Canto a la Virgen de la Paloma

Canto de alabanza a La Soledad que el musicólogo estadounidense Alan Lomax grabó en Alhama de Murcia el día 16 de diciembre de 1952 a Eduardo y José Valverde Pérez:

De los reinos que el mundo compone entre todos ellos sin duda no habrá
una corte como la de España tan maravillosa, digna de admirar;
gran prueba nos da
porque en ella se ha establecido la hermosa Paloma de la Soledad.

Esta Reina bajó de los Cielos, para fe y aumento de la Cristiandad,
transformada en un cuadro de lienzo su hermosa figura viva y natural,
y vino a tomar
el asiento en el barrio más pobre que en toda la Corte se ha podido hallar.

Unos niños jugando en la calle con este retrato van sin reparar;
ha pasado una anciana devota y vio que era el cuadro de la Soledad,
gran pena le da,
se lo pide a los niños y dicen: —Si usted nos lo compra se lo llevará—.

La señora sacó del bolsillo una monedita y a los niños da,
le entregaron el cuadro precioso que a toda la Corte favor le va a dar,
y vino a fijar
en el mismo portal de su casa, la gente que pasa se para a mirar.

Al fijarse en tan bello retrato no hay otra hermosura que pueda igualar;
los vecino[s] y la gente del barrio tienen por costumbre de irle a rezar,
y con fe leal,
el rosario a la Blanca Paloma, que a aquel que está enfermo la salud le da.

Puede escucharse en el siguiente enlace de culturaequity.org

Fuente: Fundación Joaquín Díaz. Revista de Folkore (nº365, 2012)

* * *

Enlace recomendado: La Virgen de la Paloma: Historia y tradición (por Doña Paloma Palacios)

Letras para el Ave de Fátima

¡Todos debemos concurrir a los cultos organizados por nuestras parroquias para devolver la visita que la Virgen nos hizo hace ahora cien años! Ella, que vino a pedir la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón, sigue derramando sus bendiciones sobre nuestras almas.

Hace 100 años que en Fátima, pueblecito humilde de Portugal se apareció la Virgen durante cinco meses consecutivos (de mayo a octubre de 1917) a tres inocentes niños pastorcillos —los hermanos Jacinta y Francisco y su prima Lucía—. La Madre de Dios y Madre nuestra respondió que era la Virgen del Rosario y manifestó la necesidad de estimular su rezo, alentando además a nuestra conversión. Estas apariciones de Fátima han sido la gran revelación del Corazón Inmaculado de María, y desde entonces la fama de la Virgen de Fátima ha recorrido el mundo entero convertida en prenda de confianza para el futuro. Por ello, en este día tan especial, te pedimos de forma humilde y amorosa: Oh, Santísima Virgen María, concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor. 

Letras para el Ave de Fátima

De lejos nos vienes
Oh Virgen sin par
Tus hijos de España
Hoy a visitar.

La Iberia te aclama
Por Reina inmortal
Cobije a su suelo
Tu manto de paz.

El mundo se aparta
De tu Corazón
Nosotros en cambio
Buscamos tu amor.

Perdona a este mundo
Prevaricador
Y danos a todos
De Dios el perdón.

El trece de Mayo
En Cova de Iria
Da al mundo un mensaje
La Virgen María.

De Fátima vienes
En viaje triunfal
Trayendo en tus manos
Perfumes de paz.

Oh Madre querida
Reina de la paz
Abraza en tu seno
A la Hispanidad.

Mira compasiva
Mira a esta ciudad
A quien tiene tu Hijo
Amor singular.

Somos escogidos
Por su Corazón
Y quiere extendamos
Su Reino de amor.

Promesa tenemos
De predilección
Hagamos que reine
Que triunfe el AMOR.

       Devoción popular

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Imagen superior: Virgen de Fátima de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, La Colina, S.C. de Tenerife. Foto: José J. Santana.

A María, en su soledad

A la Virgen de la Soledad

Estoy delante de Ti,
Virgen pura y sacrosanta,
y al considerarme aquí,
no sé lo que pasa en mí
ni acierto a mover la planta.

Yo no sé quién me ha traído
a este lugar solitario;
sólo sé que, conmovido,
hoy tus huellas he seguido
hasta el monte del Calvario.

