido…”, escribiría acertadamente el poeta). Los fieles, cada vez más, se congregan a rezar el rosario. Muy pronto se le comienzan a atribuir cualidades milagrosas a la imagen de Nuestra Señora de la Paloma; su fama y admiración van creciendo por la ciudad. La Reina María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, pide la curación de su pequeño hijo enfermo: Fernando VII, futuro rey de España. Y la virgen lo sana. En agradecimiento, se levanta la primera capilla en 1796. Desde entonces, la devoción continúa aumentando con los años. Finalmente, en marzo de 1912, se inaugura la actual iglesia -en sustitución de la antigua capilla- que hoy en día sigue custodiando aquella imagen que Isabel Tintero rescató del olvido y de su definitiva pérdida. Aunque todo el mundo la conoce popularmente como la Iglesia de la Paloma su nombre oficial es el de Parroquia San Pedro el Real.

El cuadro permaneció oculto desde 1936 hasta 1939 -período de la Guerra Civil de España-, salvándose de su posible destrucción. Ante esta bendita imagen de la Virgen Santísima acuden las embarazadas y las madres a presentar a sus hijos pequeños y a pedirle su amparo y protección. Es también la Patrona de los Bomberos madrileños. Cuenta la tradición que un voraz incendio en la Plaza Mayor no terminó de sofocarse hasta la llegada del cuadro de la Virgen de la Paloma. Es, ciertamente, una advocación muy querida por los madrileños y reconocida como patrona “oficiosa” de la villa.

Virgen de la Paloma3

La Virgen de la Paloma

“De la fe madrileña
vivo reflejo,
que entre sombras y nubes
luciente asoma
allá, en un rinconcito
del Madrid viejo,
tiene su altar la Virgen
de la Paloma.

Aunque apartada y triste,
la estrecha calle
no asusta al que en su Virgen
busca consuelo;
que así son los caminos
que desde el valle
entre zarzas y espinas
suben al cielo.

La imagen es tan bella
como sencilla;
el templo es pequeñito,
pobre y austero,
y allí la fe cristiana
radiante brilla,
y allí cabe el cariño
de un pueblo entero.

No es la artística talla
la que se adora,
ni la rica diadema
de luz brillante:
¡Una Madre Divina
que sufre y llora,
con copia en el lienzo
tiene bastante!

No busca que por rica
se la venere;
que las vírgenes huyen
de la riqueza.
¡Cuanto más pobrecitas
más se las quiere
y, cuanto más humildes,
más se las reza!

A ofrecerla sus cruces
va allí el soldado
a que bendiga el premio
de sus hazañas;
y allí imploran las madres
su amor sagrado
presentándole al hijo
de sus entrañas.

Allí no existen clases,
rangos ni cunas;
y van con las duquesas
las menestrales.
¡Con un hijo en los brazos
todas son unas!
¡A los pies de la Virgen,
todas iguales!

Jamás niega al que sufre
su influjo raro;
su imagen es del alma
divino espejo,
y por eso la gente
busca su amparo
allá en un rinconcito
del Madrid viejo.

Dicen que obra milagros
y obralos puede,
que el amor, a sus ojos,
piadoso asoma.
¡Todo lo que le pido
me lo concede
y es mi Virgen la Virgen
de la Paloma!”

                             José Jackson Veyán.

