Santo Niño Jesús Enfermero (Las Palmas de Gran Canaria)

Santo Niño Enfermero Iglesia de San Francisco de Las Palmas G.C.

En la iglesia parroquial de San Francisco de Asís recibe culto este lienzo denominado el Niño Enfermero. La imagen, de autor desconocido y a la que se atribuyen curaciones prodigiosas, se encontraba en la cabecera de la enfermería del extinto convento de San Bernardino de Siena. Una vez derruido el convento, la pintura fue llevada en 1840 a su sitio actual.

En las primeras celebraciones del año: la Circuncisión de Nuestro Señor y Octava de su Nacimiento (día 1 de enero), la Fiesta del Santísimo o Dulce Nombre de Jesús (3 de enero), la Epifanía del Señor (6 de enero), el Bautismo del Señor (domingo que sigue a la Epifanía del Señor) y hasta el día de la Santa Infancia (cuarto domingo de enero), es tradicional la fiesta en honor al Santo Niño Jesús en buena cantidad de parroquias y comunidades religiosas. Es una fiesta muy agradable, especialmente para los más jóvenes. Una tradición que se remonta muy atrás en el tiempo, que después de un largo período de decaimiento ha comenzado a resurgir de nuevo. “Donde hubo, siempre queda”, afirma el refranero y acaso no le falta razón. En Canarias, durante los siglos XVII-XVIII (la época del estilo Barroco y el surgimiento de las ideas ilustradas), estuvo extendida una gran devoción al infante Jesús en las capitales de las islas mayores -incluida Santa Cruz de La Palma-, y en ciudades como Arucas (las tradicionales “Visitas al Niño Jesús”) o San Cristóbal de La Laguna (El Santo Niño de los Afligidos es una devoción que todavía se conserva en la ciudad lagunera en la víspera del día de Reyes). Las esculturas del Niño Jesús se encuentran prácticamente en todos los templos de las islas y en muchos hogares canarios (ya sean tallas, lienzos, grabados, medallas u otros objetos religiosos).

En Gran Canaria, las veneraciones más importantes estaban centradas en la capital grancanaria, en tres principalmente: El mencionado lienzo del Santo Niño Jesús Enfermero, actualmente en la propia parroquia de San Francisco de Asís; el Dulce Niño Niño Jesús o del Coro, bella efigie que se encuentra en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán; y el Santo Niño del Remedio del ex-convento de Concepción de las monjas Bernardas -ahora en la ermita de San Telmo-, que constituyó la devoción predilecta de la Venerable Madre Sor Petronila de San Esteban.

Ahora nos referiremos al primero de ellos. Desde finales del siglo XVII se rinde culto en las Palmas de Gran Canaria al Niño Enfermero. El lienzo está copiado de un grabado “Salvator Mundi”, del holandés Jacob Matham. La pintura representa a Jesús niño, con túnica blanca que deja al descubierto el hombro y brazo izquierdo. Se encuentra sentado sobre un almohadón rojo, con la bola del mundo en una de sus manos y la otra alzada en actitud de bendecir.

Así como otras advocaciones de los pasados tiempos han sido olvidadas o preteridas, esta devoción a Jesús Enfermero se ha mantenido constante y hasta en aumento. Comenzó en el Convento de San Bernardino de Siena, de las monjas de Santa Clara, hoy desaparecido. Fue fundado este monacato en el año 1664 y estuvo en pie hasta la primera mitad del siglo XIX en que se inició su demolición.

En la enfermería de esta casa de religiosas se colocó el cuadro del Niño Enfermero para que sirviera de alivio y consuelo a las monjas que se veían privadas del precioso don de la salud. A Él -a nuestro Niño Enfermero- se dirigían en sus sufrimientos estas hijas de Santa Clara; y el Niño Dios, siempre misericordioso en favor de los afligidos, inclinaba sus oídos a las súplicas de la comunidad devolviendo la salud o dando fuerzas a las que padecían. En los labios de las clarisas, entre ellas Santa Catalina de San Mateo, siempre había una jaculatoria: “De todo mal, por tu Santa Infancia, líbranos Señor”.

De la enfermería pasó a la Iglesia del Convento para que los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria pudieran también alcanzar su favores e implorar sus gracias.

En el año 1840 el convento fue demolido para dar paso a la construcción de lo que hoy es el Gabinete Literario. Pasó entonces el milagroso Niño a la Iglesia de San Francisco y en ella lleva más de un siglo recibiendo el culto ferviente de sus numerosos devotos. El famoso pintor canario Juan de Miranda llegó a representar, con algunas variantes, al Niño Enfermero en varios de sus cuadros.

A principios de los años 70 la obra fue restaurada, ajustándose a la pintura original. La celebración del triduo y Solemnidad del Santo Niño Jesús Enfermero tiene lugar el fin de semana siguiente a la Fiesta del Bautismo del Señor.