Pero tan turbado estoy
al vernos aquí los dos,
que enojos, pienso, te doy,
siendo yo, Virgen, quien soy,
y Tú, la Madre de Dios.

Y mi corazón en llanto
se mire al punto deshecho
viendo tan duro quebranto.
¡Oh, Madre! ¡Bajo tu manto
hallará alivio mi pecho!

Tú también lloras, María;
y este llanto que derramas
diciendo está al alma mía
que eres Tú la que me llamas
a llorar en tu agonía.

¡Sí! Que cuando en orfandad
tu pecho angustiado llora,
fuera impía crueldad,
en tu amarga soledad,
abandonarte, Señora.

Por eso, aunque con temor,
vengo a pedir tu licencia,
¡oh, Madre del Redentor!,
para llorar mi dolor,
Virgen pura, en tu presencia.

Yo bien sé que indigno soy
de venir a hablar contigo;
mas, de tus pies no me voy
si cuenta fiel no te doy
del hondo pesar que abrigo.

Aquí tienes al autor
de tus dolores, María:
¡el que, ingrato pecador,
te robó tu dulce amor,
tu contento y alegría!

Y soy aquél que, inhumano,
sacrílego y homicida,
clavó en madero villano
al Redentor soberano
que es el autor de la vida.

Mis pecados son, Señora,
los que alzaron esta Cruz
que sangre de un Dios colora,
y dieron muerte traidora
al inocente Jesús.

Pues tú la ofendida eres,
y yo el reo y criminal;
haz, Virgen, lo que quisieres
con el más vil de los seres
que es la causa de tu mal.

Mas, tu llanto de agonía
me está diciendo en tu faz,
que aunque mi culpa es impía,
no eres Tú mi juez, María,
sino ángel de amor y paz.

Hoy a tu Bien has perdido;
mas no puedes olvidar
que el amor al hombre ha sido
el que en sangre ha vertido
de la Cruz en el altar.

Y aunque mis pecados
son la causa de tus dolores,
Tú me darás tu perdón,
cual lo dio en la Redención
Jesús a los pecadores.

Tú le escuchaste, al morir,
para sus verdugos mismos
perdón al Cielo pedir,
cuando pudo confundir
su maldad en los abismos.

Y, en Ti, con ansioso afán
sus amantes ojos fijos,
Madre haciéndote de Juan,
te dio en adopción, por hijos,
los pobres hijos de Adán.

Vuelve a mí, Virgen María,
vuelve tus ojos de amor,
pues que Dios en este día
me dejó por madre mía
la Madre del Redentor.

Yo bien quisiera poder
aliviar tu corazón
de tan duro padecer;
pero es muy pobre mi ser,
y muy grande tu aflicción.

Sé que no puedo aliviar,
Madre, tus fieros dolores;
mas, quiero a tus pies estar
para contigo llorar
al Hijo de tus amores.

Yo, llorando arrepentido
las culpas que cometí,
lograré el perdón que pido,
por la sangre que ha vertido
un Dios que ha muerto por mí.

Y Tú, llorando afligida
a tu dulcísimo Bien
que murió por darnos vida,
dulcificará tu herida
vernos gozar de aquel bien.

Pide al Cielo, Madre mía,
tenga nuestro corazón
horror a la culpa impía,
y la sangre de este día
nos sirva de salvación.

Pídele, Madre y Señora
del pecador, esperanza;
pues, una Madre que llora
por el Hijo a Quién implora,
los imposibles alcanza.

Y haz, que el triste y desgraciado
que llora aquí, Madre mía,
perdone Dios sus pecados,
por haber acompañado
la Soledad de María.

            Francisco Pareja de Alarcón.

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A los pies de la Paloma

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A los pies de la Paloma 

Dios te salve María
llena eres de Gracia
sálvame tú, madre mía
y me libres de toda desgracia.
El Señor es contigo,
y bendita tú eres,
quiera Dios que estés,
siempre conmigo,
si el dolor o la pena, me hiere.

Bendito tu sea aquel hijo,
que en Belén le cantaste la nana
mientras le dabas cobijo,
y era un sol al nacer la mañana.
Junto a la luna y la estrella
eres Madre, la rosa más bella,
porque bendita tu eres,
entre todas…
entre todas las… las mujeres.