Virgen de la Paloma

A la Virgen de la Paloma

Así decía la Señora Encarna,
con tono de amargura y de tristeza,
al verse ya vencida por los años,
muy angustiada, a Soledad, su nieta:
-Siendo mu joven aún, perdí la vista;
tu abuelo, entre metines y entre huelgas,
no traía un jornal, y entonces tuve
que ira a implorarles a las almas buenas
una limosna, y a la ermita fuime
de la Paloma, colocá en su puerta,
a suplicarle al que en la ermita entrara
¡una limosna pa la pobre ciega…!
No t’avergüences, no; no t’avergüences,
que, mal que bien, con las limosnas esas
os mantuve; tú ya ties un oficio;
ya te he puesto, hija mía, en la vereda
de que ganes el pan honradamente.
Tú eres el capullito que ahora empieza
a entreabrirse a la vida; yo, la flor
marchitada y deshecha;
tú, la mocita alegre y vivaracha,
la alondra mañanera,
que al taller va cantando; yo, la pobre
anciana que no puede con sus piernas,
que ya no vuelve al templo de la Virgen,
donde pasó, bien mío, su existencia.
Yo te pido, hija mía, que en mi nombre,
y al irte siempre p’al taller, la veas,
y digas: “Mi abuelita ya no puede
venir a verte, y vengo por mi abuela…!”
Quiérela siempre como yo la quiero;
pon, nietecita mía, tu fe en Ella,
qu’es tanta su bondad y su hermosura,
que con mirarla encuentras
alivio a tus pesares. Es mi Virgen,
mi Virgen madrileña,
Reina y Señora de los barrios bajos,
venerada morena,
que allá, en un rinconcito muy humilde
del Madrid popular, tie su vivienda.
Rico trono es su altar, que lo perfuman
las rosas y la albahaca verbenera.
Yo, que hace muchos años no la veo,
pues de tanto sufrir me quedé ciega,
entro en el templo de la Virgen mía
y la veo sin verla,
y sin que m’hable escucho lo que dice,
y dialogo con Ella.
¡Son tan dulces, mi vida, sus palabras,
y a mis oídos llegan
tan milagrosamente, que parece
que cuando las escucho me consuelan!
Los príncipes, los reyes y los pobres,
todos van a su templo y la veneran;
las madres, a ofrendarla sus hijitos;
la mujer del torero, con su vela,
pa que luzca durante la corrida
y pa que ileso su marido vuelva.
La madre, que la pide fervorosa
por el hijo que lucha allá en la guerra.
La mujer, pa que quite de los vicios
al marido; la moza pinturera,
a pedirla un buen novio que la lleve
cuanto antes a la iglesia;
el chavalín, que aprende a santiguarse
ante la Imagen bella;
el mocerío del alegre barrio,
que acude al repicar a la verbena,
su primera visita es pa la Virgen;
después, a ahogar en vino sus tristezas.
Los príncipes, los reyes y los pobres,
todos van a su templo y la veneran.
Virgen de la Paloma, Virgencita,
mi Virgen madrileña,
Reina y Señora de los barrios bajos,
venerada morena,
en un escapulario, y en mi pecho,
siempre te llevaré, Virgen excelsa.

…………………………………………………

Yo te pido, hija mía, que en mi nombre,
y al irte siempre p’al taller, la veas,
y digas: “¡Mi abuelita ya no puede
venir a verte, y vengo yo por ella!”

                                  Antonio Casero Sanz

Vídeo: Himno de la Virgen de la Paloma

 ¡Virgen Santísima de la Paloma!, ampáranos y guárdanos siempre para tu servicio y nuestra felicidad. 

Enlace: Oración y Novena a la Virgen de la Paloma

Poemas a la Virgen de la Paloma

Nuestra Señora de la Paloma 1

Se oculta en nubes de incienso
la bendita callejuela
y entre aromas de claveles
y entre aromas de azucenas
va avanzando apresurada
muchedumbre vocinglera.

Y anhelantes y curiosas
se levantan las cabezas
deseosas, impacientes
de postrarse ante la estrella
cegadora, luminosa
cuya luz asombra y ciega.

Se oyen gritos de alegría,
se oyen ayes de impaciencia
cuando a un soplo soberano
entreábrense las puertas
y aparece en sus umbrales
la Paloma mensajera
que robando corazones
entre el manto se los lleva.

Y se abren los rosales
y su humilla la camelia
y a rendirse ante sus plantas
va volando que te vuela.

Y mil flores que brotando
de mil manos que semejan
mil claveles van cubriendo
de la Virgen la carrera.

Y a la vuelta cuando ya
se cubre la callejuela
de lirios la Virgen pura
vuelve; al verla se dijera
en efecto que es Paloma
que sobre las almas vuela.

