Homilía en el día de San Rafael Arnáiz Barón

Hermano Rafael, así era

Homilía en el día de San Rafael

El Papa Francisco, sin duda bajo la inspiración del Espíritu Santo, ha convocado el año de la misericordia. En la bula Misericordiae vultus de convocatoria al año jubilar nos da las claves del misterio de la misericordia en la revelación, Antiguo y Nuevo Testamento. Así nos afirma que “es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia”. “’Paciente y misericordioso’ es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para descubrir la naturaleza de Dios. Su ser misericordioso se constata concretamente en tantas acciones de la historia de su salvación donde su bondad prevalece por encima del castigo y la destrucción”. “Eterna es su misericordia” es el estribillo que acompaña cada verso del Salmo 135 mientras se narra la historia de la revelación de Dios.

El Papa afirmará que la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Toda su acción pastoral debería estar revestida por la ternura con la que Dios se dirige a los creyentes. Por eso con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad.

¿Y cómo ha percibido Rafael, la misericordia de Dios? No es mucho lo que ha escrito de la misericordia si lo comparamos con otros aspectos de su espiritualidad, como el amor a Jesucristo, a su Madre Santísima (la Señora, como él la llama), a la eucaristía y en especial de su aceptación de la cruz de Cristo a través de la enfermedad. Pero son lo suficientes para comprender que ha percibido los aspectos fundamentales de este atributo de Dios.

Rafael nos hablará de este Dios paciente y misericordioso, y como todos los atributos divinos son infinitos, también lo es su misericordia; y lo va a reflejar en distintas ocasiones. A su tío Leopoldo le hablará de la gran misericordia de Dios. A su padre, ante los acontecimientos políticos de España en ese tiempo, le escribirá animándole Todo es una gran misericordia de Él, y los hombres no llegan más allá de donde él permite. En distintos escritos a su padre, a su madre, a su tío Polín, al Hermano Tescelino… en su cuaderno “Dios y mi alma” hablará de la gran misericordia de Dios, su infinita misericordia, su infinita bondad y su gran misericordia, las grandezas de Dios y de su infinita misericordia.

Y Rafael sabe bien que en donde se pone de manifiesto de modo especial el tributo de la misericordia de Dios, es en su relación con el hombre, y con el hombre caído por el pecado. Si San Bernardo jugando con las expresiones latinas nos dice que la miseria y la misericordia se encuentra; la miseria (del hombre) y la misericordia (de Dios), en San Rafael será una constante que la misericordia de Dios está siempre actuando para perdonar y sanar la miseria de su criatura. Después de una fuerte experiencia de Dios en el Coro, escribe a su madre:

A pesar de no entender latín, mi alma se llenaba de las palabras de David, de tal manera, que me acercaba a Dios, para pedirle misericordia y pedirle que detuviese su ira en el día grande y sublime de la resurrección.

A su tío Leopoldo:

Si te miras a ti mismo, más vale no hablar. ¿Qué queda, pues?… Dios y sólo Dios. Él suple lo que el mundo y sus criaturas no pueden dar. En su infinita Misericordia quedan ocultas nuestras miserias, olvidos e ingratitudes.

En la Apología del trapense:

Es alegre y dichoso de ver la bondad de Dios reflejada en las criaturas, de palpar su misericordia y el amor de Jesús… Le da gracias de haberle sacado del mundo lleno de peligros y pecados.

Pero la experiencia personal de la misericordia de Dios la hará Rafael en carne propia, y sabrá interpretar los avatares y sufrimientos de su vida, no como algo negativo, sino como la manifestación de Dios en su misericordia que le va a transformar poco a poco hasta llevarle a la aceptación plena de su enfermedad, e incluso de la muerte. Algunos textos del santo para confirmarlo.

En la Apología del trapense:

Si el monje se retira del claustro, es para alabar a Dios con más facilidad y sin distracciones… La salmodia, el silencio, le ayudan a ello; piensa en los pecados de los hombres para pedir por ellos y desagraviar al Señor; piensa en los que son desgraciados en la tierra, y en los que son felices, pidiendo para todos misericordia.

En mi cuaderno:

Soy feliz con lo que tengo; a nada aspiro, que no sea a Dios, y a Dios le tengo en la pequeña cruz de mi enfermedad. ¿De qué me puedo quejar?… ¡Si en mi vida no veo más que misericordias divinas!… ¡Cómo se ensancha el alma al ver la misericordia de Dios! «En la tribulación me ensanchasteis», dice el profeta David.