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ORACIONES POR LOS ENFERMOS

Porque tus misericordias son muchas para los que te invocan, inclina Divino Niño Enfermero tus oídos a nuestras súplicas y haz que el don de la salud, que por nuestras iniquidades no merecemos, la conservemos para glorificar tu nombre. Amén

¡Oh Jesús! Celestial Enfermero que con infinita misericordia limpiaste el cuerpo del leproso y devolviste al ciego la vista; al sordo, el oído; al impedido, el andar, y diste vida al que había muerto; danos la salud para nuestros cuerpos, si así nos conviene, y la eterna salvación para nuestras almas. Amén.

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Parroquia de San Francisco de Asís

Bibliografía consultada:

Página de la Parroquia de San Francisco de Asís

“Historia de un cuadro. El Niño enfermero” (1971). José Miguel Alzola

Cantos sencillos de invocación a la Virgen de la Portería

Soledad de la Portería

I

Vivo en el viejo sueño de tu huerta
con la oración del fraile bien plantada,
y la nervuda mano que a la puerta
llamaba del Convento en la alborada.
Vivo en tu cara a mi ternura abierta
el milagro auroral de tu arribada;
Capitán cuya nave nos despierta
en un sueño de Virgen Enlutada.
Vivo el mágico viaje, vivo la tormenta,
con una dama a bordo misteriosa,
suspiro oculto que el periplo alienta,
bajel de gloria recto a su destino,
vivo el instante aquel, vivo el divino
decir “es Ella esta mujer hermosa”…
¡Y el caer de rodillas del marino!

II

Guardiana Virgen de la Portería
que el puerto celas, mar nuestro camino,
en tu ribera aguardo, madre mía,
de ochenta largos viajes peregrino.
Sangre longeva en fuente de aquel día,
bebida eterna de Castilla al sino,
cuando el Real la Reina recibía
que en rostro y manto de Isabel nos vino.
Madre de Dios tu eras la Enviada,
vela tu manto y brisa de partida,
vida de nuevos mundos tu llegada;
volaba Gran Canaria dando vida,
vuelo en la anchura azul de tu mirada
vuelo en tu suave lágrima encendida,
vuelo del alma en Cristo derramada;
¡hoy tu corona a nuestra paz ceñida
tiene a tus pies la Historia arrodillada!

III

Eres como un perfume de la infancia,
de rosas de los Viernes de Dolores,
para siempre en el alma la fragancia
cuando a tus pies dejábamos las flores.
Terciopelos de luto tu prestancia,
lloraban tu dolor nuestros mayores,
y era de dulcedumbres la abundancia
de madre a madre el círculo de amores.
Azahar de José, novia intocada,
con ansiedad aprendimos la balada
el alba de Belén, tu sufrimiento,
Madre sublime ante la Cruz postrada;
una Reina soñó con tu Embajada
mañanita de asombro en el Convento;
Azahar de José, novia intocada,
que eres paz, salvación, arrobamiento,
¡nuestra infancia de Viernes perfumada,
nuestro perdón del último momento!…

                                Luis Doreste Silva

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Procesión de “El Retiro”, a la Virgen de la Soledad de la Portería

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

No sé decirte en verdad
lo que venero y admiro,
tu procesión “del Retiro”,
Madre de la Soledad.

Procesión de El Retiro

En la noche solemne y silenciosa
como sumida en religioso anhelo,
el clarinete con gemir de duelo
dice en el aire su canción llorosa.

Se ve avanzar la imagen milagrosa,
prendida en las manitas el pañuelo,
y del manto de rico terciopelo
envuelta en la negrura suntuosa.

Bajo el palio magnífico y severo
destaca el porte señoril y austero,
y parece más triste en su tristeza
al vaivén de los cirios la Señora:
¡Esta es la noche en que la Virgen llora…
y esta es la noche en que Las Palmas reza!

                            Ignacia de Lara Henríquez

A la Santísima Virgen de la Soledad de la Portería

A Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

 A la Santísima Virgen de la Soledad

Eres rosa de pálida blancura
Marfileña…sumida en el quebranto
De un pesar que te hiere tanto y tanto
Cual mar tempestuoso de amargura…
¡Virgen Santa! Tu celestial figura
en la tarde sin par del Viernes Santo
se lleva entre los pliegues de tu manto
la compasión de toda criatura.
¡Hay un dolor inmenso en tu mirada…
¡Tan hondo es ese abismo…cual ferviente
es el amor de tu alma torturada!
¡Y llevas en tus labios dibujada
el ansia de besar aquella frente,
con crueles espinas traspasada!
María del Carmen Barber (Semana Santa de 1964)

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Noche de Viernes Santo

La ciudad se agrupa en torno a su Virgen y la acompaña en la noche de su pena.
Las sombras de las calles se van iluminando al paso tembloroso de la imagen.
En el cielo se encienden otras luces, y entre cielo y tierra la brisa del mar trae por encima de
las blancas azoteas el rodar de las olas.
Las puertas del templo, cuajadas de luz, se abren como ofreciéndole el único puerto seguro para
su congoja.
La Virgen se detiene.
Es la última vez que aguardará inútilmente a su Hijo antes de recogerse.
               Claudio de la Torre, a Nuestra Señora de la Soledad de la Portería.

A Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Soledad de la Portería

A Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

QUE cuajado dolor va por tus ojos,
por tu frente, por tu rostro, todo adolorido,
Madre de soledades, que has venido
a llorar por el Hijo Omnipotente.

Porque parte soy de esa simiente,
mírame el corazón; cómo me aflijo
por tan amarga fuente abrir al Hijo
de tu amor y mi amor, de penitente.

Perdón por esas sales de tu llanto.
Perdón por producirte tal quebranto.
Por ser parte, en tu pena y en su muerte:
ya que de una cruz su amor pendiendo,

irá en cuantos siglos queden, sean,
a estos sus pobres hijos redimiendo.
A estos también tus hijos: que El te diera
en una triste y trascendente hora…

(En hora sin igual: postrera hora,
en la que manó sangre -de ti, llanto-;
en la que enlutando el aire su agonía,
inútil fue la lanza a su quebranto…)

Qué crecidas, qué enormes soledades
las tuyas; cómo las siento yo y tus bondades,
Madre de todos los que la han perdido.
Que si el corazón me siento derrumbado,

me siento derrumbado y sin sentido
porque su amor me fuera ya amputado;
fundido veo en tu rostro, si te miro,
refugio del amor desamparado…

Virgen la toda herida, si puñales;
perdone tu piedad tantos rigores;
los que sufriste e inconscientes, dimos.
Perdón por cuantos dolores te inferimos,
Madre de las más solas soledades…

                           Chona Madera

  ∼

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Soledad de la Portería

Corona de los Siete Dolores de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Primer Dolor

La Profecía de Simeón

Madre de la Soledad, ayúdanos a tener en cuenta el dolor de todas las madres de mundo que contemplan para sus hijos un futuro incierto por la guerra o la injusticia, el hambre o la miseria, el chabolismo o la violencia doméstica.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Segundo Dolor

La huida a Egipto

Madre, que conociste el desgarrón de abandonar tu tierra para poner a salvo tu vida y la de tu Hijo. Ayúdanos a prestar todo nuestro apoyo a los refugiados, a los inmigrantes forzosos, y a los desplazados por cualquier tipo de injusticia.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Tercer Dolor

El niño perdido y hallado en el templo

Madre Dolorosa, te rogamos por todas las familias, y te pedimos que todos nosotros seamos desinteresados y pacientes en la construcción de la fraternidad familiar. Concédenos ser en el seno de nuestras familias fuente de unidad y de amor, teniendo como modelo a tu familia de Nazaret.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Cuarto Dolor

María en la Vía Dolorosa

Santa María, Señora de la Dignidad, tú eres la cumbre de la grandeza y dignidad femeninas. Te pedimos por todas las mujeres del mundo, para que nos ayudes a valorarlas en toda su dignidad humana, por la construcción siempre incompleta de la gran hermandad universal que es la Iglesia.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Quinto Dolor

La crucifixión de Jesús

María, Virgen Madre en el Dolor, tu estabas allí como Madre y como figura de la humanidad nueva, solidaria con los que caen más bajo. Concédenos descubrir las cruces de nuestra sociedad y mostrarnos como hermanos sinceros, sin hipocresía, de todos los que participan de la Cruz de Cristo.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Sexto Dolor

El descendimiento

María, Madre angustiada con el hijo muerto en los brazos, ayúdanos a vivir el amor incluso dentro del dolor. Te imploramos que siguiendo tu ejemplo, sepamos acompañar a los demás en sus propias soledades.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Séptimo Dolor

La sepultura de Jesús

¡Virgen de la Soledad de la Portería! Te pedimos por todos tus hijos cofrades y devotos, por todos los que nos han precedido en la fe y devoción a ti, nuestra celestial portera. Haz Señora, que al deshacerse nuestra morada terrenal, adquiramos un lugar en la mansión eterna de la Gloria.

