La Siervita Sor María de Jesús

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Boletín Informativo de la causa de canonización de la Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Delgado, OP, nº25 (2017)

PIDAMOS POR LA PRONTA BEATIFICACIÓN DE SOR MARÍA DE JESÚS

Este boletín que tienes en las manos pretende, como todos los editados anteriormente, servir para que Sor María de Jesús sea mejor conocida y sus devotos puedan pedir a Dios la gracia de su pronta beatificación. Lo que le pedimos a Dios es que, igual que nosotros la conocemos y privadamente nos encomendamos a ella, otros muchos la puedan conocer y puedan aprovechar el don de su santidad. Que conozcan su vida e intenten imitarla. Que amen al Señor y al prójimo como ella hizo, entregándose del todo a Dios como monja dominica de clausura. Por eso, si para ti es importante su testimonio de santidad, pídele al Señor que sea un testimonio eclesial para todos y que pronto sea beatificada. Y que todos aquellos que tenemos en nuestras manos llevar adelante la causa, seamos perseverantes, estemos asistidos por la gracia de Dios y trabajemos por la hermosura de la santidad con rigor y verdad.

LA CONGREGACIÓN PARA LA CAUSA DE LOS SANTOS

Esta oficina de la Santa Sede es la encargada de llevar adelante y revisar los procesos de beatificación y canonización de quienes son proclamados en la Iglesia como santos. Con la Constitución Immensa Aeterni Dei, del 22 de enero de 1588, Sixto V creó la Sagrada Congregación de los Ritos y le confió la tarea de regular el ejercicio del culto divino y de estudiar las causas de los Santos. Por su parte, Pablo VI, después del Concilio Vaticano II, con la Constitución Apostólica Sacra Rituum Congregatio, del 8 de mayo de 1969, dividió la Congregación de los Ritos, creando así dos Congregaciones, una para el Culto Divino y otra para las Causas de los Santos. La nueva Congregación para las Causas de los Santos tuvo su propia estructura, organizada en tres oficinas: la judicial, la del Promotor General de la Fe y la histórico-jurídica, que era la continuación de la Sección Histórica creada por Pío XI el 6 de febrero de 1930. El papa San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Divinus perfectionis magister, del 25 de enero de 1983 y las respectivas Normae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum, del 7 de febrero de 1983, dieron lugar a una profunda reforma en el procedimiento de las causas de canonización y a la reestructuración de la Congregación, a la que se le dotó de un Colegio de Relatores, con el encargo de cuidar la preparación de las Positiones super vita et virtutibus (o super martyrio) de los Siervos de Dios. También San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, del 28 de junio de 1988, cambió la denominación a Congregación para las Causas de los Santos.

La Congregación cuenta con 34 Miembros –Cardenales, Arzobispos y Obispos–, 1 Promotor de la fe (Prelado Teólogo), 5 Relatores y 83 Consultores. El Relator al que le corresponde la Causa de Beatificación de Sor María de Jesús es el Rvdo. P. Vincenzo Criscuolo, OFM Cap, nombrado el año 2009.

EL POSTULADOR GENERAL DE LOS DOMINICOS

Por su parte, el Maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré OP, ha nombrado a fray Gianni Festa OP como nuevo Postulador General de la Orden para los próximos 6 años. Fray Gianni es miembro de la provincia de Santo Domingo en Italia. El Postulador General es aquel responsable de la buena marcha de todas las causas de beatificación que se llevan adelante y que pertenecen a la Orden de los dominicos del mundo entero. Fray Gianni nació en Atessa, provincia de Chieti (Italia), el año 1961. Ingresó a la Orden haciendo su profesión simple en 1982. Fue ordenado sacerdote tras sus estudios institucionales en 1988. Tras su ordenación cursó los estudios de Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma alcanzando el grado de doctor. También finalizó los estudios en archivística y paleografía. Durante muchos años ha sido el director de la revista Sacra Doctrina. Antes de ser nombrado Postulador General de los dominicos era el prior del convento de Santa Maria delle Grazie de Milán. También era el promotor de las fraternidades de dominicos seglares en Milán. La oficina del Postulador General de la Orden es la responsable de llevar a cabo las causas de beatificación y canonización de los miembros de la misma. En este trabajo colabora estrechamente con la Congragación para la Causa de los Santos. Fray Gianni sucede en este encargo a Fray Vito T. Gómez García OP, fraile de la provincia de Aragón, que lo ha desempeñado durante los últimos 12 años.

