Plegaria al Corazón de Jesús

Plegaria al Corazón de Jesús

Vuelve tus ojos, de amigo y de hermano,
e infunde en nosotros sentimientos de paz,
de fraternidad y de justicia, que son semillas divinas.
Camina por la senda donde los peregrinos caemos
donde los pies vacilantes, dicen ¡basta! y ya no caminan;
donde el rostro se arruga, decepcionado y cansado de la vida.
Piensa por aquellos que no pensamos más que en lo propio;
por aquellos que sólo miramos el lado humano de las cosas,
por aquellos que nos perdemos lejos de Ti,
y olvidamos tu semblante afable, feliz y regio.
Bendice, Corazón de Jesús, reflejo del amor de Dios;
a los que te buscan y no te encuentran,
a los que dudan y vacilan en la fe,
a los que lloran sin consuelo ni mano amiga,
a los que sólo saben de dolores y caminan bebiendo la copa de la hiel.
Haz, nuestro corazón, semejante al tuyo:
con los mismos sentimientos y donde circule la misma sangre,
con el mismo ritmo e igual movimiento,
con idéntica salud e inquebrantable fortaleza,
con amor sincero y entrega verdadera,
con audacia, valentía y mansedumbre,
con alegría y paz que, sabemos, son estelas divinas.
Y cuando las luchas de los días golpee nuestra carne,
¡danos la vitamina y el tesón de la fe!,
el brillo de la esperanza y el abrigo de la caridad
para que no olvidemos tus santas y buenas promesas.
Corazón de Jesús:
pon paz en nuestras familias y consuelo en todas contradicciones;
ayuda en el día a día e infunde serenidad en el atardecer de nuestra existencia;
bendice cuantos proyectos emprendamos y perdón por nuestros pecados;
llévanos, cara a cara, con los que están fríos para creer en Ti
y danos alegría y optimismo para todos tus sacerdotes.
Que tu imagen, tu cruz, sea en nuestras casas, en nuestro pecho y en nuestro corazón
signo de que eres importante para nuestras decisiones
y la persona más querida en nuestro hogar:
referencia en nuestro ser, vivir y obrar.
¡Gracias, amigo y Señor!

P. Javier Leoz

* * *

El Corazón de Jesús y la Cruz

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Letanías al Sagrado Corazón de Jesús

LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
(aprobadas para toda la Iglesia en 1891)

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

(A las siguientes invocaciones se responde:
“TEN PIEDAD DE NOSOTROS”)

Dios, Padre Celestial, -…
Dios Hijo, Redentor del mundo, -…
Dios, Espíritu Santo, -…
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios…-
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, -…
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por elEspíritu Santo, …
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, …
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, …
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, …
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, …
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, …
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, …
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, …
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,..
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,…
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo…
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios…,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,…
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,…
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,…
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,…
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,…
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,…
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,…
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,…
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,…
Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de lasabiduría, y de la ciencia,…
Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,…
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,…
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, …
Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, …
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, …
Corazón de Jesús, generosos para todos los que te invocan,…
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,…
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,…
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,…
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, …
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,…
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,…
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,…
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,…
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, …
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,…
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, …
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,…

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
– Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
– Ten piedad de nosotros.

Jesús, manso y humilde de Corazón,
– Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración: Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

Gozos al Santísimo Sacramento

Gozos al Santísimo Sacramento

Para que mi alma respire
En tu gracia y en tu amor,

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

¡Salve , Santo Sacramento,
Maravilla del amor!
¡Salve, insigne Monumento
De la Gloria del Señor!
Hoy mi alma agradecida
Canta Himnos en tu honor:

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

En la noche de la Cena
En mi pensabas, Jesús,
Y anegado en honda pena
Pensabas en mí en la Cruz.
Tú nunca me has olvidado,
Yo a Ti mil veces, Señor;

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Mientras tu cuerpo precioso
Nos dejabas en herencia,
En un Concilio ominoso
Preparaban tu sentencia.
Y pues sufriste paciente
El ósculo del traidor,

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Por causa de mi pecado
Sudaste sangre en el huerto,
Y tu rostro delicado
Fue de salivas cubierto
Y pues tan grandes afrentas
Las sufriste por mi amor.

