A la Preciosísima Sangre de Cristo

A la Preciosísima Sangre de Cristo (Oración de liberación)

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu vida por nosotros.

Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

(Tres veces Gloria).

Amén, Amén, Amén.

Oración por Moseñor Morales

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Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo

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Consagración del matrimonio al Corazón Inmaculado de María

Consagración del matrimonio al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, refugio seguro de nosotros pecadores y ancla firme de salvación, a Ti queremos hoy consagrar nuestro matrimonio.

En estos tiempos de gran batalla espiritual entre los valores familiares auténticos y la mentalidad permisiva del mundo, te pedimos que Tú, Madre y Maestra, nos muestres el camino verdadero del amor, del compromiso, de la fidelidad, del sacrificio y del servicio.

Te pedimos que hoy, al consagrarnos a Ti, nos recibas en tu Corazón, nos refugies en tu manto virginal, nos protejas con tus brazos maternales y nos lleves por camino seguro hacia el Corazón de tu Hijo, Jesús.

Tú que eres la Madre de Cristo, te pedimos nos formes y moldees, para que ambos seamos imágenes vivientes de Jesús en nuestra familia, en la Iglesia y en el mundo.

Tú que eres Virgen y Madre, derrama sobre nosotros el espíritu de pureza de corazón, de mente y de cuerpo.

Tú que eres nuestra Madre espiritual, ayúdanos a crecer en la vida de la gracia y de la santidad, y no permitas que caigamos en pecado mortal o que desperdiciemos las gracias ganadas por tu Hijo en la Cruz.

Tú que eres Maestra de las almas, enséñanos a ser dóciles como Tu, para acoger con obediencia y agradecimiento toda la Verdad revelada por Cristo en su Palabra y en la Iglesia.

Tú que eres Mediadora de las gracias, se el canal seguro por el cual nosotros recibamos las gracias de conversión, de amor, de paz, de comunicación, de unidad y comprensión.

Tú que eres Intercesora ante tu Hijo, mantén tu mirada misericordiosa sobre nosotros, y acércate siempre a tu Hijo, implorando como en Caná, por el milagro del vino que nos hace falta.

Tú que eres Corredentora, enséñanos a ser fieles, el uno al otro, en los momentos de sufrimiento y de cruz.

Que no busquemos cada uno nuestro propio bienestar, sino el bien del otro.

Que nos mantengamos fieles al compromiso adquirido ante Dios, y que los sacrificios y luchas sepamos vivirlos en unión a tu Hijo Crucificado.

En virtud de la unión del Inmaculado Corazón de María con el Sagrado Corazón de Jesús, pedimos que nuestro matrimonio sea fortalecido en la unidad, en el amor, en la responsabilidad a nuestros deberes, en la entrega generosa del uno al otro y a los hijos que el Señor nos envíe.

Que nuestro hogar sea un santuario doméstico donde oremos juntos y nos comuniquemos con alegría y entusiasmo. Que siempre nuestra relación sea, ante todos, un signo visible del amor y la fidelidad.

Te pedimos, Oh Madre, que en virtud de esta consagración, nuestro matrimonio sea protegido de todo mal espiritual, físico o material.

Que tu Corazón Inmaculado reine en nuestro hogar para que así Jesucristo sea amado y obedecido en nuestra familia.

Qué sostenidos por Su amor y Su gracia nos dispongamos a construir, día a día, la civilización del amor: el Reinado de los Dos Corazones.

Consagración de la familia a los Corazones de Jesús y María

¡Qué grande es Dios, que dulce es María! (por el Hermano Rafael)

Oración de San Rafael  Arnáiz 

¡Qué grande es Dios! ¡Qué bien ordena los acontecimientos siempre para su gloria!
¡Sólo Dios llena el alma…, y la llena toda!
La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios.
El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo?
¡Cómo se inunda mi alma de caridad verdadera hacia el hombre, hacia el hermano débil, enfermo…! Si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, también amaría al prójimo.
Al amar a Jesús, forzosamente se ama lo que El ama.

La única verdad es… Cristo.

He hecho el voto de amar siempre a Jesús. Virgen María, ayúdame a cumplir mi voto.
Para Jesús todo, y todo, para siempre, para siempre.
No le bastó a Dios entregarnos a su Hijo en una Cruz, sino además nos dejó a María.
Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina.
¡Qué grande es Dios, qué dulce es María!