UN FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA ESCRITA POR SOR CLARA

Este fragmento que queremos incluir en el presente folleto informativo tiene gran interés. Fue escrito en vida de Sor María de Jesús. Este hecho habla de la fama de vida heroica que veían en ella sus hermanas de comunidad. Sor Clara había sido precisamente la Priora del Monasterio cuando Sor María de Jesús ingresó en él.

«El motivo que he tenido para atreverme a escribir algunas de las particularidades de la vida de nuestra hermana María de Jesús ha sido ver el descuido tan grande que se ha tenido en esta Casa y en los Padres Confesores en no apuntar algunos sucesos maravillosos que han acontecido en las vidas de algunas Religiosas de calificada virtud que han muerto en este convento […] porque no suceda lo mismo y se hallen en confusión cuando nuestro Señor sea servido de llevarse a María de Jesús, he querido apuntar algo de su vida con el favor de Dios nuestro Señor y de su Santísima Madre […] Las galas seglares que trajo fue un jubon de lana de color Carmelita, unas naguas azules de lana debajo de la saya negra y toca mui llegada a el rostro porque no traía pelo, sino va Cofiesita de tafetán negro que le estaba de perlas. […]

El natural de esta criatura ha sido y es de un Angel y el semblante desde que entró parejo para todas no se le ha oído hablar alto si solo aquella voz que basta para ser oida el agrado es singular y respectosa con ser tan humilde, devotísima de la honra de Dios y me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento. En cierta ocazion la dieron una bofetada y bolvio el otro lado para resivir otra sin enojarse ni hablar palabra y la ocazion que ella dio no fue más que dezir no haga eso que parese mal. […]»

Quisiera destacar el profundo celo apostólico de esta monja de clausura que, como indica Sor Clara, «[…] me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento.» Es una verdadera suerte descubrir este testimonio de celo por extender la vivencia del Evangelio a todos. La diócesis Nivariense está poniendo en marcha la experiencia de misión diocesana al conmemorar el bicentenario de su creación. Ojalá este anhelo evangelizador se incruste fuertemente en los corazones de todos los diocesanos.

UN BREVE TEXTO ESCRITO POR LA SIERVITA SOR MARÍA DE JESÚS

Añadimos un breve texto, muy sencillo, escrito por Sor María de Jesús en respuesta de gratitud a un benefactor. Miremos, en concreto, la importancia que otorga la Siervita a la salvación, como principal bien que debemos todos buscar:

«Jesus

Mui Sr mío Reseví el de Vmd con el apresio desus favores los que coren de questa de mi agradesimiento y Reseví lo que Vmd avisa en el suio y ofresco tenerle presente para pedir a su divina magestad conseda a Vmd lo que más le convenga para su salbasion que es lo principal a que debemos aspirar y Ruego Juntamente gd a Vmd como deseo febrero 12

Bl M de Vmd

                                                                María de Jesús

Sor don Juan de Roo»

No se trata de pedir en la oración por lo que nosotros consideramos objeto de la felicidad presente, sino pedir por lo que nos conviene para la felicidad en mayúsculas, la que es eterna y es para siempre. Así pedía nuestra Siervita.