Sé tú mi vida y dulzura,
para aliviar mis pesares,
y yo elevaré a tu altura,
el nardo de mis cantares.

Y si lo quiere mi suerte,
y a mi vida un cariño se asoma,
tuya sería hasta la muerte,
virgencita…
virgencita de… la Paloma.

(Ochaíta, Valerio y Solano)

A los pies de la Paloma – Marisol Reyes

Los ratones de Fray Martín (filme sobre San Martín de Porres)

Este viernes 24 de junio EWTN estrenó el filme “Los ratos de Fray Martín”, una original cinta de una media hora de duración sobre la vida del querido San Martín de Porres. La cinta muestra a un niño que viaja al pasado y se encuentra con el famoso escritor peruano Ricardo Palma, quien le cuenta sus tradiciones referentes a la vida de San Martín.

Rubén Adrián es un niño que viaja al pasado a través de un libro mágico que se encuentra en una antigua biblioteca, encontrándose con el escritor Ricardo Palma quien le irá contando en cada capítulo sus divertidas e históricas tradiciones de los santos peruanos, hasta que aparezca Fray Juan quien puede abrir el portal del tiempo para que Rubén Adrián regrese a su casa.

Canción del capítulo: Los ratones de Fray Martín de Porres.
Primer capítulo de la miniserie de los Santos Peruanos.
Cantautor: Willy Noriega

EWTN estrena filme “Los ratones de Fray Martín” sobre San Martín de Porres

Eucaristía por el inicio del Jubileo de la Orden de Predicadores

Mensaje del Maestro de la Orden de Predicadores para el Jubileo

El día del Señor Parroquia de San Pedro Mártir

Eucaristía por el inicio del año jubilar de la Orden de Predicadores en su 800 aniversario

Vídeo: El Día del Señor – Parroquia de San Pedro Mártir

Homilía completa de Fray Javier Carballo, O.P (pdf)

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Jubileo Logo

Jubileo 1216-2016 Orden de Predicadores

Los ratones de Fray Martín (cuento y vídeo)

los ratones de fray martín 1

Los ratones de fray Martín

Y comieron en un plato
perro, pericote y gato.

Con este pareado termina una relación de virtudes y milagros que en hoja impresa circuló en Lima, allá por los años de 1840, con motivo de celebrarse en nuestra culta y religiosa capital las solemnes fiestas de beatificación de fray Martín de Porres.

Nació este santo varón en lima el 9 de diciembre de 1579, y fue hijo natural del español don Juan de Porres, caballero de Alcántara, en una esclava panameña. Muy niño Martincito, llevolo su padre a Guayaquil, donde en una escuela, cuyo dómine hacía mucho uso de la cáscara de novillo, aprendió a leer y escribir. Dos o tres años más tarde, su padre regresó con él a Lima y púsolo a aprender el socorrido oficio de barbero y sangrador, en la tienda de un rapista de la calle de Malambo.

Mal se avino Martín con la navaja y la lanceta, si bien salió diestro en su manejo, y optando por la carrera de santo, que en esos tiempos era una profesión como otra cualquiera, vistió a los veintiún años de edad el hábito de lego o donado en el convento de Santo Domingo, donde murió el 3 de noviembre de 1639 en olor de santidad.

Nuestro paisano Martín de Porres, en vida y después de muerto, hizo milagros por mayor. Hacía milagros con la facilidad con que otros hacen versos. Uno de sus biógrafos (no recuerdo si es el padre Manrique o el médico Valdez) dice que el prior de los dominicos tuvo que prohibirle que siguiera milagreando (dispénsenme el verbo).Y para probar cuán arraigado estaba en el siervo de Dios el espíritu de obediencia, refiere que en momentos de pasar fray Martín frente a un andamio, cayose un albañil desde ocho o diez varas de altura, y que nuestro lego lo detuvo a medio camino gritando: «Espere un rato, hermanito» Y el albañil se mantuvo en el aire, hasta que regresó fray Martín con la superior licencia.

¿Buenazo el milagrito, eh? Pues donde hay bueno hay mejor.

Ordenó el prior al portentoso donado que comprase para consumo de la enfermería un pan de azúcar. Quizá no lo dio el dinero preciso para proveerse de la blanca y refinada, y presentósele fray Martín trayendo un pan de azúcar moscabada.