Padrenuestro, siete avemarías, y un gloria

Oración a la Virgen de la Soledad de la Portería

¡Virgen de la Soledad! Que quisiste de un modo admirable hacer objeto de tus predilecciones a esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, colmándola de tus bondades desde la portería del humilde convento de San Francisco de Asís en donde fue colocada tu imagen: haz Señora que todos los que te invoquen encuentren en ti y en la comunidad cristiana consuelo y ayuda en las tristezas y penalidades de esta vida; y al salir de este destierro, te encontremos en los umbrales de la eternidad, para que junto a Jesús, tu Hijo y Señor nuestro, seas para todos, verdadera Puerta Celestial. Amén.

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Nuestra Señora de la Soledad de la Portería 1

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Iglesia de San Francisco

Madre de soledades que has venido
a llorar por el Hijo omnipotente…
Perdón por esas sales de tu llanto.
Perdón por producirte tal quebranto.
Por ser parte, en tu pena y en su muerte,
ya que de una cruz su amor pendiendo
irá en cuantos siglos queden, sean,
a estos sus pobres hijos redimiendo…

                                           Chona Madera

“Junto a la Cruz de Jesús, estaba María, su madre”: Ya la podemos llamar Santísima Virgen de la Soledad, pues la Madre de Dios, a la muerte de su Hijo del alma, quedó en la soledad de su portería cual Calvario. Una soledad colmada de amor y esperanza…La hermosa imagen de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería se encuentra en su propio santuario -que converge en un retablo neoclásico diseñado por Luján Pérez- de la iglesia de San Francisco de Asís, en Las Palmas de Gran Canaria, al lado mismo de la Alameda de Colón y muy cerca de la conocida zona de Triana. La misma llegó a la isla de Gran Canaria, ya entrado el siglo XVI. Su nombre proviene por haber estado en la portería del antiguo convento de San Francisco -el primero que se fundó en la ciudad (1483)-. Una versión probable es que llegó en un velero, en una gran caja confiada por una misteriosa dama al convento. La enorme caja permaneció en la soledad de la portería del convento hasta una vez realizada las indagaciones pertinentes sobre quién la había enviado. Una vez abierta, la imagen que allí venía era fiel a la de la misma misteriosa señora que la había entregado en el puerto de origen. De entre las distintas leyendas, con distintos matices pero con final idéntico, hemos escogido esta de Domingo José Navarro:

Un día, en el puerto de Sevilla, junto a la Torre del Oro, se disponía a partir para las islas de Canaria una carabela. A la orilla del Guadalquivir acudió una señora vistiendo el negro manto de las viudas nobles y rogó al capitán de la nao que le llevase al guardián del convento de San Francisco de Canaria una pesada caja. Negóse el capitán por tener demasiada carga en su navío y partió, pero a los tres días regresó a Sevilla obligado por furioso temporal, encontrando de nuevo a la misteriosa señora que volvió a rogarle que llevase a Canaria su encargo. Negóse otra vez el patrón y otra vez nuevo temporal le hizo retroceder a Sevilla volviendo a hallar a la señora que insistió en sus súplicas. Cedió al fin el capitán y partió la carabela, encontrando entonces un tiempo favorable que en pocos días la llevó al puerto de las Isletas. Intrigado el marino con el encargo que la enlutada señora le hiciera con tan extraña insistencia, quiso saber lo que la caja contenía y él mismo fue portador de ella pidiéndole al Guardián del convento que la abriese é su presencia. Cual no sería su sorpresa al ver que la imagen que allí venía era la de la misma misteriosa señora que se le apareció en Sevilla...(Domingo J. Navarro, “Memorias de un noventón”).

El escultor que la esculpió copió las facciones de Isabel I, “la Católica” – fundadora y patrona del convento, y quien probablemente donó la efigie de Nuestra Señora al propio convento-, copiando las líneas del rostro y sus ojos verdes. Persiste entre los grancanarios, aún con emoción, la leyenda sobre la llegada de la imagen a la Portería del Convento franciscano de Las Palmas de G.C; portería de la que toma nombre esta entrañable advocación mariana canaria, y cómo el rostro e indumentaria de la Virgen de la Soledad es un fiel retrato de la reina Isabel I de Castilla (“Una vez abierta la caja, ahí dentro estaba la magnifica imagen –que según contó el capitán del buque- correspondía a la señora que le había entregado la imagen”)

Si su rostro es o no el vivo retrato de la reina será siempre un tema a discutir, como todas las leyendas. Por lo demás, su expresión enigmática seguirá intrigándonos por los siglos de los siglos, iluminada por esa sonrisa que florece en sus labios el Sábado de Gloria al oír repicar de las campanas que anuncian al mundo la Resurrección del Hijo amado.