BREVE HISTORIA DEL PROCESO DE BEATIFICACIÓN

El proceso de beatificación ha sido largo y lleno de dificultades. Hemos de tener en cuenta que Sor María de Jesús murió en 1731. Poco menos de un siglo después la devoción de los fieles era tal que el Prior de los PP. Dominicos de la Provincia de Nuestra Señora de Candelaria pide al Obispo de la Diócesis que inicie los trámites necesarios para incoar la causa de beatificación de Sor María de Jesús. Así aparece en decreto episcopal de 20 de julio de 1828. Entre los años 1828 y 1832 se concluye el expediente informativo. Los acontecimientos de persecución y desamortizadores de la década de los años treinta del siglo XIX debieron ser los causantes de la interrupción del proceso. Hasta tal punto fue grave la situación que el expediente queda escondido en un baúl del Monasterio descubriéndose por casualidad a finales del siglo XIX. Tendremos que esperar a 1991, el 12 de diciembre, para que volvamos a iniciar el proceso, esta vez gracias a la intervención del Obispo de Tenerife D. Felipe Fernández García. Tras la aprobación por la Congregación para la Causa de los Santos del proceso diocesano, estamos ahora en la fase romana en la que el objetivo es concluir la elaboración de la Positio.

* * *

ORACIÓN

–para uso privado–

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencias rigurosas; concédenos, por su intercesión, la gracia que te pedimos (expóngase la petición). También te pedimos por la pronta conclusión del proceso de beatificación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Escribe: Juan Pedro Rivero González

Edita: MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA (Monjas Dominicas) C/ Deán Palahí, 1 -38201 – San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

Puedes ver este Boletín y todos los publicados anteriormente, en la página web del Monasterio:

Monasterio Dominicas La Laguna (Monasterio de Santa Catalina)

Enlace relacionado:

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P., (“La Siervita”)

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“La Siervita”, la monja prodigiosa de Tenerife

siervita de La Laguna

La Siervita. Boletín Informativo de la causa de canonización de la Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Delgado, O.P. (Nº 23)

Cuando una persona a la que queremos mucho o con la que tenemos estrechos vínculos de sangre o familiaridad fallece, no descuidamos su sepultura. La bendecimos, la visitamos, le ponemos flores…Y todo eso, ¿por qué? Porque consideramos que el cuerpo de nuestro ser querido ha sido templo del Espíritu Santo desde el día de su bautismo y que, en el sepulcro, espera la resurrección del último día. Ese cuerpo enterrado, cuando es el cuerpo de un cristiano, es un lugar en el que Dios ha habitado con su presencia y amor, y al que Jesucristo ha prometido la resurrección y la vida.

Es un signo de respeto y reverencia hacia Dios que lo ha creado y redimido. El cuerpo es un don de Dios, que nos ha dado la posibilidad de relacionarnos con el mundo, con las demás personas y, especialmente, con Él mismo. El cuerpo es un regalo de Dios a la persona. No es un añadido, sino que forma parte de la identidad de cada una de las personas. Somos nuestro cuerpo y somos nuestro espíritu. Por eso, cuando un cristiano muere, al cuerpo le reservamos un especial respeto y atención; porque ha formado parte de la identidad de su persona. Y, además, porque Jesús nos lo prometió y creemos en su Palabra, esperamos que sea resucitado como fuese resucitado su Cuerpo aquel primer día de la semana y que contemplaran sus discípulos y sus apóstoles en las diferentes apariciones que nos relatan los evangelios.

Nosotros también, cada 15 de febrero, visitamos el lugar en el que está el cuerpo incorrupto de Sor María de Jesús (la Siervita). Lo visitamos con especial cuidado y delicadeza porque formó parte de su identidad de mujer, de su condición de cristiana y de su vida consagrada a Dios en la clausura del monasterio de Santa Catalina, en La Laguna. El día 15 de febrero, día en el que murió, visitamos su sepultura para agradecer a Dios su vida y pedirle que interceda por nosotros. Consideramos que su vida fue un ejemplo. Durante todos sus años de vida en clausura, se dedicó a rezar por los demás y a ofrecer a Dios su vida como reparación para la salvación de todas las personas. Unió su vida, con sus alegrías y sufrimientos, a la vida de Jesucristo, para completar en su cuerpo, como nos recuerda San Pablo, lo que Cristo realizó en su propio Cuerpo entregado hasta la muerte y muerte de Cruz.