Y cuando vuelve a cerrar
el santuario sus puertas
en los ojos de Madrid
brillan deliciosas perlas
y sus labios se entreabren
murmurando: ¡Virgen bella,
llévate mi corazón
porque es el de España entera!

                  S. P. Bustamante

Virgen de la Paloma (cuadro)

¡Oh, Virgen ideal…! ¡Oh, dulce anhelo,
de todo aquel que sufre alguna pena…!
Tu paz al corazón de bien le llena,
como luz santa del zafíreo velo.

Parece que en tu faz congrega el cielo,
toda su excelsitud grave y serena…
¡Virgen de la Paloma, casta y buena;
sois de todo mortal tierno consuelo…!

Y vedla, siempre, con sus ojos bellos,
inclinados al suelo, en suave calma,
de tristeza enviando sus destellos…

Las perlas de su místico rosario,
lágrimas son, que derramó su alma,
al ver morir a Dios en el Calvario.

                       Cesáreo Recalde

Estampa Virgen de la Paloma

Quiso la Virgen Madre dolorida
que un pintor en un lienzo reflejara
su vuelta del Calvario, y retratara
la tragedia de su alma entristecida.

Salió al original tan parecida
la copia aquella que el pintor pintara,
que más que copia que el pincel trazara
pareció realidad vuelta a la vida.

Le dio a Madrid la Virgen su retrato
como un mensaje de cariño grato,
que trae de su dolor el suave aroma.

Y el pueblo que se ve favorecido
en requiebro de amor hondo y sentido
llama en él a la Virgen LA PALOMA.

                                      Cruz de Cruz

Oración y Novena a la Virgen de la Paloma

V. de la Paloma

Sacratísima Madre de Dios, Tórtola solitaria, Purísima paloma, Fénix de amor, que en vuestro retiro renováis la memoria de la Pasión y Muerte de Vuestro Divino Hijo.

Oración a la Santísima Virgen de la Paloma

Madre inmaculada de nuestro amado Jesús, socórrenos y no olvides a tus fieles hijos que creen en ti y esperan en ti, por tu divina soledad, al pie del sagrado leño. Te pedimos que nos ayudes y confortes en todos los pasajes de nuestra vida ya que en este valle de lágrimas nada hemos de pasar superior a tu santísimo dolor al tener ante ti el cuerpo divino de tu hijo ensangrentado y traspasados su pies y manos. Virgen Santa de la Paloma, óyenos en la súplica de hoy y concédenos tus gracias por el Santo nombre de Jesús.

Novena a la Virgen de la Paloma (descarga pdf)

Procesión de “El Retiro”, a la Virgen de la Soledad de la Portería

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

No sé decirte en verdad
lo que venero y admiro,
tu procesión “del Retiro”,
Madre de la Soledad.

Procesión de El Retiro

En la noche solemne y silenciosa
como sumida en religioso anhelo,
el clarinete con gemir de duelo
dice en el aire su canción llorosa.

Se ve avanzar la imagen milagrosa,
prendida en las manitas el pañuelo,
y del manto de rico terciopelo
envuelta en la negrura suntuosa.

Bajo el palio magnífico y severo
destaca el porte señoril y austero,
y parece más triste en su tristeza
al vaivén de los cirios la Señora:
¡Esta es la noche en que la Virgen llora…
y esta es la noche en que Las Palmas reza!

                            Ignacia de Lara Henríquez

A la Santísima Virgen de la Soledad de la Portería

A Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

 A la Santísima Virgen de la Soledad

Eres rosa de pálida blancura
Marfileña…sumida en el quebranto
De un pesar que te hiere tanto y tanto
Cual mar tempestuoso de amargura…
¡Virgen Santa! Tu celestial figura
en la tarde sin par del Viernes Santo
se lleva entre los pliegues de tu manto
la compasión de toda criatura.
¡Hay un dolor inmenso en tu mirada…
¡Tan hondo es ese abismo…cual ferviente
es el amor de tu alma torturada!
¡Y llevas en tus labios dibujada
el ansia de besar aquella frente,
con crueles espinas traspasada!
María del Carmen Barber (Semana Santa de 1964)

≈ ≈≈

Noche de Viernes Santo

La ciudad se agrupa en torno a su Virgen y la acompaña en la noche de su pena.
Las sombras de las calles se van iluminando al paso tembloroso de la imagen.
En el cielo se encienden otras luces, y entre cielo y tierra la brisa del mar trae por encima de
las blancas azoteas el rodar de las olas.
Las puertas del templo, cuajadas de luz, se abren como ofreciéndole el único puerto seguro para
su congoja.
La Virgen se detiene.
Es la última vez que aguardará inútilmente a su Hijo antes de recogerse.
               Claudio de la Torre, a Nuestra Señora de la Soledad de la Portería.

A Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Soledad de la Portería

A Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

QUE cuajado dolor va por tus ojos,
por tu frente, por tu rostro, todo adolorido,
Madre de soledades, que has venido
a llorar por el Hijo Omnipotente.

Porque parte soy de esa simiente,
mírame el corazón; cómo me aflijo
por tan amarga fuente abrir al Hijo
de tu amor y mi amor, de penitente.

Perdón por esas sales de tu llanto.
Perdón por producirte tal quebranto.
Por ser parte, en tu pena y en su muerte:
ya que de una cruz su amor pendiendo,

irá en cuantos siglos queden, sean,
a estos sus pobres hijos redimiendo.
A estos también tus hijos: que El te diera
en una triste y trascendente hora…

(En hora sin igual: postrera hora,
en la que manó sangre -de ti, llanto-;
en la que enlutando el aire su agonía,
inútil fue la lanza a su quebranto…)

Qué crecidas, qué enormes soledades
las tuyas; cómo las siento yo y tus bondades,
Madre de todos los que la han perdido.
Que si el corazón me siento derrumbado,

me siento derrumbado y sin sentido
porque su amor me fuera ya amputado;
fundido veo en tu rostro, si te miro,
refugio del amor desamparado…

Virgen la toda herida, si puñales;
perdone tu piedad tantos rigores;
los que sufriste e inconscientes, dimos.
Perdón por cuantos dolores te inferimos,
Madre de las más solas soledades…

                           Chona Madera

  ∼

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Soledad de la Portería

Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Primer Dolor

La Profecía de Simeón

Madre de la Soledad, ayúdanos a tener en cuenta el dolor de todas las madres de mundo que contemplan para sus hijos un futuro incierto por la guerra o la injusticia, el hambre o la miseria, el chabolismo o la violencia doméstica.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Segundo Dolor

La huida a Egipto

Madre, que conociste el desgarrón de abandonar tu tierra para poner a salvo tu vida y la de tu Hijo. Ayúdanos a prestar todo nuestro apoyo a los refugiados, a los inmigrantes forzosos, y a los desplazados por cualquier tipo de injusticia.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Tercer Dolor

El niño perdido y hallado en el templo

Madre Dolorosa, te rogamos por todas las familias, y te pedimos que todos nosotros seamos desinteresados y pacientes en la construcción de la fraternidad familiar. Concédenos ser en el seno de nuestras familias fuente de unidad y de amor, teniendo como modelo a tu familia de Nazaret.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Cuarto Dolor

María en la Vía Dolorosa

Santa María, Señora de la Dignidad, tú eres la cumbre de la grandeza y dignidad femeninas. Te pedimos por todas las mujeres del mundo, para que nos ayudes a valorarlas en toda su dignidad humana, por la construcción siempre incompleta de la gran hermandad universal que es la Iglesia.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Quinto Dolor

La crucifixión de Jesús

María, Virgen Madre en el Dolor, tu estabas allí como Madre y como figura de la humanidad nueva, solidaria con los que caen más bajo. Concédenos descubrir las cruces de nuestra sociedad y mostrarnos como hermanos sinceros, sin hipocresía, de todos los que participan de la Cruz de Cristo.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Sexto Dolor

El descendimiento

María, Madre angustiada con el hijo muerto en los brazos, ayúdanos a vivir el amor incluso dentro del dolor. Te imploramos que siguiendo tu ejemplo, sepamos acompañar a los demás en sus propias soledades.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Séptimo Dolor