Claudio de la Torre, en “El escritor y su isla”

Verdad o leyenda, lo único cierto es que el bello rostro de nuestra virgen inspira bondad y mucha ternura; sus lágrimas, las que sólo puede derramar una madre por un hijo, caen puras y celestiales bendiciéndonos. A su vez, la fuerza en su mirada pura y virginal nos vislumbra una vida de momentos dolorosos, pero también de esperanza…y siempre, siempre, una vida llena de hermosura.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Ella es del mendigo amparo, del náufrago esperanza, consuelo del triste, refugio de pecadores, del conturbado paz

Una imagen de arraigada devoción apoyada en su aparición: Nuestra Señora de la Portería, cuya advocación proviene porque también en tiempos pretéritos estaba expuesta -en aquel humilde rinconcito- a la veneración principalmente de las gentes más pobres y humildes. Estos fueron, junto a los marineros, los primeros devotos, acaso esperando las horas en que los legos salían a repartir el sobrante del refectorio. Con el tiempo, y por la fama de sus milagros, la devoción se extendió a otras clases de la población, que acudía a visitarla buscando alivio, paz y esperanza en las plegarias y a cumplir con las promesas que ella, como Madre de Dios y administradora de las gracias celestiales, concede en el socorro a los hombres y mujeres de bien. Tanto fervor despertaba, que hubo una época en la que muchos de sus devotos al fallecer eran pasados por el manto de la Virgen. Uno de los más conocidos devotos de la Virgen de la Portería fue el gran apóstol español San Antonio María Claret.

Coronación canónica de Nuestra Señora de la Soledad

Y mira el rutilar de tu diadema
En donde brilla la encendida gema.
Del corazón de la ciudad canaria…

Por la regia corona que Las Palmas
Cinceló con el oro de sus almas
Para hacerte su Reina dolorida.

                                 Ignacio Quintana Marrero

Y así, en el transcurso del tiempo y de los piadosos sentimientos, llega un gran día para Las Palmas de Gran Canaria, de emocionante recuerdo y constituyendo una efemérides histórica para la ciudad. Nuestra madre celestial es coronada canónicamente el 19 de marzo de 1964, en virtud de la bula por la cual S.S. Juan XXIII otorgaba la coronación a la Virgen de la Soledad ( “…y en atención a la mucha devoción que le profesa la ciudad”). Monseñor Pildain diría en el acto solemne de la coronación canónica: “Así como por nuestras manos eres coronada en la Tierra, del mismo modo merezcamos ser nosotros coronados por tu hijo Jesucristo de gloria y honor en los cielos”. Y en ese preciso momento impuso la corona de oro y pedrería a la Virgen de la Portería, que se encontraba en su trono de plata primorosamente adornado. Una coronación que marcaba un hito luminoso en la vida de la ciudad. Asimismo, desde ese glorioso día, la Virgen de la Soledad de la Portería es patrona de la corporación del Cabildo de Gran Canaria.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Virgen de la Ciudad, madre del llanto,
Arrebujada en luto y desconsuelo
Y en las manos la nieve del pañuelo,
Seguimos tu camino el Viernes Santo.

Junto a tu soledad, junto a tu manto,
Que cobija el dolor de nuestro anhelo,
Va la ciudad llorando su desvelo,
Va la ciudad vertida en tu quebranto.

Cada viernes santo, desde la Parroquia de San Francisco de Asís, sale la fervorosa Procesión del Retiro y Silencio de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería, en su magnifico trono, llorando la muerte de su Hijo y acompañada en el más profundo silencio, en una imponente manifestación de piedad popular y fe cristiana íntimamente ligadas. Iluminada la imagen tan sólo por la luz de las velas que adornan profusamente su trono, la Virgen de la Soledad, ataviada de riguroso y aterciopelado luto, recorre las estrechas y solitarias calles de los alrededores del templo. Como única compañía, sus devotos seguidores, quienes se aferran piadosamente a su trono para caminar a su paso. Un sentimiento devocional y religioso plasmado, como preciado tesoro, en hermosas palabras:

En la noche solemne y silenciosa como sumida en silencioso anhelo,…Se ve avanzar la imagen milagrosa, prendida en las manitas el pañuelo, y del manto rico terciopelo envuelta en la negrura suntuosa. ¡Esta es la noche en que la Virgen llora…y esta es la noche en que Las Palmas reza! (Ignacia de Lara. De su poesía “A la Procesión de El Retiro”)

Soledad de la Portería

Virgen de la Portería: interminable en milagros y llena de gracia, Señora y Madre celestial de Las Palmas de G.C.

¿Virgen de Soledad, dice la gente,

Y estás siempre de amor acompañada?

Si es que Las Palmas siente, enamorada,

Que es de ti soledad estar ausente!

Juntos en soledad estás presente

Siendo luz invisible y voz callada

Que alumbra y grita, si la sombra errada

En soledad nos turba carne y frente.

Nuestra ciudad mariana y grancanaria,

En soledad contigo, solitaria

No está de tu materna compañía.

Juntos en soledad, reza y espera

Que seas de otra Puerta compañera,

Nuestra Señora de la Portería.