Por eso sentimos que su cuerpo es especial y, con respeto y veneración, lo visitamos, y aprovechamos para encomendarnos a su intercesión. ¡Cuántos regalos de Dios han recibido tantas personas en el momento de visitar su sepulcro! Signo es, sin duda, de la permanente y amorosa acción de Dios en favor de todos nosotros. Cuando visitamos su sepultura debemos decir:

  • Gracias Señor por la vida de Sor María Jesús.
  • Gracias por haberla elegido para formar parte de la comunidad de religiosas dominicas de La Laguna.
  • Gracias porque su vida nos estimula a escuchar tu Palabra y vivir la Caridad.
  • Gracias por darnos la posibilidad de estar aquí.

¿Por qué pedirle  que interceda por nosotros?

Hay un tema importante que debemos tener en cuenta. Quien nos concede gracias y favores es Dios. La providencia de Dios es la que está pendiente de nosotros y nos concede aquello que necesitamos, aunque en ocasiones no coincida del todo con lo que nosotros deseamos. A la postre nos damos cuenta que todo lo que nos ocurre, cuando lo vivimos desde la fe y la confianza en Dios, ocurre para nuestro bien. Los cristianos siempre pedimos las cosas al Padre Dios por Jesucristo Nuestro Señor. Así concluyen las oraciones que hacemos en la Liturgia, cualquiera que sea su celebración. Decimos “Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén”.

Pues bien; si todo lo pedimos por medio de Cristo, ¿por qué pedir la intercesión de los santos? Si Dios Padre nos lo ha dado todo, y nos sigue dando lo que necesitamos, a través de su Hijo Jesucristo, ¿por qué solicitar gracias y favores especiales a través de los santos y santas? Lo hacemos porque tiene sentido y porque lo podemos hacer.

Cuando fuimos bautizados, la Santa Iglesia nos introdujo en la vida de Cristo. Los bautizados podemos decir lo que decía San Pablo: “Ya no vivo yo; es Cristo quien viven en mí”. Y esto es verdad de tal manera que nuestro vivir es ya un vivir en Cristo. Por eso nos llamamos “cristianos”, porque somos “de Cristo”, porque sacramentalmente nos hemos convertido en “otros Cristos”. Por eso, cuando cada uno de nosotros elevamos nuestra oración a Dios, es la voz de Cristo la que se eleva al Padre en el Espíritu de Jesús. Cristo fue dirigiéndose al Padre a través de nosotros y en nosotros. ¡Qué misterio tan hermoso! ¡la hermosura de la oración cristiana!

Cuando un hermano en la fe, un cristiano, como es el caso de La Siervita, muere, nosotros podemos hacer dos cosas: pedir a Dios por él y pedirle a él que interceda -con Cristo- por nosotros. Y Dios, que nos ama y es providente, que está pendiente de nuestras necesidades, escucha la oración intercesora de los vivos y difuntos en el eco del corazón de Cristo. Es más, la Iglesia reconoce que esta intercesión es posible y real porque admite la existencia de “milagros” por intercesión de un fiel cristiano en favor nuestro. ¡Qué gran misterio el de la Comunión de los Santos! El vínculo del Bautismo une a la Iglesia triunfante con la Iglesia militante.

Por eso podemos, y hasta debemos, pedirle a la Siervita que interceda por nosotros. Ella que vivió la amistad con Jesucristo de una manera intensa y ejemplar, que vivió la comunión con Él de una manera llamativa para los de su tiempo, puede interceder en Cristo por nosotros y por nuestras necesidades. Por eso, cuando visitamos su sepultura podemos decir:

  • Sor María de Jesús, intercede por mi familia y por mis amigos.
  • Pide a Dios que supere esta enfermedad o dificultad.
  • Dile al Señor, Nuestro Dios, que convierta mi corazón y me haga santo.
  • Ayúdame a vivir el evangelio como tú lo viviste.

