Fray Martín y su escoba santificadora

fray martín y su escoba

Si el hábito hace al monje, la escoba lo realza

Al contemplar su imagen llama la atención un elemento que casi siempre le acompaña; encontramos un elemento que no suele ser elemento de santificación pero que en San Martín se vuelve elemento maravilloso que le sirvió de santificación: la escoba.

La “escoba de san Martín”. No se puede hablar de san Martín sin mencionar “su” escoba… ¿Conocen algún personaje que haya pasado a la historia por una escoba? Yo no. Sólo sé que Martín es conocido por ese elemento tan utilizado en todos los tiempos (ahora también, aunque han proliferado las máquinas y utensilios de todo tipo para la limpieza, sigue siendo un instrumento). Un elemento tan sencillo y tan cotidiano es protagonista de santidad en las manos de fray Martín y de todos los que queramos vivir como él. Sirviendo desde el amor.

Su escoba y, conjuntamente con ella, todos los servicios que realizaba fueron para él una mediación de acercar lo pequeño, lo sencillo, lo cotidiano a lo trascendente y a la humanidad. Fray Escoba fue haciéndose desde Jesús, por eso Martín se vuelve buen samaritano a imagen de Jesús, acoge, sana y cuida a los tirados por el camino de la vida.

Su escoba, la de Martín, es nuestra escoba. Es un santo dominico pero universal, que nos hace una llamada: VIVIR SIRVIENDO CON AMOR. Hacer de nuestra vida, de nuestra historia un servicio, ”barrer” lo que nos impide ser fraternos, abrirnos al bien del otro, a favor de, siendo artesanos de bendición… Nuestra escoba nos debe hacer santos. No es una utopía, es una realidad. Ser santos, nos lo indica Martín, es “hacer lo ordinario, extraordinario desde el amor”, es así de sencillo…

Parroquia Santo Tomás de Aquino (Bogotá), de la Homilía: La Eucaristía, la Cruz y la Escoba

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“Con su escoba milagrosa”

Letra:

Con su escoba milagrosa, San Martín, de los cuerpos va quitando el dolor, y a la vista de su humilde tez morena van las almas otra vez pensando en Dios.
Es la historia de este santo singular la que ahora se las voy a relatar, y aunque negro, y de origen natural, San Martín, llega así a la santidad. Del convento, las campanas al tocar, a los frailes van llamando a cantar; por los claustros, con su escoba sin cesar, en silencio él no deja de rezar.
Cierto día, que en grave necesidad en demanda, sale el prior a la ciudad San Martín, se le ofrece y es verdad como esclavo, alguien me puede comprar es a un perro y es a un gato y un ratón que le dice San Martín con gran bondad no se admiren, de su buena amistad todo puede, cuando reina el amor.
Por los pobres, en su triste padecer dulce y bueno, fue su amigo San Martín todos saben, donde pueden recurrir siempre es cierto que él los sabe socorrer.
Para enfermos sin consuelo en su dolor su esperanza es sólo verlo aparecer cuando sienten el milagro de su amor es un santo gritan todos por doquier.
Del convento las campanas al doblar a sus puertas gimen, lloran la ciudad es Martín que se acaba de marchar lo ha llamado su buen Dios a descansar.
Más el Santo con nosotros se quedó para ayuda de nuestra necesidad San Martín, San Martín
¡No te olvides de los que estamos aquí!

Paquita Rico canta a Fray Escoba

paquita rico

Francisca Rico Martínez (Sevilla, 13 de octubre de 1929), conocida con el nombre artístico de Paquita Rico, es sin lugar a dudas, uno de los rostros más bellos que ha dado el cine y la copla española. Nacida en el barrio de Triana, su padre se ganaba la vida como vendedor ambulante. Desde muy niña comenzó a escuchar a las grandes artistas de la época: Pastora Imperio, Estrellita Castro o Imperio Argentina; y a los diez años –y siempre acompañada de su madre-, recorría los pueblos de Andalucía. También muy joven se dedicó al cine musical español, rodando destacadas películas de la época que le dieron una merecida popularidad: “Debla, la virgen gitana”, con el que obtuvo el premio de interpretación del festival de Cannes; o “¿Dónde vas, Alfonso XII?”, rodada con su amigo Vicente Parra y que la consagró definitivamenteEsta gran artista sevillana, destacada cantante folklórica, mujer católica y rociera, con su exquisitez habitual canta a Fray Escoba. Una canción -de Rafael de León y J. Torregrosa-, con aires peruanos, que aparece en el álbum “En la noche de boda”.

