Nuestra Señora de la Soledad de la Portería, leyenda dorada

Mas, entre tantas Imágenes de Soledad existentes en las Islas, resalta y tiene encanto especial la del Convento de San Francisco de Las Palmas, conocida con el nombre de Virgen de la Portería.

El origen de esta Imagen lo encontramos también arropado con una leyenda delicada, que, de padres a hijos y de boca en boca, ha llegado hasta nosotros.

Cuentan, que, allá por los años de la conquista de Gran Canaria, se paseaba, por el puerto de la ciudad de Cádiz, una señora enlutada, con una pena profunda en su alma resignada. Buscaba embarcación para la isla recién conquistada, porque quería hacer llegar a los Padres Franciscanos de la misma un encargo misterioso.

Ella, con rostro suplicante, se dirige al capitán de unas de las naves, que estaban prontas a zarpar. Mas el patrón, lleno de altivez y sin hacer caso a la petición de la señora, suelta las amarras de su barco y se hace a la mar. Y comienza a navegar rumbo hacia el sur. Pero de pronto, Y de un modo inesperado, le sorprende una tormenta y se ve obligado a volver al puerto, de donde había salido.

Por segunda y muchas veces más vuelve a hacerse a la mar, y otras tantas tiene que refugiarse, porque nuevas tormentas le obligan a ello.

La señora enlutada insiste en su petición; y el marino, ya sin la altivez de antes, acepta en su nave el embalaje. Recibirlo y cesar los obstáculos a la navegación, todo fue uno.

A los pocos días el marino, – tranquilo, como el mar, arriba al puerto de las Isletas con toda felicidad. A toda prisa se encamina al Real de Las Palmas y entrega su encargo al Convento de San Francisco.

En presencia del Guardián, Discretos del Convento y de los hombres de la mar, se abre el baúl del misterio. Y ¡oh sorpresa!, aparece, ante las miradas de todos, una Imagen de María; y comprueban con sus propios ojos, como ella tiene la misma cara, los mismos vestidos de luto, y hasta la misma pena de aquella señora enlutada, que días atrás se paseara por el puerto de Cádiz.

¡Era la Virgen de la Soledad, o de la Portería, del Convento de San Francisco de las Palmas!

Veracazorla. B.O. Diócesis de Canarias, 1981

* * *

Soneto a la Virgen de la Soledad

Pasas muda, florosa y enlutada;
y al ver esa piedad con que me miras
sé que ruegas por mí y por mí suspiras;
por mí, que soy ceniza, polvo, nada.

Dame tu llanto lágrima sagrada,
para salvarme del mundo y sus mentiras.
Yo, pecador, hallo en la fe que inspiras
un consuelo a mi alma atormentada.

El Dolor es contigo, y me arrepiento
de ser causa de él, por tener parte,
pues soy hombre y culpable en el delito
de alzar la cruz, y en mi interior la siento.
Mas su signo se trueca en mí baluarte
y tu dolor está en mi cruz inscrito.

                          Luis Benítez Inglott

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A la Santísima Virgen del Pino (Tríptico)

A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL PINO

TRÍPTICO
I
LA INOCENCIA
—¿Por qué lloran los hombres al mirarte,
siendo tan buena, tan hermosa y santa?
Yo soy niño y, ya ves, a mi me encanta
tu nombre pronunciar y contemplarte.

¿Por qué el pueblo no cesa de alabarte
con tan firme piedad y con fe tanta,
que me asusta y oprime mi garganta
un temor que no acierto a explicarte?

No lo sé; pero, quiero ser como ellos,
y tus glorías cantar y defenderte.
¡Madre mía del Pino, yo te adoro!

Vuelve, vuelve hacia mí tus ojos bellos
y verás cómo soy un hombre fuerte;
que, aunque te rezo y canto, yo no lloro.

II
LA FORTALEZA
—Hombre soy. De mis padres he aprendido
a serte fiel. ¡Ayúdame, Señora,
que es difícil seguir en esta hora
la senda que trazaron los que se han ido!

Te enaltece tu pueblo agradecido;
es el mismo que cuando sufre y llora
acude a Ti, su Reina y Protectora,
y ¡siempre, siempre, siempre le has oído!

Hoy la paz, la abundancia en sus hogares
hacen feliz al pueblo que te ama.
¿No perderá, por ello, su camino?

¿Olvidará que en los canarios lares
ardió siempre la pura y viva llama
de intenso amor a Ti, Virgen del Pino?