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Al ver tus heridas santas
Sangre por mí derramar,
Quisiera, mi bien, tus plantas
Con mis lágrimas regar.
Perdonaste a Magdalena
En premio a su tierno amor;

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Lloró Pedro amargamente,
Porque te negó tres veces,
Y apuró del penitente
El cáliz de amargas preces;
Yo mil veces te he negado,
¿Por qué no lloro, Señor?

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Tus llagas serán el puerto
Que del mal me abrigará;
De mi vida en el desierto
Tu cuerpo será el maná
La Cruz será mi bandera,
Que es del infierno el terror.

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

¡Corazón de mi Jesús,
Jesús de mi corazón!
¡Oh la pasión de la Cruz!
O la Cruz de la pasión!
Quiero compartir contigo
Tus dolores y tu amor,

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Hijo pródigo en el mundo,
Disipé tu santa herencia,
Y manché en el lodo inmundo
La túnica de inocencia.
Hoy vengo, Padre, a pedirte
Una limosna de amor.

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

¡Salve, amable Prisionero,
En los grillos del amor,
De tu pobre carcelero
Divino Libertador!
Yo seré tu centinela,
Mi consigna es darte honor.

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

¡Salve, Principe del cielo,
Que en este trono de amor
Cubres con místico velo
Tu divino resplandor!
Yo será tu cortesano,
Seré tu guardia de honor,

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

¡Salve Prenda de la Gloria,
Testamento del amor,
Que de su muerte en memoria
Nos dejara el Salvador!
Canten ángeles y hombres
Himnos de eterno loor!

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

Para que mi alma respire
En tu gracia y en tu amor,

No me alejes de tu mesa,
¡Oh mi dulce Salvador!

A Fray Martín

A Fray Martín: mi oración

Ejemplo fiel a seguir

es regocijo grande mi sentir

cuando rezo a Fray Martín:

San Martín de Porres, piadoso hermano,

sembrador de paz y bien

ayúdame a cultivar la fe.

Martín caritativo,

consuélame en las desdichas,

e intercede por mi ánimo y oración

a la Virgen y a Nuestro Señor.

Así sea.

                     José J. Santana

Foto: José J. Santana

San Martín de Porres, ruega por nosotros

smp, ruega por nosotros

San Martín de Porres, santo sencillo y bueno, la iglesia nos ha dejado en la imagen en que te veneramos, las lecciones más importantes que debemos aprender para llegar a ser como tú:

Con la cruz que llevas en tu mano, nos enseñas que la primera de todas es el amor a Dios, que se hizo hombre y murió en la cruz para salvarnos del pecado y de la muerte.

En el rosario vemos tu devoción a la Virgen, la madre de Jesús y madre nuestra, que quiere ayudarnos en todo a cumplir la voluntad de Dios y que nos repite continuamente: “Hagan lo que Jesús les diga”.

Con tu escoba nos recuerdas que hay que trabajar para comer el pan de cada día.

Finalmente, en el perro, en el gato y en el ratón; nos alertas para que sepamos vivir como hermanos a pesar de nuestras diferencias.

Hoy queremos que ruegues a Dios por nosotros para que nos conceda todas las gracias que necesitamos para ser santos en su presencia. Amén.

La oración del paracaidista

La oración del paracaidista

Dame, Dios mío, lo que te queda.
Dame lo que te piden nunca.
No te pido descanso,
ni tranquilidad de alma o cuerpo.
No te pido riquezas,
ni éxitos, ni siquiera salud.
Todo esto, Señor, te lo piden tanto
que ya no debe quedarte nada.

Dame, Dios mío, lo que te queda.
Dame lo que no te aceptan:
inseguridad, inquietud,
obstáculos, tormentas.
Y dámelo, Señor, definitivamente,
para siempre,
porque luego ya no tendré humor
para pedírtelo.

