A la Virgen del Carmen de San Juan del Farrobo

A la Virgen del Carmen de San Juan del Farrobo (soneto)

Virgen del Carmen, sempiterna flor del Carmelo,
nunca marchitarás en tu Farrobo floreciente;
llega julio y permaneces en mí presente:
yo te cuido con mi rezo, fiel es tu consuelo.

Las campanas de San Juan tocan a vuelo.
Predilecta de la Villa a lo lejos ya se siente
como caudal de amor que lleva el torrente,
y agradecida bendices desde el cielo.

Madre del Escapulario, camino de terciopelo
hacia tu Hijo que, atado a la Columna,
nos liberó para nuestra divina fortuna;

en la gracia de la salvación eres mi anhelo:
quiero estar a los pies de tu media luna,
sentir que floreces en mi paz nocturna…

                             José J. Santana

A todas las de nombre Carmen, a los devotos de la Virgen, y a aquellos que encontrándose fuera tienen hoy su pensamiento y corazón en la Virgen del Carmen de San Juan del Farrobo.

(Nuestra Señora del Carmen Coronada, de la Parroquia de San Juan Bautista, ostenta el título Alcaldesa Mayor, Perpetua y Honoraria de la Villa de La Orotava).

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Dos poemas a la Virgen de Carmen de San Juan del Farrobo

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Poema a La Orotava

LA OROTAVA

Partida en dos,
La Orotava florece siempre
la idea de ser una sola voz
como Dios manda y ordena.
Dos llaves tiene su angustia,
dos acentos cada letra,
cada sombra dos perfiles
y dos aceras las penas.
Hasta el aire se respira
de dos distintas maneras.
Señor en casa, el silencio
con sus babuchas de seda;
despierto y a la intemperie,
el platanal como gleba.
Aquí no hay sumas que valgan,
todo sucede y se enhebra
en la vecindad distante
de las líneas paralelas.
Y en este lugar de justas
donde el sí y el no se encuentran
edificó La Orotava
su castillo sin almenas.
Todo él discurre y se acuña
en el troquel de un dilema:
en cada aldaba hay el nudo
de una pared sin respuesta,
en los balcones del aire
la soledad que te acecha
y en los pájaros que cantan,
la jaula de su condena.
Y es la espuma contrapunto
de la amistad de la estrella
y el loro del arco iris
del jugador de ruleta.
Y en este flujo y reflujo
donde los verdes se orquestan,
en este ajedrez de magia
acampan todas las brechas.
Aquí los lares si lloran
con lágrimas como piedras,
que en La Orotava conmueve
el pecho de una belleza
que oculta un río de fuego
amortajado en las venas.
Pero las flores la salvan;
las flores, que no recuerdan
ser más que notas y ritmos
del vals de la primavera;
las flores, universales
nidos que hablan una lengua
para todas las miradas;
las flores, esas doncellas
que tejen su desnudez
con intimidad de rueca
y dan al color las alas
de palomas mensajeras;
las flores, que son las ondas
que emiten por sus antenas
los sueños que no murieron
y levantan la cabeza.
Y en este claro de bosque
donde el sí y el no se encuentran
la flor redonda del día
cierra el paso a la tristeza.
Y su valle de esperanza
es como una cita abierta
donde el volcán y la nieve
echan la rodilla a tierra.

Pedro García Cabrera
“Vuelta a la isla” (1968).

Fiesta del Corpus Christi en la Villa de La Orotava

Flores… más flores… muchas flores…

Desde la Cuesta de la Villa, momentáneamente, contemplo en actitud admirativa el incomparable Valle de la Orotava. Es una mañana en que la atmósfera está limpia como el cristal de roca. La primavera, en posesión de su máxima hermosura, se manifiesta en el Valle-prodigio, en plena floración.
La luz solar, plata y oro en fusión maravillosa, rompe en la alfombra verde de los extensos platanares y arranca centelleos a las gotas de rocío, como si fueran éstas, brillantes incrustados en las hojas de la vegetación. Tan intensa es la luz, que parece que llega acariciante hasta el mismo corazón del mortal que admira tanta belleza y siente la caricia como un hormigueo del espíritu.
El Teide poderoso, parece querer besar la bóveda celeste; contrastando con el azul purísimo, la nacarina nieve que en forma de caperuza cubre su mayor altura. Este día de sol incomparable, parece querer dar un mentís a ese tradicional proverbio que dice:

«Tres días hay en el año 
que relucen más que el sol
Jueves Santo, Corpus Christi
y el día de la Ascensión».