-¿No tiene ojos, hermano? -díjole el superior.- ¿No ha visto que por lo prieta, más parece chancaca que azúcar?

-No se incomode su paternidad -contestó con cachaza el enfermero.- Con lavar ahora mismo el pan de azúcar se remedia todo.

Y sin dar tiempo a que el prior le arguyese, metió en el agua de la pila el pan de azúcar, sacándolo blanco y seco.

¡Ea!, no me hagan reír, que tengo partido un labio.

Creer o reventar. Pero conste que yo no le pongo al lector puñal al pecho para que crea. La libertad ha de ser libre, como dijo un periodista de mi tierra. Y aquí noto que habiéndome propuesto sólo hablar de los ratones sujetos a la jurisdicción de fray Martín, el santo se me estaba yendo al cielo. Punto con el introito y al grano, digo, a los ratones.

Fray Martín de Porres tuvo especial predilección por los pericotes, incómodos huéspedes que nos vinieron casi junto con la conquista, pues hasta el año de 1552 no fueron esos animalejos conocidos en el Perú. Llegaron de España en uno de los buques que con cargamento de bacalao envió a nuestros puertos un don Gutierre, obispo de Palencia. Nuestros indios bautizaron a los ratones con el nombre de hucuchas, esto es, salidos del mar.

En los tiempos barberiles de Martín, un pericote era todavía casi una curiosidad; pues relativamente la familia ratonesca principiaba a multiplicar. Quizá desde entonces encariñose por los roedores; y viendo en ellos una obra del Señor, es de presumir que diría, estableciendo comparación entre su persona y la de esos chiquitines seres, lo que dijo un poeta:

El mismo tiempo malgastó en mí Dios,
que en hacer un ratón, o a lo más dos.

Cuando ya nuestro lego desempeñaba en el convento las funciones de enfermero, los ratones campaban, como moros sin señor, en celdas, cocina y refectorio. Los gatos, que se conocieron en el Perú desde 1537, andaban escasos en la ciudad. Comprobada noticia histórica es la de que los primeros gatos fueron traídos por Montenegro, soldado español, quien vendió uno, en el Cuzco y en seiscientos pesos, a don Diego de Almagro el Viejo.

Aburridos los frailes con la invasión de roedores, inventaron diversas trampas para cazarlos, lo que rarísima vez lograban. Fray Martín puso también en la enfermería una ratonera, y un ratonzuelo bisoño, atraído por el tufillo del queso, se dejó atrapar en ella. Libertolo el lego y colocándolo en la palma de la mano, le dijo:

-Váyase, hermanito, y diga a sus compañeros que no sean molestos ni nocivos en las celdas; que se vayan a vivir en la huerta, y que yo cuidaré de llevarles alimento cada día.

El embajador cumplió con la embajada, y desde ese momento la ratonil muchitanga abandonó claustros y se trasladó a la huerta. Por supuesto que fray Martín los visitó todas las mañanas, llevando un cesto de desperdicios o provisiones, y que los pericotes acudían como llamados con campanilla.
Mantenía en su celda nuestro buen lego un perro y un gato, y había logrado que ambos animales viviesen en fraternal concordia. Y tanto que comían juntos en la misma escudilla o plato.

Mirábalos una tarde comer en sana paz, cuando de pronto el perro gruñó y encrespose el gato. Era que un ratón, atraído por el olorcillo de la vianda, había osado asomar el hocico fuera de su agujero. Descubriolo fray Martín, y volviéndose hacia perro y gato, les dijo:

-Cálmense, criaturas del Señor, cálmense.

Acercose en seguida al agujero del mur, y dijo:

-Salga sin cuidado, hermano pericote. Paréceme que tiene necesidad de comer; apropíncuese, que no le harán daño.

Y dirigiéndose a los otros dos animales, añadió:

-Vaya, hijos, denle siempre un lugarcito al convidado, que Dios da para los tres.

Y el ratón, sin hacerse de rogar, aceptó el convite, y desde ese día comió en amor y compaña con perro y gato.

Y… y… y… ¿Pajarito sin cola? ¡Mamola!