Dame, Dios mío, lo que te queda.
Dame lo que los otros no quieren.
Pero dame también el valor,
la fuerza y la fe.

           André Zirnheld

Imagen ilustrativa: “Compasión”, óleo de William Adolphe Bouguereau.

A la Preciosísima Sangre de Cristo

A la Preciosísima Sangre de Cristo (Oración de liberación)

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu vida por nosotros.

Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

(Tres veces Gloria).

Amén, Amén, Amén.

Oración por Moseñor Morales

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Letanías de la Preciosísima Sangre de Cristo

Consagración del matrimonio al Corazón Inmaculado de María

Consagración del matrimonio al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, refugio seguro de nosotros pecadores y ancla firme de salvación, a Ti queremos hoy consagrar nuestro matrimonio.

En estos tiempos de gran batalla espiritual entre los valores familiares auténticos y la mentalidad permisiva del mundo, te pedimos que Tú, Madre y Maestra, nos muestres el camino verdadero del amor, del compromiso, de la fidelidad, del sacrificio y del servicio.

Te pedimos que hoy, al consagrarnos a Ti, nos recibas en tu Corazón, nos refugies en tu manto virginal, nos protejas con tus brazos maternales y nos lleves por camino seguro hacia el Corazón de tu Hijo, Jesús.

Tú que eres la Madre de Cristo, te pedimos nos formes y moldees, para que ambos seamos imágenes vivientes de Jesús en nuestra familia, en la Iglesia y en el mundo.

Tú que eres Virgen y Madre, derrama sobre nosotros el espíritu de pureza de corazón, de mente y de cuerpo.

Tú que eres nuestra Madre espiritual, ayúdanos a crecer en la vida de la gracia y de la santidad, y no permitas que caigamos en pecado mortal o que desperdiciemos las gracias ganadas por tu Hijo en la Cruz.

Tú que eres Maestra de las almas, enséñanos a ser dóciles como Tu, para acoger con obediencia y agradecimiento toda la Verdad revelada por Cristo en su Palabra y en la Iglesia.

Tú que eres Mediadora de las gracias, se el canal seguro por el cual nosotros recibamos las gracias de conversión, de amor, de paz, de comunicación, de unidad y comprensión.

Tú que eres Intercesora ante tu Hijo, mantén tu mirada misericordiosa sobre nosotros, y acércate siempre a tu Hijo, implorando como en Caná, por el milagro del vino que nos hace falta.

Tú que eres Corredentora, enséñanos a ser fieles, el uno al otro, en los momentos de sufrimiento y de cruz.

Que no busquemos cada uno nuestro propio bienestar, sino el bien del otro.

Que nos mantengamos fieles al compromiso adquirido ante Dios, y que los sacrificios y luchas sepamos vivirlos en unión a tu Hijo Crucificado.

En virtud de la unión del Inmaculado Corazón de María con el Sagrado Corazón de Jesús, pedimos que nuestro matrimonio sea fortalecido en la unidad, en el amor, en la responsabilidad a nuestros deberes, en la entrega generosa del uno al otro y a los hijos que el Señor nos envíe.

Que nuestro hogar sea un santuario doméstico donde oremos juntos y nos comuniquemos con alegría y entusiasmo. Que siempre nuestra relación sea, ante todos, un signo visible del amor y la fidelidad.

Te pedimos, Oh Madre, que en virtud de esta consagración, nuestro matrimonio sea protegido de todo mal espiritual, físico o material.

Que tu Corazón Inmaculado reine en nuestro hogar para que así Jesucristo sea amado y obedecido en nuestra familia.

Qué sostenidos por Su amor y Su gracia nos dispongamos a construir, día a día, la civilización del amor: el Reinado de los Dos Corazones.

Consagración de la familia a los Corazones de Jesús y María

Rafael, no te fuiste (al Hermano Rafael Arnáiz)

*Homilía

Queridos hermanos, Compañeros, representación del Ayuntamiento de la ciudad, asociación del barrio, comunidad parroquial: a todos nos acoge y nos saluda el Señor Jesucristo. Él es el que nos acoge y él es el que nos saluda. Bienvenidos.

