Traslado Extraordinario del Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

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Hermosa confluencia al conmemorar el XXV Aniversario de la fundación de nuestra Hermandad la que se nos va a regalar en este mes de noviembre. La celebración de la Solemnidad de Cristo Rey, a quien nosotros invocamos con el sugerente título de “Señor del Perdón” y la clausura del Jubileo extraordinario de la Misericordia, que el Papa Francisco cerrará ese mismo día de Cristo Rey.

Sin lugar a duda el Señor nos habla a través de los acontecimientos y nos interpela en esta singular efemérides que nos va a congregar desde la fe. Nos llama a preguntarnos si vivimos o no como verdaderos discípulos suyos; si hemos experimentado su misericordia a lo largo de este años jubilar que concluye; si hemos hecho nuestra la experiencia del perdón que nos regala; si nos hemos hecho mejores testigos de su misericordia para con los hermanos.

Celebramos, con el corazón lleno de agradecimiento, el XXV Aniversario de la Hermandad de Stmo. Cristo del Perdón y Ntra. Sra. de Gracia; y es el mismo Señor, al que María nos conducía el pasado mes de septiembre, el que nos invita a que le acojamos estos días en nuestro corazón. Nos llama a hacerle sitio en nuestra vida pero no como a uno más, para un rato, por interés o porque toca… nos llama a vivir su perdón y experimentarlo en nuestro interior por medio del Sacramento del Perdón, de la reconciliación con Dios y con los hermanos. Nos da la oportunidad de replantear la puesta en práctica de las obras de misericordia, las corporales y las espirituales; pues en cada uno de éstos, “mis pequeños hermanos” está presente Dios mismo.

Es bueno que Cristo, a quien proclamamos Rey y Señor de nuestra vidas nos recuerde que su presencia viva, cercana en el Sacramento del Altar, se hace también visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga…para que lo reconozcamos, nos acerquemos, lo acojamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado. Como “sus heridas nos curaron” nos dice el Profeta Isaías, asistamos y curemos ahora sus heridas, en los “cristos vivos” que tenemos a nuestro lado pues, en definitiva, “al final de la vida nos examinarán del amor”.

Hagamos de la celebración del 25º Aniversario de nuestra Hermandad del Señor del Perdón un signo de compromiso y de amor hacia Él, Rey de nuestras vidas, propiciando nuestro encuentro con su presencia en los sacramentos y en los hermanos, especialmente “con los pequeños y más vulnerables”.

Óscar L. Guerra Pérez (Párroco de Nuestra Señora de La Concepción, La Orotava)

Actos Religiosos

Debido a la clausura del Año Jubilar de la Misericordia en nuestra diócesis, la realización de nuestros cultos se trasladará al día 19 de noviembre, sábado, con una novedad muy importante y de mucha trascendencia, significado y emotividad para todos. Nuestro Titular saldrá en traslado extraordinario el jueves 17 de noviembre, desde el templo de San Agustín, una vez concluida la celebración de la Eucaristía, de las 19.30 horas, hasta la Parroquia Matriz de la Concepción en clave de peregrinación y meditación sobre el tema “El Cristo del Perdón como obra de Misericordia” entrando en la Puerta Santa, para que los miembros de la Hermandad tengan la oportunidad de acceder a las gracias jubilares en el Año de la Misericordia. A su llegada se realizará una celebración comunitaria del Perdón. En este traslado del jueves sólo es necesario asistir con la medalla de la Hermandad. La presencia de todos es importante. El sábado 19, a las 19.30 horas, se celebrará en dicha parroquia de La Concepción la misa solemne de nuestro Titular, correspondiente a la festividad de Cristo Rey, cantada por la Coral Liceo de Taoro. Es deseo de esta Junta que a la misma asistan junto a nuestro Párroco y Director Espiritual, como invitados especiales, D. Mauricio González (Vicario General en 1991) y D. Jacinto Barrios (Párroco de la Concepción en 1991), año de nuestra fundación. Dentro de la función religiosa se procederá al relevo del Hermano Mayor-Honorario. Para la función religiosa de este día sábado 19 se asistirá con el hábito de la Hermandad. Una vez terminada, el Cristo retornará en procesión al templo de San Agustín.

Domingo día 20, a las 18.00 horas, solemnidad de Cristo Rey, celebración de la misa dominical en la iglesia de San Agustín.

(Queremos solicitar encarecidamente la presencia de todas nuestras hermanas y hermanos a todos los actos programados, en especial a las funciones religiosas en honor a nuestro Titular, para agradecer mediante la oración, el perdón y la gracia, los favores que recibimos de Dios y su Santísima Madre)

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Enlace: Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

Dos poemas a la Virgen del Carmen de San Juan del Farrobo (La Orotava)

Virgen del Carmen San Juan (La Orotava)

Es poco llamarte bella

Es poco llamarte “bella”,
decir “Reina” no te alcanza
pues tú eres mi esperanza,
eres mi luz y mi estrella.
¿Qué puedo decir de ella
de ti, una Madre, ¿qué puedo?
No digo nada y me quedo
con esa dulce mirada,
pues sé que con ella a nada
podría tenerle miedo.

Que no falte, Madre mía,
tu mirada encantadora,
mirada de Reina y Señora
que hace feliz la agonía.
Tú, hermosa estrella que guías
mil amores, mil consuelos,
tú paloma que en su vuelo
logra con su luz radiante
hacer feliz una orante
plegaria, Flor del Carmelo.

             Eduardo Duque

Virgen del Carmen de San Juan 1

A la Virgen del Carmen, Coronada, de San Juan

No es tu imagen, tu rostro de este suelo,
Virgen gloriosa, en tules rebujada.
El extraño dulzor de tu mirada
fluye del claro manantial del cielo.