La santidad a la que todos estamos llamados

Sor María de Jesús fue una mujer especial. Es cierto. Quienes la conocieron nos han dado testimonio de su especial relación con Dios. Una amiga fuerte de Dios. Una monja de los pies a la cabeza. Una gran discípula de Jesús. Pero Dios nos llama a todos al gozo de esa relación y a la gracia de experimentar, como ella, la salvación y la paz. Todos nosotros podemos tener la misma experiencia que ella tuvo al celebrar la eucaristía, al recibir el perdón de nuestros pecados en la confesión sacramental, a acoger su protección y su gracia en los demás sacramentos y alimentar nuestra vida con su Palabra salvadora. Todos nosotros podemos experimentar lo que la Siervita experimentó. Porque todos nosotros estamos llamados a la Santidad.

Con frecuencia solemos imaginar que los santos son pocos y especiales. Y eso no es cierto. Los santos son aquellos que han escuchado la Palabra de Jesús y han creído en ella. Los santos son amigos fuertes de Dios que han dejado a Dios ser protagonistas de sus vidas. Se han sentido amados por Dios de tal forma que no entienden la vida sino como una respuesta en amor a los demás.

Donde hay un hombre o una mujer, hay un santo en potencia. Donde hay un cristiano que recibió y vive la gracia de su bautismo, hay un santo en camino. Donde hay un hombre y una mujer que han vivido la vida en comunión con Jesucristo, hay un santo en el cielo. Cristo le ha dado al Papa la autoridad para declarar, de una manera definitiva y clara, cuándo un cristiano es santo y está en el cielo junto a Dios. Esa es la beatificación o canonización que hace la Iglesia. Pero cuando se beatifica o canoniza a un fiel cristiano el Papa no lo introduce en el Cielo, en la comunión con Dios: allí ya estaba. El Papa declara lo que ya era, lo que ya existía y nos lo comunica para que le demos el culto debido de veneración a ese fiel cristiano y hermano nuestro. Eso es lo que esperamos que ocurra con la Siervita.

Visitar su sepultura el día 15 de febrero o cualquier día del año debe ser para cada uno de nosotros una llamada a la santidad. Si ella pudo, y creemos que lo logró, nosotros también podemos. De la misma manera que la gracia de Dios la acompañó durante toda su vida, a nosotros también nos acompaña. Todos estamos llamados a la Santidad; cada uno según su condición de vida y su peculiar vocación cristiana. Por eso, al visitar su sepulcro debemos decir:

  • Sor María de Jesús, ayúdame a ser muy amigo de Dios; muy amiga de Dios.
  • Intercede ante Dios para que acoja tu ejemplo y considere a Dios mi mayor tesoro.
  • Que siempre sea consciente de que Dios me ama y me quiere de verdad.
  • Ayúdame a ser santo, a ser santa.

La salvación y la gracia

En la balanza de nuestra vida hay una gran desproporción entre lo que nosotros le podemos dar a Dios y lo que Dios nos quiere dar a nosotros. No hay paridad; no hay equilibrio. Dios es desproporcionadamente más generoso con nosotros que lo que nosotros podemos ser con Él. ¿Qué nos ha dado Dios? La salvación y la gracia. O sea, nos lo ha dado todo. ¿Qué podemos darle nosotros a Dios? Nuestra fidelidad como respuesta.

Tanto nos amó, tanto amó Dios al mundo -nos recuerda la Escritura- que nos ha entregado la salvación por medio de Jesucristo. Con su muerte y Resurrección nos ha salvado del pecado y de la muerte. ¡Qué generosidad la de Dios! Nos ha salvado. Y, como nuestra fidelidad es tentada y débil, porque somos pecadores, nos ha concedido la gracia, ese auxilio y apoyo permanente para poder responder al don de su salvación.