También en este día celebramos como parroquia la fiesta del Hermano Rafael, el Señor nos llena de esperanza. A lo largo de toda la Sagrada Escritura, en un relato precioso, los momentos más gozosos que el pueblo experimenta, son los encuentros de Dios con su pueblo. Hoy también en honor de Cristo Resucitado, y en honor del Hermano San Rafael sentimos la alegría que Dios da al corazón humano, no solamente como un hecho psicológico, sino como un hecho profundo de la realidad de nuestra propia vida.

Estamos en unos días preciosos de la celebración en este tiempo solemne de Pascua, y el Señor Jesucristo resucitado y glorioso nos acompaña con su cercanía y la certeza de su amor. Vemos en estos textos los primeros testimonios de Cristo resucitado que realmente llenan nuestros sentimientos y nuestra mente. Es tan intensa la realidad de la fiesta pascual que ilumina nuestra vida, la belleza de Cristo resucitado se hace luz, se hace esperanza en el corazón, es la verdadera alegría. Dice la Escritura, que sólo Dios puede alegrar el corazón humano.

Estamos celebrando también la fiesta del Hermano San Rafael; sin duda vosotros mismos conocéis tantas cosas de él y de su vida, realmente entrañable por muchos motivos, también por su proximidad histórica, ya que casi pisamos sus huellas. Simplemente en este rato quisiera recordar, a la luz de la fe pascual, la humanidad profunda del Hermano San Rafael, la experiencia impresionante del hombre que se acerca a Dios en una actitud de adoración, en una actitud de fe profunda que encierra toda su vida.

Rafael encontró en la fe, la luz y la alegría de concebir a Dios, y por eso concibió el ser humano, la realidad y la existencia de su vida… También nosotros estamos llamados desde la realidad de nuestra propia vida, nuestra propia tierra, nuestras propias gentes; estamos llamados a buscar el bien de los bienes, el mayor bien, aquel que sostiene la creación, aquel que sostiene y da la vida al ser humano.

Queridos hermanos: Rafael tenía la actitud de reflexionar los hechos, de pensar la vida.

Rafael amaba la vida y amaba a Dios por encima del corazón, los sentimientos; la calidad humana del corazón nos hace nobles, le hizo noble a Rafael ante los demás y ante Dios mismo. Rafael llevó el amor a la vida, el amor a Dios y el amor a la creación entera, con un amor entrañable.

Dice la Escritura, que estamos llamados a amar, desde la inteligencia, desde el corazón y también desde las entrañas; la Escritura hace también referencia hacia las entrañas, a las partes nobles de la vida que quedan en nuestra propia existencia; normalmente en nuestro lenguaje todavía usamos esa expresión: esa persona, ese hombre, esa mujer tiene buenas entrañas. Rafael quería a Dios con un amor realmente entrañable.

En definitiva, nos encontramos con un hombre creyente en Dios. Él vivió la fe cristiana que recibió signado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Del mismo modo, todos los que estamos aquí hemos sido bautizados y llevamos en nuestro cuerpo las señales de Jesucristo porque fuimos ungidos y bautizados en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  llevamos en nuestro cuerpo la muerte y la resurrección de Jesucristo. Este misterio tan sencillo de fe, lo vivió Rafael con una intensidad profunda en el aspecto de acoger en su vida de Dios Padre, el amor a Cristo y la presencia constante del Espíritu.

Hoy es un gran día de fiesta y ojalá la sepamos vivir con intensidad, con amor, con frescura, con la fuerza misma que da la fiesta; pero a la vez quisiéramos recordar la realidad de nuestro mundo para acoger el misterio de Dios en nuestra vida, en nuestras personas, en la realidad incluso de la Iglesia, por eso, en este tiempo pascual e imagen del Hermano San Rafael, verdadero injerto del cuerpo del Señor, vamos a hacer también ese recorrido, ese itinerario que de alguna manera es el camino de Dios en el silencio del amor, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Cristo nos ha permitido en su cuerpo humano y glorificado, ser de Él y para Él para siempre.