III
LA FE
—Si la Patria se siente amenazada
y sonido estridente a guerra toca,
el soldado, en Ti puesta la mirada,
tu dulce nombre con fervor invoca.

Si la mar fragorosa, embravecida,
como a hoja seca el bajel sacude,
el nauta, con su fe más encendida,
es a Ti, Virgen Santa, a quien acude.

Y la madre que por sus hijos reza;
la joven que defiende su pureza;

y el hombre de ciudad, y el campesino,
¡todos piensa en Ti, Virgen del Pino!

¡Cuán hermosa, la fe pura y sencilla
que guarda entre sus pliegues la mantilla!

             Juan Bautista Ros Andreu, 1954.

Dios te Salve, María (a la Virgen del Pino)

A la Virgen del Pino

Reina de Gran Canaria, Madre excelsa del pino:
Cuando Tú vas delante, no es amargo el camino,
ni es temible la noche, ni la estrecha vereda
que hasta el valle desciende de la abrupta.

Cuando Tú vas delante, el camino es de rosas
que sembraron doncellas y cortaron las diosas,
y es de violetas y de pálidos lirios,
que trajeron los ángeles de los jardines sirios.

Y de camelias nítidas saturadas de esencia,
venidas entre nubes de la hermosa Valencia,
y de claveles dobles que allá en Granada mora,
cogieron manos blancas para la Gran Señora.

Madre excelsa del Pino, Reina de Gran Canaria:
yo te ruego que escuches esta humilde plegaría,
que brota hasta los labios de un pobre corazón,
en esa hora mística del toque de oración.

Yo te pido que traigas el remedio a mis males;
que de mí siempre apartes los pecados mortales;
que me des humildad del hermano Francisco
de Asís, aunque vaya por el llano o el risco;
que broten en mi pecho las flores del amor,
para todos los hombres que marchite el dolor;
que de estas islas nunca apartes Tus miradas,
porque, si Tú las miras, sí son Afortunadas;
que sean el dichoso rincón del Universo
libre de la malicia y del instinto perverso,
y sean Paraíso eterno terrenal.
¡Reina de las Canarias: Defiéndelas del mal!

                       Francisco Losada Calvo.

* * *

Dios te Salve, llena de gracia…

Dios te Salve María,
Rosa Lozana,
más pura que la brisa
de la mañana;
de gracia llena
Limpia de toda mancha,
Linda azucena.

El Señor es contigo,
Bendita eres,
Entre las escogidas,
Santas Mujeres.
Sea Jesús Bendito
Fruto precioso;
De tu Sagrado vientre
Casto y Dichoso.

Santa María,
Madre del Dios de amores,
Ruégale, por nosotros
Los Pecadores,
Y ahora, y en la hora,
—de nuestra muerte;
nos defienda tu brazo
Seguro y fuerte.

Virgen María,
Madre de amor
Todos te aclaman;
Con gran fervor.

Mira a tus hijos,
tan doloridos,
tan afligidos,
tan condolidos.

Mira a tus hijos,
Con tierno amor
Con Maternales; muestras
de Redención.

Ya que tú quieres, que sea así:
Virgen del Pino,
Ruega por Mí.

Desde tu Pino,
ya Resplandeces
Como la Reina y Madre;
de estos Vergeles.

Madre del Pino,
Madre de amor
Conserva puro,
mi Corazón.

El Pueblo canta.
Su Seguidilla
Y reza acorde,
de Maravilla.

¡Oh!, Madre Buena,
La de Teror
mira a tus hijos,
Con fiel Amor.

Todos estamos.
Siempre contigo
Y a la Venta,
De tus Caminos.

Para darte un abrazo,
De amor Filial
A la Madre más buena.
De Dulzura sin par.

Reina y Madre del Pino,
me entrego a Ti
descansando en tus brazos,
hasta morir.

La Virgen de los Canarios,
es la Madre de Teror,
La Virgencita del Pino,
es nuestra Madre Mayor.

Gran Canaria se postra,
ante la Virgen,
a llevarle las flores,
de sus pensiles.

            Juan Suárez Guerra.

Imagen ilustrativa: “Virgen del Pino”, del artista Domingo José Cabrera.

Festividad de Nuestra Señora del Pino

Virgen de la Cuevita, Gran Canaria (pregón de 1967)

La fiesta principal de la Virgen de la Cuevita se celebra el último domingo del mes de agosto en la localidad de Artenara (Gran Canaria). Recogemos este magnífico pregón leído hace cincuenta años, toda una prueba viva de devoción a esta advocación mariana en la isla.