Ignacio Quintana Marrero (Sonetos de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería).

La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad se funda en 1587 mediante bula pontificia del Papa Sixto V, para darle culto a la devotísima imagen de Nuestra Señora de la Soledad. En la iglesia de San Francisco tiene su sede canónica. En 1988, la cofradía pasó a ser reconocida como Archicofradía, asumiendo el título concedido por el Papa Pío IX, donde la reconoce como la cofradía mariana de Pasión más antigua del Archipiélago Canario. La Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad ostenta el título de Pontificia por los privilegios que le fueron concedidos por el Papa Pío IX, en 1857; y el de Real, por haber aceptado la reina Isabel II, en 1858, el cargo de hermana mayor. Posteriormente, en el año 1985, la Reina Doña Sofía de Grecia aceptó ser la Camarera Mayor de la Santísima Virgen con lo que se recuperaba la vinculación con la Casa Real desde la Reina Isabel de Castilla. Cabe destacar, además, que fue la primera Imagen de la Santísima Virgen María en ir bajo palio en el Archipiélago Canario.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería 1

Oración a la Virgen de la Soledad de la Portería

¡Virgen de la Soledad! Que quisiste de un modo admirable hacer objeto de tus predilecciones a esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, colmándola de tus bondades desde la portería del humilde convento de San Francisco de Asís en donde fue colocada tu imagen: haz Señora que todos los que te invoquen encuentren en ti y en la comunidad cristiana consuelo y ayuda en las tristezas y penalidades de esta vida; y al salir de este destierro, te encontremos en los umbrales de la eternidad, para que junto a Jesús, tu Hijo y Señor nuestro, seas para todos, verdadera Puerta Celestial. Amén.

Obispo Pildain y Zapiain

Estampas antiguas de la Virgen de la Portería

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Enlaces recomendados:

Sitio Oficial de la Pontificia y Real Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Regocíjate, Madre de la Portería, por el amor de tus hijos. Protégenos bajo el manto de tu cariño y misericordia. Virgen de la Soledad, Virgen de la Portería, Ruega por nosotros.

Con devoción, fraymartindeporres.wordpress.com

Parroquia Matriz de San Agustín (Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria)

Iglesia de San Agustín (Vegueta)

Este templo neoclásico acoge la parroquia más antigua de la isla de Gran Canaria. Se encuentra situado en el casco histórico del barrio de Vegueta (declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional el 5 de abril de 1973), en Las Palmas de Gran Canaria, en un entorno que ha sido recientemente remodelado. El edificio tiene su origen en la primitiva ermita del Cristo de la Vera Cruz, en torno a 1554. También en este lugar estuvo el convento de los agustinos, construido a partir de 1664 y que hoy lo ocupa en buena parte el Palacio de Justicia. La iglesia actual que hoy conocemos se comenzó a construir en 1786 -la solemne colocación de la primera piedra aconteció el 6 de julio de 1786- bajo la dirección de Diego Nicolás Eduardo. Desde entonces ha sufrido varias reformas substanciales. En la última de ellas, acaecida en 1984, volvió a reabrirse al culto tras varios años de restauración.

La torre de la iglesia se caracteriza por su balconada y coronada por una cubierta piramidal. En su interior guarda valiosas imágenes de José Luján Pérez: un Santo Cristo de la Vera Cruz (la primitiva imagen del Cristo de la Vera Cruz estaba realizada en cartón antes de ser sustituida por la de Luján, a finales del siglo XVIII), la Virgen del Carmen, San José, San Juan Evangelista o el titular de la parroquia, San Agustín. También de gran belleza es el Crucificado del Altar Mayor, obra de Rafael Bello O’Shanahan.

Santo Cristo de la Vera Cruz

Santo Cristo de la Vera Cruz, obra de José Luján Pérez que data de 1795

El Viernes Santo la parroquia adquiere su merecido protagonismo, cuando el Santísimo Cristo de la Vera Cruz -patrono de la ciudad de Las Palmas de G.C.- sale en procesión por las calles de Vegueta, acompañado de San Juan Evangelista, también creación de José Luján, y de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, conocida popularmente como “La Genovesa”, traída desde Génova en el siglo XVIII.

Santa Rita de Casia - Iglesia de San Agustín

En esta iglesia se encuentra un pequeño santuario en honor a Santa Rita de Casia, de gran devoción entre los grancanarios. De la imagen no se tienen datos concretos de su antigüedad y procedencia, si bien se supone que se le daba culto en el extinto convento de los PP. Agustinos (1664-1835).

Iglesia de San Agustín (Vegueta) 1

San Martín de Porres (c), Santa Bárbara y San Antonio de Padua 

Iglesia de San Agustín (Vegueta - Las Palmas de G.C.)