La sepultura de Jesús

¡Virgen de la Soledad de la Portería! Te pedimos por todos tus hijos cofrades y devotos, por todos los que nos han precedido en la fe y devoción a ti, nuestra celestial portera. Haz Señora, que al deshacerse nuestra morada terrenal, adquiramos un lugar en la mansión eterna de la Gloria.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Oración a la Virgen de la Soledad de la Portería

¡Virgen de la Soledad! Que quisiste de un modo admirable hacer objeto de tus predilecciones a esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, colmándola de tus bondades desde la portería del humilde convento de San Francisco de Asís en donde fue colocada tu imagen: haz Señora que todos los que te invoquen encuentren en ti y en la comunidad cristiana consuelo y ayuda en las tristezas y penalidades de esta vida; y al salir de este destierro, te encontremos en los umbrales de la eternidad, para que junto a Jesús, tu Hijo y Señor nuestro, seas para todos, verdadera Puerta Celestial. Amén.

≈ ≈ ≈

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería 1

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Iglesia de San Francisco

Madre de soledades que has venido
a llorar por el Hijo omnipotente…
Perdón por esas sales de tu llanto.
Perdón por producirte tal quebranto.
Por ser parte, en tu pena y en su muerte,
ya que de una cruz su amor pendiendo
irá en cuantos siglos queden, sean,
a estos sus pobres hijos redimiendo…

                                           Chona Madera

“Junto a la Cruz de Jesús, estaba María, su madre”: Ya la podemos llamar Santísima Virgen de la Soledad, pues la Madre de Dios, a la muerte de su Hijo del alma, quedó en la soledad de su portería cual Calvario. Una soledad colmada de amor y esperanza…La hermosa imagen de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería se encuentra en su propio santuario -que converge en un retablo neoclásico diseñado por Luján Pérez- de la iglesia de San Francisco de Asís, en Las Palmas de Gran Canaria, al lado mismo de la Alameda de Colón y muy cerca de la conocida zona de Triana. La misma llegó a la isla de Gran Canaria, ya entrado el siglo XVI. Su nombre proviene por haber estado en la portería del antiguo convento de San Francisco -el primero que se fundó en la ciudad (1483)-. Una versión probable es que llegó en un velero, en una gran caja confiada por una misteriosa dama al convento. La enorme caja permaneció en la soledad de la portería del convento hasta una vez realizada las indagaciones pertinentes sobre quién la había enviado. Una vez abierta, la imagen que allí venía era fiel a la de la misma misteriosa señora que la había entregado en el puerto de origen. De entre las distintas leyendas, con distintos matices pero con final idéntico, hemos escogido esta de Domingo José Navarro:

Un día, en el puerto de Sevilla, junto a la Torre del Oro, se disponía a partir para las islas de Canaria una carabela. A la orilla del Guadalquivir acudió una señora vistiendo el negro manto de las viudas nobles y rogó al capitán de la nao que le llevase al guardián del convento de San Francisco de Canaria una pesada caja. Negóse el capitán por tener demasiada carga en su navío y partió, pero a los tres días regresó a Sevilla obligado por furioso temporal, encontrando de nuevo a la misteriosa señora que volvió a rogarle que llevase a Canaria su encargo. Negóse otra vez el patrón y otra vez nuevo temporal le hizo retroceder a Sevilla volviendo a hallar a la señora que insistió en sus súplicas. Cedió al fin el capitán y partió la carabela, encontrando entonces un tiempo favorable que en pocos días la llevó al puerto de las Isletas. Intrigado el marino con el encargo que la enlutada señora le hiciera con tan extraña insistencia, quiso saber lo que la caja contenía y él mismo fue portador de ella pidiéndole al Guardián del convento que la abriese é su presencia. Cual no sería su sorpresa al ver que la imagen que allí venía era la de la misma misteriosa señora que se le apareció en Sevilla...(Domingo J. Navarro, “Memorias de un noventón”).

