La Orden de Predicadores en La Palma, una reseña histórica

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Corría el año de 1529 cuando llegaron a esta isla con el propósito de fundar un convento de la orden de Predicadores los hijos de Santo Domingo de Guzmán que tanta gloria habían dado y siguen dando a la Iglesia Católica a través de la conservación y enseñanza de la cultura y bajo el celo apostólico del Santo de Caleruega. Fueron los primeros religiosos que pisaron la tierra palmera Fray Domingo de Mendoza, vicario de la Orden en Canarias, Fray Fernando de Santa María, Fray Pedro Escobar, procedentes del Convento de San Pablo de Córdoba y dos religiosos más cuyos nombres propios no he podido comprobarlo.

Habiendo pedido licencia al Cabildo de La Palma, para ocupar y reedificar la ermita de San Miguel de las Victorias y habiéndola obtenido comenzaron las obras de la edificación del monasterio y arreglo de aquella levantada por el primer Adelantado Fernández de Lugo. Así pues ya en 1530 en los terrenos adquiridos junto a San Miguel se comenzó la obra del que seria el mejor centro cultural de la isla y desde donde algunos llegaron a llenar en sus biografías, honra y grandeza de su tierra.

El emperador Carlos V había concedido su licencia por medio de la Real Cédula de 28 de septiembre de 1538 rogándole al Deán y Cabildo catedralicio de Canarias se les permitiese a los dominicos edificar un monasterio bajo la advocación de San Miguel de las Victorias. El Emperador tuvo que dar una nueva Real Cédula el 10 de febrero de 1540 dirigida al gobernador de Tenerife y al de La Palma don Juan Verdugo para ser informado de la conveniencia o no de la fundación, mientras tanto los dominicos sostuvieron litigio con el Cabildo que se había opuesto y fueron ayudados por los vecinos, principalmente por el noble flamenco don Luis Van de Walle.

Vino a La Palma el obispo de Canarias don Alonso Ruíz de Virnés para poner fin a esta cuestión, haciendo valederas las reales cédulas a favor de los dominicos pasando al sitio ocupado por el monasterio el 10 de junio de 1542 y dando posesión de las obras y de la ermita a Fray Pedro Escobar ante el notario eclesiástico don Diego García.

Por el testamento otorgado por doña María Cervellón el 15 de abril de 1570 ante don Bartolomé Morel manifiesta esta señora que con su esposo don Luis Van de Walle deja cuatro hijos y que uno de ellos tomó el hábito y profesó en dicho monasterio y se llamó Fray Miguel, y que en vida de sus padres han hecho entrega de la herencia proporcional que le correspondía a su hijo y que sumo la fuerte cantidad de mil quinientas doblas. Verdadera fortuna que es lógico suponer fueran invertidas en obras del monasterio y de la Iglesia.

En el interior del convento aún podemos ver el precioso artesonado del techo en madera sobre-dorado, un tanto descuidado por su antigüedad y es en la capilla denominada del Capítulo, fundada por don Pedro de Sotomayor Topete, como asimismo en el interior está la capilla de la Media Naranja por don Felipe de Lezcano y Gordejuela.

La Iglesia fue hecha con amplitud elegante y ricos altares fundados por los Santa Cruz, la Hermandad del Rosario en Van de Walle. Existen en ella espléndidas pinturas flamencas haciendo de esta iglesia un verdadero museo de arte; aunque hoy en general, salvo las pinturas que han sido restauradas, la Iglesia no tiene el cuidado que requieren las obras antiguas tan propicias al deterioro. Del origen de las pinturas no existen documentos fehacientes, desgraciadamente.

El año de 1640 los dominicos se apoderaron del santuario de las Nieves, sin ninguna clase de licencia, con objeto de fundar en aquel maravilloso y recoleto lugar un convento, pero el clero superior y el pueblo les hicieron abandonar la idea. Quizás hubiese sido un bien pero por el camino que tenía que llevar o habiendo llegado a una razonable inteligencia.

El convento poseía gran cantidad de tributos y mandas pías siendo muy importante la dejada por don Cristóbal Pérez Volcán de “seis mil duros”. Las principales disciplinas que se explicaban eran Latín, Arte, Filosofía y Gramática castellana.

Por escritura otorgada ante don Francisco Mariano López a 1 de agosto de 1738 el Cabildo cedió al convento 75 fanegadas de tierra en Garafía para sostener los estudios primarlos, al parecer estos estudios fueron un tanto abandonados por parte de los religiosos que el año 1802 siendo síndico personero don Luis Van de Walle y Llarena hizo reclamación al padre provincial.

Por la Ley de Mendizábal de 1836 fue suprimido el histórico convento siendo prior Fray Antonio del Castillo. En 1869 lo remató al Estado don Blas Carrillo Batista. En 1932 lo compró el Cabildo de La Palma con el fin que tiene hoy, la edificación del Instituto de Segunda Enseñanza.

Convento de las Catalinas

Fue fundado por don Alonso de Castro Vinatea y su esposa doña Isabel de Abreu, previa licencia Legado apostólico y del ministro provincial de la orden cediendo para ello su casa cercana al convento de la orden de Predicadores por escritura otorgada a 13 de enero de 1624 ante don Tomás González reservándose para sí y sus descendientes el Patronato, y que no se pudieran admitir monjas en este convento sino de acuerdo con los fundadores, reservándose una plaza para una religiosa pobre que elegiría el patrono.

El convento y su iglesia costaron veintidós mil ducados. El reverendo Fray Bernardo de Herrera, provincial de la orden dominicana, dio licencia a petición de los fundadores para que algunas religiosas del monasterio de Santa Catalina de La Laguna pasaran a hacer la fundación en esta nueva casa. Fueron: Sor María de San Diego, del convento de Santa María de la Pasión de Sevilla, priora; Sor Leonor de la Concepción, sub-priora; Sor Ana de San Pedro Estrada, maestra de novicias y Sor María de San Jacinto y Portera entraron en clausura con algunas .jóvenes de esta Ciudad el 22 de julio de 1626.

A la muerte del fundador, su esposa doña Isabel de Abreu profesó con el nombre de Sor Isabel del Espíritu Santo Abreu y contando ya en 1.669 con treinta y ocho religiosas. Haciéndose por tanto insuficiente solicitó la priora extenderse hacia el poniente hasta la calle de San Miguel, a la cual accedió el Cabildo, costeando la comunidad los gastos del ensanche y desmonte de la calle de las Zarzas a todo lo cual accedió el Cabildo en acuerdo de 25 de enero de 1669 y fue aprobada por el Iltre. corregidor don Juan García Sánchez.

La iglesia se aumentó hacia el norte, y el naciente restándole anchura a la calle de la Luz por acuerdo del Cabildo a 20 de noviembre de 1705 designando a don Juan de Guisla y a don Juan Agustín de Sotomayor para señalar la parte a ocupar de la calle.

Sobre el Patronato de este Convento hubo litigios entre los hermanos Vinatea, don Juan y Fray Cristóbal y don Juan Domingo de Guisla Bot.

Este monasterio fue suprimido el 20 de abril de 1837 siendo abadesa Sor Juana Méndez. Por R. O. de 15 de febrero de 1843 lo cedió el Gobierno al Ayuntamiento para cárcel de partido y actualmente en nueva edificaciones a colegios de enseñanza primaria.

Sin hijos, don Tomás de Sotomayor Fernández de la Peña vendió por escritura otorgada ante don Melchor Torres Luján el 1 de noviembre de 1886 a don Domingo Cáceres Kábana, por valor de quince mil pesetas.

El filántropo don Domingo Cáceres Kábana al no llegar a un acuerdo con el obispo de Tenerife monseñor don Nicolás Rey Redondo para hacer una fundación, se dirigió al obispo de Canarias don José Cueto y Díez de la Maza, tomó con gran satisfacción la idea del señor Cáceres, pues acababa de fundarse la Comunidad de las Dominicas de la Sagrada Familia y siendo también el obispo dominico llegaron a un acuerdo con la madre fundadora Sor Pilar de la Anunciación.

Don Domingo Cáceres Kábana por su testamento otorgado en esta ciudad ante el notario don Aurelio Govea Rodríguez a 26 de junio de 1907 instituye heredera a su finca “La Palmita”, a dicha orden dominicana.

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El 20 de febrero de 1908 llega a La Palma la fundadora madre Sor Pilar de la Anunciación, Sor Jesusa del Niño Perdido, Sor Margarita de la Coronación y Sor María Luisa para organizar la fundación que se hizo efectiva el 19 de abril del mismo año con las religiosas Sor Mercedes del Nacimiento, superiora, Sor Ceferina de Santo Domingo, Sor Rosa del Nino Jesús, Sor Amada de la Cruz, Sor Imelda Sambertini y Sor Clemencia de la Oración en el Huerto. Comenzando las clases el 1 de mayo de 1908 con once niñas.