La imagen de San Martín de Porres venerada en la iglesia de San Agustín también cuenta con muchos devotos. Esta talla de serie, del estilo de las fabricadas en Olot, fue donada a la parroquia por un particular -devoto a San Martín- en la década de los ochenta siendo párroco D. Agustín Álamo Álamo.  

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Enlace recomendado para mayor información: Parroquia Matriz de San Agustín

Siervo de Dios Padre José Cueto y Díez de la Maza, O.P (Padre Cueto, Obispo de Canarias)

El Padre Cueto nació para ser bueno. Su corazón de niño era un altar lleno de flores, en donde se elevaba a Dios una oración sin mancha; su alma, una hostia de paz a quien la predilección divina sacó de la lucha levantándola sobre el campo de batalla. El lodo del camino no manchó su alba vestidura de fraile dominico (Julián Merino, “Vida del Padre Cueto”)

Fray José Cueto, O.P., Obispo de Canarias (1891-1908)

José María Cueto Díez de la Maza nace el 4 de Noviembre de 1839, en la localidad de Riocorvo (Santander), en el seno de una familia de molineros profundamente cristiana. A los 17 años ingresa en los dominicos, en el convento de Ocaña, tomando el hábito en septiembre de 1857. Como buen dominico sabía que una buena formación intelectual le llevaría a un mejor conocimiento de Dios. Su vida como religioso dominico transcurre entre Ocaña (primero como estudiante, luego ejerció como profesor y posteriormente, en una segunda etapa, Prior del convento), Filipinas (profesor y Vicerrector de la Universidad de Manila), Ávila (profesor) y, finalmente, Canarias. El Papa León XIII lo nombra Obispo de la Diócesis de Canarias en 1891, rigiendo los destinos espirituales de la misma durante 17 años. En el transcurso de su mandato realizó tres visitas pastorales completas a las parroquias de su diócesis, algo insólito hasta ese momento. Muy pronto, el Padre Cueto se gana el cariño de los grancanarios por su natural sencillez y sus grandes virtudes cristianas. Tanto es así que renunció a los ofrecimientos para que se hiciese cargo de otras diócesis, pues era férrea su voluntad de permanecer al lado de los canarios. En la prensa local de la época se destacaba su generosidad y su gran corazón, el mismo que explica todas las acciones de su vida (“demasiado bueno para ser obispo, afirmaban quienes lo conocían). En 1895 constituye, junto a la Madre Pilar Prieto Vidal, la Congregación de las Dominicas de Misioneras de la Sagrada Familia -también conocida como las “Dominicas canarias”-, cuyo carisma se resume en “evangelizar a través de la educación como modo de llenar al hombre y a la mujer del Espíritu de Cristo” conforme al espíritu dominicano. Con este ideario (y con gran ímpetu) logró fundar tres colegios dirigidos por las religiosas de su comunidad: Colegio San José Dominicas (Las Palmas de G.C), Colegio Santa Rosa de Lima (San Cristóbal de La Laguna) y el Colegio Santo Domingo de Guzmán, “La Palmita”, en Santa Cruz de La Palma. La Congregación también se ha extendido a otros lugares fuera del archipiélago.

La Familia de Dominicas que un día naciera en Las Palmas, se iba haciendo grande. Ya eran tres las comunidades con sus respectivas tareas apostólicas. ¡Ya podían fundar una Congregación! Las Constituciones lo permitían, el buen Padre José Cueto lo aconsejaba y el sentido práctico de la Madre Pilar no tardó en entenderlo y ejecutarlo…Cabe decir que con el Padre Cueto no se sentía dependiente. Todo lo contrario: lo veía como a un ser especial, complementario, puesto que la Providencia en su camino para realizar, entre los dos, obras maravillosas en favor del Reino de Dios en las islas. Más allá de ellas: ¡En el mundo entero!

María Teresa Sancho Pascua, “Madre Pilar: Mujer de visión”

El Padre José Cueto, O.P., fue un gran defensor del papel de la mujer en la sociedad de la época y realizó una gran labor en ayudar a los más pobres, creando obras para la promoción humana y cristiana de los más necesitados. Su preocupación por la formación de los futuros sacerdotes quedó patente con la reorganización del seminario, creando la Universidad Pontificia de Canarias y favoreciendo la incorporación de nuevas órdenes religiosas o el impulso de algunas ya establecidas. También promovió, concretamente en la capital grancanaria, la construcción de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Luz e impulsó el nacimiento del Asilo de los Ancianos Desamparados para asistir a los ancianos desvalidos o enfermos.

Hombre sabio, de palabra hablada y escrita excelsa, fue sin duda un obispo solícito de gran dimensión social, que dejó una imborrable huella en el corazón de la sociedad canaria.