Paquita Rico – “Fray Escoba”

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Fray Escoba (letra)

Cuando los virreyes dictaban sus leyes
en la vieja Lima, bella y colonial,
un fraile mulato con santo recato
lleno el virreynato de luz celestial.
Y a las puertas del Convento del Rosario
los humildes suplicaban a diario

Por amor de Cristo anda Fray Martín
pídele a la Virgen por mi chiquitín,
mi vieja se muere corre hasta su alcoba
no me lo abandones por Dios, Fray escoba.
No me desampares nunca Fray Martín
que hasta en mis pesares tengan pronto fin,
Fray Martín les calma ansias y desvelos
con un Padre nuestro con un Padre nuestro
que estás en los cielos.

Fray Martín de Porres a todos socorre
y Lima se asombra de su caridad,
pues pone en las penas sus manos morenas
sanando las llagas de la Humanidad.
Y los pobres al igual que los señores
de aquel santo suplicaban sus favores

Por amor de Cristo anda Fray Martín
pídele a la Virgen por mi chiquitín,
mi vieja se muere corre hasta su alcoba
no me la abandones por Dios, Fray escoba.
No me desampares nunca Fray Martín
que hasta en mis pesares tengan pronto fin,
Fray Martín les calma ansias y desvelos
con un Padre nuestro con un Padre nuestro
que estás en los cielos.

Vida de Fray Martín de Porres (contada por su escoba)

escoba

Una preciosa historia sobre la vida de San Martín contada por su escoba. Una historia bien narrada, con un realismo extraordinario que hace evocar aquellos tiempos gloriosos en que el Santo mulato vivía en el Convento limeño del Rosario:

“Quizás te extrañes de nuestro intento, amigo que me escuchas, contar la historia de una escoba. Qué cosa tan vulgar. Pero es que nuestra escoba no es cómo las que tú conoces; se trata de una escoba especial, de una escoba qué quizá algún día llegue a ser la patrona de las escobas, de los cepillos y hasta de las aspiradoras. Se trata, nada menos, que de la que fue compañera inseparable de un humilde santo limeño. El instrumento que Dios puso en unas manos morenas para pintar de blanco un alma angelical…se trata de la escoba de Fray Martín de Porres.

Y aquí tenemos a nuestra escoba recostada, en compañía de sus hermanas, en un rincón de la tienda de Francisco. No sabría decir cuanto tiempo estuvo dormida. Pero, de pronto se despertó, sintiendo sobre sí un peso que la oprimía; eran sus compañeras, las escobas y los escobones, que se habrían caído sobre ella….Cuando quise darme cuenta estábamos en lo alto de la torre, qué bonita era Lima iluminada por las primeras luces del día. La ciudad todavía no se había despertado, y Fray Martín tocaba el Ángelus para que el primer pensamiento de los limeños fuera para la Santísima Virgen. Aquella fue la primera vez que Fray Martín conmovió mi corazón de escoba; de rodillas, Fray Martín tocaba las campanas con sus ojos clavados en el cielo mientras murmuraba algo que no entendí bien: el ángel del Señor anunció a María”

Enlace para escuchar y/o descargar el audio: “Vida de Fray Martín de Porres” AQUÍ (Ivoox)

La escoba de Fray Martín: la bendición de las escobas

saint martin de porres

Con tu escoba

Con tu escoba fray Martín nos enseñas
a ser simples obreros, cumplidores,
poder amar muy bien cuando trabajas,
siendo tú el más pobre en los honores.