Al hacerse la fundación la casa era completamente distinta a la primitiva que sólo tenía una planta que corresponde a la altura en que hoy esta el segundo piso, era un edificio con seis ventanas en estilo canario y en el extremo norte un pequeño balcón con columnas de madera y tejado, delante de esta casa hizo el señor Cáceres las alegres galerías en dos cuerpos y al centro y a los extremos los tres pabellones salientes.

Los que hemos conocido “La Palmita”, hace más de treinta años tenemos de ella el recuerdo de un rincón paradisíaco, la finca de verdes plataneras, cuajada de elegantes palmeras reales, frondosos naranjos y perfumados jardines de rosas, con el embelesador sonido de la cascada de agua bajo la masa sombría de las pomarrosas centenarias.

Hoy todo es distinto, como un proceso biológico la ciudad ha crecido y como consecuencia, la finca, está urbanizada por amplias calles y edificios. El arquitecto padre Coello de Portugal, honra de la orden en España, está terminando un soberbio edificio con magnífica capilla en la que está el sepulcro del fundador, amplias naves para la segunda enseñanza e internado.

Al ver la parte que queda del antiguo colegio nos evoca al recuerdo y al cariño de la madre Agustina, madre Magdalena ya en el cielo y la anciana y siempre afable madre Adela del Salvador.

Manuel Poggio y Sánchez. El Eco de Canarias, mayo de 1970.

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Colegio dominicas La Palmita

Enlace recomendados:

Historia Colegio de Santo Domingo de Guzmán, “La Palmita”. Santa Cruz de La Palma (I)

Historia Colegio de Santo Domingo de Guzmán, “La Palmita”. Santa Cruz de La Palma (II)

La Siervita Sor María de Jesús

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Boletín Informativo de la causa de canonización de la Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Delgado, OP, nº25 (2017)

PIDAMOS POR LA PRONTA BEATIFICACIÓN DE SOR MARÍA DE JESÚS

Este boletín que tienes en las manos pretende, como todos los editados anteriormente, servir para que Sor María de Jesús sea mejor conocida y sus devotos puedan pedir a Dios la gracia de su pronta beatificación. Lo que le pedimos a Dios es que, igual que nosotros la conocemos y privadamente nos encomendamos a ella, otros muchos la puedan conocer y puedan aprovechar el don de su santidad. Que conozcan su vida e intenten imitarla. Que amen al Señor y al prójimo como ella hizo, entregándose del todo a Dios como monja dominica de clausura. Por eso, si para ti es importante su testimonio de santidad, pídele al Señor que sea un testimonio eclesial para todos y que pronto sea beatificada. Y que todos aquellos que tenemos en nuestras manos llevar adelante la causa, seamos perseverantes, estemos asistidos por la gracia de Dios y trabajemos por la hermosura de la santidad con rigor y verdad.

LA CONGREGACIÓN PARA LA CAUSA DE LOS SANTOS

Esta oficina de la Santa Sede es la encargada de llevar adelante y revisar los procesos de beatificación y canonización de quienes son proclamados en la Iglesia como santos. Con la Constitución Immensa Aeterni Dei, del 22 de enero de 1588, Sixto V creó la Sagrada Congregación de los Ritos y le confió la tarea de regular el ejercicio del culto divino y de estudiar las causas de los Santos. Por su parte, Pablo VI, después del Concilio Vaticano II, con la Constitución Apostólica Sacra Rituum Congregatio, del 8 de mayo de 1969, dividió la Congregación de los Ritos, creando así dos Congregaciones, una para el Culto Divino y otra para las Causas de los Santos. La nueva Congregación para las Causas de los Santos tuvo su propia estructura, organizada en tres oficinas: la judicial, la del Promotor General de la Fe y la histórico-jurídica, que era la continuación de la Sección Histórica creada por Pío XI el 6 de febrero de 1930. El papa San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Divinus perfectionis magister, del 25 de enero de 1983 y las respectivas Normae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum, del 7 de febrero de 1983, dieron lugar a una profunda reforma en el procedimiento de las causas de canonización y a la reestructuración de la Congregación, a la que se le dotó de un Colegio de Relatores, con el encargo de cuidar la preparación de las Positiones super vita et virtutibus (o super martyrio) de los Siervos de Dios. También San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, del 28 de junio de 1988, cambió la denominación a Congregación para las Causas de los Santos.

La Congregación cuenta con 34 Miembros –Cardenales, Arzobispos y Obispos–, 1 Promotor de la fe (Prelado Teólogo), 5 Relatores y 83 Consultores. El Relator al que le corresponde la Causa de Beatificación de Sor María de Jesús es el Rvdo. P. Vincenzo Criscuolo, OFM Cap, nombrado el año 2009.

EL POSTULADOR GENERAL DE LOS DOMINICOS

Por su parte, el Maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré OP, ha nombrado a fray Gianni Festa OP como nuevo Postulador General de la Orden para los próximos 6 años. Fray Gianni es miembro de la provincia de Santo Domingo en Italia. El Postulador General es aquel responsable de la buena marcha de todas las causas de beatificación que se llevan adelante y que pertenecen a la Orden de los dominicos del mundo entero. Fray Gianni nació en Atessa, provincia de Chieti (Italia), el año 1961. Ingresó a la Orden haciendo su profesión simple en 1982. Fue ordenado sacerdote tras sus estudios institucionales en 1988. Tras su ordenación cursó los estudios de Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma alcanzando el grado de doctor. También finalizó los estudios en archivística y paleografía. Durante muchos años ha sido el director de la revista Sacra Doctrina. Antes de ser nombrado Postulador General de los dominicos era el prior del convento de Santa Maria delle Grazie de Milán. También era el promotor de las fraternidades de dominicos seglares en Milán. La oficina del Postulador General de la Orden es la responsable de llevar a cabo las causas de beatificación y canonización de los miembros de la misma. En este trabajo colabora estrechamente con la Congragación para la Causa de los Santos. Fray Gianni sucede en este encargo a Fray Vito T. Gómez García OP, fraile de la provincia de Aragón, que lo ha desempeñado durante los últimos 12 años.

UN FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA ESCRITA POR SOR CLARA

Este fragmento que queremos incluir en el presente folleto informativo tiene gran interés. Fue escrito en vida de Sor María de Jesús. Este hecho habla de la fama de vida heroica que veían en ella sus hermanas de comunidad. Sor Clara había sido precisamente la Priora del Monasterio cuando Sor María de Jesús ingresó en él.

«El motivo que he tenido para atreverme a escribir algunas de las particularidades de la vida de nuestra hermana María de Jesús ha sido ver el descuido tan grande que se ha tenido en esta Casa y en los Padres Confesores en no apuntar algunos sucesos maravillosos que han acontecido en las vidas de algunas Religiosas de calificada virtud que han muerto en este convento […] porque no suceda lo mismo y se hallen en confusión cuando nuestro Señor sea servido de llevarse a María de Jesús, he querido apuntar algo de su vida con el favor de Dios nuestro Señor y de su Santísima Madre […] Las galas seglares que trajo fue un jubon de lana de color Carmelita, unas naguas azules de lana debajo de la saya negra y toca mui llegada a el rostro porque no traía pelo, sino va Cofiesita de tafetán negro que le estaba de perlas. […]

El natural de esta criatura ha sido y es de un Angel y el semblante desde que entró parejo para todas no se le ha oído hablar alto si solo aquella voz que basta para ser oida el agrado es singular y respectosa con ser tan humilde, devotísima de la honra de Dios y me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento. En cierta ocazion la dieron una bofetada y bolvio el otro lado para resivir otra sin enojarse ni hablar palabra y la ocazion que ella dio no fue más que dezir no haga eso que parese mal. […]»

Quisiera destacar el profundo celo apostólico de esta monja de clausura que, como indica Sor Clara, «[…] me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento.» Es una verdadera suerte descubrir este testimonio de celo por extender la vivencia del Evangelio a todos. La diócesis Nivariense está poniendo en marcha la experiencia de misión diocesana al conmemorar el bicentenario de su creación. Ojalá este anhelo evangelizador se incruste fuertemente en los corazones de todos los diocesanos.