También yo lo vi, comido por el celo de la Casa de Dios, mendigando de puerta en puerta la caridad pública; abriendo, para recibir el óbolo, aquella sagrada mano “bendecidora y bendecida”; inclinando ante la limosna “aquel cuerpo pequeño, asilo y santuario de una de las almas más buenas y más hermosas que Dios haya enviado a la tierra”; dando con encantadora dulzura a sus propios hijos el sublime “Dios se lo pague” del humilde pordiosero…

También yo vi “al héroe de la caridad”, al corazón cortado según el corazón de Dios, a semejanza del corazón del Profeta, al hijo adoptivo de Las Palmas, cumpliendo todos sus deberes filiales heroicamente después de llevar a las cumbres del sacrificio los arrebatos del amor paternal que llenaron su vida hermosa e inmaculada.

Francisco Vega y Lorenzo,”Inolvidable Padre Cueto”

Falleció el 17 de Agosto -festividad de San Jacinto de Polonia, otro gran dominico que guardaba muchas similitudes con su vida- de 1908 en Las Palmas de G.C. Lo hizo como vivió: pobre en lo material y rico en generosidad. Precisamente el Obispo había vaticinado su muerte un mes antes. En su homilía del mes de julio de aquel año, durante una Visita Pastoral al pueblo de San Mateo (Gran Canaria), había dicho: “Éste será quizá y sin duda… El último sermón que os dirijo…” A todos los que, alarmados, le preguntaron la causa les contestó sonriendo: “No lo sé: pero Dios puso en mis labios tales palabras”. Sus restos reposan en la Capilla de la Comunidad de San José, en Las Palmas de Gran Canaria.

Sepultura Padre Cueto 1

“Es mi voluntad expresa y terminante que cuando ocurriere mi fallecimiento, sea enterrado mi cadáver en la capilla de las Dominicas de la Enseñanza de San José, de Las Palmas, convento-colegio fundado por mí” – Fr. José, Obispo de Canarias. Las Palmas, 28 de junio de 1908.

El proceso de beatificación de este dignísimo hombre, cuya memoria sigue viva entre los canarios, ya ha sido iniciado y va por buen camino. Sin duda, la elevación a los altares del Padre Cueto impulsaría la vida espiritual de la congregación por él fundada: Recemos con esperanza para que pronto su beatificación se convierta en una bonita realidad.

Padre Cueto

Al Padre Cueto

Hombre /Religioso/ Obispo/ Fundador y Padre

Como espiga bien granada,
desde el denso amanecer
de un amor sincero,
buscando luces, sereno, en la mañana
las hojas secas de otoño
devienen en primavera, tras sus pasos.

Fluye el agua del Saber entre sus dedos
y a su bondad pone alas, perfumando
el aire fresco con su vuelo.

Vive la paz silencioso,
apresado en la Verdad que le “embruja”
le da fuerza y le ayuda a caminar.
Y predica la Palabra y al pobre
le da su pan y comparte lo que tiene
en el fuego de su hogar
con dulzura y humildad.

Testigo de una experiencia
vivida en fraternidad en el trigal de la vida,
buscando fraternidad el trigo se vuelve harina
en cotidiana batalla
en la que triunfa el perdón y la amistad.

En los surcos de la Historia, su huella
firme y profunda, para siempre
como fuente de sueños que emergen,
incansables,
entre el clamor de una multitud
que tiende la mano
a su consuelo.

Padre Cueto, tu molino hoy…
sigue moliendo.

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Canción “Padre Cueto”

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Escudo

Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia

Iglesia de San Agustín (Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria)

san martin porres vegueta

Imagen de San Martín de Porres venerada en la parroquia de San Agustín, en el barrio histórico de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria (Gran Canaria). Esta imagen de serie, del estilo de las fabricadas en Olot, fue donada a la parroquia por un particular -devoto a San Martín- en la década de los ochenta siendo párroco D. Agustín Álamo Álamo.  

La imaginaría religiosa en Olot nació en el año 1880 con la fundación de El Arte Cristiano, el primer taller dedicado a la manufactura de santos. Hoy, el gremio de estatutaria religiosa de Olot reúne un centenar de trabajadores repartidos en siete talleres en funcionamiento: El Arte Cristiano, San Antonio Maria Claret, Stylart, Artidecor, Alot, Artesania Juvanteny y Dimosa. Actualmente su nivel de facturación y producción es estable y entre las piezas que se fabrican el 35% se exporta a EEUU y Canadá mayoritariamente, y en menor escala a Hong Kong y Australia. Dentro de la Unión Europea destacan Portugal, Italia y los países del Este. El 65% restante se destina al mercado estatal, cuyas área más importantes se sitúan en: Andalucía, Madrid y Levante.

Foto por gentileza de la parroquia de San Agustín