Hermanos es la actitud de vivir la fe cristiana con gratitud y con esperanza todo este tiempo de pascua, para que el Señor nos de la alegría de la vida, la fortaleza en la tribulación, para que el Señor limpie nuestro corazón con la túnica blanca del bautismo, una túnica blanca de la dignidad eclesial; los santos padres decían que representa la túnica del despojo de Cristo que se dejó en su desnudez y vistió el ser humano; a cada uno de nosotros el Señor nos ha vestido con su túnica de amor en el día de nuestro bautismo, de ahí la esperanza para que la fe vaya creciendo, no por lo que otros nos han dicho de Cristo, sino por lo que cada uno de nosotros podemos experimentar y ser testigo de Él.

Y ya para terminar, Rafael nos habla de la ternura y cercanía de Dios. También a nosotros nos toca ser testigos de Dios, de la ternura y del cariño de Dios en medio de nuestro mundo, como sin duda alguna Rafael ha sido.

Ánimos hermanos, escogisteis en vuestra parroquia al Hermano San Rafael. Hay muchos espejos en la vida en los cuales podemos mirarnos, vosotros habéis escogido a Rafael para miraros en él. Cada día que amanece también aparece la vida entrañable de los hombres y mujeres buenos y santos de ayer y de hoy que son el viento y voz profética de todos nosotros.

Ánimo hermanos, el Señor por mediación de Rafael, ha tenido aquí su mano limpia, profundamente limpia y generosa para poder escuchar su Palabra. Que en este escuchar su Palabra se pueda también encender el ardor en nuestros corazones, como en el camino de Emaús.

*Homilía de D. Miguel Ángel Delgado. Burgos, 27 de abril de 2017.

* * *

Rafael, no te fuiste
tú siempre vivirás entre nosotros.
Volverá tu alegría trascendente
a darnos el sonrís de tu mirada,
más pasos en tu ruta de desierto,
más sed con el torrente de tus aguas,
más luz que rasgue tules de inconsciencia,
más fuego con el fuego de tu brasa.

Tú siempre vivirás entre nosotros
sencillo: sin palabras.

¿Volverás, Rafael? No te fuiste,
permanece tu luz serena y blanca
tus escritos en alas del misterio,
son dardos, son hoguera, son espada.

Tu espíritu que arranca decisiones
tu fuego que enardece y arrebata
tu fe en incesante forcejeo
se clava en los rincones de las almas.

Hoy el mundo comprende tu alegría,
tu dolor, tus renuncias, tus llamadas.

¡Rafael, no te fuiste,
hoy el mundo… ¡es tu Trapa!

           M. Gemma Abia, Filipense

Boletín Informativo San Rafael Arnáiz Barón (Enero-Junio 2017, nº 186)

¡Qué grande es Dios, que dulce es María! (por el Hermano Rafael)

Oración de San Rafael  Arnáiz 

¡Qué grande es Dios! ¡Qué bien ordena los acontecimientos siempre para su gloria!
¡Sólo Dios llena el alma…, y la llena toda!
La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios.
El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo?
¡Cómo se inunda mi alma de caridad verdadera hacia el hombre, hacia el hermano débil, enfermo…! Si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, también amaría al prójimo.
Al amar a Jesús, forzosamente se ama lo que El ama.

La única verdad es… Cristo.

He hecho el voto de amar siempre a Jesús. Virgen María, ayúdame a cumplir mi voto.
Para Jesús todo, y todo, para siempre, para siempre.
No le bastó a Dios entregarnos a su Hijo en una Cruz, sino además nos dejó a María.
Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina.
¡Qué grande es Dios, qué dulce es María!

Amén.

Oración de San Rafael Arnáiz Barón (Hermano Rafael).

* * *

Mi corazón está a los pies de María