UN BREVE TEXTO ESCRITO POR LA SIERVITA SOR MARÍA DE JESÚS

Añadimos un breve texto, muy sencillo, escrito por Sor María de Jesús en respuesta de gratitud a un benefactor. Miremos, en concreto, la importancia que otorga la Siervita a la salvación, como principal bien que debemos todos buscar:

«Jesus

Mui Sr mío Reseví el de Vmd con el apresio desus favores los que coren de questa de mi agradesimiento y Reseví lo que Vmd avisa en el suio y ofresco tenerle presente para pedir a su divina magestad conseda a Vmd lo que más le convenga para su salbasion que es lo principal a que debemos aspirar y Ruego Juntamente gd a Vmd como deseo febrero 12

Bl M de Vmd

                                                                María de Jesús

Sor don Juan de Roo»

No se trata de pedir en la oración por lo que nosotros consideramos objeto de la felicidad presente, sino pedir por lo que nos conviene para la felicidad en mayúsculas, la que es eterna y es para siempre. Así pedía nuestra Siervita.

BREVE HISTORIA DEL PROCESO DE BEATIFICACIÓN

El proceso de beatificación ha sido largo y lleno de dificultades. Hemos de tener en cuenta que Sor María de Jesús murió en 1731. Poco menos de un siglo después la devoción de los fieles era tal que el Prior de los PP. Dominicos de la Provincia de Nuestra Señora de Candelaria pide al Obispo de la Diócesis que inicie los trámites necesarios para incoar la causa de beatificación de Sor María de Jesús. Así aparece en decreto episcopal de 20 de julio de 1828. Entre los años 1828 y 1832 se concluye el expediente informativo. Los acontecimientos de persecución y desamortizadores de la década de los años treinta del siglo XIX debieron ser los causantes de la interrupción del proceso. Hasta tal punto fue grave la situación que el expediente queda escondido en un baúl del Monasterio descubriéndose por casualidad a finales del siglo XIX. Tendremos que esperar a 1991, el 12 de diciembre, para que volvamos a iniciar el proceso, esta vez gracias a la intervención del Obispo de Tenerife D. Felipe Fernández García. Tras la aprobación por la Congregación para la Causa de los Santos del proceso diocesano, estamos ahora en la fase romana en la que el objetivo es concluir la elaboración de la Positio.

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ORACIÓN

–para uso privado–

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencias rigurosas; concédenos, por su intercesión, la gracia que te pedimos (expóngase la petición). También te pedimos por la pronta conclusión del proceso de beatificación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Escribe: Juan Pedro Rivero González

Edita: MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA (Monjas Dominicas) C/ Deán Palahí, 1 -38201 – San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

Puedes ver este Boletín y todos los publicados anteriormente, en la página web del Monasterio:

Monasterio Dominicas La Laguna (Monasterio de Santa Catalina)

Enlace relacionado:

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P., (“La Siervita”)

Madre Teresa Titos Garzón, O.P.

Madre Teresa Titos Garzón, O.P.

“Dejadme morir en la cruz. Qué locos somos si no somos santos. Aprovechaos, hijas y no desperdiciéis el tiempo” (Teresa Titos)

Teresa de Jesús Titos Garzón nació en Granada (España), el 4 de enero de 1852. Sus padres fueron Fernando Titos e Isidora Garzón. Tenía cinco hermanos, tres de los cuales también llegaron a ser religiosos. Vivió su infancia en el conocido barrio del Realejo. Desde muy joven sintió una profunda inclinación espiritual, con gran predilección hacia los más pobres. La describen como graciosa, sencilla, de corazón noble, sin dobleces, generosa para dar y perdonar, franca, compasiva, humilde y alegre. Ingresó como religiosa con 20 años, el de 2 de julio de 1872, y once años después fue elegida superiora del Beaterio de Santo Domingo de Granada. En 1907 fundó la Congregación de Santo Domingo, para la educación y enseñanza de niñas con pocos recursos, que hoy en día, se encuentra extendida por países de América Latina (Venezuela, Colombia y Cuba), África (Congo, Camerún), Europa del Este (Ucrania), Asia (Tailandia) y España. Murió el 14 de febrero de 1915. Sus restos mortales descansan en la casa Madre de la Congregación, en Granada, a los pies del altar de la capilla. Actualmente su causa se encuentra en el proceso diocesano de beatificación.

Oración

–para uso privado–

Dios y Padre nuestro. Que nos has mostrado tu amor y tu misericordia en tu sierva Teresa Titos. Ella nos ha dado ejemplo de acogida a tu Palabra y de audacia evangélica en la construcción de tu Reino. Por los méritos de Jesús y María, glorifica ante tu Iglesia a tu hija Teresa, concediéndonos las gracias que te pedimos por su intercesión… y venerarla pronto entre tus Santos, para Gloria Tuya y estímulo nuestro. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Video conmemorativo 100 años Madre Teresa Titos Garzón

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Frase Madre Teresa

La Madre Teresa Titos en 12 frases

Congregación de Santo Domingo 

Santo Tomás de Aquino, poeta del Universo

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Santo Tomás de Aquino, poeta del Universo

En la noche callada, Sócrates escuchaba la armonía del himno sublime que cantan las estrellas. Porque los cielos cantan —David lo había dicho— «cantan la gloria de Dios».
Santo Tomás es el filósofo de la armonía y el poeta del Universo. No escucha sólo el canto de las estrellas; oye el concierto de toda la creación, bajo la dirección del gran maestro de capilla, que es su Hacedor, el Poeta. Porque poeta, eso significa. La Creación es el poema con que Dios se canta a sí mismo, fuera de sí. Cada creatura es un verso de ese gran poema. Cada movimiento es una nota de ese gran concierto. De su conjunto resulta la nueva armonía.
Y el poema que Dios había escrito en jeroglíficos, con caracteres de esencias y movimientos, es el que Tomás de Aquino, el fraile dominico de hábito blanco y negro, ha descifrado. Al poema divino le ha dado forma humana. La «Suma Teológica» es un gran poema: el poema del Universo.
Por los sones lejanos de las creaturas, llega el poeta hasta Dios, principio de toda armonía, en su unidad simplicísima. Y ya en brazos de la Revelación —ninfa Egeria que le conduce por el país de lo ignoto—, penetra en el santuario, sorprende la vida íntima del Ser absoluto y canta con lengua inteligible los misterios del idilio eterno entre el Poder, que es el Padre, y la Sabiduría, que es el Hijo, en un efluvio de Amor infinito, que es el Espíritu Santo.
Y ese idilio inmanente, perpetuamente vital y fecundo, lanza fuera de sí, en el tiempo, algunas gotas del ser que son las creaturas. No como emanación espontánea de la substancia divina, sino como efecto producido fuera de sí por el Poder, la Sabiduría y el Amor.
Entre esas esencias creadas —gotas de ser infinito, vestigios del Infinito, Uno y Trino en substancia—, hay dos que son imagen suya, que tienen poder, sabiduría y amor: ¡el ángel y el hombre! A ellas está subordinado, por natural jerarquía, todo el resto de la creación. Ellas sólo tienen valores eternos, porque son capaces de participar del eterno idilio del Ser infinito, conociéndole y amándole. El drama angélico se ha terminado en un instante. El drama humano perdurará hasta el fin del mundo.
Y continúa el poema cantando al hombre. El hombre, el jerarca de este mundo visible, que debe producir la armonía, en sí mismo y fuera de sí. Esa es su tarea. De todas las cosas puede usar el hombre, pues todas fueron hechas para él y él es el dueño de sus actos y de sí mismo por su libre albedrío. Mas siguiendo el compás que le señala el Jerarca supremo con la batuta de su razón.
Armonía entre lo natural y sobrenatural. La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona, en toda su integridad. La fe no rebaja la razón, le da ambiente para volar por las regiones de lo divino, donde ella sola caería asfixiada. La gracia diviniza al hombre. El hombre sometiéndose a Dios, se hace divino. Jerarquía y armonía, entre el hombre y Dios.
La razón y el apetito. No es Santo Tomás un idealista que independice la razón; ni escéptico que la aniquile. Con bravura defiende sus fueros, pero con dependencia objetiva. Y ella, grávida de la Verdad, la entrega al apetito que produce el Bien. Ni la voluntad es autónoma, independiente de la razón o superior a ella. La razón dirige, impera, manda, lo mismo en el fuero de la conciencia que en el orden social externo, porque la ley es un dictamen de la razón. Y la perfección de la voluntad consiste en ejecutar con fidelidad lo que la razón prescribe Ni son malas las pasiones. Solamente serán cuando rompen la armonía jerárquica que las mantiene sumisas al dictamen, de la razón y al impulso de la voluntad.
La misma armonía entre el alma y el cuerpo, que forma un todo substancial. El alma es la porción superior, pero ella sola no es el hombre. El cuerpo también es un valor humano. Todo lo que es, es bueno y debe subsistir. Pero en su puesto.
Y ese todo armónico que llamamos hombre, está ordenado a la operación. Y para obrar en armonía necesita de las virtudes. Y, sobre las virtudes, los dones del Espíritu Santo, con los que obra a lo divino.
La mística tomística no destruye, no aniquila, no desentona, no hace seres extraños. Es mesura y equilibrio. Todo lo purifica, todo lo transfigura. Así es la mística española, Granada y Teresa de Jesús.
Pero el hombre no es un ser irrelacionable. Es Social por naturaleza. Quien no vive en sociedad es menos que hombre o más que hombre. Armonía también entre los distintos hombres.
Y el Estado, el Poder, que armoniza, que concierta, que dirige y ajusta los instrumentos para que, dando cada cual su nota, resulte el acorde del bien común. Pero no absorbe al individuo, no amengua a la persona, da valor y eficacia a los derechos particulares.
Y ante el poder temporal se levanta otro Poder espiritual. También concierto, también armonía, también jerarquía. La Iglesia es superior al Estado, pero en nada viene a mermar sus derechos; antes le ayuda a conseguir sus fines.
Y frente a un Estado se levantan otros Estados. Mas entre ellos también hay armonía trascendente, que resulta de una unidad de la especie, de la catolicidad de la Iglesia, de la fraternidad en Cristo, de la comunión en el último fin.
Pero la raza humana no es homogénea. Es hombre y mujer Un vínculo irrompible, urdido, por el amor y apretado por la religión hará de dos uno, que se perpetuarán en nuevos seres. También con orden, con jerarquía. El hombre es superior a la mujer, es su cabeza. Más ella es también persona igual a él en sus derechos primarios, fundamentales. Y aquí el poema comienza a tomar colores de epopeya.
El ángel malo sedujo al hombre, que cayó, pecó y, con el pecado, rompió la armonía de todo el Universo. Sólo Dios podía restaurar esa armonía. Más el hombre la había roto y era justo que el mismo hombre fuese su restaurador.
La indignación divina, al ver su obra transformada por la culpa humana, cede ante los impulsos de su amor, que le saca fuera de sí en éxtasis sublime. Y Dios se hace hombre. Es la aspiración suprema del amor: hacerse de dos uno.
Y, como hombre, lucha con la muerte y se deja morir para vencer a la muerte, para arrebatar a la muerte sus presas, para devolvernos la vida divina, la vida inmortal.
Después, las fuentes de la vida que manan del Hombre-Dios, que nos incorporan a Cristo y nos hacen dioses por anticipación de su misma naturaleza.
Desenlace del poema. El triunfo definitivo del Bien sobre el Mal. La victoria del Hombre-Dios y de todos los que han luchado bajo su bandera. La plena armonía peregnalmente restablecida. La entrada triunfal del hombre restaurado en el reino de la luz. La satisfacción cumplida de sus ansias de amor, de bien, de belleza y de verdad.
Tal es el gran poema que Tomás ha escrito. El poema de la suprema armonía. El poema del Universo. El poema de la Verdad. Ya había escrito Aristóteles que la poesía es más verdadera que la historia.
Tomás de Aquino, sin ambiciones terrenales, oteando el horizonte desde su celda dominicana, embriagándose en la contemplación filosófica y sobrenatural, es el poeta de la Humanidad. Homero y Dante no osarán acercarse a él, ni aún sombrero en mano y lomo encorvado. Y Dios y los siglos siguen bendiciendo su nombre y su memoria.