Corpus. Día de gloria… día de flores y de sol. Aquí, en la Orotava, este santo día, es de más brillantez que en cualquier otro sitio. La deliciosa villa, viste sus mejores galas. Las calles limpias, primorosamente adornadas, dan la grata impresión de un país de ensueño. La policromía de las múltiples alfombras confeccionadas en su mayor parte con flores naturales, parecen tener una interrogación en cada corola de flor y una sonrisa en cada pétalo.
El gusto artístico predomina en este alfombrado de las calles pinas y asimétricas. Como todos, con religiosidad mística, contemplo las alfombras en las que el genio del artista se funde en estrecho abrazo con esa obra inimitable que la naturaleza labró en las flores: luz y color, armonía suprema, obra de Dios…
En holocausto a él, se ofrenda todo esté derroche de arte, de color y luminosidad. La comitiva religiosa, pasa por sobre las alfombras que los mortales no osaron hollar con su planta por ver en ello la profanación.
Tras de sí deja la procesión las flores marchitas y deshechas. Las flores, más y más flores, muchas flores que antes parecían sonreír, ahora, muestran un gesto de dolor…
Mas no han quedado rotas y marchitas todas las flores… Como algo indestructible, semidivino, podemos admirar en profusión alucinante la eterna maravilla de luz y de color que en sus caras de diosas ostentan siempre las mujeres de la Orotava: Estas, como aquellas, son flores.

Y porque así Dios lo ha querido,
adornándolas como a las rosas,
recreándose en su obra complacido,
como a ellas, las hizo tan hermosas.

Rafael Peña León. La Orotava, 1926.
Revista Hespérides, agosto de 1926 (nº35)

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Fiesta del Corpus Christi en la Villa de La Orotava

Siempre variada, aunque no distinta
camina en Corpus Christi La Orotava.
Religioso su espíritu proclama
la especial aventura ya intimista.
Elementos… Milagros vegetales
llenan de esplendor, dichosa Villa
perfume de sus montes, sus orillas…
hasta el mismo rincón donde hay sus mares.
Con tapices de pétalos y arena…
¡Oh volcán que rendido va a tu pie
y a la hostia sagrada fuego lleva!
qué hay más hermoso que te dé…
por dejar tu andar la propia vida
sino la ofrenda de amor con nuestra fe.
¡Y tú, villa norteña, bien nacida!
Tan llena de mil gracias tus rincones
donde abunda la paz entre las flores;
con tu Señor, Tú siempre agradecida.
Son tus calles bellezas alfombradas
se inclinan a tus pasos cual vecinos
en calidad su adoración de hijos;
levantando tu cáliz ya te alaban.
Para rendirte culto eternamente,
sin agotar el paso caminamos
para seguirte sin pensar dos veces;
¡Qué eres la verdad de cada día!
nos sorprende tu andar a nuestro lado
¡de manera tan franca, inmerecida!

               Carmen Suárez Baute
    “Imágenes en verso” (2005)

Enlace relacionado:

El arte de las alfombras de La Orotava (Infraoctava del Corpus Christi)

La Virgen, camino del Calvario

LA VIRGEN, CAMINO DEL CALVARIO

+ LA SANGRE DE CRISTO (á.o)

Versión de La Luz (La Orotava, Tenerife), dicha por Úrsula Borges y recogida por Mercedes Morales.

