Ave María, Reina Madre

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Ave María llena de gracia, más Santa que los santos, más excelsa que los Cielos, más gloriosa que los Querubines, más honorable que los Serafines, y más digna de veneración que toda criatura.

San Germán.

“Dios te salve, delicia del Padre, por quien llegó el conocimiento de Dios hasta los confines de la tierra. Ave, domicilio del Hijo, de quien Él tomó carne. Ave, habitación inefable del Espíritu Santo. Ave, tú que eres celebradísima admiración de los entendimientos celestiales. Ave, más santa que los querubines, más gloriosa que los serafines; ave, más extensa que el cielo, más brillante que el sol, más resplandeciente que la luna… Ave, suave resplandor para los ojos de los fieles; trueno espiritual que resuenas sin estrépito en los oídos de los hombres; ave, aura santa que disipas de la tierra el viento de la malicia. Ave, preanuncio noble de los profetas. Ave, voz en los oídos de los apóstoles por todo el mundo; ave, confesión admirable de los mártires, ave, ornamento máximo de los santos; ave, placer verdadero de los justos; ave, felicísima glorificación de las vírgenes; ave, cetro y firmeza de los reyes. Ave, misterio máximo de los sacerdotes, refugio invicto de los pecadores. Ave, glorioso gobierno de los navegantes; ave, elevación de los que caen, oh Señora. Ave, gratuita medicina de los enfermos; ave, resurrección cierta de los moribundos. Ave, causa de salud de todos los mortales. Ave, gozo inenarrable del mundo. Ave, Reina conciliadora de la paz; ave, esplendor inmaculado de las Madres… Ave, Divina enseñanza para los jóvenes, custodia ilustre de los niños. Ave, Medianera de todas las cosas que están debajo del cielo, Reparadora de todo el mundo. Ave, celebridad magnificentísima del cielo y de la tierra; ave, llena de gracia, el Señor contigo”.

San Tarasio de Constantinopla (siglo VIII).

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Dios te salve, Reina y Madre

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros,
esos tus ojos misericordiosos.
Y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, Oh piadosa,
Oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos
de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Santa María, Madre de Dios

Letanía a San Martín de Porres

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Letanía a San Martín de Porres

San Martín de Porres:

Siempre en la presencia de Dios,

Fiel siervo de Cristo,

Amante de la Sagrada Eucaristía,

Devoto de nuestra bendita Madre,

Protector espiritual de las Américas,

Honroso hijo de Santo Domingo,

Amante del Santísimo Rosario,

Apóstol de la Piedad,

Protector de los tentados y de los arrepentidos,

Socorro de las Almas en duda y obscuridad,

Compasivo con los que sufren y están afligidos,

Fortaleza de desanimados e infortunados,

Pacificador de las discordias,

Conmovido por todos los que sufren,

Consuelo del enfermo y del moribundo,

Autor de curaciones milagrosas,

Protector de los niños sin hogar,

Humilde escondite de los poderes dados por Dios,

Devoto de la santa pobreza,

Modelo de obediencia,

Amante de la penitencia heroica,

Fuerte en la abnegación,

Cumplidor de las tareas domésticas con santo fervor,

Dotado con el don profético.

Ruega por nosotros San Martín,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

OREMOS: Oh Dios, que diste a San Martín de Porres la gloria de entrar en el reino de los cielos, concédenos por sus méritos e intercesión que nosotros podamos seguir de tal manera el ejemplo de su humildad en la tierra, que merezcamos ser llevados con Él a los cielos. Por Cristo nuestro Señor. AMÉN.

Gozos a San Martín de Porres

SMP GOZOS

GOZOS A SAN MARTÍN DE PORRES

No quiero, Dios poderoso,
que de tu mente me borres.
Por eso implora conmigo,
tu santo: Martín de Porres

No fue obstáculo tu cuna
para buscar al Señor,
pues le amaste con locura
como buen hijo de Dios.
Tu vivir fue para amarlo
y honrarlo en tu santidad,
nos enseñaste a adorarlo
por toda la eternidad.

No quiero, Dios poderoso…

No buscaste los honores
ni el oropel de la vida,
pues tus únicos amores
fueron “la dicha escondida”.
Viviste para el Amado
sin otro afán que la Cruz,
por eso fuiste adornado
de su Bondad y su Luz.