Ignacio Menéndez-Reigada, O.P.

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Oración de Santo Tomás de Aquino al Santísimo Sacramento

¡Oh, Santísimo Jesús, que aquí sois verdaderamente Dios escondido; concededme desear ardientemente, buscar prudentemente, conocer verdaderamente y cumplir perfectamente en alabanza, y gloria de vuestro nombre todo lo que os agrada. Ordenad, ¡oh Dios mío!, el estado de mi vida; concededme que conozca lo que de mí queréis y que lo cumpla corno es menester y conviene a mi alma. Dadme, oh Señor Dios mío, que no desfallezca entre las prosperidades y adversidades, para que ni en aquellas me ensalce, ni en éstas me abata. De ninguna cosa tenga gozo ni pena, sino de lo que lleva a Vos o aparta de Vos. A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Vos. Séanme viles, Señor, todas las cosas transitorias y preciosas todas las eternas. Disgústeme, Señor, todo gozo sin Vos, y no ambicione cosa ninguna fuera de Vos. Séame deleitoso, Señor, cualquier trabajo por Vos, y enojoso el descanso sin Vos. Dadme, oh Dios mío, levantar a Vos mi corazón frecuente y fervorosamente, hacerlo todo con amor, tener por muerto lo que no pertenece a vuestro servicio, hacer mis obras no por rutina, sino refiriéndolas a Vos con devoción. Hacedme, oh Jesús, amor mío y mi vida, obediente sin contradicción, pobre sin rebajamiento, casto sin corrupción, paciente sin disipación, maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia, temeroso de Vos sin desesperación, veraz sin doblez; haced que practique el bien sin presunción que corrija al prójimo sin soberbia, que le edifique con palabras y obras sin fingimientos. Dadme, oh Señor Dios mío, un corazón vigilante que por ningún pensamiento curioso se aparte de Vos; dadme un corazón noble que por ninguna intención siniestra se desvíe; dadme un corazón firme que por ninguna tribulación se quebrante; dadme un corazón libre que ninguna pasión violenta le domine. Otorgadme, oh Señor Dios mío, entendimiento que os conozca, diligencia que os busque, sabiduría que os halle, comportamiento que os agrade, perseverancia que confiadamente os espere, y esperanza que, finalmente, os abrace. Dadme que me aflija con vuestras penas aquí por la penitencia, y en el camino de mi vida use de vuestros beneficios por gracia, y en la patria goce de vuestras alegrías por gloria. Señor que vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

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Enlaces recomendados:

santotomasdeaquinoverboencarnado.net (página dedicada a Santo Tomás de Aquino)

Santo Tomás de Aquino (perfil biográfico y semblanza espiritual)

Fray Martín de Porres, religioso dominico

smp dominico

Se cumple este año el 800 aniversario del acto fundacional de la Orden de Predicadores (Bula “Religiosam Vitam” del Papa Honorio III, de 22 de diciembre de 1216). Una Orden que sigue muy viva gracias a mujeres y hombres que han encarnado perfectamente el proyecto de Santo Domingo de Guzmán; donde la palabra de Dios ha formado y seguirá formando parte de sus vidas y actos.

La Orden ofreció a Martín, y como a tantos otros, el camino seguro en donde forjar su gran espiritualidad. Fray Martín de Porres supo equilibrar, dentro de los dominicos, una vida de oración y contemplación con su trabajo en beneficio de la comunidad y del prójimo. Humilde y caritativo como buen hijo de Santo Domingo, era un hombre del pueblo y para Dios. Siempre venció su dulce corazón en su vocación. También como buen dominico, Martín confió sus inquietudes y afanes a la virgen del Rosario, de la que era muy devoto; además, vivió y transmitió el Rosario como herencia y compromiso (“en la Orden Dominica va estampado el rosario cual sello de realeza”).

Nuestro amigo entró como terciario dominico (en aquel entonces, donado) en el convento de Nuestra Señora del Rosario de Lima: entregándose en cuerpo y alma a la oración y a la caridad, a la pobreza y a la humildad, a la penitencia interior y a las penitencias. Igualmente, con su carácter alegre, sencillo y servicial, pronto se gana el cariño de todos en su afán innato de ser un buen hermano -en su sentido más amplio- dentro de la Orden de Predicadores. En este sentido, deseaba y procuraba el bienestar de los novicios, a los que ayudaba a integrarse en sus deberes. Lejos de crear corriente mística o teóloga alguna es bien cierto que con su testimonio de vida cumplió con el sentir dominico: alababa constantemente al Señor, bendecía todo aquello que formaba parte de su vida (personas y situaciones) y predicaba fiel al ejemplo. Este fue su gran testimonio y su mejor apostolado. Por ello, Fray Martín es todo un símbolo universal: de humildad, caridad y cordialidad.

un amigo

Prefiero estar a la puerta de la casa de mi Dios que vivir en las mansiones de la maldad; prefiero dedicarme a barrer tu templo que convivir con los malvados.