Por el rostro de la sangre    que Jesús ha derramado,
2   iba la Virgen María    buscando su hijo amado.
Por el camino donde iba    una mujer ha encontrado.
4   —¿Qué haces aquí, mujer,    qué haces aquí llorando?
—Usted me ha visto pasar    a mi hijo Jesús amado?
6   —Deme las señas, señora,    de su vuestro hijo adorado.
—Es más blanco que la nieve,    más brillante que oro y plata,
8   que en su frente trae el sol    y la cara es como un ángel.
—Por aquí pasó, señora,    por aquí Cristo ha pasado,
10  con una cruz a sus hombros,    una cadena arrastrando
y me pidió que le diera    un paño de mi tocado
12  para limpiarse su rostro    que lo trae sudado;
tres dobleces traía el paño,    tres figuras le han quedado,
14  si lo quiere ver, señora,    aquí lo traigo guardado.—
Al oír la Virgen esto    cae al suelo desmayada.
16  San Juan y la Magdalena    vienen pronto a levantarla.
—Vamos, vamos, mi señora,    vamos pronto pal Calvario;
18  por muy pronto que llegamos ya lo habrán crucificado,—
Ya lo ponen en la cruz,    ya le clavan los tres clavos,
20  ya le dieron la bebida    de amarga hiel y vinagre.
Y la sangre que derrama    en el cáliz su brisal,
22  el hombre que toma de ella    será bienaventurado,
y la gracia que pidiese    de Dios sería otorgado,
24  la del Padre, la del Hijo    y la del Espíritu Santo, amén.

Diego Catalán. La Flor de la marañuela: Romancero General de las Islas Canarias, (1969).

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María en el Calvario

Imagen ilustrativa: Virgen de los Dolores de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, La Perdoma (La Orotava). Foto: Jonathan García.

Getsemaní (según La Orotava)

Getsemaní (según La Orotava)

Pasa el tiempo. Cae la tarde.
El sol, mientras tiñe el monte
de rojo, en el horizonte
como ahogado en el mar, arde.
La noche, con un alarde
de contrito frenesí,
pretende llegar así
más pronto, a costa del día,
con tal de ver la agonía
de Cristo en Getsemaní.

Aquí los temores fieros
de Cristo serán aciagos
llantos que vetustos dragos,
tendrán como prisioneros.
Los agapantos primeros
adelantarán el alba,
con tal de que sea el malva
de sus flores cuaresmal
imagen de la final
traición que a los hombres salva.

Ya comenzó la Pasión
y el antiguo San Lorenzo
llena de nubes de incienso
el más perdido rincón.
San Francisco es aluvión
de pesares y agonía,
entre un Cristo que confía
a su Padre estas jornadas
y una tormenta de espadas
al corazón de María.
[Silencio] que ni un milímetro puedes
fallarle al peso suspenso,
de un trono, en prodigio extenso,
cruzando estrechas paredes.
El olivo a las mercedes
de los cargadores va,
y cuando en la calle está
Cristo clava la mirada
en la noche despejada:
Getsemaní empieza ya.

        Eduardo Duque González (2017)

Foto: Santísimo Señor del Huerto. Iglesia de San Francisco de Asís de La Orotava. Franciscana Hermandad del Santísimo Cristo del Huerto.

Corpus de La Orotava y San Juan de 1885

Foto retrospectiva de la calle Tomás Pérez, en la Infraoctava del Corpus, a finales de la primera década del siglo pasado.

Las festividades del Corpus Christi y la Natividad de San Juan Bautista, a pesar de una relativa proximidad en el calendario, rara vez tienen la ocasión de coincidir (recordemos que puede suceder por aquello de que el Corpus es fiesta movible). La próxima vez acontecerá en el año 2038; más allá en el tiempo, el día grande de La Orotava (la Infraoctava) coincidirá con la fiesta de San Juan en 2049. En definitiva, algo inusual que sucede en contadas ocasiones a lo largo de un siglo. Tanto es así que en la península existen paremias que aluden a este singular hecho; una de ellas reza: «Viene cada Corpus y San Juan», haciendo referencia a algo que sucede muy de tarde en tarde. Asimismo, otro dicho popular dentro del refranero español es: «San Juan de buena estrena, buena comida y mejor cena; sobre todo si coincide San Juan y Corpus Christi, todo en un día», para celebrar tan solemne día. Ciertamente interesante (y que nos ha alegrado descubrir) es la frase siguiente: «Si San Jorge mata a Cristo, San Marcos lo resucita y San Juan lo sacramenta»[1], recordándonos que cuando la fiesta de San Jorge cae en Viernes Santo el día de San Juan Bautista coincidirá con la festividad del Corpus Christi (60 días después de la Resurrección). Con otra variante a las anteriores, más de nuestra tierra y muy común, es la expresión «San Juan a Corpus», en alusión a algo que tarda más de lo debido en realizarse.