Y el hermano Tescelino, le escribe:

Cuando serenamente, contemplo todas las maravillas que Él hace conmigo, a pesar de mi obstinación a la gracia, a pesar de no encontrar en mi más que egoísmo, olvidos y pecados de todo género…, entonces el aturdimiento se convierte en una maravillosa luz, que me habla de las grandezas de Dios, de su infinita misericordia.

Profundizar en la misericordia de Dios le ha llevado a comprender, a interiorizar los misterios de la acción de Dios en el hombre, y por ello llegará a aceptar su enfermedad y su muerte como el misterio de Dios en su vida. A su tío Leopoldo le llega a afirmar: la gran misericordia de Dios es una buena muerte; ahí se acaba todo…toda esa serie de cosas que nos rodean…, y entonces no hay más que una cosa… Dios.

Para Rafael una de las manifestaciones más hermosas de la misericordia de Dios ha sido el entregarnos a su Madre la Virgen María. Lo afirmará en distintas ocasiones, pero creo que hay dos momentos en los que lo expresa con una fuerza y un lirismo insuperable:

A su tío Polín: ¿Cómo no amar a Dios, viendo su infinita bondad que llega a poner como intercesora entre Él y los hombres, a una criatura como María, que todo es dulzura, que todo es paz, que suaviza las amarguras del hombre sobre la tierra, poniendo una nota tan dulce de esperanza en el pecador, en el afligido…, que es Madre de los que lloran, que es estrella en la noche del navegante, que es…, no sé…, es la Virgen María? ¿Cómo no bendecir, pues, a Dios, con todas nuestras fuerzas al ver su gran misericordia para con el hombre, poniendo entre el cielo y la tierra, a la Santísima Virgen?

Y en sus meditaciones del cuaderno Dios y mi alma:

¡Ah!, Virgen María…, he aquí la gran misericordia de Dios… He aquí cómo Dios va obrando en mi alma, a veces en la desolación, a veces en el consuelo, pero siempre para enseñarme que sólo en Él tengo que poner mi corazón, que sólo en Él he de vivir, que sólo a Él he de amar, de querer, esperar…, en pura fe, sin consuelo ni ayuda de humana criatura.

Para terminar, afirmando:

¡Qué grande es la misericordia de Dios!

San Rafael sigue siendo para todos un modelo de virtudes cristianas, y entre ellas la misericordia es también fuente de experiencia de Dios que le ha enseñado a aceptar su enfermedad e incluso la muerte, y comprender que en las entrañas de misericordia de nuestro Dios encontramos nuestro refugio y nuestro consuelo. Ojalá que todos hagamos la experiencia de la misericordia de Dios en nuestra vida como lo hizo San Rafael Arnáiz.

P. Enrique Trigueros.

San Rafael Arnáiz Barón (Boletín informativo, Enero – Junio 2016, nº 184)

* * *

Festividad de San Rafael Arnáiz Barón

Homilía en la fiesta de San Rafael Arnáiz

Hermano Rafael

Homilía en la Fiesta del Hermano Rafael

P. Alberico Feliz, 27 de Abril de 2014

En esta misma fecha, -hace 77 años-, nuestro Hermano Rafael, acababa de desaparecer, después de estar de cuerpo presente en nuestra iglesia, mientras la Comunidad le dedicaba las últimas oraciones de recomendación.

Hoy día, le percibimos invisible y glorioso, pues ya está inscrito en el catálogo de los santos, con una capilla dedicada a su veneración, para que sea él, quien interceda por nosotros.

Son los Santos:

  • los que en su interior, llevan la pequeñez de los grandes;
  • los inconfundibles, por que si deslumbrar, alumbran con su testimonio callado y con su forma de situarse;
  • los que llevan hasta el extremo de dar y darse;
  • los que contagian la fe que llevan a flor de piel;
  • los que aciertan a ver el valor de lo sencillo y la grandeza de lo pequeño;
  • los que llevan un exterior común, siendo singularísimos por dentro;
  • los testigos limpios de una fe transparente en Cristo;
  • los héroes silenciosos del cumplimiento del deber de la vida diaria…

Así nos lo ha dicho él, en lectura del segundo nocturno, cuando nos hablaba de la “sencillez”: “Sólo pretendo vivir una vida muy sencilla, sin cosas extraordinarias”. Y también: “No hace falta, para ser grandes santos, grandes cosas; basta hacer grandes, las cosas pequeñas”.