«Si  te conformaras con ser un simple donado…No pronunciarás votos, pero te será permitido vestir parte del hábito: una túnica blanca y un escapulario negro. Un poco más adelante, claro…»

A Martín le pareció que el cielo se abría ante él. ¿Qué importaba el hábito, el lugar o el tratamiento, si podía estar en la casa de Dios y servirle fielmente, aunque ocupara el último lugar? Y así lo dijo:

 – ¿Es el donado el último puesto?

– Sí –afirmó el Superior-, el último.

– ¿Menos que portero?

– Sí, menos que portero.

Entonces…-balbució emocionado Martín-, gracias, señor. No creí merecer tan alto honor.

Así fue como el mulato Martín de Porres, el hijo del hidalgo español, entró en el convento dominico de Santo Domingo de Lima.

Desde este momento su vida fue una donación total, una entrega perfecta, al servicio de Dios…

smp dominicoLlevaba ya nueve años viviendo con fidelidad en el convento y es cuando sus superiores le invitan a dar el siguiente paso, el de profesión de votos religiosos, que acepta con júbilo. Había dado excelentes pruebas de laboriosidad y virtud. Había crecido en piedad y en armonía con los hermanos…Y aquel 2 de junio de 1603 pasaba de donado perpetuo a ser -ahora sí- Fray Martín de Porres, hermano dominico. Aquel día él hacía una nueva donación de su vida a Dios y a los hermanos. Un justo premio a una vida dedicada a la oración y al trabajo continuo:

Después de haber implorado la misericordia de Dios y de la Orden, Martín hizo su profesión solemne, prometiendo obedecer hasta la muerte a Dios, a la bienaventurada Virgen María, al Padre Santo Domingo y a los superiores de la Orden, según la regla de San Agustín y las Constituciones de los Frailes Predicadores.

Siempre estaba disponible para hacer el bien, y todos acudían a él. Ya no sólo empuñaba la escoba y el plumero y repiqueteaba las campanas. También tenía que manejar brochas, navajas, peines y tijeras. Había unos 200 frailes en la comunidad de Lima y todos buscaban a Fray Martín como barbero, peluquero o enfermero…

Al profesar le entregaron un nuevo servicio: ser enfermero. ¡Qué felicidad tener como enfermero a un santo! Sus biógrafos nos dicen que él llamaba a los enfermos “mis amos”, y han dejado descritos en muchas páginas los detalles de su caridad para atender como una madre a cuantos necesitaran de él… ¡y cómo corría solícito a su servicio! Sus curas resultaban tan eficaces para el cuerpo como para el alma. Fray Martín buscaba el remedio con inefable naturalidad en la oración.

Hasta llegado el momento en que vistió de otra luz y emprendió la partida hacia el cielo; con  los ojos cerrados y el corazón abierto. Ya todo lo había ganado con su corazoncito dominico. En la Orden Dominicana se redactó así su recuerdo:

– “Murió Fray Martín, hermano de admirable virtud y santidad…Abría su mano cada día al indigente y la extendía al necesitado. Brilló su caridad en la asistencia a los hermanos enfermos…Sirvió de ejemplo a toda la ciudad de Lima por su santidad y ejemplar vida. A una existencia tan prodigiosa correspondió una muerte dichosísima, habiendo acudido a sus exequias gran multitud del pueblo, disputándose el besar sus manos y sus pies, con gran reverencia, tanto en el clero como los simples fieles…”.

orden de predicadores

Oración

Bienaventurado San Martín, que desde tus primeros años aprendiste a andar por los caminos del Señor, firme siempre en tu fe, celoso de tu gloria y de la salvación de los hombres.

En la práctica de las virtudes supiste ganarte la admiración de todos, de los de dentro de la Orden y también de los de fuera. Por eso te propuso ser admitido a la profesión religiosa y a través de ella le diste un si generoso y absoluto a tu Dios.

Alcánzanos que sepamos vivir esa misma fe y sus consecuencias con total entrega. Queremos vivir nuestra fe con ejemplar fidelidad, sabiendo dar testimonios atrayentes desde nuestros puestos.

Que como tú, glorioso Fray Martín, derramemos la bondad de Dios con sonrisas y palabras amistosas, y con nuestros trabajos y alegría llenemos de felicidad nuestro alrededor.

Lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

(Oración de la “Novena a San Martín de Porres”, de Fray Ángel García de Pesquera, Capuchino).

las florecillas de fray martín

Santo de los pobres, Martín de Porres

Santo de los pobres, Martín de Porres,
fraile dominico, hermano cooperador,
cuidas del enfermo y del más necesitado,
vives confiado, como amigo de Dios.

Estribillo:
Martín de la caridad, reflejo del Padre bueno,
enséñanos la humildad,
camino que lleva al cielo.
Martín de la caridad,
predicas con el ejemplo,
que amar a Dios, para ti,
es el pobre y el enfermo.

Santo de los pobres, Martín de Porres,
tienes la alegría del hombre de oración,
bebes en la fuente de la Eucaristía,
eres fiel devoto de la Pasión del Señor.

Estribillo…

Padre de los pobres, Martín de Porres,
siembras esperanza, en quien sufre por amor,
gloria y alabanza, a ti siempre sean dadas,
sé, para nosotros, ante Dios, intercesor.

Estribillo…

Vicente Muñoz Esteban. Canciones para el Jubileo 800 de la Orden de Predicadores

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Enlace: Jubileo 1216-2016. Orden de Predicadores

Sierva de Dios Isabel Leseur, laica dominica (150 aniversario de su nacimiento)

Isabel Leseur

Dios mío, a tus pies deposito mi carga, mis dolores, mis tristezas, mis sacrificios. Transforma todas mis pruebas en gozo y santidad, en beneficios y gracias para mis hermanos (Isabel Leseur)

Escasos días atrás se ha conmemorado una efemérides: el 150 aniversario del nacimiento de Isabel Leseur. Mujer de espíritu sensible a Dios y de exquisita formación cultural, desde muy joven dio muestras de una gran religiosidad. Al casarse tomó el apellido de su marido Félix Leseur, un hombre de convicción atea que llegaría a convertirse en sacerdote católico (fray Marie-Albert Leseur, de los Hermanos Predicadores). Es la historia de un matrimonio con una gran vivencia cristiana (del calvario a la esperanza) y un milagro de amor conyugal. A continuación, mostramos un interesante texto de Fr. Carlos Amado que refleja perfectamente el semblante espiritual de Isabel:

Parisina de origen, – allí nació el 16 de octubre de 1866, y allí también murió el 3 de mayo de 1914 –, Isabel Leseur es una de las figuras más preclaras de la espiritualidad laical dominicana de principios del XX. Nacida en el seno de una familia profundamente religiosa, la formada por Antoine Arrighi y Gatienne Marie Picard, recibió desde su niñez una profunda y esmerada formación religiosa y humana por parte de su madre. En 1889 tomó el apellido de su esposo Félix Leseur, convirtiéndose ya para siempre en Isabel Leseur, la inolvidable “Babeth”, que en tal manera influyó en su inmediato entorno, que es posible descubrir la intensa actualidad de su vida y sus escritos aún en el mundo de hoy.

La historia de Félix e Isabel, es la historia de la lucha de la gracia de Dios y la libertad humana. La gracia de Dios que, aceptada libremente por Isabel, la transforma y la convierte en la “hija predilecta” que asocia a la Pasión de Cristo, y desde su sufrimiento y soledad, envía a un apostolado silencioso y fecundo.

Gracia de Dios, que actúa también en Félix, a través de la dulce y perseverante acción apostólica de Isabel, rompiendo poco a poco la resistencia de un hombre que, imbuido de la mentalidad liberal de su tiempo, se siente seguro en medio de un agnosticismo recalcitrante y agresivo, que lo mismo hiere la delicadeza espiritual de Isabel, que intenta alejarla, si bien inútilmente, de sus convicciones religiosas, convirtiéndose en una de las razones del dolor más íntimo y de la soledad más profunda de su amada “Babeth”. El propio Félix relata las etapas de su transformación:

Ya he confesado antes cuánto me mortificaba y me irritaba el fracaso de mi desgraciada tentativa contra sus creencias, y con qué miserable afán, me empeñé cobardemente, en contradecir todas sus ideas religiosas. Mi actitud se modificó algo a partir del año 1908. Cuando la vi tan enferma, y enferma de una de esas afecciones hepáticas que generalmente producen gran hipocondría, impaciencia y tristeza, los cuales soportaba con gran ecuanimidad, me sentí conmovido viendo a esa alma tan dueña de sí misma y de su cuerpo; y, reconociendo que la fuente de donde sacaba ella una fortaleza tan grande, eran sus convicciones religiosas, dejé de atacarlas. En 1911, a raíz de su operación, mi extrañeza se convirtió en respeto, y, en 1912 con motivo de un viaje de Lourdes, en admiración.” (…) “Después de su muerte, en el instante en que todo parecía derrumbarse a mi alrededor, encontré el Testamento Espiritual que había escrito para mí, y por las indicaciones de su hermana, su Diario. (…) Sentí a Isabel, aparentemente desaparecida, venir por mí y dirigirme. (…) En la primavera de 1915 la evolución se terminaba; no me quedaba más que realizar el acto definitivo, reconciliarme con la Iglesia…”

Isabel Leseur murió de cáncer hepático el 3 de mayo de 1914.