Por eso en tu escoba resplandece
el santo servidor de los hermanos
y allí sí tu espíritu amanece
barriendo con mil callos en las manos.

Curabas y barrías el convento
amabas animales y oraciones,
tu historia parece bello cuento
hay gente que espera de tus dones

                                               Jorge Amado (2010)

Bendición de las escobas

La escoba fue el instrumento simbólico en la santidad de Fray Martín, pues con ella acepta con agrado el cumplimiento del compromiso que le une con Dios y a los hombres y, por ende, el mayor y más sagrado de todos: está cumpliendo la divina voluntad. Un instrumento humilde para acallar cualquier resquicio de vanidad o posible soberbia, y con el que también manifestó algunos dones espirituales.

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BENDICIÓN DE LAS ESCOBAS

Dios Padre de bondad, que contemplas complacido en lo secreto los gestos y las actitudes humildes de tus hijos, por intercesión de San Martín de Porres, Apóstol de la Caridad que encontró caminos de santidad en los quehaceres cotidianos más sencillos, bendice estas escobas símbolo del servicio humilde y generoso, de la pureza y de la bendición. Haz que su uso nos comprometa a ser los primeros en servir y que el tiempo que dediquemos a esta tarea cotidiana de barrer sea un acto de limpieza exterior e interior, limpiando todo aquello que no entre en el plan de santificación y salvación de nuestro Dios y, se convierta en un tiempo de bendición este servicio humilde y cotidiano. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. (Parroquia Santo Tomás de Aquino, Bogotá)

El secreto de Fray Escoba

Convento de Santo Domingo (Lima - Perú)

Negro con alma de nieve,
vestido de blanco y negro
¿qué hiciste que en pocos años
te has ganado al mundo entero?
 
Si tu vida fue sencilla
y obscuro tu nacimiento;
si por ser negra tu piel
te miraron con desprecio
y por baja condición
te negaron los derechos,
¿por qué los grandes del mundo
buscan hoy tu valimiento?
 
Si toda tu ciencia fue
cuidar de pobres y enfermos,
manejar con gran pericia
las tijeras de barbero
y barrer día tras día
en los claustros de un convento,
¿por qué invocan hoy tu ayuda
los sabios y los discretos?
 
Si no tuviste poder,
arte, ciencia, ni dinero,
con que los hombres conquistan
honra, fama y nombre excelso,
¿por qué tu nombre pregonan
las gentes del mundo entero?.
¿Qué hiciste, pues, Fray Escoba?
¿En donde está tu secreto?.
 
Yo sé muy bien lo que hiciste.
Tu secreto he descubierto.
Sé que aprendiste de Cristo
lo que dijo en su Evangelio:
“Quién en la tierra se humilla
será ensalzado a los cielos”.
Y tú, Martín, en el mundo
¡supiste hacerte pequeño!.
 
Negro con alma de nieve,
vestido de blanco y negro,
¡enséñame a ser humilde
y a vivir según tu ejemplo!

   Romancero Popular

Emilio José canta a Fray Escoba

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Emilio José canta a Fray Escoba, single en vinilo editado por la compañía barcelonesa Belter en 1974, con dos temas: “Martín de Porres, el negro” y “Fray Escoba”.

Emilio José es un cantante y compositor español, nacido en Córdoba en 1950. Pionero de lo que se denominó “nueva canción andaluza”, ganó el Festival de Benidorm de 1973 con el tema “Soledad”, con el que consiguió gran popularidad y su consagración definitiva. La canción también fue interpretada por la griega Nana Mouskouri, cuya versión resultó un gran éxito de ventas en Europa. A su abundante discografía española se deben añadir las ediciones publicadas en Hispanoamérica, muchas de ellas inéditas en España. En la actualidad, Emilio José sigue componiendo y preparando nuevos discos, además de realizar conciertos y giras por todo el mundo.