Pero está bien claro, que para llegar a un convencimiento tan sublime, como excelso, se necesita un punto de apoyo inconmovible, que a su amparo, puedan superarse todas las turbulencias y dubitaciones de mente y de espíritu que puedan sobrevenir con el tiempo o por sorpresa.

Este apoyo, que también es “fondo” y “centro”, tal como lo interpreta el mayor de los místicos, San Juan de la Cruz, no es otro que Dios, el “¡sólo Dios!” de nuestro Hermano Rafael, y que no siempre es bien entendido, pues no se refiere a “exclusividad”, sino a  “prioridad” en el amor.

Esta “primacía en el amor”, es aquella profesión israelítica, que nos ha recordado la primera lectura: “Escucha Israel”…; la oración de todos los días, y que había que recitarla más señalados: “estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado”.

Y para evitar todo peligro de inadvertencia, “había que atarla a la muñeca, o ponerla como broche en el turbante, para no perderla nunca de vista: “Amarás al Señor tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas sus fuerzas”.

El amor debe apoderarse de toda la persona, para que no quede como mero afecto sentimental; de tal manera, que en la entrega total del amante, suene el lenguaje del amor más profundo: “Mi Amado es para mi, y yo para mi Amado”.

De ahí la inquietud bendita de que Rafael “buscara a Dios” por todos los medios, modos y maneras que se le ofrecían hasta dar con El. Y por eso nos dice que, “por más que nos sorprenda lo que veamos a los lados, lo que interesa es no detenerse y seguir, pensando que al fin del camino está el que se busca, esperando con los brazos abiertos”.

Y esto lo decía, cuando se hallaba estudiando, aunque ya había conectado con nuestro monasterio en sucesivas visitas.

En su primera carta, ya desde el convento, escribe a sus padres, y les dice: “Quisiera comunicaros mi alma, mi amor a Dios, para que vierais que vuestro hijo ha encontrado el verdadero camino… y como dice el evangelio, “un tesoro”, y sin pérdida de tiempo, se dedica a desenterrarlo”.

Es fácil decir esto, cuando en los primeros meses del noviciado se viven de luna de miel del todo enamorado; pero tendremos que escucharlo a lo largo de toda la trayectoria, para ver si ése “buscar a Dios por Dios, para quedarse con el “¡sólo Dios!” como único lema, lo lleva clavado en el alma, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra.

Y parece ser que sí…, pues va a resultar clave de fondo y la tensión fundamental del alma absorbida por la “pasión” de Dios, que como ciervo herido gime: “Ansias de vida eterna… Ansias del alma que sujeta al cuerpo, gime por ver a Dios…; ¡Ansias de Cristo!”.

Y cuando nuestro Hermano se expresa así, nos parece estar escuchando a San Pablo: “Todo lo estimo pérdida comparando con la excelencia del conocimiento de Cristo mi Señor”. Jesucristo es para él, su “todo”, el modelo que hay que reproducir, y el guía que hay que seguir.

Y en sus escritos, chorrea constantemente esta obsesión bendita por Cristo, que es el que le da luz, la fuerza y el ánimo entusiastas para buscarle, seguir, proseguir hasta conseguir lo que anhelaba.

Nos lo dirá en sendas expresiones:

  • “No vivamos en lo exterior, hermano, que todo es vanidad y luego pasa. Animémonos a vivir en Cristo y sólo para El”…
  • “Todo lo que vibra, todo lo que al alma en la vida rodea, todo es flor de un día, que ahora viene y luego se va. Nada la interesa que no sea Cristo…
  • Y nos expone su propia experiencia: “Bien sabe el Señor, que cuanto más débil me siento, cuanto más lucho con la materia que tira hacia abajo, cuando mi alma sufre un dolor más humano que divino, es entonces cuando veo que sólo en Cristo se halla descanso”.
  • “Para el alma enamorada de Dios, para el alma que ya no ve más arte ni más ciencia que la vida de Jesús…, le es necesario ocultarse en Cristo, y allí estarse a solas con Dios” “Nada tengo y tengo a Cristo; nada deseo y poseo, pero poseo y deseo a Cristo”.

Pero él sabe muy bien, que a pesar de su anhelo ardiente, -“no ha conseguido el premio”- y por eso, se ha propuesto como San Pablo, mediante un típico vocabulario deportivo, un esforzado y continuado camino hasta la meta, que exige un duro combate espiritual.