Sólo el gran amor a Gran Canaria, sencillamente el sentir con la más sincera devoción cuanto con lo nuestro se relaciona, me hace ir de uno al otro punto del ámbito isleño y, enhebrado en tal actitud, la cordialidad y el excesivo optimismo de los organizadores de actos y fiestas me hacen pregonero, cosa que acepto sabiendo mis pocos méritos para tal empresa, pero no eludiendo nunca mi participación entusiástica por todo lo canario… Y canaria, canarísima es esta fiesta de la Virgen de la Cuevita de la que brevemente vernos a tratar ahora, aquí.

Y queriendo decir algo original para corresponder a la atención amable de todos ustedes, vamos a anotar algo curioso y significativo en la geografía marina de nuestra isla y es que en la Costa veneramos a la Virgen bajo la advocación de La Luz; en las Medianías y con proyección incluso al mundo entero donde exista un canario o descendiente de canarios, está la Virgen del Pino, y en las Cumbres, tenemos la devoción de la Virgen de la Cuevita, y así se unen la luz, el árbol y la piedra más noblemente labrada para sede y peana del grancanario por la Virgen.

Y, con ellas y fieles al dogma y la hispanidad esas otras devociones igualmente profundas, antiguas y definidoras, tal el Rosario en Agüimes; de la Antigua, en la Catedral; de las Nieves, en Agaete; de Guadalupe, en Juan Grande; del Carmen en multitud de lugares, y además de otras no falta en este mapa espiritual los impactos de Lourdes y Fátima.

Así, pues, hemos visto que en la Luz, en el Árbol y en la vivienda rupestre, el alma canaria, siguiendo casi el poema de la Creación, ha ido logrando una fervorosa manifestación del amor a la Virgen, uniendo lo humano, lo terreno, con lo divino, con lo espiritual… y más aún, en cada uno de estos cultos y estas fiestas se cumple asimismo esa verdad de la psicología y de la geografía, que hacen a los hombres de una forma según el ambiente, el medio, en que viven y se cumple esa espiritualidad en nuestras tierras altas, de tal forma que en ninguna otra aérea geográfica de las islas de dan tantas vocaciones religiosas como en la que tiene su eje en esta Virgen de la Cuevita de Artenara, pues, entre este pueblo y los vecinos, tal Juncalillo, la proporción de religiosos y religiosas sobre los demás lugares de la provincia es astronómica. Y sí la geografía mezclada con la psicología define este afán, esta necesidad espiritual del hombre, no cabe duda que el fervor por la Virgen de la Cuevita es razón igualmente poderosa y definitiva.

Ya vamos viendo como esta fiesta, esta devoción por la Virgen de la Cuevita, nos señala estas originalidades de las devociones marianas de Gran Canaria (la luz, el árbol, la cueva); y, además, como aquí se cumple con la filosofía de la existencia, pasando a la Cumbre de la esencia. Y hay más aún por decir y afincar en esta fiesta de la Virgen de la Cuevita y es que según en lo religioso fue el propio Jesucristo quien eligió la Montaña para decir el Sermón más hermoso que conoce la Humanidad y otro monte para allí, con los brazos abiertos al perdón, impartir la redención del género humano, ocurre también que a los grandes hombres les gusta hacer su mejor página en las alturas, y así Napoleón, como Aníbal o César pasan los Alpes y allí sienten su grandeza inmortal… Y también la isla, siguiendo la verdad de ser continente en miniatura, busca en sus alturas supremas expresiones, y es un día en Ansite donde se proclama el heroísmo del aborigen y su noble pacto con entrada en la civilización cristiana y es, en este otro monte de Artenara, donde con la arquitectura más emotivamente elocuente hace la ermita más original, hermosa y simbólica de la Gran Canaria.

Todas estas razones profundas, sinceras, antiguas, eternas, justifican el fervor de siempre por la Virgen de la Cuevita y el que, año tras año, a esta fiesta se le imprima un carácter canarísimo, y entidades, actividades y agrupaciones, en especial el folklore, pongan bajo Ella el patronazgo.