El escultor que la esculpió copió las facciones de Isabel I, “la Católica” – fundadora y patrona del convento, y quien probablemente donó la efigie de Nuestra Señora al propio convento-, copiando las líneas del rostro y sus ojos verdes. Persiste entre los grancanarios, aún con emoción, la leyenda sobre la llegada de la imagen a la Portería del Convento franciscano de Las Palmas de G.C; portería de la que toma nombre esta entrañable advocación mariana canaria, y cómo el rostro e indumentaria de la Virgen de la Soledad es un fiel retrato de la reina Isabel I de Castilla (“Una vez abierta la caja, ahí dentro estaba la magnifica imagen –que según contó el capitán del buque- correspondía a la señora que le había entregado la imagen”)

Si su rostro es o no el vivo retrato de la reina será siempre un tema a discutir, como todas las leyendas. Por lo demás, su expresión enigmática seguirá intrigándonos por los siglos de los siglos, iluminada por esa sonrisa que florece en sus labios el Sábado de Gloria al oír repicar de las campanas que anuncian al mundo la Resurrección del Hijo amado.

Claudio de la Torre, en “El escritor y su isla”

Verdad o leyenda, lo único cierto es que el bello rostro de nuestra virgen inspira bondad y mucha ternura; sus lágrimas, las que sólo puede derramar una madre por un hijo, caen puras y celestiales bendiciéndonos. A su vez, la fuerza en su mirada pura y virginal nos vislumbra una vida de momentos dolorosos, pero también de esperanza…y siempre, siempre, una vida llena de hermosura.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Ella es del mendigo amparo, del náufrago esperanza, consuelo del triste, refugio de pecadores, del conturbado paz

Una imagen de arraigada devoción apoyada en su aparición: Nuestra Señora de la Portería, cuya advocación proviene porque también en tiempos pretéritos estaba expuesta -en aquel humilde rinconcito- a la veneración principalmente de las gentes más pobres y humildes. Estos fueron, junto a los marineros, los primeros devotos, acaso esperando las horas en que los legos salían a repartir el sobrante del refectorio. Con el tiempo, y por la fama de sus milagros, la devoción se extendió a otras clases de la población, que acudía a visitarla buscando alivio, paz y esperanza en las plegarias y a cumplir con las promesas que ella, como Madre de Dios y administradora de las gracias celestiales, concede en el socorro a los hombres y mujeres de bien. Tanto fervor despertaba, que hubo una época en la que muchos de sus devotos al fallecer eran pasados por el manto de la Virgen. Uno de los más conocidos devotos de la Virgen de la Portería fue el gran apóstol español San Antonio María Claret.

Coronación canónica de Nuestra Señora de la Soledad

Y mira el rutilar de tu diadema
En donde brilla la encendida gema.
Del corazón de la ciudad canaria…

Por la regia corona que Las Palmas
Cinceló con el oro de sus almas
Para hacerte su Reina dolorida.

                                 Ignacio Quintana Marrero

Y así, en el transcurso del tiempo y de los piadosos sentimientos, llega un gran día para Las Palmas de Gran Canaria, de emocionante recuerdo y constituyendo una efemérides histórica para la ciudad. Nuestra madre celestial es coronada canónicamente el 19 de marzo de 1964, en virtud de la bula por la cual S.S. Juan XXIII otorgaba la coronación a la Virgen de la Soledad ( “…y en atención a la mucha devoción que le profesa la ciudad”). Monseñor Pildain diría en el acto solemne de la coronación canónica: “Así como por nuestras manos eres coronada en la Tierra, del mismo modo merezcamos ser nosotros coronados por tu hijo Jesucristo de gloria y honor en los cielos”. Y en ese preciso momento impuso la corona de oro y pedrería a la Virgen de la Portería, que se encontraba en su trono de plata primorosamente adornado. Una coronación que marcaba un hito luminoso en la vida de la ciudad. Asimismo, desde ese glorioso día, la Virgen de la Soledad de la Portería es patrona de la corporación del Cabildo de Gran Canaria.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Virgen de la Ciudad, madre del llanto,
Arrebujada en luto y desconsuelo
Y en las manos la nieve del pañuelo,
Seguimos tu camino el Viernes Santo.