  • La meta que para él es la santidad, y lo repite muchas veces: “Lo único que hay que hacer, por mucho que nos sorprenda lo que vemos a los lados del camino, es no detenerse, seguir”…
  • El esfuerzo, es no volver la mirada atrás; por eso repite varias veces la frase evangélica: “He puesto la mano en el arado… y no quiero mirar atrás”.
  • Y su persistencia consistió en ofrecerse a Dios, no una, ni dos o tres, sino cuatro veces, afirmando con toda el alma que lo haría mil veces si fuera necesario…

Y en esto consiste la “sencillez y sabiduría que Dios revela a la gente sencilla“. Escuchemos esta expansión de Rafael: “Ni el mundo comprende, ni es necesario, la locura del alma que ama a Cristo; la locura, sí, que hace que el alma desbarre, que las palabras se hagan torpes de tanto querer decir y no poder decir nada”.

La locura sostenida únicamente por estar unida a la voluntad de Dios, y que nos hace callar, cuando quisiéramos gritar; que nos hace prudentes y el alma se desata, y el ansia palpita impaciente dentro del corazón…

La locura de Cristo…, no se comprende, es natural, y hay que ocultarla…, ocultarla muy dentro, muy dentro; que sólo El la vea, y que nadie, si es posible, ni aún uno mismo, se entere de que está dominado por ella”.

Este es amor y la locura de nuestro Hermano Rafael por la persona de Cristo; aprendamos la lección que él nos regala, y sepamos perseverar hasta conseguir la meta, aunque ello suponga una oblación de vida, como la que él ofrendó al Señor. Por eso consiguió lo que se propuso, y hoy le venera la Iglesia entera con singular devoción.

Sólo Dios basta…

Del boletín informativo San Rafael Arnáiz Barón (Enero-Junio 2015 – nº182)

≈≈≈

hermano rafael 001

El Hermano Rafael Arnáiz

San Rafael Arnáiz: Sólo Dios basta

San Rafael Arnaiz Barón

Sólo Dios basta

La historia de Rafael Arnáiz, del Hermano Rafael, es de esas que tocan el corazón y dan a las cosas su auténtico valor, más allá de la frivolidad de las personas.

Rafael, estudiante de Arquitectura, es el prototipo bueno del joven rico; es el modelo del intelectual que busca a Dios. Como un nuevo Agustín de Hipona, este muchacho dejó todo para seguir a Cristo; como otro Juan de la Cruz, abandonó la sabiduría de los hombres para abismarse en la contemplación de Dios, única y plena sabiduría; repitiendo los pasos del también trapense Thomas Merton, escribió desde la soledad de Dueñas su particular montaña de los siete círculos, montaña impregnada de dolor físico, de muerte prematura y a la vez de exaltación amorosa, de esa plenitud de felicidad que sólo conocen los que han hecho de la amistad de Dios su mayor tesoro.

Recuerdo al Hermano Rafael por dos motivos: porque me impresionó de adolescente, cuando supe que había dejado la Universidad para consagrarse a Dios, e incluso su ejemplo me sirvió a mi en cierto modo de orientación; y porque Martín Descalzo le quería una barbaridad. No puedo olvidar lo ilusionado que estaba José Luis con que el Hermano Rafael lo curara, con que fuera un milagro suyo el que le salvara de la diálisis y de la muerte que le acechaba, y que ese milagro hubiera podido servir para llevar a los altares a su admirado monje.

Pero de todos los sentimientos que me asaltan ahora, lo que deja un poso más fértil en mi alma, es recordarle como modelo de la elección de Dios. Me imagino a Rafael dejando los libros para entrar en clausura dejando futuros proyectos, y me lo imagino repitiendo gozoso, incluso en medio de la enfermedad, la oración de Santa Teresa: “Sólo Dios basta”.

Dichoso tú, Rafael; dichosos contigo todos aquellos que han sabido descubrir en qué campo estaba escondido el verdadero tesoro y fueron capaces de vender todo lo demás para comprarlo.

Santiago Martín

Hermano Rafael

Tu “Sólo Dios” fue todo tu destino

y ése es el lema que llenó tu vida.

Tan solo a El estaba el alma asida

cubriendo de este modo tu camino.

Es cierto: Dios te diseñó ese sino,

la senda por ti luego recorrida.