Martín de Porres, el negro

Con el color de tu piel fuiste a la cima del cielo, has derramado en el suelo unas gotitas de miel. Al mirar al tercer mundo y ver que es de tu color, que tantos odios profundos se cambian por el amor.
Martín de Porres, el negro, que tienes el alma blanca, apaga del odio el fuego, que venga al mundo la calma (Bis).
Todos hacemos la guerra para conseguir la paz, sin saber que en esta tierra el amor nos hace igual.
Con tu sencillez de vida, predicando la igualdad, nos has dicho que la ira sólo nos puede matar.

fray escoba

Fray Escoba

Buscando en el nuevo mundo para el viejo mundo un mensaje volé con mis pensamientos a la sombra de los Andes.
En la bella ciudad de Lima encontré un humilde fraile que sin tener riqueza era más rico que nadie era más rico que nadie.
Fray escoba, Fray escoba, en este mundo tan viejo son mentiras las que sobran el amor, está muy lejos. Fray escoba, Fray escoba en este mundo tan viejo son mentiras las que sobran el amor está muy lejos está muy lejos, está muy lejos.
Con un ratón y un conejo en tu pobre habitación tenías un gato y un perro hablándoles del amor.
Si la piel y la idea tienen distinto color Dios con su gracia nos hace a todos hijos de Dios a todos hijos de Dios.

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Oración a Fray Escoba

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¡Fray Escoba, encomiéndanos siempre a Nuestro Señor!

Fray Martín de Porres ve en la escoba un valioso instrumento para acallar la voz de su vanidad y soberbia, pues comprende que trabajo tan fastidioso y árido como éste sólo beneficios espirituales puede reportarle, por más que su cuerpo y su mente estén predispuestos a la queja y el reproche. Vuelca toda su alegría de corazón en la diaria faena e, incansable, se le ve siempre barre que te barre, de un lado a otro del convento, con esa eterna sonrisa en los labios que, desde la misma cuna, le ha distinguido. La escoba es humilde y servicial. Como lo fue siempre Fray Martín:

Con mucha sencillez, con mucha paz,
con mucha fe,
quisiste entregar toda tu vida
al servicio de Dios y
al servicio de los hermanos.
Quisiste ser de los últimos,
en una sociedad en la que
todo el mundo buscaba
ser de los primeros.
Y encontraste la felicidad en este entrega.
 
Tu imagen con la escoba
es todo un símbolo,
amable y estimulante.
Ayúdanos a vivir
con el mismo amor que tu vivías.

Fray Escoba: La sencillez ensalzada

la sencillez ensalzada

La iglesia recuerda y, sobre todo, celebra la festividad de San Martín de Porres, o del también llamado Fray Escoba.

Este gran santo posee además un valor aún más especial dentro de la Orden de Predicadores. Para ellos, Martín representa un ejemplo de sencillez y honradez sin precedentes. Este dominico del siglo XVI, cuya única pretensión radicaba en estar al servicio de la comunidad se convirtió, simplemente a base de servir y de tener una actitud samaritana con todos los que a él llegaban, es un modelo de vida, un ejemplo auténtico de vida al servicio del Evangelio.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa les preguntó:

      – ¿De qué discutíais por el camino?

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:

– Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.[1]

Martín no se propuso ser el santo más grande de su Orden, sino que desde el principio llegó con el único deseo de estar a disposición de los demás. Se decía que para él el ser dominico era un honor demasiado elevado como para aspirar a serlo. Así fue como siendo el servidor de todos se convirtió en uno de los grandes santos peruanos, junto con Rosa de Lima y Juan Macías.

Pero a mi modo de ver, lo que también nos puede llamar la atención de este buen santo es que encarna el modelo actual y vanguardista sobre la capacidad de liderazgo. Dicho modelo, lo que plantea fundamentalmente, es que para ser un buen líder hay que servir. Esto se ejemplifica con una pirámide invertida, donde la punta se encuentra en la base, en la que se encuentra la voluntad como primer peldaño. Seguida por el amor (ya que sin la voluntad de amar no hay amor), la capacidad de servicio y sacrificio, la autoridad y, al final, el liderazgo.[2]. A día de hoy no se puede entender un buen funcionamiento directivo en una empresa sin que el responsable sea el primero en dar ejemplo, esto es, en ponerse en marcha (voluntad), ponerse en juego (amor), participando con toda su capacidad intelectual y emocional (capacidad de servicio y sacrificio) y su capacidad de coordinar y dirigir (autoridad). Lo curioso de fray Escoba es que él, un hermano cooperador, sin aspirar a ser prior ni superior del convento, adquirió una reputación, una fama, que rara era la familia de Lima que no hubiese recibido trato por su parte. Se convirtió en un líder espiritual siendo el primero en el servicio.