De esta experiencia profunda de salvación y de gracia fueron testigos todos los santos. De esta experiencia vivió también Sor María de Jesús. Visitar el sepulcro de la Sierva de Dios, Sor María de Jesús, es una ocasión para:

  • Agradecer el don de la salvación que Dios nos ha concedido por Jesucristo.
  • Pedir la gracia para ser fiel en nuestra vida cumpliendo el mandamiento de Jesús.
  • Retomar el camino de la salvación y convertir la vida a Dios un poco más cada día.
  • Pedir para los demás, con generosidad, que encuentren la salvación y la gracia que Dios les ofrece permanentemente a través de la Iglesia.

¿Cómo pedirle a la Siervita?

Con sinceridad. Con sencillez. Con alegría. Con fe. Sabiendo que lo que hacemos es bueno, es oportuno, es conveniente. Pedirle con nuestras palabras, con nuestra forma de hablar, desde nuestra necesidad. Pedirle con generosidad, pensando más en los demás que en nosotros mismos. Pedirle que interceda, que sirva de puente, de medio entre Jesús y nosotros, porque sabemos que Cristo es el único camino para alcanzar el corazón del Padre, fuente de gracia y salvación.

Pedir es reconocer la desproporción entre Dios y nosotros. Él tiene todo y nosotros no tenemos nada. Él lo puede todo y nosotros no podemos nada.

Escribe: Juan Pedro Rivero González

Sor María de Jesús 1

Oración -para uso privado-

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencia rigurosa; concédenos, por su intercesión la gracia que te pedimos [expóngase la petición]. También te pedimos por la pronta elevación de tu Sierva a los altares. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

*Esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.

La Siervita

Enlaces de interés:

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P.,”La Siervita”

Boletín informativo de la causa de canonización, nº 24 (2016)

Tributo a la Sierva de Dios Sor María de Jesús

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P. (“La Siervita”)

La Siervita

María de León Bello y Delgado, (El Sauzal, 23 de Marzo de 1643 – San Cristóbal de La Laguna, 15 de Febrero de 1731)

María de León Bello y Delgado nació en 1643 en el pueblo de El Sauzal (Tenerife), en el seno de una familia humilde. Tras diversas vicisitudes personales, ingresó como hermana lega en el Convento de Dominicas de Santa Catalina de Siena, situado en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Toma el nombre de Sor María Jesús cuando recibe los hábitos. Religiosa de vida virtuosa y mística, el fallecimiento de Sor María Jesús supuso una conmoción popular; a la vez que, desde el mismo día de su muerte, era aclamada santa y a ser llamada cariñosamente “La Siervita”. Actualmente, se está tramitando el expediente para la causa de canonización; el primer paso del proceso para su beatificación -el de postulación- comenzó el 6 de Mayo de 1992, siendo el postulador de la causa el Padre José Mateos y García Paredes, O.P. El cuerpo incorrupto de la monja tinerfeña se conserva en el propio Convento y ha sido tomado como presunto signo de santidad, atribuyéndosele hechos milagrosos. Sus restos mortales se muestran cada 15 de febrero para conmemorar el aniversario de su muerte. Ese día, con gran repercusión mediática, las calles adyacentes al Convento -principalmente La Carrera y Plaza del Adelantado- asisten a una muestra de fervor religioso que cada vez va adquiriendo mayor arraigo en la isla; recibiendo la visita de miles de ciudadanos que acuden a rendir un sentido homenaje a la Siervita, que vestida con los hábitos dominicos parece tan sólo dormir. El sarcófago de cristal en la que se encuentra la religiosa sólo puede ser visto tras unas rejas, y es costumbre que los fieles recen y escriban sus peticiones o agradecimientos a la Siervita. Su incorruptibilidad se descubrió, al parecer, cuando su cuerpo fue exhumado para ser trasladado a otro sarcófago a petición de su amigo el capitán Amaro Pargo, con el que tuvo una relación de carácter estrictamente espiritual, que hizo esculpir en la urna los siguientes versos:

A quí yace flor preclara,
M aría de Jesús pura,
A quién fue esplendor de clara,
R ara en virtud y hermosura,
O en todas las virtudes es rara.