Tradiciones peruanas. Octava y última serie / Ricardo Palma

Fuente y enlace recomendado: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com)

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Cuento: Los ratones de Fray Martín (vídeo)

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Fray Martín y su escoba santificadora

fray martín y su escoba

Si el hábito hace al monje, la escoba lo realza

Al contemplar su imagen llama la atención un elemento que casi siempre le acompaña; encontramos un elemento que no suele ser elemento de santificación pero que en San Martín se vuelve elemento maravilloso que le sirvió de santificación: la escoba.

La “escoba de san Martín”. No se puede hablar de san Martín sin mencionar “su” escoba… ¿Conocen algún personaje que haya pasado a la historia por una escoba? Yo no. Sólo sé que Martín es conocido por ese elemento tan utilizado en todos los tiempos (ahora también, aunque han proliferado las máquinas y utensilios de todo tipo para la limpieza, sigue siendo un instrumento). Un elemento tan sencillo y tan cotidiano es protagonista de santidad en las manos de fray Martín y de todos los que queramos vivir como él. Sirviendo desde el amor.

Su escoba y, conjuntamente con ella, todos los servicios que realizaba fueron para él una mediación de acercar lo pequeño, lo sencillo, lo cotidiano a lo trascendente y a la humanidad. Fray Escoba fue haciéndose desde Jesús, por eso Martín se vuelve buen samaritano a imagen de Jesús, acoge, sana y cuida a los tirados por el camino de la vida.

Su escoba, la de Martín, es nuestra escoba. Es un santo dominico pero universal, que nos hace una llamada: VIVIR SIRVIENDO CON AMOR. Hacer de nuestra vida, de nuestra historia un servicio, ”barrer” lo que nos impide ser fraternos, abrirnos al bien del otro, a favor de, siendo artesanos de bendición… Nuestra escoba nos debe hacer santos. No es una utopía, es una realidad. Ser santos, nos lo indica Martín, es “hacer lo ordinario, extraordinario desde el amor”, es así de sencillo…

Parroquia Santo Tomás de Aquino (Bogotá), de la Homilía: La Eucaristía, la Cruz y la Escoba

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“Con su escoba milagrosa”

Letra:

Con su escoba milagrosa, San Martín, de los cuerpos va quitando el dolor, y a la vista de su humilde tez morena van las almas otra vez pensando en Dios.
Es la historia de este santo singular la que ahora se las voy a relatar, y aunque negro, y de origen natural, San Martín, llega así a la santidad. Del convento, las campanas al tocar, a los frailes van llamando a cantar; por los claustros, con su escoba sin cesar, en silencio él no deja de rezar.
Cierto día, que en grave necesidad en demanda, sale el prior a la ciudad San Martín, se le ofrece y es verdad como esclavo, alguien me puede comprar es a un perro y es a un gato y un ratón que le dice San Martín con gran bondad no se admiren, de su buena amistad todo puede, cuando reina el amor.
Por los pobres, en su triste padecer dulce y bueno, fue su amigo San Martín todos saben, donde pueden recurrir siempre es cierto que él los sabe socorrer.
Para enfermos sin consuelo en su dolor su esperanza es sólo verlo aparecer cuando sienten el milagro de su amor es un santo gritan todos por doquier.
Del convento las campanas al doblar a sus puertas gimen, lloran la ciudad es Martín que se acaba de marchar lo ha llamado su buen Dios a descansar.
Más el Santo con nosotros se quedó para ayuda de nuestra necesidad San Martín, San Martín
¡No te olvides de los que estamos aquí!

Paquita Rico canta a Fray Escoba

paquita rico

Francisca Rico Martínez (Sevilla, 13 de octubre de 1929), conocida con el nombre artístico de Paquita Rico, es sin lugar a dudas, uno de los rostros más bellos que ha dado el cine y la copla española. Nacida en el popular barrio de Triana, su padre se ganaba la vida como vendedor ambulante. Desde muy niña comenzó a escuchar a las grandes artistas de la época: Pastora Imperio, Estrellita Castro o Imperio Argentina; y a los diez años, siempre en compañía de su madre, ya recorría los pueblos de Andalucía. También desde muy joven se dedicó al cine musical español, rodando destacadas películas de la época que le dieron una merecida popularidad: “Debla, la virgen gitana”, con el que obtuvo el premio de interpretación del festival de Cannes; o “¿Dónde vas, Alfonso XII?”, rodada con su amigo Vicente Parra y que la consagró definitivamenteEsta gran artista sevillana, destacada cantante folklórica, mujer católica y rociera, con su exquisitez habitual canta a Fray Escoba. Una canción —de Rafael de León y J. Torregrosa—, con aires peruanos, que apareció en el álbum “En la noche de boda”.