El insigne historiador orotavense D. Jesús Hernández Perera —catedrático del Historia del Arte y rector de la universidad lagunera entre 1968 y 1972— escribe sobre este hecho rescatando una interesante crónica firmada por don Antonio Verde y León (Beneficiado de la Villa de Arriba) junto a don Antonio Pineda y Casañas (Secretario de la Hermandad Sacramental de la parroquia de San Juan). A continuación, el referido relato donde, de paso, se hace una bonita descripción del sentir de antaño en nuestra fiesta magna, concretamente allá en 1885.

Corpus y San Juan de 1885

Siempre se ha distinguido la villa de la Orotava, entre todas las poblaciones canarias, por la fervorosa dedicación que anualmente consagra al Santísimo Corpus Christi. En pocas localidades españolas podrá mostrarse con menos justicia cuan grandiosos resultan cada año los «tres jueves que relucen más que el sol». Porque si el Jueves Santo orotavense ofrece desfiles procesionales de emoción única en el archipiélago, pocas ciudades pueden mostrar el espectáculo de maravilla que el día de la Ascensión tiene lugar en la hermosísima iglesia de la Concepción, cuando una lluvia continuada de pétalos de rosas esparcen su perfume por las amplias naves y, mientras dura la función y procesión claustral, la cúpula y las bóvedas destilan cual maná prodigioso pétalos y más pétalos, arrullados y mecidos por los trinos de cien pajarillos canarios, que desde velados rincones entonan su himno triunfal al Hijo del Hombre entrando en los cielos; y el Jueves del Corpus se repite el homenaje único de las alfombras de flores, creadas por la Orotava en el más hermoso y sorprendente vasallaje ofrendado a la Eucaristía.

Si a este renovado fervor hacia el Pan de los Ángeles se suma la fecha feliz para la Villa de la fiesta de San Juan Bautista, el Santo Precursor, a quien está consagrada la mitad de la población, cada vez que se da la coincidencia de fechas entre el día del Corpus y en la fiesta de San Juan, la Orotava derrocha sus galas y vuelca toda su religiosidad en homenaje a Cristo y a su Precursor. Pocas veces se retrasa tanto la festividad del Santísimo Corpus Christi que coincida con el 24 de Junio. Pero cuantas veces ha ocurrido esto, la Orotava lo conmemora con categoría de verdadero acontecimiento religioso. Hay noticia de que en el siglo XVIII coincidió Corpus y San Juan el año 1734, y no volvió a suceder sino siglo y medio más tarde, hasta el 24 de junio de 1885. La coincidencia de ambas fiestas en este siglo ya ocurrió en 1943, pero no tendrá lugar hasta la próxima centuria. En esta última fecha, la Villa recordó el homenaje tributado en 1885, y no será vano reproducir una crónica firmada por el beneficiado de la Villa de Arriba don Antonio Verde y León y el secretario de la Hermandad Sacramental de la parroquia de San Juan don Antonio Pineda y Casañas, que da cuenta circunstanciada de cómo los católicos orotavenses del XIX celebraron esta rara coyuntura. Dice así:

«Hoy 25 de Junio de 1885, fecha memorable para los hijos de San Juan Bautista de esta Villa, se ha celebrado con gran pompa y magnificencia la gloriosa Natividad de su Patrono, en unión de la solemnidad del Santísimo Corpus Christi, acontecimiento que no se ha repetido desde el año de 1734. «La Iglesia ostentaba sus mejores galas y alhajas y había sido adornada con exquisito primor. A los lados del elegante tabernáculo se hallaban colocadas bajo doseles y en ricas andas de plata, las sagradas imágenes de Nuestra Señora de los Remedios y San Juan Bautista; un poco más abajo, delante del arco, aparecían en sus tronos San Buenaventura y San Zacarías, y todas las demás Imágenes que se veneran en este Templo estaban descubiertas y así permanecieron durante la octava; los altares se encontraban rodeados de flores y con la correspondiente iluminación.

«La festividad se anunció por espacio de ocho días con repiques, cohetes y luminarias en la torre, que presentaba vistosas colgaduras y banderas. Llegada la víspera del Corpus, a las 12 hubo un repique general de campanas en ambas parroquias y en todas las ermitas de la población. La plaza estaba vestida de plumas, que lucían preciosas banderas en forma de pendones. Había tres arcos triunfales, y en los extremos de la calle de San Juan, esto es, al llegar a la de San Zacarías y a la del Cantillo, se habían levantado dos grandiosos pabellones; otros dos se habían puesto en la calle Nueva y en la de Claudio, y todo el trayecto que recorría la procesión estaba alfombrado con abundantes flores y ramaje.