Al Carmen sideral se aupó, de un vuelo
sacro, Luján, con su alma arrebatada.
Decoro de San Juan, talla estimada,
estrellas te ciñó del Valle el celo.

A ti, flor del Carmelo, va el navío
de nuestro andar, la virginal frescura
de nuestra voz, que tu alto honor pregona.

A tus plantas, oh mar azul del río
de nuestro amor, el don de nuestra pura
vida, tus joyas y mejor corona.

                                                P. Antonio Márquez Fernández, S.D.B.

≈ ≈ ≈

La imagen de Nuestra Señora del Carmen goza de gran popularidad en la Villa de La Orotava. Su origen se remota a principios de siglo XIX, cuando sustituyó a una imagen anterior posiblemente perdida tras el incendio que sufrió el Convento de San Lorenzo en 1801. Su autoría se desconoce, pues Nicolás Perdigón Oramas, escultor y restaurador orotavense, la atribuyó con certeza al escultor José Luján Pérez. Sin embargo, la imagen presenta grandes diferencias con el resto de sus obras, sobre todo porque la Virgen se acerca a una postura neoclásica. Por este motivo, según los últimos estudios, se le atribuye al escultor orotavense Fernando Estévez, quien realizó esculturas de gran parecido como Nuestra Señora de Candelaria de la Parroquia de la Concepción de La Orotava o Nuestra Señora de Los Remedios de Los Realejos. De todos modos, la imagen presenta una belleza que invita a la contemplación y a la reflexión sobre María de Nazaret. (Josué Hernández)

Infraoctava del Corpus Christi de La Orotava

Corpus Christi

“No podemos caminar
con hambre bajo el sol,
danos siempre el mismo pan:
Tu Cuerpo y Sangre, Señor…”

El Corpus de La Orotava, siempre especial, siempre honrando el augusto misterio de la Eucaristía, es de una solemnidad rutilante, gozosa y viva, fragancia de liturgia y de pétalos, de aroma a brezo y de nubes de incienso, de rezos devotos sobre bellos tapices florales que simbolizan el corazón de un pueblo. 

Cómo bien diríamos refiriéndonos al Corpus villero: “Jesús Sacramentado se echa a la calle, con el fin de acercarse al pueblo; y el pueblo, dichoso, le prepara alfombras de flores para recibirlo”. Aprovechemos, entonces, y acerquémonos a EL al son de esta gran Fiesta de la Unión.

Seguidamente reproducimos un poema de Antonio Ureña (y un poco más abajo un enlace), que refleja muy bien este gran testimonio de fe colectiva y sentimiento religioso.

Fiesta del Corpus Christi en La Orotava

                                   I
No es obra de un momento de entusiasmo…
No es fruto que madura en pocos días…
Es la llama que asciende exuberante,
cuando la nutren brasas escondidas.
Es exponente de una fe muy recia,
de la que vive una pujante vida,
y que al llegar el Jueves, que reluce
como el sol en su pleno medio día,
se manifiesta en cantos y en plegarias,
y en las notas de amor más encendidas.
¡Es obra de la fe toda esta obra
de color, de oración y de armonía!
¡Fiesta de Corpus Christi en La Orotava!
¡No se puede soñar gesta más linda!
No hay músico que aprese tanta nota
para elevar un himno con su lira.
Ni hay poeta que encierre, con su plectro,
tanta belleza en unas pobres rimas.
Ni hay pintor que traslade al blanco lienzo
la majestad de una policromía,
traducida en alfombras y en tapices,
con relieves de oro y pedrería.

                               II
¡Fiesta de Corpus Christi en La Orotava!
¡No se puede soñar gesta más linda!,
Ni es posible esculpir en la materia
lo que es alma y es pensamiento y vida.
Milagro eres de fe. ¡Sólo milagro!
Leyenda y tradición. Garito y poesía.
Y es que las flores que, este Jueves, abren
para adorar la Majestad Divina,
las plantó el mismo Dios, en La Orotava,
al plantar el jardín de sus delicias.
Todas las flores de este Valle inmenso
hoy al arte se dan, con hidalguía,
para alfombrar las rutas luminosas
que ha de correr la Santa Eucaristía.
¡Hostia blanca de paz entre colores,
a los que el arte dio rayos de vida!
Y es Orotava cual altar ingente,
donde adora el Señor toda la Isla.
Gótico altar, que tiene por templete
la cúspide del Teide, que, allá arriba,
es incensario elevando al cielo,
en espirales, la oración continua.

                            III
¡Fiesta de Corpus Christi en La Orotava!
¡Con qué placer mi fe te cantaría!
Mas se sienten sin voz, en tu presencia.
las cuerdas apagadas de mi lira.
Sólo sabe adorar tanta grandeza,
en las horas de paz, mi fantasía.
Sólo puedo decir que este concilio
de amor y de colores y armonía…
Este conjunto de lo más sublime,
que el alma puede meditar tranquila,
no lo ha inventado el arte ni la ciencia…
Que es obra de la fe más encendida.

¡Fiesta del Corpus Christi en La Orotava!
¡No se puede soñar gesta más linda!

Antonio Ureña, S.S.

* * *

Alfombra Plaza 2016

¡Todo en tu Corpus te alaba,
cuando blanca de alegría,
vas besando, Eucaristía,
los ojos de tu Orotava!

El arte de las alfombras de La Orotava (Infraoctava del Corpus Christi)

Santa Luisa de Marillac: La benéfica institución de las Hermanas de la Caridad

Hijas de la Caridad

Monjitas de la Caridad,
Santas que en la tierra viven,
que por curar se desviven
sin buscar loor ni tener vanidad.