En toda la existencia así vivida,

huiste de cualquier mal desatino.

Cruel enfermedad, que hasta la Cruz

de morir, si hacer tu profesión,

sufriste con paciencia y alegría.

Ayúdanos a coger cada día

la nuestra, que nos lleve hasta la luz

y allí tenga su fin nuestra pasión.

                    José A. Carbonell

San Rafael Arnáiz 1

Teresa y Rafael en comandita

acertaron a ver la trascendencia

de un Dios, que a cada hora, se evidencia

en el céfiro etéreo que musita…

Su empuje desde adentro se acredita,

y quien todo lo alcanza, la paciencia,

y cada instante es la mejor ciencia,

que da la hora y marca cada cita.

En la cocina y entre los pucheros

y con los libros en la estantería,

y en la labor del campo y de los aperos…

Y presidiendo siempre está María,

que marca las trochas y senderos,

y la velocidad en la autovía…

Cruces de algarabía,

se aclaran en silencio de clausura

¡con gracia singular y galanura!

                       Germán Lezcano, OCD.

Del boletín informativo San Rafael Arnáiz Barón, nº 181 (Julio – Diciembre 2014)

* * *

San Rafael Arnáiz fue uno de los patrones de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 (Madrid). Su testimonio de vida es todo un ejemplo para los jóvenes, tal y como señaló el Papa Juan Pablo II, en Santiago de Compostela (JMJ 1989). De familia acomodada, gozaba de una buena posición social y le aguardaba un futuro prometedor como arquitecto. Sin embargo, a los 23 años dejó sus estudios en la Universidad para ingresar como monje de clausura en el Monasterio Cisterciense de San Isidro de Dueñas, en Palencia. Pronto se dio a conocer por su hondura espiritual y sus milagros.

hermano rafael

San Rafael Arnáiz Barón, Hermano Rafael. Monje trapense (Orden Cisterciense)

Festividad de San Rafael Arnáiz Barón, Hermano Rafael. Monje trapense (Orden Cisterciense)

San Rafael Arnáiz
 
Dios no nos exige más que
sencillez por fuera
y amor por dentro…
¿Ves qué fácil?…
Y en realidad qué fáciles y sencillos
son los verdaderos caminos de Dios,
cuando se camina por ellos con espíritu
de confianza y con el corazón libre
y puesto en ÉL.

                                                  Hermano Rafael

Rafael Arnáiz Barón (Hermano Rafael) nació en Burgos un 9 de Abril de 1911 en el seno de una familia de alto nivel social y profundamente religiosa. Joven brillante, alegre, sensible, de buen corazón y con un futuro prometedor como arquitecto, pronto se sintió atraído por la vida contemplativa, especialmente tras haber visitado la Trapa de San Isidro de Dueñas, Palencia (“Vine a la Trapa buscando una cosa y el Señor en su infinita misericordia me ha dado otra”). Rafael representa la esencia de vivir para Dios y en Dios, la exaltación de la esencia de la fe cristiana. Su vida espiritual se fue acrecentando a medida que su vida iba consumiéndose por el agotamiento físico y sus dolencias que soportaba con ejemplar sentido cristiano. Falleció el *26 de Abril de 1938 a la edad de 27 años, tras sufrir durante años una penosa enfermedad que llevó con entereza y heroicidad, aceptando humildemente la voluntad del Señor. Es considerado uno de los grandes místicos del siglo XX. Sus hermosísimos pensamientos atestiguan su completa pertenencia a Dios: las palabras “Sólo Dios fueron precisamente el lema que orientaron su vida ejemplar. Esta expresión que el hermano repite incansablemente, resume, en buena manera, toda esa aspiración que pudiéramos llamar arquetípica de su alma, pues refleja de forma fidedigna su profunda vida interior. Los escritos del Hermano Rafael fueron aprobados por la Sagrada Congregación para las causas de los Santos en 1974. Sus restos reposan en la iglesia del monasterio de San Isidro de Dueñas. S.S. Juan Pablo II lo declaró beato el 27 de septiembre de 1992 para alegría de la santa Iglesia y el eterno reconocimiento de todo el pueblo de Dios. Finalmente, el Papa Benedicto XVI lo canonizó el 11 de Octubre de 2009 en la Basílica de San Pedro de Roma:

«…El Hermano Rafael, aún cercano a nosotros, nos sigue ofreciendo con su ejemplo y sus obras un recorrido atractivo,  especialmente para los jóvenes que no se conforman con poco, sino que  aspiran a la plena verdad, a la más indecible alegría, que se alcanzan  por el amor de Dios. ‘Vida de amor… He aquí la única razón de vivir’, dice el nuevo santo. E insiste: ‘Del amor de Dios sale todo’. Que el Señor escuche benigno una de las últimas plegarias de San Rafael Arnáiz, cuando le entregaba toda su vida, suplicando: ‘Tómame a mí y date Tú al mundo’.  Que se dé para reanimar la vida interior de los cristianos de hoy. Que  se dé para que sus hermanos de la Trapa y los centros monásticos sigan  siendo ese faro que hace descubrir el íntimo anhelo de Dios que Él ha  puesto en cada corazón humano…»

Fragmento: Homilía de Benedicto XVI el día de su canonización.

Joven y sabio maestro de la ciencia de la cruz, es sin duda, contemporáneo y testigo de la clásica tradición española de los grandes místicos de Cristo. San Rafael Arnáiz Barón es una figura luminosa de esa pura mística, capaz de hacer de su vida entera un gran vuelo de adoración que nos acerca el cielo a nuestros pies; y que resulta necesaria, hoy más que nunca, para la realización de toda vocación.

Hermano Rafael

En el mundo se sufre mucho, pero se sufre poco por Dios. El cristiano no ama la debilidad ni el sufrimiento tal como éste es en sí, sino tal como es Cristo; y el que ama a Cristo ama su Cruz.

Oración y Novena a San Rafael Arnáiz

¡Oh Dios! que hiciste a San Rafael Arnáiz un discípulo preclaro en la ciencia de la Cruz de Cristo, concédenos que, por su ejemplo e intercesión, te amemos sobre todas las cosas, y siguiendo el camino de la Cruz con el corazón dilatado, consigamos participar del gozo pascual. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Novena

* * *

San Isidro Dueñas

La abadía de San Isidro de Dueñas y San Rafael, tan estrechamente unidos, son un modelo para muchos cristianos que en su vida ordinaria hacen de su entrega callada y silenciosa un verdadero acto de amor a Dios y a los hombres. En ese sentido el monasterio es un referente para muchas personas, porque es un espacio que invita a contemplar lo verdadero y permanente en nuestra vida.

Enlace recomendado: abadiasanisidro.es/rafael/index.html

* El 13 de Enero del año 2012, en el Vaticano, en la sede de la Congregación del Culto divino y Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Cañizares, como Prefecto de la misma, firmaba el decreto, a instancias del Sr. Arzobispo de Oviedo, por el que se recogían nuevas memorias en el calendario litúrgico diocesano. Entre ellas se encuentra la de San Rafael Arnáiz Barón a celebrar el día 27 de Abril. Su “dies natalis”, que es el día de su muerte, y es lo que la Iglesia normalmente celebra, sucedió un 26 de Abril, pero por coincidir con la fiesta de San Isidoro de Sevilla, se traslada la memoria de su muerte en Cristo, al día siguiente.

Festividad de San Rafael Arnáiz Barón (Hermano Rafael)

hermano rafael arnáiz

Oración al Hermano Rafael

Señor Omnipotente que glorificas a los humildes y abates a los soberbios, te suplicamos por la gloria de tu Santo Nombre ensalses la memoria del Hermano Rafael, concediéndonos la gracia que te pedimos por intercesión del mismo, que vivió y murió para glorificarte a Ti, Señor, que con el Hijo y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

hermano_rafael

Novena a San Rafael Arnáiz

* * *

San Rafael Arnáiz Barón: Sus escritos (Podcast)

+ información sobre el Hermano Rafael: Aquí

* El pasado 13 de Enero del presente año 2012, en el Vaticano, en la sede de la Congregación del Culto divino y Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Cañizares, como Prefecto de la misma, firmaba el decreto, a instancias del Sr. Arzobispo de Oviedo, por el que se recogían nuevas memorias en el calendario litúrgico diocesano. Entre ellas se encuentra la de San Rafael Arnáiz Barón a celebrar el día 27 de Abril. Su “dies natalis”, que es el día de su muerte, y es lo que la Iglesia normalmente celebra, sucedió un 26 de Abril, pero por coincidir con la fiesta de San Isidoro de Sevilla, se traslada la memoria de su muerte en Cristo, al día siguiente.