No quiero, Dios poderoso…

Gran maestro de obediencia,
de oración y de perdón.
Santo de limpia conciencia
y de eficaz bendición.
Bendice mis ilusiones,
mis luchas y mis desvelos,
pues quiero tus oraciones
para llegar hasta el cielo.

No quiero, Dios poderoso…

Amigo de tus amigos
y toda la creación
yo quiero adorar contigo
a nuestro Dios y Señor.
Yo cuento con tu presencia
para orar enardecido.
Regálame tu asistencia
para amar agradecido.

No quiero, Dios poderoso…

Por tu sencillez y gracia
recibiste los favores
que merecía tu alma,
renunciando a los honores.
Y los hombres te humillaron
con arrogancia y crueldad,
mas, los cielos te exaltaron
cuando vieron tu humildad.

No quiero, Dios poderoso…

Fervoroso y fiel amante
de la Santa Eucaristía;
fiel mulato caminante
de la mano de María.
Enaltecido baluarte
de la criolla santidad,
regálame el estandarte
de la Santa Trinidad.

No quiero, Dios poderoso…

Mis cotidianos afanes
bendícelos San Martín.
Haz que viva, ore y ame
para llegar a mi fin.
Haz que marche de tu mano
adorándole con vos;
que como vos ame a todos,
todo por amor a Dios.

No quiero, Dios poderoso…

                             De la novena a San Martín de Porres. Guillermo Cardona Rodríguez

Oración y Novena a la Virgen de la Paloma

V. de la Paloma

Sacratísima Madre de Dios, Tórtola solitaria, Purísima paloma, Fénix de amor, que en vuestro retiro renováis la memoria de la Pasión y Muerte de Vuestro Divino Hijo.

Oración a la Santísima Virgen de la Paloma

Madre inmaculada de nuestro amado Jesús, socórrenos y no olvides a tus fieles hijos que creen en ti y esperan en ti, por tu divina soledad, al pie del sagrado leño. Te pedimos que nos ayudes y confortes en todos los pasajes de nuestra vida ya que en este valle de lágrimas nada hemos de pasar superior a tu santísimo dolor al tener ante ti el cuerpo divino de tu hijo ensangrentado y traspasados su pies y manos. Virgen Santa de la Paloma, óyenos en la súplica de hoy y concédenos tus gracias por el Santo nombre de Jesús.

Novena a la Virgen de la Paloma (descarga pdf)

Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Preciosíma Sangre de Cristo

«Mi Carne es verdadera comida, y Mi Sangre verdadera bebida; el que come Mi Carne, y bebe Mi Sangre, en Mí mora, y Yo en él.» (Jn 6, 56-57)

Comienza el mes de julio con la festividad de la Preciosísima Sangre de Jesucristo, una devoción algo olvidada y, sin embargo, de valor infinito¹ (“cuius una stilla salvum facere totum mundum quit ab omni scelere”, de la cual una sola gota puede salvar al mundo entero de todo pecado), y recomendable por el efecto bondadoso que produce en el alma. El Señor nos ha redimido, nos ha perdonado y purificado con su Sangre; derramada por amor y para nuestra salvación. Si en la Cruz encontramos la esperanza, en la Sangre está la vida. Con ella tiñó la tierra y abrió las puertas del cielo. Con ella se aplaca la divina justicia y se ahuyenta la maldad.

Así pues, celebremos con júbilo el triunfo de la Sangre Redentora, precio de nuestro rescate y prenda segura de salvación. Abramos nuestros pobres corazones, ávidos de misericordia, al Señor infinitamente bueno y sabio, que exhala suspiros de amor y lágrimas por cada uno de nosotros: ¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa de Cristo; de esa Sangre, fruto de un seno generoso, que el Rey de las gentes derramó para rescate del mundo: “in mundi praetium”!

ORACIÓN DE LA SANGRE DE CRISTO 

Señor Jesús, en Tu Nombre, y con el poder de Tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.

Con el poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos, y los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas).

Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.

Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén.

Enlaces de interés:

 1. Ya en el siglo XVI se celebraba en España una fiesta de la Sangre de Cristo. La solemnidad actual fue instituida para toda la Iglesia por Pío IX en 1849, en acción de gracias por la reconquista de Roma, que esclavizada por el liberalismo y las sectas, se había rebelado el año anterior contra el Romano Pontífice. Pío XI elevó el rito a doble de 1ª clase, solemnizándola.