Sus manos curando hacen
que las llagas broten flores,
pues curan con mil amores
y los enfermos renacen.

De Job tienen la paciencia.
De la Soledad el dolor,
y de madre es el amor
que les llena la conciencia.

Vestidas de albo y azul
sois sacrificio y bondad.
Hijas de la Caridad,
de Vicente de Paúl
y Luisa de Marillac.

Santa Luisa de Marillac y San Vicente de Paúl siguen viviendo en sus hijas e hijos esparcidos por el mundo, amando y obrando con el mismo espíritu. Pero sí el mundo les debe, Canarias muchísimo más. Las Hijas de la Caridad y los PP. Paúles han volcado sobre el pueblo canario su caridad y su misión apostólica: en escuelas, hospitales (psiquiátricos, antiguas leproserías, etc.), asilos, orfanatos, obras sociales; y en cualquier caso, siempre dignificando la vida material y la espiritual de los más necesitados. Un ejemplo de todo ello lo encontramos en el siguiente texto, tan sensible como acertado, de Sebastián Padrón Acosta: una loa al trabajo realizado en la Villa de La Orotava, pero que también es extensible -por ser fiel reflejo- a Las Palmas de Gran Canaria o cualquier otro punto de nuestras islas donde las Hermanas han llevado a cabo una ingente labor.

Nos hemos congregado en este santo retiro, llamados por la voz de la caridad, esa palabra magna y significativa, mansa y sonora, que debiera ser escrita con letras de oro en el frontispicio de vuestras casas solariegas como el blasón más egregio de vuestra hidalguía y de vuestra religiosidad preclaras; virtud sublime, cuya primera lección fuera dada por Cristo en la Cima del Calvario, cuando murió por salvar a la humanidad prevaricadora, ofreciéndose al Padre como hostia de expiación; sentimiento, dignificado por el catolicismo, que le erigió trono y altar, incluyéndola entre las virtudes teologales, como síntesis, resumen y compendio de le Fe y de la Esperanza; ángel de alas blancas y tutelares que tiende su manso vuelo sobre las casas donde reina la desgracia y el infortunio, la indigencia y la desdicha, el desamparo y la orfandad; sentimiento que debiera ser el móvil de todas nuestras acciones, porque así lo preceptuó Jesús de Galilea, al dejarnos, como testamento inolvidable antes de su partida al cielo, aquellas amorosas palabras: «Amaos los unos a los otros»; azul paloma descendida de las alturas. ¡La caridad!, hija de Dios, madre del Bien, hermana del Amor, dispensadora del Consuelo, mensajera de la Alegría.

…Cuando la caridad, cubierta de gasas, bajó entre fulguraciones de oro a esta tierra de amargura, un nuevo sol esplendente y triunfal lució sobre la línea azul del horizonte, Y al conjuro mágico de este ángel salvador y tutelar, las instituciones benéficas del Cristianismo florecieron y surgieron almas como la beata Luisa de Marillac, que fundó la hermosa institución de Las Hermanas de la Caridad, que se difundieron por la tierra prodigando bienes y alegrías y consuelos.

Aquí tenéis, orotavenses, a estas santas mujeres, pasionarias de sacrificio, violetas de humildad, lirios de sencillez. Ellas, ahogando en el fondo de su espíritu delicado todos los impulsos de su primavera, se abrazan a la cruz amorosamente. Se desposan con la caridad, con Jesús, después de haber dirigido al mundo una mirada entristecida, desdeñosa. Y recatan en unas bancas tocas el encanto espiritual de su pudor, como un lirio que cierra sus pétalos ruboroso. Desde el momento en que se desposan con la caridad, emprenden la senda luminosa del Calvario, buscando con anhelo las huellas del Nazareno.

Como que la alondra del amor canta en sus pechos, el lugar donde viven, cárcel para el mundo, es para ellas alcázar de felicidad, porque está bañado por los esplendores con que el amor lo ilumina. Cuando en prisión vive ¡o amado, prisión es paraíso. Y por eso en este lugar de refugio tienen las hermanas su vergel, porque a él acuden los ancianos, representaciones de Cristo hambriento, de Cristo cansado, de Cristo sediento. Y es altamente conmovedor el cariño inefable con que estas hijas de la Caridad cuidan a los náufragos de la vida. Y en este hogar cristiano, reina el verdadero amor a la humanidad, prueba inconcusa rotunda de que el ángel que trajera el Cristianismo no ha alzado su vuelo. Palpable demostración de que la mujer jamás abdicará su aroma de virgen y madre, ¡sus gloriosas aureolas!

Ellas van cantando que Cristo es el amor, que Cristo es la caridad. Merecen las Hermanas de la Caridad nuestra adoración, nuestros donativos, nuestros esfuerzos, porque en aras de la humanidad sacrifican su vida abnegada. ¡Quién sabe si los que hoy damos limosna, tendremos que mendigarla mañana!, porque aún peregrinamos por la senda! Y hoy en que el materialismo parece romper con lo sobrenatural, ellas permanecen extasiadas contemplando el misterio de las alturas.