Y así, en estas fiestas de Artenara, los que tenemos la fortuna de conocerlas y vivirlas tenemos, para siempre en el alma multitud de cuadros inolvidables, en especial esa procesión nocturna, cuando la Virgen regresa a su Cueva, acompañada del pueblo que enciende hogueras a lo largo del camino; que canta sus rezos en la noche y entonces, allí, en nuestras cumbres sentimos algo supremo que está por encima de las palabras, de las tierras y de las cosas, dialogando con los astros, teniendo en la lírica caligrafía de las estrellas y en el aire alto y limpio esa verdad de lo eterno, de lo sencillo, de lo auténticamente bello…

Un gran poeta dijo que la historia de la humanidad se ha hecho de cumbre en cumbre y en cada cumbre una cruz; pues bien, en la Gran Canaria, en la entrañable historia de nuestro amor a la Virgen también lo hacemos (además de la Luz o del Pino, como ya señalamos), en la Cumbre… y en esta cumbre nuestra, en esta cruz ponemos como nacimiento en esta Cuevita con esta Virgen y este Niño que emociona las almas; que a todo el que la conoce imanta para siempre, y que llama ya a su fiesta —una fiesta distinta, muy nuestra: canarísima— y a la que este pregonero señala como acto que una vez vivido nunca se olvida y se tiene muy dentro del alma, con esa verdad profunda de lo auténtico, de lo nuestro, de lo inmortal.

Y así, con la sencillez y la noble tradición de unos actos inigualables invitamos a la fiesta de la Virgen de la Cuevita, donde la Gran Canaria en su cumbre inscribe un mensaje sincero y sencillo de amor a la Virgen, y es por este amor que sentimos, la razón única por la que nos ha correspondido este año el pregón de estas fiestas tan magníficamente cantadas otras veces, fiestas en un marco donde el hombre y la tierra canaria se unen para lograr esa expresión que allí se siente, se vive y está más allá de las palabras.

Con Artenara, frente al Bentayga y al Nublo, el corazón mas verdadero de la Gran Canana, con eterno lenguaje de piedra y estrella, cueva y Virgen, ahora en fiestas.

Luis Jorge Ramírez. Pregón de las fiestas de la Virgen de la Cuevita (1967). Del folleto de las fiestas.

El perdón de los enemigos (un artículo del Padre Cueto)

Padre José Cueto, O.P.

El Perdón de los enemigos

Nada hay que se resista tanto al egoísmo humano; y, sin embargo, pocas cosos son tan características de la Religión cristiana. «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen», es la primera palabra que Nuestro Señor Jesucristo pronuncia en la Cruz. Por aquí comienza en aquella sagrada cátedra sus concisas y magistrales enseñanzas, repletas de sentido. Antes, dice el Vble. Fray Luis de Granada, que encomiende su Madre al Discípulo, y su espíritu al Padre, pide a éste perdón para sus mismos verdugos; y entre tantas cosas como había de proveer, la primera provisión es para ellos. ¡Cuán cierto es que nada nos mandó Nuestro Señor Jesucristo que Él no lo practicase antes! Maestro y modelo a la vez, no se limitó a enseñarnos nuestros deberes de palabra, quiso movernos a cumplirlos con su propio ejemplo. Por eso nos dice de Él el Santo Evangelio que «comenzó a hacer y enseñar». No tenemos, pues, legítima excusa. Es mandamiento de Nuestro Señor Jesucristo, sancionado con sus propios hechos, que amemos a nuestros enemigos y hagamos bien a los que nos aborrecen. No soñemos con salvarnos, si en esto no le imitamos. «Si perdonáis, seréis perdonados», nos dice a todos el divino Maestro.

El Padre Celestial no nos otorgará indulgencia de las culpas con que le ofendamos, sino a condición de que nosotros lo otorguemos de corazón a los que nos han ofendido. Ni se nos admitirá al altar a ofrecer sacrificio, si antes no nos reconciliamos con aquellos de nuestros hermanos que contra nosotros tuvieren alguna cosa. No basta pensar que perdonamos; es preciso quererlo, y quererlo de veras, con toda sinceridad, y ponerlo por obra. Temamos siempre mucho en esta materia no ser víctimas de ilusiones. Es tan difícil perdonar de corazón y sinceramente, «que las leyes apenas lo suponen nunca, y por eso excluyen ordinariamente de actuar en un juicio a las personas enemistadas». A los enemigos no los admiten las leyes ni para denunciar, ni para acusar, ni para ser testigos. ¡Cuánto dice esto, y cuán poco, sin embargo, se tiene en cuenta! Debíamos temblar ante el solo propósito de salir por los fueros de la verdad y de lo justicia misma, en toda ocasión que advirtiésemos en nosotros algún sentimiento de aborrecimiento y antipatía hacia las personas contra las cuales nos ocurriese proceder. Porque seguramente no alterará lo esencia de los cosas pensar, así por alto nada más, y de una manera vaga y sin ahondar en el asunto: «no me mueve odio alguno; ni deseo de venganza, ni intención de hacer daño; únicamente me propongo lo gloría de Dios, el bien común, la realización de la justicia». ¡Ay, que no echemos de ver el sofisma en que envolvemos nuestra propia conciencia! Tales nos figuramos falsamente que son los móviles o que obedecemos; pero allá, en el fondo de nuestro espíritu, existen otros muy diversos, que son los que triunfan en lo contienda y se llevan la eficacia y se arrogan el imperio y dan el impulso que nos mueven y deciden y hacen poner manos a la obra.