Fuimos redimidos con la sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos limpia de toda iniquidad, y, por tanto, dichosos los que en ella lavan sus almas. Si las casas de Egipto, teñidas con la sangre de un cordero, se salvaron de la ira de Dios, mucho más se librarán de esta ira, y aún recibirán abundancia de bendiciones y gracias, los que veneren y honren con peculiar devoción y obsequio la sangre de nuestro Salvador”.

Pío IX. Decreto de promulgación

Consagración de la familia a los Corazones de Jesús y María

Oración a los Corazones de Jesús y María

“Sea nuestro hogar como el de Nazaret, el asilo inviolable del honor, de la fe, de la caridad, del trabajo, de la oración, del orden y de la paz doméstica”.

La Iglesia ha celebrado la fiesta del Sagrado Corazón y la del Inmaculado Corazón de María durante este viernes y sábado respectivamente. Por ello, nos encontramos en un momento muy especial para rezar esta oración de Consagración, en la que pedimos amparo a los Corazones de Jesús y María para nuestras familias.

Oración de Consagración

Santísimos corazones de Jesús y María,
unidos en el amor perfecto,
como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas, y nuestras familias a Vosotros.

Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar en Nazaret fue un modelo
para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener, con Vuestra ayuda,
la unión y el amor fuerte y perdurable
que os disteis.

Que nuestro hogar sea lleno de gozo.
Que el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,
y el respeto mutuo sean dados libremente a todos.

Que nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros,
no solamente las nuestras.

Y que siempre estemos cerca de los sacramentos.

Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes,
tantos los difuntos como los vivientes;
que la paz esté con nosotros,
y cuando seamos probados,
conceded la resignación cristiana
a la voluntad de Dios.

Mantened nuestras familias cerca
de Vuestros Corazones;
que Vuestra protección
especial esté siempre con nosotros.

Sagrados Corazones de Jesús y María,
escuchad nuestra oración.
Amén.

Foto: Imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón de María en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán (La Orotava)

Homilía en la fiesta de San Rafael Arnáiz

Hermano Rafael

Homilía en la Fiesta del Hermano Rafael

P. Alberico Feliz, 27 de Abril de 2014

En esta misma fecha, -hace 77 años-, nuestro Hermano Rafael, acababa de desaparecer, después de estar de cuerpo presente en nuestra iglesia, mientras la Comunidad le dedicaba las últimas oraciones de recomendación.

Hoy día, le percibimos invisible y glorioso, pues ya está inscrito en el catálogo de los santos, con una capilla dedicada a su veneración, para que sea él, quien interceda por nosotros.

Son los Santos:

  • los que en su interior, llevan la pequeñez de los grandes;
  • los inconfundibles, por que si deslumbrar, alumbran con su testimonio callado y con su forma de situarse;
  • los que llevan hasta el extremo de dar y darse;
  • los que contagian la fe que llevan a flor de piel;
  • los que aciertan a ver el valor de lo sencillo y la grandeza de lo pequeño;
  • los que llevan un exterior común, siendo singularísimos por dentro;
  • los testigos limpios de una fe transparente en Cristo;
  • los héroes silenciosos del cumplimiento del deber de la vida diaria…

Así nos lo ha dicho él, en lectura del segundo nocturno, cuando nos hablaba de la “sencillez”: “Sólo pretendo vivir una vida muy sencilla, sin cosas extraordinarias”. Y también: “No hace falta, para ser grandes santos, grandes cosas; basta hacer grandes, las cosas pequeñas”.

Pero está bien claro, que para llegar a un convencimiento tan sublime, como excelso, se necesita un punto de apoyo inconmovible, que a su amparo, puedan superarse todas las turbulencias y dubitaciones de mente y de espíritu que puedan sobrevenir con el tiempo o por sorpresa.

Este apoyo, que también es “fondo” y “centro”, tal como lo interpreta el mayor de los místicos, San Juan de la Cruz, no es otro que Dios, el “¡sólo Dios!” de nuestro Hermano Rafael, y que no siempre es bien entendido, pues no se refiere a “exclusividad”, sino a  “prioridad” en el amor.

Esta “primacía en el amor”, es aquella profesión israelítica, que nos ha recordado la primera lectura: “Escucha Israel”…; la oración de todos los días, y que había que recitarla más señalados: “estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado”.

Y para evitar todo peligro de inadvertencia, “había que atarla a la muñeca, o ponerla como broche en el turbante, para no perderla nunca de vista: “Amarás al Señor tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas sus fuerzas”.