Pasan por la vida, derramando sobre el desamparo de la tierra los bálsamos de la caridad, deshojando las rosas de su sacrificio y de su amor y de su abnegación. Sus cuerpos permanecen en la tierra, pero sus almas viven perdidas en los senos de la Divinidad. Mientras las Hermanas miran a los ancianos con la sonrisa de la caridad en los labios, ellos, en el misterio de sus almas cansadas, quizá piensen en el ocaso…

Las Hermanas de la Caridad son contemplativas como María y laboriosas como Marta. Son ellas la castidad que pasa por el lodo de la tierra sin manchar la albura de sus tocas. Son los ángeles de la Caridad. Vosotros sabéis todas las abnegaciones de las hijas de S. Vicente, de las hijas de la beata Luisa de Marillac. No necesito insistir más sobre ello, pues vuestra presencia en el acto que estamos celebrando lo corrobora.

La solemnidad que estamos celebrando honra altamente al valle de Orotava y a sus damas preclaras. Desde 1884 se ha venido sosteniendo este Asilo con el esfuerzo, con la entereza de almas recias y fuertes, generosas y caritativas; es un ejemplo digno de imitación. La piedad orotavense ha levantado y sostenido este Asilo, que es puerto de refugio, lugar de consolación, rincón de cariño.

Estos beneficios que vosotros dispensáis a los desamparados se os premiarán en aquella hora en que toda obra buena recibirá su galardón. Y vuestra labor es enaltecedora, porque nos hallamos en una época en que la Humanidad ha menester de los bálsamos de la caridad; porque atravesamos una edad angustiosa en que la túnica blanca e inconsútil de la caridad se ha rasgado ignominiosamente; porque estamos en una edad en que la doctrina traída al mundo por Jesús, quiere ser bautizada por fariseos con el nombre de filantropía; porque vivimos en tiempos dolorosos; porque las palabras confortadoras de Jesús se pierden en el vacío de los espíritus. Y vosotros habéis laborado infatigablemente, silenciosamente por favorecer con vuestro propio peculio a estos desamparados de la fortuna.

Dios premiará con creces la magnitud de vuestra labor, la grandeza de vuestra obra, el esfuerzo de vuestra voluntad, la bondad da vuestra intención, el valor de vuestro sacrificio. Habéis enjugado lágrimas, habéis calmado la sed y el hambre de los sedientos y necesitados, habéis vestido a los desnudos, habéis dado posada al peregrino, habéis, en una palabra, cumplido con los preceptos misericordiosos. Y por todo esto recibiréis galardón, recompensa, aureola.

…No sucumbáis jamás en vuestra caritativa empresa enaltecedora. La caridad, como un nimbo, orna vuestras frentes. Debemos seguir serenos, imperturbables, infatigables, los derroteros señalados por Jesús de Galilea. Seguid vuestra labor; no os arredre la magnitud de vuestra obra.

Cuando sintáis en vuestros corazones desfallecimientos en la jornada, id al pie de los altares, y en el secreto de vuestro retiro contad a Jesús Sacramentado vuestras cuitas, que Él es aurora esplendente, gloriosa y triunfal, en medio de esta noche abrumadora que atravesamos, nosotros peregrinos en este doloroso viaje de la vida hacia la Eternidad, donde se rasgarán todas las sombras que nos envuelven dolorosamente.

Reciban, pues, las Hermanas el fervor más entusiasta de nuestro agradecimiento.

Sebastián Padrón Acosta: La benéfica institución de las Hermanas de la Caridad en la Villa de La Orotava. Gaceta de Tenerife (julio de 1922). Extractos.

“Sed empeñosas en el servicio de los pobres… amad a los pobres, honradlos, hijas mías, y honraréis al mismo Cristo”

Oración

¡Oh gloriosa Santa Luisa de Marillac!
Esposa fiel, madre modelo,
formadora de catequistas, maestras y enfermeras.
Ven en nuestra ayuda y alcanza del Señor:
socorro a los pobres,
alivio a los enfermos,
protección a los desamparados,
caridad a los ricos,
conversión a los pecadores,
vitalidad a nuestra Iglesia
y paz a nuestro pueblo.
Cuida nuestro hogar
y cuanto hay en él.
Que sea un camino recto
que nos conduzca a nuestra casa del Cielo,
y que tu bendición descienda todos los días
sobre cada uno de los que lo transitamos.
Bendito seas, buen Dios,
porque sembraste el amor en Santa Luisa
para ejemplo nuestro
e imitación de Jesús,
Camino, Verdad y Vida.
Amén.

Enlace recomendado: Biografías de Santa Luisa de Marillac

Con fecha de 3 de febrero de este año de 2016, el Superior General de la Congregación de la Misión (Misioneros Paúles) y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, P. Gregory G. Gay, C. M., ha escrito una carta a todos los “Sacerdotes y Hermanos de la Congregación de la Misión” comunicándoles el cambio oficial de fecha de la fiesta de Santa Luisa de Marillac. Como dice el Superior General en su carta, “La celebración de la fiesta de Santa Luisa permanece solemnidad y, con efectos inmediatos, se celebrará cada año el 9 de mayo”.

Se ha considerado cambiar la fiesta de Santa Luisa de Marillac, porque siempre cae en Cuaresma y es preferible no celebrar solemnidades durante ese tiempo litúrgico. Acordándose el 9 de mayo, aniversario de la beatificación de Santa Luisa, porque el aniversario de su canonización también cae en Cuaresma.

El Cristo a la Columna de la Orotava

Cristo atado a la Columna de La Orotava

Con el mármol la carne se enmarida;
es decir, lo animado con lo inerte.
Que atan ya a la columna de la muerte
a quien es la Columna de la vida.

Frente al Bien está el Mal, que se desbrida;
frente al Odio, el Amor…Y desta suerte,
la materia del Justo ya se advierte
por feroces buriles esculpida.

Multiplica el flagelo sus rigores;
mas el bloque en que así grabas su huellas
-respondiendo a tan bárbara embestida-,

se abre en chorros de aromas y fulgores;
y cada trallazo hace una estrella,
y una rosa, a la vez, de cada herida.