El Diario de Isabel Leseur, no es un diario curioso de viajero, —pese a que relata también momentos de sus viajes por Europa y África—, ni un diario frívolo y superficial de dama de sociedad sin responsabilidades; es el Diario de una mujer que acepta el reto de ser cristiana, y como tal, acepta también el reto de la transformación interior que Dios obra en ella a través del Espíritu Santo, inserta siempre en la cotidianidad de sus deberes de estado.

Mujer casada, su Diario tiene la deliciosa frescura de una pluma que inmersa en el mundo que la rodea; contempla con un amor profundo a aquellos que le rodean, e intensamente enamorada de su esposo, busca por todos los medios su conversión, suspirando por el día en que ambos puedan compartir juntos el gozo de la fe.

La vena dominicana de su espiritualidad proviene de su profunda convicción de que para poder vivir su fe le es necesaria una seria formación, lo que la lleva a vivir entre la oración y el estudio, para poder “predicar” desde el silencio de su sufrimiento y de su soledad, con la dulzura de su trato y la solidez de sus convicciones. El “apostolado intelectual” se le presenta como una vocación específica:

“Apostolado intelectual. Acaso sea éste, de un modo particular, el que Dios exija de mí; me ha tratado como “hija privilegiada”, así se me ha dicho y estoy convencida de ello, El lo ha dispuesto y realizado todo en mí y alrededor de mí para prepararme a esta forma de apostolado”.

Apostolado que realiza de manera especial por medio de su extenso epistolario dirigido a los más diversos destinatarios, reunido en diversas colecciones, y un fecundo apostolado de consejo personal. Por otra parte, es innegable la influencia que en ella ejerce su Director Espiritual, a quien escucha atenta y obedece con gran fidelidad, y al que también edifica.

Las diversas etapas de su crecimiento espiritual, mismas que nos va narrando como de paso en su Diario y Pensamientos de cada día, nos la presentan al mismo tiempo como una gran maestra de vida espiritual, que escribe, “bajo el impulso de un sentimiento interior, la necesidad de expansionar, en secreto, los pensamientos o las emociones que llenaban su corazón (…) y como escribía para ella sola, esta conciencia se expansionaba ante Dios con toda sencillez, con toda libertad, sin ninguna preocupación ni en lo tocante al estilo, ni a la composición.

Escribía para ella, y sin embargo, sabe del bien que sus escritos pueden producir. “Mi querido esposo podrá leerlo después de mi muerte, y esto le explicará muchas cosas”, responderá a su hermana que la convence de no destruirlos.

Fr. Carlos Amado Luarca
Historia de la Espiritualidad en la Orden de Predicadores

Fuente (texto): gabitos.com

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Carta Espiritual: Elisabeth (Isabel) y Félix Leseur

Tu Orden la he encomendado a mi Madre

Orden encomendada a La Virgen

Tu Orden la he encomendado a mi Madre

La vida del apóstol castellano es toda ella un mosaico de respeto y veneración a la Madre de las Misericordias. Por ella fundó su Orden de Predicadores. Cuando Domingo se dirigía a Roma a pedir la confirmación del Romano Pontífice para su Orden, cuentan con ingenuidad las crónicas de su tiempo, que tuvo una visión:

Jesucristo, con el rostro airado, amenaza al mundo por sus muchos pecados. María intercede, arrodillada ante EL:

—Como Tú sabes, queda todavía un camino por el que los traerás hacia Ti. Tengo un siervo fiel que enviarás al mundo para que anuncie tus palabras, y se convertirán…

—He aquí que me agrada lo que me pides- dice Cristo.

Entonces la Virgen Madre presentó al bienaventurado Domingo. A la cual dijo el Señor:

—Cumplirá justamente lo que dijiste.

Otra relación contemporánea refiere la aparición de la Virgen a Santo Domingo para manifestarle su protección a la Orden de Predicadores. Es de la Beata Cecilia, una de las religiosas que hizo su profesión en manos de Santo Domingo.

Nuestra Señora, acompañada de dos santas, se le aparece, bendiciendo a los frailes:

“Cierta ocasión en que el bienaventurado Domingo pernoctaba hasta media noche rezando en la iglesia, salió de allí y entró en el dormitorio, y después de hechas las cosas que venía a cumplir, se puso en oración…, y estando así, al mirar hacia una parte del dormitorio, vio a tres bellísimas Señoras que se acercaban, una de las cuales, que iba en medio, parecía una matrona venerable, más hermosa y más digna que las otras…Advirtiendo lo cual, el bienaventurado Domingo se fijó atentamente quién era, y dejando en suspenso la oración, fue al encuentro de aquella Señora, junto a la lámpara que pendía en medio del dormitorio, y, arrojándose a sus pies, comenzó a rogarle con insistencia que se dignara indicarle quién era, aunque él la conociese…

Y contestando la Matrona al bienaventurado, dijo_

—Yo soy aquella que invocáis todas las tardes; y cuando decías “ea, pues, abogada nuestra”, me inclino ante mi Hijo, para rogarle por la conservación de esta Orden…

El bienaventurado Domingo volvió al lugar donde estaba antes para continuar la oración, cuando he aquí que súbitamente fue arrebatado en éxtasis ante Dios, y vio al Señor, y sentada a su diestra a la Santísima Virgen, pareciéndole al bienaventurado Domingo que Nuestra Señora vestía una capa de color de zafiro. Mas como el bienaventurado Domingo tendiese la vista alrededor, viendo ante Dios religiosos de todas las Órdenes y ninguno de la suya, comenzó a llorar muy amargamente, y situado a lo lejos, temía acercarse al Señor y a su Madre. Entonces Nuestra Señora le hizo señas para que se acercase a Ella. Pero él no se atrevió hasta que el Señor le llamó también.

—¿Porqué lloras con tanta pesadumbre?

—Lloro— contesta aquél— porque contemplo aquí miembros de todas las Órdenes y no veo alguno de la mía.

El Señor le respondió:

-¿Quieres ver a tu Orden?

Y él contesta estremecido:

—Sí, Señor.

Y poniendo el Señor la mano sobre el hombro de la Santísima Virgen, dice al bienaventurado Domingo:

—Tu Orden la he encomendado a mi Madre…

Manto de la Virgen

Entonces la Santísima Virgen abre el manto con que está vestida y lo extiende a la vista del bienaventurado Domingo, que le pareció ser de tales dimensiones, que cubría todo el cielo, y bajo él ve una muchedumbre innumerable de frailes. Prostérnase entonces el bienaventurado Domingo, dando gracias a Dios y a su Madre Santísima, la Virgen María, y desapareció la visión. Y volviendo en sí al momento, apresuradamente tocó a maitines.”

Domingo había recibido la caricia de la Madre amorosa que ya no olvidará jamás. Y así bajo su tutela maternal emprende la reforma de la iglesia medieval, con la nobleza de cruzado de tan grande Reina.

Y en la fundación del monasterio de religiosas de San Sixto, en Roma, Santo Domingo, sobre sus hombros, lleva la imagen bendita de Nuestra Señora, para que Ella sea la primera en ingresar en el monasterio.

Ordena a sus frailes en las constituciones, que hagan sus votos solemnes también a la Santísima Virgen, e inculca a sus hijos ese amor a la Señora. De ellos saldrán más tarde los incansables apóstoles de María y del rosario, los grandes místicos y teólogos que tanto la han amado.

(“Historia de la  Vida de Santo Domingo”, 1705; “Santo Domingo de Guzmán: su vida, su obra, sus escritos”, 1947)

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Enlaces recomendados:

Nuestra Señora del Rosario (2016)

La Virgen y la Orden de Predicadores

Fr. Thomas McGlynn, O.P, escultor dominico

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Bajo la dirección personal de Sor Lucía, vidente de Fátima, y con la rigurosidad debida, realizó la primera representación exacta de la Virgen de Fátima. Una obra maestra para dar honor a nuestra madre bendita.

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“El que se enaltece será humillado,
y el que se humilla será enaltecido”

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Todo es bueno cuando San Martín se encuentra en los hogares y en los corazones.