Junto a tu soledad, junto a tu manto,
Que cobija el dolor de nuestro anhelo,
Va la ciudad llorando su desvelo,
Va la ciudad vertida en tu quebranto.

Cada viernes santo, desde la Parroquia de San Francisco de Asís, sale la fervorosa Procesión del Retiro y Silencio de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería, en su magnifico trono, llorando la muerte de su Hijo y acompañada en el más profundo silencio, en una imponente manifestación de piedad popular y fe cristiana íntimamente ligadas. Iluminada la imagen tan sólo por la luz de las velas que adornan profusamente su trono, la Virgen de la Soledad, ataviada de riguroso y aterciopelado luto, recorre las estrechas y solitarias calles de los alrededores del templo. Como única compañía, sus devotos seguidores, quienes se aferran piadosamente a su trono para caminar a su paso. Un sentimiento devocional y religioso plasmado, como preciado tesoro, en hermosas palabras:

En la noche solemne y silenciosa como sumida en silencioso anhelo,…Se ve avanzar la imagen milagrosa, prendida en las manitas el pañuelo, y del manto rico terciopelo envuelta en la negrura suntuosa. ¡Esta es la noche en que la Virgen llora…y esta es la noche en que Las Palmas reza! (Ignacia de Lara. De su poesía “A la Procesión de El Retiro”)

Soledad de la Portería

Virgen de la Portería: interminable en milagros y llena de gracia, Señora y Madre celestial de Las Palmas de G.C.

¿Virgen de Soledad, dice la gente,

Y estás siempre de amor acompañada?

Si es que Las Palmas siente, enamorada,

Que es de ti soledad estar ausente!

Juntos en soledad estás presente

Siendo luz invisible y voz callada

Que alumbra y grita, si la sombra errada

En soledad nos turba carne y frente.

Nuestra ciudad mariana y grancanaria,

En soledad contigo, solitaria

No está de tu materna compañía.

Juntos en soledad, reza y espera

Que seas de otra Puerta compañera,

Nuestra Señora de la Portería.

Ignacio Quintana Marrero (Sonetos de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería).

La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad se funda en 1587 mediante bula pontificia del Papa Sixto V, para darle culto a la devotísima imagen de Nuestra Señora de la Soledad. En la iglesia de San Francisco tiene su sede canónica. En 1988, la cofradía pasó a ser reconocida como Archicofradía, asumiendo el título concedido por el Papa Pío IX, donde la reconoce como la cofradía mariana de Pasión más antigua del Archipiélago Canario. La Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad ostenta el título de Pontificia por los privilegios que le fueron concedidos por el Papa Pío IX, en 1857; y el de Real, por haber aceptado la reina Isabel II, en 1858, el cargo de hermana mayor. Posteriormente, en el año 1985, la Reina Doña Sofía de Grecia aceptó ser la Camarera Mayor de la Santísima Virgen con lo que se recuperaba la vinculación con la Casa Real desde la Reina Isabel de Castilla. Cabe destacar, además, que fue la primera Imagen de la Santísima Virgen María en ir bajo palio en el Archipiélago Canario.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería 1

Oración a la Virgen de la Soledad de la Portería

¡Virgen de la Soledad! Que quisiste de un modo admirable hacer objeto de tus predilecciones a esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, colmándola de tus bondades desde la portería del humilde convento de San Francisco de Asís en donde fue colocada tu imagen: haz Señora que todos los que te invoquen encuentren en ti y en la comunidad cristiana consuelo y ayuda en las tristezas y penalidades de esta vida; y al salir de este destierro, te encontremos en los umbrales de la eternidad, para que junto a Jesús, tu Hijo y Señor nuestro, seas para todos, verdadera Puerta Celestial. Amén.

Obispo Pildain y Zapiain

Estampas antiguas de la Virgen de la Portería

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Enlaces recomendados:

Sitio Oficial de la Pontificia y Real Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Regocíjate, Madre de la Portería, por el amor de tus hijos. Protégenos bajo el manto de tu cariño y misericordia. Virgen de la Soledad, Virgen de la Portería, Ruega por nosotros.

Con devoción, fraymartindeporres.wordpress.com