«El día del Corpus, después de la Misa mayor, cantada con diáconos y con las demás solemnidades, se sacaron en procesión los dos Patronos (la Virgen de los Remedios y San Juan), a fin de conducirlos a la Iglesia Matriz, cuyo beneficio le salió al encuentro y vino a recibirla en la raya de la jurisdicción. Seguía un inmenso concurso de fieles, las hermandades, y la Sociedad Filarmónica tocaba variadas y escogidas marchas.

«El majestuoso templo de la Concepción también estaba primorosamente adornado: a los extremos del arco principal estaban preparados los tronos que habían de ocupar nuestros Patronos y había cuatro tronos más con las imágenes de San Pedro, San Agustín, Santo Tomás de Aquino y San Isidro. En seguida se dio principio a la tercia y a continuación la Misa mayor a la que acompañó la orquesta, y después tuvo lugar la brillantísima procesión acompañada de nuestros Patronos y de los mencionados Santos, siendo en extremo conmovedor y edificante ver a esas sagradas Imágenes con solios, llevando ángeles sus mitras o bonetes; y en los descansos del Santísimo se volvían hacia la Majestad en ademán de adoración. Terminada la procesión, continuó la de San Juan en su marcha hasta su Iglesia, donde llegó a las tres de la tarde, por cuyo motivo se cantaron inmediatamente las primeras Vísperas.

«Por la noche, a los Maitines y Laudes, era sorprendente la iluminación del Templo. Terminados, hubo en la plaza música y se quemaron la mitad de los fuegos artificiales, dejando la otra mitad para mañana a la noche, en la que la banda de música volverá a amenizar el paseo con sus tocatas.

«Al siguiente día muy temprano, se dijo misa rezada, más tarde otra, y a las diez y media fue la mayor, que cantó el beneficio de la Iglesia Matriz, para lo cual fue atentamente invitado, y la orquesta tocó con mucha afinación y lucimiento. El Panegírico, que duró una hora y diez minutos, fue pronunciado por el Sr. Arcediano Dr. D. Pedro Llabrés y Llompart, el que demostró los puntos de contacto que existen entre San Juan Bautista y la fiesta del Corpus, por ser Nuestro Señor Jesucristo aquel Cordero a quien señala San Juan para que todos le conozcan y le amen.

«Por la tarde, a las seis, con acompañamiento del Beneficio de la Iglesia Matriz, de las Venerables Hermandades, de la Sociedad Filarmónica y una inmensa concurrencia de fieles de la Orotava y de los pueblos limítrofes, salió a la calle la procesión del Santísimo Corpus, Ntra. Señora de los Remedios, San Juan, San Buenaventura y San Zacarías y recorrió las calles acostumbradas, cuyos arcos, y enramado ya hemos descrito. Tres sacerdotes vestidos con capa presidían la procesión, y al Pueblo el Iltre. Ayuntamiento.

«A estas horas, que son las ocho de la noche, acaba de entrar la procesión; la hermandad (del Santísimo) se dirigió a la sacristía dando mil plácemes y parabienes al Hermano Mayor don Rafael Vivas y Pérez por la brillantez y generosidad con que ha cumplido su cargo».

Así celebró la Orotava, Corpus y San Juan de 1885.

Por Jesús H. Perera

Madrid y Junio de 1951.

Revista Criterio, Episodios católicos isleños. Junio de 1951.

(Foto: Revista ilustrada La Esfera, nº342, año 1920)

[1]: Calendario y refranero. Consideraciones acerca de algunas fechas del calendario en relación con el refranero español y francés. Jesús Cantera Ortiz de Urbena.

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Infraoctava del Corpus Christi: El arte de las alfombras de La Orotava

María en el Calvario

¿Qué trono

mejor querías 

que los brazos

de María?