Thomas (Matthew) McGlynn nació el 23 de mayo de 1906 en la localidad de Petaluma, Estado de California (EE.UU). Su padre, Frank McGlynn, era un artista de reconocido prestigio que había cobrado fama por un retrato del presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln. Thomas recibió el hábito de la Orden Dominicana el 8 de septiembre de 1925, tomando el nombre religioso de Hermano Mateo (Matthew). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1932 en la iglesia de Santo Domingo, Washington, DC, por el Arzobispo de Baltimore (Maryland), Michael J. Curley.

Thomas McGlynn se diplomó en escultura por la Real Academia de Roma, en 1934. Luego estudió en la Cranbrook Academy de Bloomfield Hills (Estado de Michigan), bajo la dirección del afamado escultor de origen sueco Carl Milles. Posteriormente, fue asignado a la Parroquia de Santa Mónica, Raleigh (Carolina del Norte), en el año 1947. En 1954 fue destinado al Priorato de San Esteban, en Dover (Estado de Massachusetts). Este seguiría siendo su casa formal de asignación, incluso durante el tiempo que vivió en Pietrasanta, en la costa norte de la Toscana (Italia).

Después de un polifacético y prolijo ministerio apostólico como maestro y predicador marchó en 1956 a Pietrasanta, Italia, para esculpir la estatua de Nuestra Señora de Fátima. Permaneció en el país transalpino hasta su muerte prematura, 3 de septiembre 1977 -precisamente hoy hace 39 años-, acontecida en una visita a la casa de su hermana en Glen Cove, Nueva York. Su obra se encuentra repartida principalmente en Estados Unidos; encontrándose también trabajos suyos en algunos países de Europa e incluso en el Vaticano.

También como destacado escritor se interesó por las relaciones entre los diferentes grupos raciales y la discriminación racial, escribiendo una obra de teatro sobre este tema. Cuenta que durante su juventud no fue realmente consciente del hecho discriminatorio, en muchos aspectos de la vida cotidiana, de los afroamericanos de su país. Pero al entrar en el sacerdocio McGlynn afirmará: “Mi ‘encuentro’ con fray Martín de Porres cambió todo eso”. Asimismo, ideó la primera novena a San Martín de Porres para los estudiantes del prestigioso centro dominico River Forest (Estado de Illinois). Cómo curiosidad, muchos de los estudiantes tenían en las intenciones de la novena la curación de un hermano de Pío XII -a petición del propio pontífice- que se encontraba muy enfermo. Sucesivamente, llegarían muchas cartas de personas para dar gracias a los hermanos dominicos y a Fray Martín por los favores recibidos a otras muchas peticiones.

Fr.Thomas Mcglynn

Escultura de Fray Martín por Thomas McGlynn, O.P.: San Martín de Porres mantiene levemente su cabeza hacia abajo, con los ojos cerrados, en profunda reflexión u oración.

Fr. Thomas McGlynn, O.P. y San Martín de Porres

Fr. Thomas McGlynn, O.P. (flickr)

Santa Rosa de Lima, O.P., la primera flor de santidad de América

Rosa de Lima 1

Así resume el Breviario Romano —”pro festo simplificato”— su vida admirable, apegándose con fidelidad a la verdad histórica, según consta en los procesos: “La primera flor de santidad de la América meridional, Santa Rosa, virgen, nacida en Lima, de padres cristianos, ya desde la cuna empezó a resplandecer con los indicios de su futura santidad, porque su rostro infantil, tomando la apariencia de una rosa, dio ocasión a que se le diera este nombre. Para no verse obligada por sus padres a contraer matrimonio, cortó ocultamente su bellísima cabellera. Su austeridad de vida fue singular. Tomado el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, se propuso seguir en su arduo camino a Santa Catalina de Siena. Terriblemente atormentada, durante quince años, por la aridez y desolación espiritual, sobrellevó con fortaleza aquellas agonías mas amargas que la misma muerte. Gozó con admirable familiaridad de frecuentes apariciones de su Angel Custodio, de Santa Catalina de Siena y de la Virgen Madre de Dios, y mereció escuchar de los labios de Cristo estas palabras: “Rosa de mi corazón, sé mi esposa”. Famosa por sus milagros antes y después de su muerte, el papa Clemente X la colocó en el catálogo de las santas vírgenes”.

Oración

Oh Dios Todopoderoso, fuente de todo bien, que has querido que Santa Rosa floreciera en las Indias con el encanto de su virginidad y paciencia, y para ello la previniste con el rocío de tu gracia: concédenos a nosotros tus siervos, que corriendo en pos de sus perfumes suavísimos, merezcamos ser el buen olor de Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Así sea.

Santa Rosa de Lima

Festividad de Santa Rosa de Lima, O.P.

“Santa Rosa de Lima, la alegría de Dios”, por el P. Ángel Peña (Libro pdf)

Madre Teresa María de Jesús Ortega Pardo, priora dominica

Sierva de Dios Teresa María

I. SEMBLANZA BIOGRÁFICA

Su biógrafo y excelente escritor, L. Galmés la ha llamado “Resonancia de amor eucarístico”. Esta y otras muchas frases le cuadran admirablemente porque pueden atribuírsele los más diversos títulos como “Ciclón eucarístico”, “Volcán eucarístico”, “Prodigio eucarístico”, etcétera. Quienes tuvieron contacto directo con Teresa Ortega dan testimonio unánime de su amor y devoción por el Misterio Eucarístico. Manifiestan que quedaron profundamente impactados por su ardiente palabra cuando se refería al Sacramento del Amor.

Era ciertamente un corazón enamorado de Cristo Sacramentado. Sus escritos electrizan al lector lanzándolo a una vida de intimidad con Jesús oculto bajo las especies eucarísticas. Resulta siempre útil recordar los datos principales de su andadura terrena, que ofrecemos como una abreviada ficha biográfica.

Nació en Puente Caldelas, pueblecito de Pontevedra la Nochebuena del año 1917. Fueron sus padres José María Ortega Ijazo y Manuela Pardo Valdomar. Sangre aragonesa y gallega se mezclaron para formar la suya, mezcla armónica de reciedumbre y dulzura en difícil síntesis. En su tierra natal pasó los primeros años de su vida. Trasladados sus padres a Teruel, aquí le sorprende la Guerra Civil Española (1936-1939), sufriendo el terrible asedio en el Seminario, durante una heroica resistencia. Prisionera de las hordas revolucionarias comunistas fue llevada con todos los suyos a Segorbe y más tarde a la cárcel de Valencia.

Terminada la guerra cursa los estudios de Bachillerato en Valencia, durante los años 1940-42. Sigue estudios de Filosofía y Letras en las Facultades de Valencia y Zaragoza donde obtiene la Licenciatura el 13 de mayo de 1946. Finalizada su carrera se entrega por completo al apostolado, como Presidenta Diocesana de Acción Católica dejando una imborrable huella en diversos centros parroquiales y en el campo universitario además de su testimonio en el sector del mundo rural. Nombrada oficialmente Vocal de Propaganda de la Juventud Femenina de Acción Católica de la Archidiócesis de Zaragoza dio en este cargo toda su medida formando una generación de auténticas apóstoles.

Poseía extraordinarias cualidades humanas y sobre todo un temple inaccesible al desánimo. Por eso toda su actuación apostólica producía una impresión imborrable. Su actuación como formadora y propagandista produjo abundantísimo fruto en los miembros de la Acción Católica Femenina de diversas provincias españolas donde se desplazaba, siempre disponible cuando se le llamaba. Abnegada e incansable, ferviente y comunicativa sembró con generosidad la semilla fértil del Evangelio.

El 8 de diciembre decide “encerrar su impotencia en la Omnipotencia de Dios” según su propia expresión, ingresando en el Monasterio Jerónimo de Santa Paula de Sevilla. El 19 de octubre de 1957 fue trasladada al monasterio dominicano de “Madre de Dios” de Olmedo, con licencia de la Santa Sede, estando de acuerdo los superiores de ambas Órdenes en atención a la misión providencial que Dios marcaba para ella en dicho monasterio dominicano donde vivió con admirable fidelidad su vocación contemplativa.

Emite la Profesión solemne el 15 de septiembre de 1960. y el 23 de diciembre del mismo año fue postulada para su primer priorato viéndose confirmada para este cargo por la Santa Sede el 7 de febrero de 1961. A partir de esta designación fue sucesivamente reelegida como Priora y Madre de este Monasterio al que supo imprimir un ritmo vitalizante netamente contemplativo y dominicano. Como fruto ubérrimo de esta reforma —llamémosla así— van surgiendo nuevas fundaciones en Puerto Rico y Angola.