                                        “La flagelación”, Emeterio Gutiérrez Albelo

No es nuestra provincia de las que más pueden mostrar al turista valiosos tesoros artísticos; sin embargo, en Tenerife, que es la isla que mejor conozco, existen esculturas religiosas tan buenas como las que gozan de universal renombre en los templos andaluces; y no es extraño que así ocurriera, ya que los mismos imagineros que llenaron de hermosas tallas las ciudades del Sur de España tuvieron numerosas encargos para las iglesias de Canarias, gracias a la piedad de clérigos y magnates deseosos, en su mayor parte, de construirse dignas capillas donde dormir el sueño eterno.

De todas las imágenes que he podido ver en mi país, ninguna supera en mérito al Cristo atado a la Columna que se venera en la parroquia de San Juan de la villa de Orotava. Regaló esta efigie, según acta que se guarda en el Archivo de la citada parroquia, el canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Canarias don Francisco Leonardo de la Guerra, con la sola condición «de que todas las veces que dicha Santa Imagen la sacasen en procesión, hayan de ser obligados el beneficiado o beneficiados regentes, o el mayordomo de fábrica, que fueren de la citada iglesia, que al regreso de la procesión decir un responso cantado por el ánima del otorgante, y de sus padres, perpetuamente, y si se hiciese procesión con la Santa Imagen los Jueves Santos, se ha de decir el responso, el Miércoles Santo por la tarde a la hora que pusiesen en el trono la repetida Santa Imagen, y si los beneficiados y mayordomos faltaren a esta obligación pasará la preciosa Imagen de Nuestro Señor a la Columna al convento de San Francisco de dicha villa de la Orotava, con la misma obligación». Este documento tiene fecha 2 de Marzo de 1689. Santiago Tejera, en su libro sobre el escultor Luján Pérez, menciona un acta de donación, fecha 22 de Enero de 1689, otorgada ante el alférez don García González Viera; pero no indica donde se halla el escrito a que alude.

La escultura en cuestión debió terminarte en los últimos meses del año 1688, en Sevilla, como dice al comenzar el acta de la parroquia de San Juan, y por aquel tiempo solo quedaba en la ciudad del Guadalquivir el escultor Pedro Roldán, “último de los de mérito que hubo en Sevilla», como escribe Cean Bermúdez, que con hija y discípula, Luisa, trabajaban para atender los numerosos encargos que desde todas partes les hacían los cabildos y las cofradías.

Roldán terminó en 1684 las obras a él encomendadas en la Catedral de Jaén, regresando a su pueblo natal, de donde no volvió a salir, muriendo en 1700. Su hija, Luisa, conocida por la Roldana, se encontraba por los años de 1686 o 1687 en Cádiz, donde contrató varias imágenes cuya ejecución duraría un año o dos, a juzgar por el número de ellas, dato que tomo del libro de la Viñaza; pero estando cerca del taller de su padre, bien pudo poner mano en nuestro Cristo, pues Cean dice que le ayudaba en las obras de mayor empeño, y cita el caso del San Fernando existente en la Catedral sevillana, que no gustó en un principio a los canónigos, lo que apesadumbró a Roldán, más luego, reformado por Luisa, entusiasmó a todos creyendo se trataba de una nueva escultura del maestro.

Con una fotografía del Cristo de la Orotava a la vista, he hecho comparaciones con algunas obras de Roldán y de su hija, sacando el convencimiento de que mi pueblo posee una de las mejores imágenes del santero sevillano Pedro Roldán. Hasta en un detalle curioso coincide con el San Miguel de la Roldana que está en el Escorial: nuestro Cristo a la Columna no tiene tetillas; y en el San Miguel referido tampoco vemos ese relieve anatómico, a pesar de haber la artista esculpido una coraza semejando el torso desnudo del Arcángel.

Una vieja tradición que oí a unos campesinos del valle de la Orotava decía “que el escultor no pudo terminar el Cristo a la Columna y lo hizo su hija». Acaso la tradición en eso de la terminación no sea verídica; pero de seguro acierta respecto a que el maestro sevillano que labró la celebrada Imagen tenia una hija escultora.

Me complace el haber podido encontrar, después de tanto tiempo que permaneció ignorado, al insigne autor de la más hermosa escultura policromada que hay en Canarias.

Jesús María Perdigón.
Madrid, 29 de Junio de 1925.

Santo Cristo de la Columna (La Orotava)

Santísimo Cristo a la Columna de La Orotava

* * *

Novena Cristo Nuestro Señor

NOVENA

Oración al Santo Cristo del Perdón

Iconografía Cristo del Perdón

¡Oh Dios, que en la esperanza de un madero,
vertiendo vas tu sangre gota a gota!
Mi ingratitud, Señor, es quien te azota,
y mi amor quien te tiene prisionero.
De corazón rechazo mi pecado.
Por tu Pasión, Jesús, he de salvarme;
pues del cielo has bajado por buscarme,
y estás, por redimirme, en cruz clavado.

Perdona, buen Jesús, a los extraviados
que desprecios y maldades cometieron.
No les tomes en cuenta su pecado;
que no saben, Señor, lo que hicieron.
Ábreles, por piedad, la santa Herida
de tu tierno y divino Corazón.
Que gocen todos de tu eterna vida,
pues eres el SANTO CRISTO DEL PERDÓN.

              Antonio Ureña Arroyo, Salesiano.