                    (Alfredo Reyes Darias)

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María en el Calvario

Firmada por el pretor Romano la sentencia de muerte de Jesús que aplaude frenéticamente aquel pueblo sanguinario y degenerado, suenan los clarines, forma la cohorte romana ante el pretorio y salen dos bandidos, llevando cada uno sobre sus hombros el palo en que han de ser ajusticiados. En pos de ellos marcha Nuestro Redentor, extenuado de fatiga, sediento por la mucha sangre que ha perdido y también lleva su cruz, cuyo peso le abruma y le hace caer desfallecido. Al verlo gime su Madre amantísima y se desmaya; las santas mujeres alzan dolorosos gemidos que llegan al cielo y las acompañan en su dolor las piadosas doncellas de Jerusalén.
María Santísima, repuesta de su desmayo, sigue las huellas de su hijo: de buena gana hubiera llevado la cruz, pero los soldados la rechazan, diciendo «Es la madre del ajusticiado…»
Una vez en la cumbre del Calvario, unos soldados abren los hoyos y fijan los maderos, otros desnudan brutalmente á Jesús, le tienden sobre la cruz y clavando sus divinas manos y pies, es izado a lo alto…. ¡Denuestos, silbidos, insultos, infame rechifla acoge su elevación…!
Despéjase el círculo: los curiosos y los vengativos van dejando el monte y entonces María Santísima acompañada del apóstol San Juan que no la abandonaba; se acerca al madero ya santificado de la cruz y habiéndole visto Jesús así como a su discípulo amado; dijo a su Madre: «Mujer, ve ahí a tu hijo»—Después dijo a San Juan—«Ve ahí a tu Madre».
Humedecida su bendita boca, reseca por la fiebre y la pérdida de tanta sangre; a las tres horas de estar crucificado y sin separarse María Santísima un momento de la cruz; pronuncia Jesús sus últimas palabras «Consumatum et».
Faltaba experimentar a María otro agudísimo dolor. La lanza de un pretoriano abrió el costado de Jesús para asegurarse de su muerte. El corazón de la madre sufrió a la vez el golpe y el ultraje, ya que el cadáver de su Hijo no sentía ningún dolor.
Descolgado de la cruz el santísimo cuerpo de Jesús, lo recibe en los brazos la Madre amantísima y lo estrecha contra su seno. Pero, ¿habrá lengua que pueda explicar lo que María Santísima sintió en aquel momento? Abrázase con el cuerpo despedazado de su hijo, apriétalo fuertemente contra su pecho, mete su cara entre las espinas de la sagrada cabeza, júntase rostro con rostro, tíñese la cara de la Madre con la sangre del Hijo y riégase la del Hijo con las lágrimas de la Madre.
¡Oh Virgen Santísima y Madre nuestra!
Este título que recibiste al pie de la cruz es áncora de salvación. Acoge propicia cuantas súplicas te dirijamos mientras estemos en este valle de lágrimas y comprendiendo que fuimos nosotros la causa de la afrentosa muerte de vuestro amantísimo Hijo Jesús y de los dolores sin ejemplo que sufriste en su sagrada pasión: alcánzanos Madre Amorosísima el perdón de nuestros pecados.

Francisco Jiménez Marco. Abril de 1897.

Imagen: Detalle del Santísimo Cristo del Calvario de la Villa de La Orotava (grupo escultórico que representa la iconografía de La Piedad), obra de Fernando Estévez. Foto: Bruno J. Alvárez.

A Cristo en la Oración del Huerto

Todo el Huerto está lleno de las notas tristes de un “Miserere”… Los discípulos duermen y Jesús bebe solo su cáliz de amargura… Una a una caen las gotas de sudor y no hay quien, las enjugue… Sólo los olivos, que hace poco le vieron llegar triunfante, son testigos de su agonía…

Ha llegado la hora; un inmenso griterío rompe la paz del Huerto… ¿Con un beso me entregas?… Judas, ¿qué te dijeron los ojos del Maestro?… ¡Si en aquel momento de arrepentimiento hubieses llorado, como más tarde lloró Pedro!

Jesús de Nazaret, ¿dónde están tus discípulos?… ¿No dijeron que venían a morir contigo?… ¿No querían salir al encuentro de los que habían de entregarte y prenderte?.. ¡Si estás más solo aún que hace unos momentos!

A Cristo en la Oración del Huerto

Si de vos pasa el cáliz de amargura,
¿quién le podrá endulzar para que sea
bebida alegre, que salud posea
contra la enfermedad antigua y dura?