El amor debe apoderarse de toda la persona, para que no quede como mero afecto sentimental; de tal manera, que en la entrega total del amante, suene el lenguaje del amor más profundo: “Mi Amado es para mi, y yo para mi Amado”.

De ahí la inquietud bendita de que Rafael “buscara a Dios” por todos los medios, modos y maneras que se le ofrecían hasta dar con El. Y por eso nos dice que, “por más que nos sorprenda lo que veamos a los lados, lo que interesa es no detenerse y seguir, pensando que al fin del camino está el que se busca, esperando con los brazos abiertos”.

Y esto lo decía, cuando se hallaba estudiando, aunque ya había conectado con nuestro monasterio en sucesivas visitas.

En su primera carta, ya desde el convento, escribe a sus padres, y les dice: “Quisiera comunicaros mi alma, mi amor a Dios, para que vierais que vuestro hijo ha encontrado el verdadero camino… y como dice el evangelio, “un tesoro”, y sin pérdida de tiempo, se dedica a desenterrarlo”.

Es fácil decir esto, cuando en los primeros meses del noviciado se viven de luna de miel del todo enamorado; pero tendremos que escucharlo a lo largo de toda la trayectoria, para ver si ése “buscar a Dios por Dios, para quedarse con el “¡sólo Dios!” como único lema, lo lleva clavado en el alma, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra.

Y parece ser que sí…, pues va a resultar clave de fondo y la tensión fundamental del alma absorbida por la “pasión” de Dios, que como ciervo herido gime: “Ansias de vida eterna… Ansias del alma que sujeta al cuerpo, gime por ver a Dios…; ¡Ansias de Cristo!”.

Y cuando nuestro Hermano se expresa así, nos parece estar escuchando a San Pablo: “Todo lo estimo pérdida comparando con la excelencia del conocimiento de Cristo mi Señor”. Jesucristo es para él, su “todo”, el modelo que hay que reproducir, y el guía que hay que seguir.

Y en sus escritos, chorrea constantemente esta obsesión bendita por Cristo, que es el que le da luz, la fuerza y el ánimo entusiastas para buscarle, seguir, proseguir hasta conseguir lo que anhelaba.

Nos lo dirá en sendas expresiones:

  • “No vivamos en lo exterior, hermano, que todo es vanidad y luego pasa. Animémonos a vivir en Cristo y sólo para El”…
  • “Todo lo que vibra, todo lo que al alma en la vida rodea, todo es flor de un día, que ahora viene y luego se va. Nada la interesa que no sea Cristo…
  • Y nos expone su propia experiencia: “Bien sabe el Señor, que cuanto más débil me siento, cuanto más lucho con la materia que tira hacia abajo, cuando mi alma sufre un dolor más humano que divino, es entonces cuando veo que sólo en Cristo se halla descanso”.
  • “Para el alma enamorada de Dios, para el alma que ya no ve más arte ni más ciencia que la vida de Jesús…, le es necesario ocultarse en Cristo, y allí estarse a solas con Dios” “Nada tengo y tengo a Cristo; nada deseo y poseo, pero poseo y deseo a Cristo”.

Pero él sabe muy bien, que a pesar de su anhelo ardiente, -“no ha conseguido el premio”- y por eso, se ha propuesto como San Pablo, mediante un típico vocabulario deportivo, un esforzado y continuado camino hasta la meta, que exige un duro combate espiritual.

  • La meta que para él es la santidad, y lo repite muchas veces: “Lo único que hay que hacer, por mucho que nos sorprenda lo que vemos a los lados del camino, es no detenerse, seguir”…
  • El esfuerzo, es no volver la mirada atrás; por eso repite varias veces la frase evangélica: “He puesto la mano en el arado… y no quiero mirar atrás”.
  • Y su persistencia consistió en ofrecerse a Dios, no una, ni dos o tres, sino cuatro veces, afirmando con toda el alma que lo haría mil veces si fuera necesario…

Y en esto consiste la “sencillez y sabiduría que Dios revela a la gente sencilla“. Escuchemos esta expansión de Rafael: “Ni el mundo comprende, ni es necesario, la locura del alma que ama a Cristo; la locura, sí, que hace que el alma desbarre, que las palabras se hagan torpes de tanto querer decir y no poder decir nada”.