Cristo del Perdón La Orotava

Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

Recibimiento al Santísimo Cristo de la Misericordia de La Orotava

Cristo de la Vera Cruz y Misericordia

Recibimiento Cristo de la Misericordia

Recibimiento del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Misericordia

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Señor, en esta noche nos mueve verte aquí, con nosotros, a los pies de la Madre dolorosa en su Soledad. Al igual que tu bendita imagen, esta casa ha derramado misericordia a lo largo de los siglos. Primero como convento franciscano, más tarde como sede del Hospital de la Santísima Trinidad y ahora como lugar en el que celebrar comunitariamente la Fe y acoger a nuestros hermanos difuntos. El espíritu franciscano del seguimiento de tu Palabra por medio de la entrega a los más pobres está impregnado en estos muros, testigos de innumerables muestras de amor al prójimo. Un amor que a lo largo de la historia ha dado de comer al hambriento y de beber al sediento, enseñar al que no sabe y vestir al desnudo, visitar al enfermo y dar posada al necesitado, y ahora rogar a Dios por los vivos y los difuntos. Señor, has llegado a este enclave de la Villa que de por sí es epicentro de misericordia, teniendo como baluarte a las hijas de Santa Ángela de la Cruz y como custodia el sueño eterno de nuestros familiares y amigos. Tu cuerpo tan herido, tus afrentas y tu muerte nos recuerda que te entregaste sin medida por amor, moviéndonos a ser cada día más fieles a ti, aunque tengamos que coger la Cruz y seguirte. Esa Cruz que nuestro Padre San Francisco mira fijamente y en la que ahora estás clavado, debe ser para nosotros símbolo y referente de nuestra vida. Aunque no nos tienes que dar porque te queramos, te pedimos Señor que nos muestres tu misericordia y nos des tu salvación, así como la fuerza necesaria para seguir peregrinando por esta vida, hasta llegar algún día a la Puerta del Cielo, donde podremos ver tu Rostro y glorificar tu Nombre por toda la eternidad.

Juan Luis Bardón G.

* Recibimiento del Santísimo Cristo de la Misericordia a su llegada a la Iglesia de San Francisco de Asís de La Orotava. Con motivo del Año Santo de la Misericordia, y con la finalidad de celebrar unas jornadas intensas de preparación para recibir las gracias jubilares, la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Misericordia dispuso de una salida extraordinaria de su sagrado titular, que tuvo lugar entre el jueves 25 y el sábado 27 de febrero de 2016.

Stabat Mater

Nuestra Señora de los Dolores (Iglesia de San Juan Bautista de La Orotava)

Stabat Mater

Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, llorosa,
en que pendía su Hijo.
Su alma gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!.
Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.

¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
¿Quién no se entristecería
a la Madre contemplando
con su doliente Hijo?

Por los pecados de su gente
vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.
Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.

Ea, Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar.
Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad.

Santa Madre, yo te ruego
que me traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.

Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo esté vivo.
Junto a la Cruz contigo estar
y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.

Virgen de Vírgenes preclara
no te amargues ya conmigo,
déjame llorar contigo.
Haz que llore la muerte de Cristo,
hazme socio de su pasión,
haz que me quede con sus llagas.

Haz que me hieran sus llagas,
haz que con la Cruz me embriague,
y con la Sangre de tu Hijo.
Para que no me queme en las llamas,
defiéndeme tú, Virgen santa,
en el día del juicio.

Cuando, Cristo, haya de irme,
concédeme que tu Madre me guíe
a la palma de la victoria.
Y cuando mi cuerpo muera,
haz que a mi alma se conceda
del Paraíso la gloria.
Amén.

Con cariño, a Nuestra Señora de los Dolores de la Iglesia de San Juan Bautista de La Orotava, en el 200 aniversario de su llegada a la Parroquia.

Stabat Mater (en latín Estaba la Madre) es una secuencia católica del siglo XIII atribuida a Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi. Esta plegaria que comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa (estaba la Madre sufriendo) medita sobre el sufrimiento de María, la madre de Jesús, durante la crucifixión.

Imagen: Nuestra Señora de los Dolores, obra del escultor orotavense Fernando Estévez. Parroquia de San Juan Bautista del Farrobo, La Orotava.

El arte de las alfombras de La Orotava (Infraoctava del Corpus Christi)

corpus orotava

Las alfombras, realizadas de manera minuciosa y entusiasta, se destinan a ser holladas por el devoto cortejo que acompaña al Verbo Humanado… bella manifestación de los sentimientos religiosos de los habitantes de la Villa de Orotava. (Imagen: “Procesión del Corpus de La Orotava”, pintura al óleo del tinerfeño Celestino Mesa)

Al atardecer, entre vuelos de palomas, repiques de campanas, cánticos eucarísticos y nubes de incienso, sale de la Parroquia de la Concepción su Divina Majestad, rodeada de luces y platas, espigas y pámpanos, en el Sol, rutilantes de oros, del Ostensorio. Marcha, a través de las calles, pisando pétalos; las flores del Valle se han deshojado de amor, formando el más rico presente que pueblo alguno ofrenda al Dios del amor.

Unos sentimientos -religiosos, pero a la vez artísticos- que se exteriorizan de manera brillante en la infraoctava del Corpus de La Orotava (jueves siguiente al Domingo de Corpus), dando lugar el compromiso individual a una hermosa creación colectiva como pocos pueblos han logrado: una debida ofrenda al Señor con el fruto de la tierra con que nos bendice. Pero no hay nada eterno en la tierra. Esta escenografía religiosa -la de las alfombras florales orotavenses- es efímera como la vida misma, convirtiéndola aún más cautivadora (“no te empeñes en que permanezca lo que por ser ya perfecto debe morir”, escribiría a este respecto la poeta Dulce María Loynaz); donde la creación artística -haciendo uso del lema de la alfombra de los Monteverde de 1851- es un “creo, amo y espero”: creo en lo que hago (fe), lo vivo con amor (certeza) y espero con anhelo su culminación (esperanza). Y a partir de ahí un arte consumido en su propia belleza física, pero con un significado que perdura en el amor sublime a la presencia de Jesucristo en la Sagrada Forma.