Bebed el cáliz vos, pues os apura
amor, del alma por la culpa fea,
que en vos le beberá, después que os vea
líquido Dios en sangre, la criatura.

Pase por vos, y así será triaca
mas no pase de vos, pues ofendido,
mi culpa sus castigos os achaca.

Bebiendo sanaréis lo que he comido:
Bebed cáliz que tanta sed aplaca
de ser en cáliz inmortal bebido.

                                   Francisco de Quevedo

Soneto de la Oración en el Huerto

Ya está tu soledad comprometida,
hecha flor de pasión por que la muerte
llevándote en su cruz, prenda la suerte
de ese perfume a gloria prometida.

Ya es tu dolor la luz en que se envida
el aire de esperanza al que tenerte,
y el Ángel del Señor baja a beberte
la sangre de la frente enloquecida.

Ya al labio la oración te desemboca,
salvando aquella noche y aquel huerto
vendido a la traición por sus costados.

Ya sabes que estar solo es que la boca
responda al pecho con su “sí” más cierto
de inmensidad de amor por todos lados.

                   María de los Reyes Fuentes

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Imágenes: Santo Cristo del Huerto (Señor del Huerto) de la Iglesia de San Francisco de Asís, La Orotava

Traslado Extraordinario del Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

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Hermosa confluencia al conmemorar el XXV Aniversario de la fundación de nuestra Hermandad la que se nos va a regalar en este mes de noviembre. La celebración de la Solemnidad de Cristo Rey, a quien nosotros invocamos con el sugerente título de “Señor del Perdón” y la clausura del Jubileo extraordinario de la Misericordia, que el Papa Francisco cerrará ese mismo día de Cristo Rey.

Sin lugar a duda el Señor nos habla a través de los acontecimientos y nos interpela en esta singular efemérides que nos va a congregar desde la fe. Nos llama a preguntarnos si vivimos o no como verdaderos discípulos suyos; si hemos experimentado su misericordia a lo largo de este años jubilar que concluye; si hemos hecho nuestra la experiencia del perdón que nos regala; si nos hemos hecho mejores testigos de su misericordia para con los hermanos.

Celebramos, con el corazón lleno de agradecimiento, el XXV Aniversario de la Hermandad de Stmo. Cristo del Perdón y Ntra. Sra. de Gracia; y es el mismo Señor, al que María nos conducía el pasado mes de septiembre, el que nos invita a que le acojamos estos días en nuestro corazón. Nos llama a hacerle sitio en nuestra vida pero no como a uno más, para un rato, por interés o porque toca… nos llama a vivir su perdón y experimentarlo en nuestro interior por medio del Sacramento del Perdón, de la reconciliación con Dios y con los hermanos. Nos da la oportunidad de replantear la puesta en práctica de las obras de misericordia, las corporales y las espirituales; pues en cada uno de éstos, “mis pequeños hermanos” está presente Dios mismo.

Es bueno que Cristo, a quien proclamamos Rey y Señor de nuestra vidas nos recuerde que su presencia viva, cercana en el Sacramento del Altar, se hace también visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga…para que lo reconozcamos, nos acerquemos, lo acojamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado. Como “sus heridas nos curaron” nos dice el Profeta Isaías, asistamos y curemos ahora sus heridas, en los “cristos vivos” que tenemos a nuestro lado pues, en definitiva, “al final de la vida nos examinarán del amor”.

Hagamos de la celebración del 25º Aniversario de nuestra Hermandad del Señor del Perdón un signo de compromiso y de amor hacia Él, Rey de nuestras vidas, propiciando nuestro encuentro con su presencia en los sacramentos y en los hermanos, especialmente “con los pequeños y más vulnerables”.