Amén.

Oración de San Rafael Arnáiz Barón (Hermano Rafael).

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Mi corazón está a los pies de María

Oración por los enfermos

Bienaventurado Martín de Porres, que dijiste “yo te curo, Dios te sana”, te pedimos que acompañes y cuides de los enfermos y que transmitas la señal de la ternura de Dios para aquellos que sufren.

Oración por los enfermos

Nos has bendecido, Señor, con el don de la fe que sana y salva
y, en la que todo encuentra sentido.
Señor, en momentos de duda y desconcierto,
cuando se imponen el dolor y el miedo o domina el sufrimiento:
aumenta nuestra fe, para descubrir tu amor entrañable,
tu misericordia que sana las heridas,
tu voluntad de conducirnos a la plenitud.
Señor, que en cada acontecimiento de la vida, en la salud o en la enfermedad, en la alegría o en el llanto, pasemos haciendo el bien.
Padre bueno, sabemos que Tú quieres lo mejor para nosotros.
Hoy quiero pedirte por… (nombrar a la persona enferma)
y por todos los enfermos.
Que  si es tu voluntad, que puedan sanar.
Y que les ayudes en los momentos difíciles para que no pierdan
ni la esperanza, ni la fe, ni la paciencia.
Dales a ellos y a quienes se encargan de acompañarles y cuidarles,
la fuerza y la confianza que necesiten.
Te lo pedimos hoy por intercesión de San Martín de Porres
que a tantos enfermos cuidó con amor cristiano. Amén.

Imagen de San Martín de Porres en la Iglesia de Nuestra Señora del Pino (Playa de Arinaga, Agüimes). Foto de Daniel Ramírez.

Oración del Papa Francisco a los santos peruanos

Oración del Papa Francisco a los santos peruanos en la Catedral de Lima.

Oración

Dios y Padre nuestro,
que por medio de Jesucristo
has instituido tu Iglesia
sobre la roca de los Apóstoles,
para que guiada por el Espíritu Santo
sea en el mundo signo e instrumento
de tu amor y misericordia,
te damos gracias por los dones
que has obrado en nuestra Iglesia en Lima.

Te agradecemos de manera especial
la santidad florecida en nuestra tierra.
Nuestra Iglesia arquidiocesana,
fecundada por el trabajo apostólico
de santo Toribio de Mogrovejo;
engrandecida por la oración,
penitencia y caridad de santa Rosa de Lima
y
san Martín de Porres;
adornada por el celo misionero
de san Francisco Solano
y el servi
cio humilde de san Juan Macías;
bendecida por el testimonio de vida cristiana
de otros hermanos fieles al Evangelio,
agradece tu acción en nuestra historia
y te suplica ser fiel a la herencia recibida.

Ayúdanos a ser Iglesia en salida,
acercándonos a todos,
en especial a los menos favorecidos;
enséñanos a ser discípulos misioneros
de Jesucristo, el Señor de los Milagros,
viviendo el amor, buscando la unidad
y practicando la misericordia
para que, protegidos por la intercesión
de Nuestra Señora de la Evangelización,
vivamos y anunciemos al mundo
el gozo del Evangelio.

Fuente: op.org/es (Orden de Predicadores)

Oración para pedir protección a la Inmaculada Concepción

Animados de los mismos sentimientos de devoción a la Santísima Virgen, y persuadido de que en las circunstancias dolorosas de los tiempos presentes no nos quedan otras esperanzas que las del Cielo, y entre éstas la intercesión poderosa de aquella bendita, que es en todo tiempo auxilio de los cristianos… Quiera el Señor atender las plegarias que le elevarán los fieles por intercesión de María Inmaculada, que fue llamada por la augustísima Trinidad para intervenir en todos los misterios de la misericordia y de amor, y fue constituida dispensadora de todas las gracias (Pío PP. X).

Oración

Virgen Santísima, que agradasteis al Señor, y sois su Madre, Inmaculada en el cuerpo, en el alma, en la fe, y en el amor; en la solemne proclamación del dogma, que os anunció al mundo concebida sin pecado, mirad benignamente a los míseros mortales, que imploran vuestro poderoso patrocinio. La maligna serpiente, contra la cual fue lanzada la primera maldición, continúa combatiendo y poniendo asechanzas a los miserables hijos de Eva. Vos, oh bendita Madre nuestra, Reina y abogada nuestra, que desde el primer instante de vuestra concepción quebrantasteis la cabeza del enemigo, acoged las plegarias que unidos con Vos en un solo corazón os rogamos presentéis al trono de Dios para que no seamos jamás seducidos por las asechanzas del enemigo, y lleguemos todos al puerto de la salvación, y para que a pesar de tantos peligros, la Iglesia y la sociedad cristiana canten una vez más el himno de liberación, de la victoria y de la paz. Amén.