El sentir de los “villeros” por esta magna celebración se plasma fielmente en el siguiente texto, cargado de verdad y sentimiento, que reproducimos a continuación:

corpus la orotava

El Arte de las Alfombras

La Orotava se ha engalanado, como una novicia, que se dispone a profesar… Se ha puesto sus mejores y más valiosas joyas: desde el magnífico trono refulgente, sobre el que triunfaba la Divinidad entre la orfebrería de la Custodia, hasta los pendientes brilladores de sus nobles damas, ataviadas y endomingadas.
La Villa, coronada de guirnaldas, cubierta con velos de castidad, portando en las manos encendidos pebeteros se ha postrado de hinojos a los pies del Altísimo oculto tras el misterio de las especies sacramentales…
Y yo vi sonreír, cantadora y dichosa, a la Primavera, que volcaba sobre la campiña el tesoro aromado de su canastilla…
La Naturaleza y el Arte se han rendido, a los pies de Cristo en un supremo homenaje de pleitesía.
La Orotava, toda cubierta de joyas, ha celebrado su fiesta eucarística, fiesta exaltada y cantada con solemne clamoreo de campanas.
Cuando el pueblo exterioriza su fe religiosa, cuando tributa su culto externo, la religiosidad toma entonces las apariencias de una bellísima paganía…
He contemplado silencioso y conmovido, el triunfante itinerario de la Hostia Santa por las alfombradas calles orotavenses calles que ascienden penosamente, con la geometría de un grandioso anfiteatro…
Espectáculo significativo y emocionante es el que nos brindan las multitudes, cuando ardidas de fe, siguen silenciosas y pensativas, a Cristo, que, en el misterio de su silencio, habla calladamente a los corazones, que saben escucharle.

corpus orotava 1
Los hijos de la Orotava han cubierto de flores sus calles, mejor dicho, han tendido maravillosos, extraños tapices tejidos de la manera más peregrina, y con el material más frágil y exquisito. Los orotavenses, maestros insuperables e indiscutibles en el arte de las alfombras de flores naturales, hacen anualmente prodigios de su arte bellísimo, arte que es un tributo al Señor, a aquel que cuida, en expresión bíblica, de los lirios del campo.
Mis ojos se han maravillado ante esta grandiosa obra artística, arte de Flora de pura e inconfundible factura orotavense.
Son de admirar la perfección de la línea y la combinación del color que resplandecen en estas alfombras, de la manera más peregrina tejidas, y con el material más frágil trabajadas. ¡Manos de artistas, manos acostumbradas a tocar cosas sutiles y bellas, tienen que ser las que ejecutan estas maravillas de dibujo y de colorido!
¡Manos dignas, manos bendecidas por Dios, manos privilegiadas, que honrarían el pincel, la pluma y el buril, los que tantas cosas artísticas y refinadas han legado a los siglos y a las generaciones; causas instrumentales de los prodigios pictóricos de los eterno? poemas ¡y de la estatuaria imperecedera…!
¡Acaso hayan aprendido los orotavenses ese arte sutil del matiz y del color, en el milagro pictórico que les brinda diariamente el sol desde su gran escenario, que es trono, cátedra y altar… En el Valle el sol, cada atardecer se nos entrega, en un nuevo milagro de color y de luz. Nos da su última despedida el gigante, antes de reposar en los brazos de otro gigante…
El arte de las alfombras es una lógica consecuencia de esta Naturaleza privilegiada, donde soñamos el paraíso perdido, que Milton vislumbrara a través de su genio visionario de artista…
La Naturaleza— ¡la madre que nunca nos abandona! ha enseñado también a los orotavenses este supremo arte sin rival.
Cuando contemplamos las alfombras dudamos si son combinaciones de flores, o tapices, donde el pincel de un artista dejó sus ensueños de gloria, ora telas de estupenda policromía en las que manos marfileñas, adorables manos femeninas, dejaron el prodigio de valiosos bordados—que todo esto parecen las alfombra—.
Y el mérito de éstas estriba precisamente en no ser nada de lo anteriormente evocado, pues si así fueran perderían toda la gracia de su originalidad…
Las alfombras de flores naturales son el Arte y la Naturaleza, en un gesto de rivalidad.
Al contemplar estos tapices naturales, he soñado con las maravillosas sedas de los orientales, con los extraños dibujos de la indumentaria de los egipcios.
Algunas alfombras semejan labores finísimas de cáñamo…
Con las flores hacen estos artistas del dibujo y del color, lo que les place: alegorías caprichosas, símbolos eucarísticos, extrañas figuras geométricas.
Tienen un talento peculiar, genuino para la elección del colorido, para la esfumación de los contornos.
Diríanse las alfombras insospechables juegos caleidoscópicos.
Tienen ellas la fantasía de la arquitectura de los árabes.
Los orotavenses, encierran en un cuadrado, toda su alma, que ese es el secreto del artista dejar su emoción rediviva en la arcilla, en el lienzo, en la cuartilla. Y así lo ejecutan a fuer de buenos artistas.
Las alfombras en el día del Corpus, revisten las solemnidades de un rito.
Me evocan estos artífices a los pacientísimos miniaturistas medioevales, que dejaron toda su bella habilidad en los añejos breviarios, en la página, acaso olvidada de un antiguo libro litúrgico, perdido en el rincón de algún viejo convento…
Las alfombras son la manifestación de manos habilidosas, de temperamentos de artistas, y también los efectos de una Naturaleza fecunda y prodigiosa.
¿Cómo no va a brillar este divino arte de Flora, en la frente de los hijos de la Orotava cuando es ésta el bellísimo rincón donde se han dado cita todas las plantas y flores de todas las zonas y de todos los climas?
Si me preguntaran si existe otra BELLA ARTE, además de las ya consagradas, yo diría que sí; y es el arte de las alfombras de los preclaros hijos de la Orotava.