Paquita Rico – “Fray Escoba”

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Fray Escoba (letra)

Cuando los virreyes dictaban sus leyes
en la vieja Lima, bella y colonial,
un fraile mulato con santo recato
lleno el virreynato de luz celestial.
Y a las puertas del Convento del Rosario
los humildes suplicaban a diario

Por amor de Cristo anda Fray Martín
pídele a la Virgen por mi chiquitín,
mi vieja se muere corre hasta su alcoba
no me lo abandones por Dios, Fray escoba.
No me desampares nunca Fray Martín
que hasta en mis pesares tengan pronto fin,
Fray Martín les calma ansias y desvelos
con un Padre nuestro con un Padre nuestro
que estás en los cielos.

Fray Martín de Porres a todos socorre
y Lima se asombra de su caridad,
pues pone en las penas sus manos morenas
sanando las llagas de la Humanidad.
Y los pobres al igual que los señores
de aquel santo suplicaban sus favores

Por amor de Cristo anda Fray Martín
pídele a la Virgen por mi chiquitín,
mi vieja se muere corre hasta su alcoba
no me la abandones por Dios, Fray escoba.
No me desampares nunca Fray Martín
que hasta en mis pesares tengan pronto fin,
Fray Martín les calma ansias y desvelos
con un Padre nuestro con un Padre nuestro
que estás en los cielos.

San Martín de Porres, un donado revestido de piedad

imagen de smp

Un donado revestido de piedad

A mí me parece San Martín de Porres como un carisma luminoso que se extiende a lo largo de los siglos, que sigue vivo. Martín fue de Jesucristo, de Jesucristo hombre; vivió desde los pobres y desde los menesterosos la humanidad de Jesucristo. La humanidad de Jesucristo se puede y se debe vivir en la realidad de los más pequeños y de los más pobres, donde Dios se hace presente.

Cada uno tiene su entrada en la pobreza de los demás, como puede y desde donde puede, pero de una forma o de otra Martín me ha tirado mucho y me ha impresionado por su contacto con el Cristo doliente en los pobres…

¡Qué finura del alma, qué don del espíritu, qué ecología, qué don de piedad consistente en tener cariño por las cosas creadas, por toda creación! San Martín de Porres se metió en lo profundo de la pobreza humana, y nosotros desde otras coordenadas completamente distintas pero quizá en la línea de lo que el Señor nos quiera ir dando a lo largo de los años, en este momento en la línea del testimonio y en la línea de la palabra, tengamos el mismo alma de San Martín para procurar hacer el bien que podamos a todas las personas que, de una forma u otra, necesiten nuestro alimento como lo hizo San Martín de Porres en aquellos tiempos”.

Chus Villarroel, O.P.

Click aquí para escuchar la interesante enseñanza del Padre Chus Villarroel, O.P.

Página recomendada: frayescoba.info

Jesús Villarroel (Chus) nació en Tejerina, León, en 1935. Ingresó en el noviciado de los Dominicos de Ocaña. La Filosofía la estudió en Ávila y la Teología en Alemania y Suiza. Terminó su formación con el Doctorado de Filosofía en Roma. Se ha dedicado largos años al profesorado en la facultad de los Dominicos de Alcobendas, y algunos cursos en la Pontificia de Salamanca. Ha ejercido varias veces el cargo de Prior y el de Maestro de Estudiantes. En la Renovación carismática ha trabajado con intensidad desde hace 18 años, sobre todo en la predicación y retiros; y durante 8 años en la Coordinadora nacional. Se ha ocupado, igualmente, de otras labores pastorales en la parroquia periférica de Jesús obrero, en San Blas, durante 3 años. Hasta hace muy poco fue párroco en la parroquia de Ntrª. Sra. del Rosario, de la calle Conde de Peñalver, Madrid, desde el año 1987. Hoy es Superior de la Casa de Móstoles.