(Imagen ilustrativa: “La Inmaculada Concepción”, de Tiepolo).

Nuestro Hermano Martín

El pasado día 3 de noviembre celebramos a San Martín de Porres, nuestro querido hermano Martín.

Fray Martín se convierte para todo el que se acerca a él en un gran amigo y compañero de camino, con cuya compañía puedes contar y siempre encontrarás el consuelo y la fortaleza necesaria de su mano.

Son muchos los detalles de la vida de Martín que nos pueden ayudar, pero hoy queremos quedarnos con su profundo espíritu de oración y su forma de predicar tan particular y eficaz.

El Santo de las Américas nunca predicó desde un púlpito, ni echo sermones, pero su vida era toda ella una predicación y así mismo una oración, alabanza al Dios creador y amante de cada uno de los hombres, sus hijos.

La vida de contemplación y acción de San Martín eran siempre una, señala una biógrafa de Santo (Guiliana Cavallini) con una bella imagen cogida del Evangelio, en concreto del pasaje de Marta y María: “En el corazón de Martín, Marta y María nunca discutían, porque María acompañaba a Marta siempre y a todas partes. Pero cuando Marta terminaba su trabajo, María tomaba a Martín de la mano y lo llevaba a un lugar apartado donde pudiera disfrutar de la presencia del Señor, solo… La soledad atraía a Martín cómo a un imán”.

El hermano Martín pasaba largas horas al servicio de los pobres y de los enfermos y siempre se refugiaba en el corazón silencioso el amor de Dios. Nunca cesó de inhalar la presencia de Dios y nunca cesó de exhalar la compasión… así fue y es la vida de Martín.

Rocío Goncet, O.P. (Monasterio de Santa María la Real de Bormujos, Sevilla).

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Oración a San Martín de Porres

Martín de Porres, humilde seguidor del Evangelio de Jesús, elevamos ante ti nuestros corazones llenos de confianza y devoción. Tú qué te entregaste sin límite a los pobres y desamparados, hoy te ofrecemos nuestras necesidades y peticiones. Derrama sobre nosotros y sobre nuestras familias el amor sanador de Dios. Concédenos sencillez de corazón y compasión de los que más sufren, especialmente los que sufren la injusticia y la discriminación racial. Que sepamos descubrir en éstos, nuestros hermanos más pequeños, el rostro sufriente de Jesús.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Témporas de acción de gracias y de petición

Las Témporas son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al retomar la actividad habitual. En España, la celebración de las Témporas se limita a un día: el 5 de octubre.

Himno

Gracias, Señor, por esta agua que llega
del aire hasta los campos, hasta el bosque y el huerto;
gracias por tu palabra que riega este desierto
del alma, prometiendo las horas de la siega.

Gracias por tanta gracia, tanta cuidada entrega,
por el sol que calienta este corazón yerto;
gracias por estas flores primeras que han abierto
ojos de luz a tanta claridad honda y ciega.

Gracias porque te he visto latiendo en los bancales,
favoreciendo, urdiendo los tiernos esponsales
del verdor con la tierra, la rosa con la rama.

Gracias porque nos enseñas a ser en lo que era,
al olvidar mis estiajes en esta primavera;
gracias porque es llegado el tiempo del que ama.

Amén.

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Enlaces recomendados:

Las témporas de acción de gracias y de petición

Evangelio del día: “Pedid y se os dará”. Témporas de acción de gracias y petición

 

A la Virgen de la Piedad

Madre, que sabes lo que significa estrechar entre los brazos el cuerpo muerto del Hijo.

Gozos en honor a Nuestra Señora de la Piedad

Pues tanta es vuestra bondad
que a nadie habéis desoído:
Consolad al afligido,
tierna Madre de Piedad.

Cuando el Señor os crio
hermosa e inmaculada
para ser su Madre amada,
ya de piedad os dotó;
toda piadosa os formó
en pro de la humanidad.