Óscar L. Guerra Pérez (Párroco de Nuestra Señora de La Concepción, La Orotava)

Actos Religiosos

Debido a la clausura del Año Jubilar de la Misericordia en nuestra diócesis, la realización de nuestros cultos se trasladará al día 19 de noviembre, sábado, con una novedad muy importante y de mucha trascendencia, significado y emotividad para todos. Nuestro Titular saldrá en traslado extraordinario el jueves 17 de noviembre, desde el templo de San Agustín, una vez concluida la celebración de la Eucaristía, de las 19.30 horas, hasta la Parroquia Matriz de la Concepción en clave de peregrinación y meditación sobre el tema “El Cristo del Perdón como obra de Misericordia” entrando en la Puerta Santa, para que los miembros de la Hermandad tengan la oportunidad de acceder a las gracias jubilares en el Año de la Misericordia. A su llegada se realizará una celebración comunitaria del Perdón. En este traslado del jueves sólo es necesario asistir con la medalla de la Hermandad. La presencia de todos es importante. El sábado 19, a las 19.30 horas, se celebrará en dicha parroquia de La Concepción la misa solemne de nuestro Titular, correspondiente a la festividad de Cristo Rey, cantada por la Coral Liceo de Taoro. Es deseo de esta Junta que a la misma asistan junto a nuestro Párroco y Director Espiritual, como invitados especiales, D. Mauricio González (Vicario General en 1991) y D. Jacinto Barrios (Párroco de la Concepción en 1991), año de nuestra fundación. Dentro de la función religiosa se procederá al relevo del Hermano Mayor-Honorario. Para la función religiosa de este día sábado 19 se asistirá con el hábito de la Hermandad. Una vez terminada, el Cristo retornará en procesión al templo de San Agustín.

Domingo día 20, a las 18.00 horas, solemnidad de Cristo Rey, celebración de la misa dominical en la iglesia de San Agustín.

(Queremos solicitar encarecidamente la presencia de todas nuestras hermanas y hermanos a todos los actos programados, en especial a las funciones religiosas en honor a nuestro Titular, para agradecer mediante la oración, el perdón y la gracia, los favores que recibimos de Dios y su Santísima Madre)

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Enlace: Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

Dos poemas a la Virgen del Carmen de San Juan del Farrobo (La Orotava)

Virgen del Carmen San Juan (La Orotava)

Es poco llamarte bella

Es poco llamarte “bella”,
decir “Reina” no te alcanza
pues tú eres mi esperanza,
eres mi luz y mi estrella.
¿Qué puedo decir de ella
de ti, una Madre, ¿qué puedo?
No digo nada y me quedo
con esa dulce mirada,
pues sé que con ella a nada
podría tenerle miedo.

Que no falte, Madre mía,
tu mirada encantadora,
mirada de Reina y Señora
que hace feliz la agonía.
Tú, hermosa estrella que guías
mil amores, mil consuelos,
tú paloma que en su vuelo
logra con su luz radiante
hacer feliz una orante
plegaria, Flor del Carmelo.

             Eduardo Duque

* * *

Virgen del Carmen de San Juan 1

A la Virgen del Carmen, Coronada, de San Juan

No es tu imagen, tu rostro de este suelo,
Virgen gloriosa, en tules rebujada.
El extraño dulzor de tu mirada
fluye del claro manantial del cielo.

Al Carmen sideral se aupó, de un vuelo
sacro, Luján, con su alma arrebatada.
Decoro de San Juan, talla estimada,
estrellas te ciñó del Valle el celo.

A ti, flor del Carmelo, va el navío
de nuestro andar, la virginal frescura
de nuestra voz, que tu alto honor pregona.

A tus plantas, oh mar azul del río
de nuestro amor, el don de nuestra pura
vida, tus joyas y mejor corona.

                              P. Antonio Márquez Fernández, S.D.B.

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La imagen de Nuestra Señora del Carmen goza de gran popularidad en la Villa de La Orotava. Su origen se remota a principios de siglo XIX, cuando sustituyó a una imagen anterior posiblemente perdida tras el incendio que sufrió el Convento de San Lorenzo en 1801. Su autoría se desconoce, pues Nicolás Perdigón Oramas, escultor y restaurador orotavense, la atribuyó con certeza al escultor José Luján Pérez. Sin embargo, la imagen presenta grandes diferencias con el resto de sus obras, sobre todo porque la Virgen se acerca a una postura neoclásica. Por este motivo, según los últimos estudios, se le atribuye al escultor orotavense Fernando Estévez, quien realizó esculturas de gran parecido como Nuestra Señora de Candelaria de la Parroquia de la Concepción de La Orotava o Nuestra Señora de Los Remedios de Los Realejos. De todos modos, la imagen presenta una belleza que invita a la contemplación y a la reflexión sobre María de Nazaret. (Josué Hernández)