P arece a quien el humano afán
A mirar con luz divina
R ara ave peregrina
G irando al Cielo Guzmán
O al trono de Catalina.

La Siervita

Verdadero Retrato de la sierva de Dios María de Jesús Religiosa / conversa en el Monasterio da Sta. Catalina de sena de la orden / del Patriarcha Sto. Domingo sita en la Ciudad de Sn. Christroval / de la Laguna en la Isla de Tenerife una de las Canarias./ Nacio en el Lugar del Sauzal de dha. Isla a 23 de Março / de 1643 tomo el Abito en 22 de febrero de 1668 fallecio / el 15 de dho. Mes de Febrº de 1731 entre doze, i una de la tar / de de edad de 87 años 10 meses i 24 dias. Requiescat in pace. / Joseph Rodriguez de la Oliva delin. / Ioannes Sossa sculp. Anno 1737. / Expens. D. Amaro Rodrigz. Phele. Originarij Incola Ciusd. Civits.

Sor María Jesús llevó una vida de oración y penitencia rigurosa, experimentando éxtasis místicos y desarrollándose a su alrededor toda una serie de hechos prodigiosos (éxtasis, visiones celestiales, discernimiento de espíritu, incendios de amor…). Hace unos años el periódico El Día desvelaba un milagro en una visita al cuerpo incorrupto de la Sierva de Dios. ¹La grata noticia dice así:

“El hecho se produjo en la parte trasera del monasterio, concretamente en el torno donde unas 50 personas esperaba para que las monjas pasaran por el cuerpo de la Sierva de Dios objetos personales o botellas de agua para que fueran impregnados de la santidad de la monja incorrupta.

Entre esas personas estaba María Dolores Martín González, que había venido de la isla de La Palma para agradecer a Sor María de Jesús el favor concedido, que lo explicó en los siguientes términos. “Un día mi madre, Arabia, cayó gravemente enferma, afectada de un carcinoma, por lo que decidí viajar a La Laguna para pedir por ella ante esta Siervita a la que nunca había visto ni en fotos pero sí la conocía de oídas. La noche anterior, me quedé en casa de unos amigos en La Laguna. A eso de las doce de la noche, estando acostada, se me apareció una mujer con un hábito de monja e iba descalza. Me asusté muchísimo. Al día siguiente, cuando llegué al convento, antes de entrar, me dieron una estampa de Sor María de Jesús, y al verla me di cuenta que era la misma religiosa que se me había aparecido aquella noche inolvidable”.

María Dolores Martín dijo que, después de rezarle a la Sierva de Dios, su madre se curó de la grave enfermedad. Los médicos la habían desahuciado y le dijeron a su hija que la extraña cura se tenía que deber a un milagro, ya que otras explicación no había”.

Sor María de Jesús

Asimismo, destacar que en el Convento de Santa Catalina de La Laguna fue hallado un manuscrito anónimo inédito con cuatro mensajes supuestamente proféticos entorno a la Siervita de Dios. Estas cuatro profecías son:

«[…] Sus virtudes y sus obras saldrán del sepulcro y vendrán a alabarla en medio del santuario a pesar de que se haiga ocultado durante toda su vida. […]»

«[…] Ella debe brillar después de su muerte. […]»

«[…] Es necesario exponer a la luz lo que ha sido sepultado en las tinieblas. […]»

«[…] Ella debe resucitar después de su muerte a los ojos del mundo, acompañada de sus virtudes y de sus obras para que viéndolos los hombres glorifiquen al Padre Celeste […]»

Oración -para uso privado-²

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencia rigurosa; concédenos, por su intercesión la gracia que te pedimos [expóngase la petición]. También te pedimos por la pronta elevación de tu Sierva a los altares. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Siguiendo las huellas de Sor María Jesús

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(1).- Domingo García Barbuzano. Periódico El Día, 16 de febrero de 2011

(2).- Esta oración no tiene finalidad alguna de culto público