Vuestra piedad hacia Dios
es la mayor que ha existido,
pues ser creado no ha habido
que le amase como Vos,
ni que mostrase por nos
más ardiente caridad.

Al Niño Dios concebisteis
para nuestro Salvador,
al que en Belén con amor
por nosotros a luz disteis,
y en el templo lo ofrecisteis
hostia por nuestra maldad.

Sumamente piadosa
en el Calvario os mostrasteis,
cuando a Jesús contemplasteis
clavad o en Cruz afrentosa;
lo sufristeis generosa
para nuestra libertad.

Por hijos a Vos nos dio
el Redentor moribundo,
y con dolor muy profundo
vuestra piedad nos parió
en espíritu, y cumplió
de Jesús la voluntad.

En los brazos recibisteis
ya muerto al Hijo querido,
y habiéndonos a Él unido,
al Padre nos ofrecisteis,
“Son los hijos que me disteis”,
diciendo a Su Majestad.

Desde entonces, Madre amada,
piadosa al hombre miráis
por hijo, y no le olvidáis,
aunque Reina coronada
del cielo, y sois su abogada
delante la Trinidad.

Aunque pobres pecadores
somos todos hijos vuestros;
no miréis los yerros nuestros,
causa de vuestros dolores:
de tantas culpas y errores
el perdón nos alcanzad.

Siempre que con devoción
el fiel a Vos ha acudido
pronto el efecto ha sentido
de vuestra protección;
por Vos toda tentación
cede y toda enfermedad.

En el trance de la muerte
amparadnos piadosa;
ya que sois tan poderosa,
alcanzadnos del Dios fuerte
logremos la feliz suerte
de gloriosa eternidad.

Ya que a vuestra gran bondad
en vano nadie ha acudido:
Consolad al afligido,
tierna Madre de Piedad.

V. Per tuam pietatem, Virgo María

R. Intercede pro nobis ad Dominum.

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Oración a la Virgen de la Piedad

Madre, que sabes lo que significa estrechar
entre los brazos el cuerpo muerto del Hijo,
de Aquel a quien has dado la vida,
ahorra a todas las madres de esta tierra
la muerte de sus hijos,
los tormentos, la esclavitud,
la destrucción de la guerra,
las persecuciones,
los campos de concentración, las cárceles.
Mantén en ellas el gozo del nacimiento,
del sustento, del desarrollo del hombre y de su vida.
En nombre de esta vida,
en nombre del nacimiento del Señor,
implora con nosotros la paz y la justicia en el mundo.

Madre de la Paz,
en toda la belleza y majestad de tu Maternidad
que la Iglesia exalta y el mundo admira,
te pedimos:
Permanece con nosotros en todo momento.
Haz que este nuevo año sea año de paz
en virtud del nacimiento y la muerte de tu Hijo.

Amén.

            Homilía del Santo Padre Juan Pablo II. Basílica de San Pedro, Vaticano, 1-1-1979

Imagen ilustrativa: Cuadro de Nuestra Señora de la Piedad (Ermita de la Piedad, La Orotava).

A la Virgen de la Paloma para pedir un parto feliz

Oración

Virgen clementísima, Paloma inmaculada y Madre de piedad, ya que prosperáis con vuestra intercesión delante de Dios mi vínculo conyugal, y me habéis traído a este estado, os ruego humildemente que pues sois la que dais prosperidad a los sucesos, desvanecéis las fatalidades, apartáis las ruinas y desgraciadas horas, os dignáis llevarme bien hasta el punto del alumbramiento, y sacarme de él con toda felicidad: alcanzadme este favor, Madre mía, para que por él enderece mi corazón a Dios, en quien tengo puesta toda mi confianza, que me lo concederá si me conviene, y en Vos que me protegeréis en este lance tan grande y especial, para que así os pueda estar atenta y agradecida en todas horas. Amén.

Pedimos por aquellas mujeres embarazadas o que han sido recientemente madres para que el Señor y su Madre del Amor Hermoso, en la advocación de Nuestra Señora de la Paloma, cuiden de ellas y den salud a sus hijos; guardándoles de las adversidades y brindándoles con el amor filial.

Con confianza y alegría, fraymartindeporres.wordpress.com

Imagen ilustrativa: Nuestra Señora de la Paloma, La Viña (Telde, Gran Canaria).