S. Padrón Acosta
Heraldo de Orotava, Junio de 1923

* * *

Corpus Orotava 1

La Fiesta de las Flores

Qué bella está mi Orotava
cuando llegan sus lindas fiestas!
¡Qué bella está mi Orotava
desborda de alegría el corazón!

Su arte, poema sencillo,
Perfuma el aire con este son.

Por eso yo quiero cantarle a mi pueblo
Un himno sincero de amor.
Que sea homenaje al Ser más divino
Lo expreso con esta canción:

Alfombras de La Orotava
Orgullo de un pueblo noble,
Que las ofrece en plegaria
Al amor de los amores.

Alfombras de La Orotava
Orgullo de un pueblo noble,
Que las ofrece en plegaria
Al amor de los amores.
Alfombras de La Orotava
Ofrenda de lindas flores,

Olor a brezo y retama
Que son cantos de alegría
Para el Cristo que se ama.

¡Fiesta! ¡Flores!
¡Fiesta de las Flores!

Letra: Jesús Rodríguez Delgado
Música: Santiago Reig

* * *

Corpus Christi Villa de La Orotava (2015)

Alfombras del Corpus Christi – “Una ventana al pasado”

Santísimo Cristo a la Columna de La Orotava

Santísimo Cristo a la Columna

Foto de principios de los años veinte del Siglo XX

Sagrada imagen, celestial figura,
A quien da alientos el primor del arte;
Tu perfección, tu gracia, tu hermosura,
Admiro en todo como en cada parte:
Veo, en ti un hombre lleno de amargura
Atado a una columna, y al mirarte,
Me parece, ¡ay Jesús! que oigo el crujido
Del duro azote que la carne ha herido.

                        María Joaquina Viera y Clavijo
                                     (octava compuesta al Cristo atado a la Columna de La Orotava)

Esta hermosísima imagen, una de las más bellas de la estatuaria religiosa en Canarias, y por la cual el vecindario orotavense siente una sincera y profunda devoción, fue donada a la Iglesia de San Juan Bautista de esta villa, según consta en documento público de 22 de Enero de 1689, por el ilustre orotavense, Canónigo de la Catedral de Canarias, don Francisco Leonardo de Guerra, que lleno de fervor religioso y entrañable amor a su patria quiso dejar a su pueblo natal el gran recuerdo de esa gloriosa efigie, con la expresa condición de que «al retorno de todas las Veces que dicha Santa Imagen la sacasen en procesión se había de cantar un responso por el alma del donante y la de sus padres, cuyo compromiso tendría el carácter de perpetuidad».

El Sr. Leonardo de Guerra hizo traer la mencionada  Imagen de la ciudad de Sevilla, y a juzgar por la época de su donación, que coincide con el periodo del florecimiento de la escultura religiosa en la ciudad de Betis, casi podemos afirmar, dada la plasticidad que encierra, la irreprochable factura de sus líneas, la expresión dulce y serena de su rostro, donde parece resplandecer los fulgores de la divina gracia, que es una obra, si no del mismo Martínez de Montañez, de uno de sus predilectos discípulos, pues solo a un buril educado bajo los auspicios de tan maravilloso artista le es dado dar relieve y vida a una bellísima imagen como nuestro Santísimo Cristo a la Columna.

Don José Luján Pérez, el gran escultor canario, que tan hermosas huellas de su incomparable arte dejó en nuestro Archipiélago y en particular en esta villa, donde sus imágenes reciben fervoroso culto, cuentan que vino expresamente desde la ciudad de Las Palmas, donde residía, atraído por la fama de la efigie mencionada, de la que casi no se separó, durante tres días, absorto en su contemplación y estudiando e inspirándose para las que mas tarde había de esculpir destinadas a las Iglesias parroquiales de la ciudad de Guía y Villa de Teror, en Gran Canaria, que se honran y muestran orgullosas de poseer tan artísticas y valiosas joyas.

Si grande es la devoción que inspira el contemplar el Cristo a la Columna, resplandeciente de hermosura, rodeado por los centenares de luces con que el culto le engalana en su templo, mas grande es la fe que inspira en el silencio augusto de la noche del Jueves Santo, cuando le vemos descender por las calles de la Orotava seguido por un vecindario devoto, enardecido por el entusiasmo de su religiosidad, que no separa los ojos de la Santa Imagen y en cuyas mirada: parece que fulgen los latidos de sus católicos corazones…

Pedro Gil. “Heraldo de Orotava”, 25 de marzo de 1923

Cristo atado a la Columna

Oración

Átame, Señor contigo,

con lazos de amor,

a la columna sólida

de la voluntad del Padre.

Y ayúdame a permanecer allí,

venga lo que viniere

en tu compañía.

Apiádate del dolor,

el pesar y el abandono

de los que al pié de tu trono

vienen a sacrificar su amor;

de sus penas incesantes

calma el acervo dolor

que te ofrecen suplicantes:

¡Misericordia, Señor!

* * *