De todos los odios y venganzas este es el de peor linaje, y el más repugnante, el que se escuda con la gloria de Dios, el bien de la Religión y el triunfo de la Justicia.

Grabemos todos en el fondo de nuestra almo la primera Palabra de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz y tengámosla como ley de nuestras acciones, como regla de nuestra conducta, y habremos resuelto el problema de la paz en los pueblos, en las familias y en cualquiera otra suerte de colectividades.

+ FR. JOSÉ
Obispo de Canarias

Publicado en diferentes medios de la prensa local grancanaria con motivo del centenario del nacimiento del Padre José Cueto.

* * *

Siervo de Dios Padre José Cueto, O.P., Obispo de Canarias

Imágenes de San Martín de Porres en la Aldea de San Nicolás (Gran Canaria)

Imagen de San Martín de Porres en la Iglesia de San Nicolás de Tolentino (La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria).

Esta otra imagen se encuentra en la asociación de vecinos Don Paco Ramos, en el lugar conocido como El Pinillo. Sus vecinos celebran la fiesta en honor de Fray Martín en el mes de Mayo.

El municipio de La Aldea de San Nicolás se ubica en el Oeste de Gran Canaria. Con una orografía de singular belleza —ideal para rutas y senderos— y una costa virgen, parte de su superficie se encuentra cubierta por un mar de invernaderos donde se cultiva todo tipo de frutas y hortalizas —principalmente tomates y pepinos y frutas tropicales— muy apreciadas en los mercados europeos y principal fuente de ingresos de la zona. Destaca en este municipio la popular fiesta del Charco (11 de septiembre), cuyo origen se remonta a la época aborigen.

Santo Niño Jesús Enfermero (Las Palmas de Gran Canaria)

Santo Niño Enfermero Iglesia de San Francisco de Las Palmas G.C.

En la iglesia parroquial de San Francisco de Asís recibe culto este lienzo denominado el Niño Enfermero. La imagen, de autor desconocido y a la que se atribuyen curaciones prodigiosas, se encontraba en la cabecera de la enfermería del extinto convento de San Bernardino de Siena. Una vez derruido el convento, la pintura fue llevada en 1840 a su sitio actual.

En las primeras celebraciones del año: la Circuncisión de Nuestro Señor y Octava de su Nacimiento (día 1 de enero), la Fiesta del Santísimo o Dulce Nombre de Jesús (3 de enero), la Epifanía del Señor (6 de enero), el Bautismo del Señor (domingo que sigue a la Epifanía del Señor) y hasta el día de la Santa Infancia (cuarto domingo de enero), es tradicional la fiesta en honor al Santo Niño Jesús en buena cantidad de parroquias y comunidades religiosas. Es una fiesta muy agradable, especialmente para los más jóvenes. Una tradición que se remonta muy atrás en el tiempo, que después de un largo período de decaimiento ha comenzado a resurgir de nuevo. “Donde hubo, siempre queda”, afirma el refranero y acaso no le falta razón. En Canarias, durante los siglos XVII-XVIII (la época del estilo Barroco y el surgimiento de las ideas ilustradas), estuvo extendida una gran devoción al infante Jesús en las capitales de las islas mayores -incluida Santa Cruz de La Palma-, y en ciudades como Arucas (las tradicionales “Visitas al Niño Jesús”) o San Cristóbal de La Laguna (El Santo Niño de los Afligidos es una devoción que todavía se conserva en la ciudad lagunera en la víspera del día de Reyes). Las esculturas del Niño Jesús se encuentran prácticamente en todos los templos de las islas y en muchos hogares canarios (ya sean tallas, lienzos, grabados, medallas u otros objetos religiosos).