El 20 de agosto de 1972 muere santamente después de una octava intervención quirúrgica, como grano enterrado en el surco de la Iglesia. El testamento espiritual para todos sus monasterios constituye la síntesis de su edificante espíritu monástico: Silencio y Contemplación. Su fama de santidad comenzó pronto. El 29 de julio de 1999 el Sr. Arzobispo de Valladolid, D. José Delicado Baeza, ordenó que se abriera el Proceso sobre la vida, virtudes y fama de santidad de la Sierva de Dios Teresa María de Jesús Ortega, decretando la introducción de su Causa.

La apertura oficial del proceso de Canonización tuvo lugar el 14 de octubre de 1999, en su propio Monasterio de Olmedo, bajo la presidencia del Sr. Arzobispo Metropolitano. La clausura, presidida por el actual arzobispo, Exmo. Y Rvdmo. D. Braulio Rodríguez Plaza, tuvo lugar el 18 de julio. Las actas de este proceso ya han sido entregadas a la Congregación de la Causa de los Santos en Roma.

Estas breves singladuras de su itinerario histórico nos revelan la imagen de una egregia mujer de extraordinarios valores humanos y sobrenaturales. Quienes la conocieron y permanecieron muy cerca de ella nos la describen como una religiosa agraciada y simpática. Inteligentísima y superdotada. De una agilidad mental rápida y fina, que se manifestaba en las conversaciones de alto estilo. Sus escritos certifican que poseía una imaginación brillante y agudamente creativa. Poseía enorme facilidad para hablar y escribir. Sabía cincelar frases breves, densas de contenido.

Hacía gala de una voluntad de acero, incapaz de doblegarse ante ningún obstáculo y convertida en una fuente de energía muy exigente para consigo misma. Sus virtudes brillaron sobre todo en sus enfermedades, ya que seguía trabajando con la mayor normalidad como si no tuviese nada. Sensibilísima en todo, mostraba una exquisita delicadeza femenina. Alegre, positiva, optimista, abierta. Y muy sincera, ya que para ella la verdad constituía siempre un valor primario y fundamental. Por encima de todos los valores descritos emergía uno que con rasgos propios justifica lo que fue y lo que hizo Madre Teresa María. Fue, sin duda, la intervención divina, la gracia auxiliadora de Dios y su amor de predilección para con ella que supo corresponder con heroica generosidad.

El secreto de su vida monástica hay que buscarlo y encontrarlo en la Eucaristía. Vivió el misterio eucarístico apasionadamente y así se explica que pasara prácticamente noches enteras en adoración ante el sagrario a pesar de su frágil salud. Sabía por experiencia que en el Tabernáculo estaba la fuente “para cargarse de amor y poder derramar al Amor, repartiéndolo a los demás. Con Jesucristo vivo en la Eucaristía llegaría a los cinco continentes. Como Domingo de Guzmán, que no podía evitar las lágrimas cuando celebraba Misa, Sor Teresa María encontraba en la Eucaristía el entusiasmo apostólico y misionero que hizo de su Monasterio un semillero de fundaciones: Puerto Rico, Angola, Curagao, Taiwan, Argentina, Grecia, Camerún, Corea.

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II. TEXTOS ANTOLÓGICOS

Seleccionamos algunos que nos han parecido especialmente significativos renunciando, por exigencias de espacio, a otros muchos todos ellos reveladores de su gran personalidad monástica eucaristizada hasta un grado que solo Dios conoce.

  1. La Eucaristía nos convierte en una transparencia de Dios.

Mírale a los ojos y mira a ver a qué sabe Dios en la Eucaristía, y apóyate en Él sin miedo porque el que se apoya en el pecho de Dios es teólogo. Y aprovecha para arrancarle virtudes teologales y sus misterios. Dios te dirá sus secretos. Aprovecha tú el misterio de la Eucaristía para hacerte con la sabiduría de Dios, con esos secretos eternos de Dios, que son tuyos y de los demás.

  1. La Misa misterio de la Iglesia.

La Misa es la Iglesia en plenitud y en desarrollo de toda su jurisdicción. Nunca podrá hacer la Iglesia una cosa más grande que ésta. Esto es mucho más perfecto que el misterio de la resurrección de Lázaro, sin comparación. No hay milagro que se compare a éste. El momento de la transubstanciación es esa hora en que se produce el fíat creador en que un sacerdote con poderes de Dios, con poderes de Cristo realiza el más maravilloso de los milagros. Esa hora por la misericordia infinita de Dios nos la regala El todos los días.

  1. Gracias por la Eucaristía de cada día.

Gracias por mi Eucaristía de todos los días. Gracias por mi comunión de todos los días. Gracias porque al darme todo ese misterio de gracia, yo no entiendo nada de lo que me das. Gracias por ese misterio profundamente desconocido, del que no se nada, no conozco nada. No son lo sentidos los que me hablan de la Eucaristía, no es lo que yo veo, lo que yo toco. Es lo que yo creo. Es el Misterio de la Fe. Gracias por la Gracia de las gracias: el centro de las gracias es un Dios que vive en nosotros.

  1. Soñar con el Sagrario, sedientos del Pan divino.

Dame unos ojos nuevos, los tuyos mi Dios, para profundizar en Belén, en Nazaret, en el Gólgota, en el Pan. Dame hambre, dame sed para que me acerque a este Pan que exige hambrientos. Soñar con el Sagrario, soñar con la comunión de cada mañana, soñar con el trigo limpio de mi Dios hecho Pan. Ir como loco en busca de mi tesoro. Buscarle como le buscaba María en la mañana de la Resurrección. Comerle con hambre y preparar el alma para volverá tener hambre de nuevo. Fundirme con la Hostia de nuestras misas y ser una hostia viva que se de y se reparta para que todos coman (…) Ten sed de Eucaristía, ten sed de mirarle a los ojos.

  1. Oír los latidos del Corazón de Cristo Sacramentado.

Oiríamos los latidos del Corazón de Cristo si nos acercásemos a los secretos profundos de nuestros Sagrarios. El ejemplo vivo y la fuerza misteriosa que nos sostiene y empuja la tenemos en el secreto de Dios-Hostia. Ahí reside la fuerza de nuestra entrega y la de nuestra perseverancia. Ahí espera, ahí me espera. Ahí me cita en la noche interminable de su anonadamiento infinito. Ahí me espera sin cansarse de llamarme, y ahí me espera para dar fuerza a mi esperanza, para dar alivio a mi sequía y para ayudar mis impotencias.

  1. La Eucaristía enseña a ser grano de trigo.

Me impresionó siempre la Eucaristía. Ahora un poquito más que siempre. Debe ser que toda mi vida se ha forjado al calor de la Eucaristía. El Sagrario explica todo lo que soy, lo que tengo. Grano de trigo: i Que misterio encierra tu muerte, tu caída en el surco. Cuéntame tus secretos de destrucción, o no, mejor que calles, que te ignores, que no sepas hablar de ti, pensar en ti. Grano de trigo: calla, silénciate en el surco para siempre.

  1. La Misa, hecha vida.

No hay más que una Misa, una Hostia, un Sacerdote, un Ofertorio. Y esa Misa es mía por derecho propio en la actual economía de la gracia, pero ello encierra unas exigencias exhaustivas de expropiación total. En esa Hostia santa no está solo Cristo-Cabeza, sino el Cristo total con todo su peso, con toda su fuerza. Nuestra vida, Señor, es tu Vida. Nuestra vida es nuestra consagración, es tu Consagración.

  1. María en el Misterio de la Eucaristía.

Ella hará tu vida. Es la era de donde salió el grano. Acércate a la era, y te dará a comer el trigo de Jesús y ya no tendrás hambre. La Eucaristía sabe a Vida Eterna y sabe a María, porque la carne que se nos da en la Eucaristía es carne tomada de María. La Eucaristía sabe a María, sabe a Madre, sabe a eternidad, a Vida Eterna.

Además de los textos antológicos citados podríamos aducir numerosos testimonios escritos que iluminan poderosamente la personalidad intensamente eucarística de la eximia contemplativa de Olmedo. Sean suficientes los que hemos presentado. Si los meditamos y los asimilamos conseguiremos consolidar, más y mejor, nuestra piedad eucarística adoradora y reparadora. Quiera el Señor concedernos como a ella la gracia de que nuestra vida cristiana se alimente y se abrase en la Eucaristía.

Andrés Molina Prieto, Pbro. (“La revista del Santuario”, nº21, 2006)

Enlace recomendado: 

Sierva de Dios Teresa María Ortega Pardo, O.P.: una resonancia de amor eucarístico