La locura sostenida únicamente por estar unida a la voluntad de Dios, y que nos hace callar, cuando quisiéramos gritar; que nos hace prudentes y el alma se desata, y el ansia palpita impaciente dentro del corazón…

La locura de Cristo…, no se comprende, es natural, y hay que ocultarla…, ocultarla muy dentro, muy dentro; que sólo El la vea, y que nadie, si es posible, ni aún uno mismo, se entere de que está dominado por ella”.

Este es amor y la locura de nuestro Hermano Rafael por la persona de Cristo; aprendamos la lección que él nos regala, y sepamos perseverar hasta conseguir la meta, aunque ello suponga una oblación de vida, como la que él ofrendó al Señor. Por eso consiguió lo que se propuso, y hoy le venera la Iglesia entera con singular devoción.

Sólo Dios basta…

Del boletín informativo San Rafael Arnáiz Barón (Enero-Junio 2015 – nº182)

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El Hermano Rafael Arnáiz

Oración al Santo Cristo del Perdón

Iconografía Cristo del Perdón

¡Oh Dios, que en la esperanza de un madero,
vertiendo vas tu sangre gota a gota!
Mi ingratitud, Señor, es quien te azota,
y mi amor quien te tiene prisionero.
De corazón rechazo mi pecado.
Por tu Pasión, Jesús, he de salvarme;
pues del cielo has bajado por buscarme,
y estás, por redimirme, en cruz clavado.

Perdona, buen Jesús, a los extraviados
que desprecios y maldades cometieron.
No les tomes en cuenta su pecado;
que no saben, Señor, lo que hicieron.
Ábreles, por piedad, la santa Herida
de tu tierno y divino Corazón.
Que gocen todos de tu eterna vida,
pues eres el SANTO CRISTO DEL PERDÓN.

              Antonio Ureña Arroyo, Salesiano.

Cristo del Perdón La Orotava

Santísimo Cristo del Perdón de La Orotava

Oración por la mujer

Oración por la mujer -The Flower Girl

Oración por la mujer

Gracias, Dios Padre Bueno, por el amor que nos tienes;
porque nos has creado a tu imagen y semejanza
en la condición de varón y mujer;
para que, reconociéndonos diferentes,
busquemos complementarnos:
el varón como apoyo de la mujer
y la mujer como apoyo del varón.

Gracias, Padre Bueno, por la mujer
y su misión en la comunidad humana.

Te pedimos por la mujer que es hija:
que sea acogida y amada por sus padres,
tratada con ternura y delicadeza.

Te pedimos por la mujer que es hermana:
que sea respetada y defendida por sus hermanos.

Te pedimos por la mujer que es esposa:
que sea reconocida, valorada y ayudada por su esposo,
compañero fiel en la vida conyugal;
que ella se respete y se dé a respetar,
para vivir ambos la comunión de corazones y anhelos
que se prolongan en la fecundidad de una nueva vida humana,
participando así en la máxima obra de la creación: el ser humano.

Te pedimos por la mujer que es madre:
que reconozca en la maternidad el florecimiento de su feminidad.
Creada para la relación,
sea sensible, tierna y abnegada en la educación de cada hijo;
con la dulzura y la fortaleza,
la serenidad y la valentía,
la fe y la esperanza
que van forjando la persona,
el ciudadano, el hijo de Dios.

Te pedimos por las mujeres buenas y generosas
que han entregado su vida para realizar la nuestra.

Te pedimos por las mujeres que se sienten solas,
por las que no encuentran sentido a su vida;
por las marginadas y usadas como objeto de placer y de consumo;
por las que han sido maltratadas y asesinadas.

Te pedimos, Padre Bueno, por todos nosotros, varones o mujeres;
que nos sepamos comprender, valorar y ayudar mutuamente,
para que en la relación, amable y positiva,
colaboremos juntos al servicio de la familia y de la vida.

Amén.

Imagen: “The Flower Girl”, del pintor francés César Pattein (1850 – 1931)

Eucaristía por el inicio del Jubileo de la Orden de Predicadores

Mensaje del Maestro de la Orden de Predicadores para el Jubileo

El día del Señor Parroquia de San Pedro Mártir

Eucaristía por el inicio del año jubilar de la Orden de Predicadores en su 800 aniversario

Vídeo: El Día del Señor – Parroquia de San Pedro Mártir

Homilía completa de Fray Javier Carballo, O.P (pdf)

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