Martín no tuvo una línea particular de misticismo, pero su vida, su obrar y gestos con los más necesitados le condujeron a una experiencia auténtica de Dios. Martín no sólo se implicaba sino que se comprometía con todos, los escuchaba activamente, era afable en su obrar.

Martín de Porres, sin lugar a dudas, es un santo para nuestro tiempo, un modelo al que mirar en nuestros días pues contradice la filosofía imperante del tener, del “mí, mío”. Es un referente en el camino hacia la Verdad, pues como dice Timothy Radcliffe: “la búsqueda de la verdad está enraizada en la vida de caridad, en romper con el enganche del egoísmo, que sella con los pronombres “yo” y “mío” todo cuando ve”. [3] Fray Escoba supo romper este enganche, pues sus acciones estaban impregnadas, según lo podemos leer en sus biografías[4], de un amor sin precedentes. Es de este amor desinteresado, servicial, atento y cuidadoso del que estamos más que necesitados. Tal vez por esto mismo, el profético Juan XXIII, el papa que lo canonizó, dijo de él: “Martín excusaba las faltas de otro (…).Procuró de todo corazón animar a los acomplejados por las propias culpas, confortó a los enfermos, proveía de ropas, alimentos y medicinas a los pobres, ayudo a campesinos, a negros y mulatos tenidos entonces como esclavos. La gente le llama ‘Martín, el bueno’.”.

Ojalá Martín inspire en nosotros deseos generosos de dar sin esperar recibir, de escuchar sin necesidad de que seamos escuchados, en definitiva, de ponernos en juego sin la urgencia de esperar nada a cambio…

Autor: José Chamorro – desdelaquietud.blogspot.com.es

[1] Mc 9, 33 – 35

[2] HUNTER, J. C. La Paradoja. Urano, Barcelona 20019

[3] Ser cristianos en el siglo XXI. Sal Terrae, Santander 2011, 141

[4] VELASCO, S. San Martín de Porres. Edibesa, Madrid 1992

“Fray Escoba”, de Antonio Mingote

Un estupendo libro para regalar especialmente a los niños, con dibujos del genial Antonio Mingote, guión de Emilio Lapayese y prólogo de José María Sánchez Silva. En esta historia -convertida en clásica- Mingote plasma de manera magistral la gran talla humana y espiritual de San Martín de Porres.

Ángel Antonio Mingote Barrachina, Marqués de Daroca (Sitges, 17 de Enero de 1919 – Madrid, 3 de Abril de 2012), dibujante, escritor y miembro de la Real Academia Española, fue una figura fundamental del humor gráfico español que desarrolló en buena medida con sus ilustraciones, primero en la revista satírica “La Codorniz” y ya luego, durante 59 años, en el periódico ABC. Sus dibujos sobre la cotidianidad española han sido esenciales para entender el devenir reciente de España. Además, su obra gozó de un gran prestigio internacional y sus viñetas han sido reproducidas y traducidas en la prensa extranjera como The New York Times, The Time Wednesday o Daily Telegraph. Descanse en paz.

“Fray Escoba”, talla de madera (1964)

“Fray Escoba”, talla de madera del escultor Acisclo Manzano Freire

La talla, realizada en madera, es tosca y austera, destacando el rostro adusto y serio del fraile cuyo cuerpo se adapta al tronco madre, conservando incluso la misma forma e inclinación. El tratamiento al que es sometida la pieza, quemando la madera y trazando incisiones con la gubia, da como resultado una obra expresionista, plásticamente innovadora y de fuerte carga emocional.