En Gran Canaria, las veneraciones más importantes estaban centradas en la capital grancanaria, en tres principalmente: El mencionado lienzo del Santo Niño Jesús Enfermero, actualmente en la propia parroquia de San Francisco de Asís; el Dulce Niño Niño Jesús o del Coro, bella efigie que se encuentra en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán; y el Santo Niño del Remedio del ex-convento de Concepción de las monjas Bernardas -ahora en la ermita de San Telmo-, que constituyó la devoción predilecta de la Venerable Madre Sor Petronila de San Esteban.

Ahora nos referiremos al primero de ellos. Desde finales del siglo XVII se rinde culto en las Palmas de Gran Canaria al Niño Enfermero. El lienzo está copiado de un grabado “Salvator Mundi”, del holandés Jacob Matham. La pintura representa a Jesús niño, con túnica blanca que deja al descubierto el hombro y brazo izquierdo. Se encuentra sentado sobre un almohadón rojo, con la bola del mundo en una de sus manos y la otra alzada en actitud de bendecir.

Así como otras advocaciones de los pasados tiempos han sido olvidadas o preteridas, esta devoción a Jesús Enfermero se ha mantenido constante y hasta en aumento. Comenzó en el Convento de San Bernardino de Siena, de las monjas de Santa Clara, hoy desaparecido. Fue fundado este monacato en el año 1664 y estuvo en pie hasta la primera mitad del siglo XIX en que se inició su demolición.

En la enfermería de esta casa de religiosas se colocó el cuadro del Niño Enfermero para que sirviera de alivio y consuelo a las monjas que se veían privadas del precioso don de la salud. A Él -a nuestro Niño Enfermero- se dirigían en sus sufrimientos estas hijas de Santa Clara; y el Niño Dios, siempre misericordioso en favor de los afligidos, inclinaba sus oídos a las súplicas de la comunidad devolviendo la salud o dando fuerzas a las que padecían. En los labios de las clarisas, entre ellas Santa Catalina de San Mateo, siempre había una jaculatoria: “De todo mal, por tu Santa Infancia, líbranos Señor”.

De la enfermería pasó a la Iglesia del Convento para que los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria pudieran también alcanzar su favores e implorar sus gracias.

En el año 1840 el convento fue demolido para dar paso a la construcción de lo que hoy es el Gabinete Literario. Pasó entonces el milagroso Niño a la Iglesia de San Francisco y en ella lleva más de un siglo recibiendo el culto ferviente de sus numerosos devotos. El famoso pintor canario Juan de Miranda llegó a representar, con algunas variantes, al Niño Enfermero en varios de sus cuadros.

A principios de los años 70 la obra fue restaurada, ajustándose a la pintura original. La celebración del triduo y Solemnidad del Santo Niño Jesús Enfermero tiene lugar el fin de semana siguiente a la Fiesta del Bautismo del Señor.

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ORACIONES POR LOS ENFERMOS

Porque tus misericordias son muchas para los que te invocan, inclina Divino Niño Enfermero tus oídos a nuestras súplicas y haz que el don de la salud, que por nuestras iniquidades no merecemos, la conservemos para glorificar tu nombre. Amén

¡Oh Jesús! Celestial Enfermero que con infinita misericordia limpiaste el cuerpo del leproso y devolviste al ciego la vista; al sordo, el oído; al impedido, el andar, y diste vida al que había muerto; danos la salud para nuestros cuerpos, si así nos conviene, y la eterna salvación para nuestras almas. Amén.

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Parroquia de San Francisco de Asís

Bibliografía consultada:

Página de la Parroquia de San Francisco de Asís

“Historia de un cuadro. El Niño enfermero” (1971). José Miguel Alzola

Cantos sencillos de invocación a la Virgen de la Portería

Soledad de la Portería

I

Vivo en el viejo sueño de tu huerta
con la oración del fraile bien plantada,
y la nervuda mano que a la puerta
llamaba del Convento en la alborada.
Vivo en tu cara a mi ternura abierta
el milagro auroral de tu arribada;
Capitán cuya nave nos despierta
en un sueño de Virgen Enlutada.
Vivo el mágico viaje, vivo la tormenta,
con una dama a bordo misteriosa,
suspiro oculto que el periplo alienta,
bajel de gloria recto a su destino,
vivo el instante aquel, vivo el divino
decir “es Ella esta mujer hermosa”…
¡Y el caer de rodillas del marino!

II

Guardiana Virgen de la Portería
que el puerto celas, mar nuestro camino,
en tu ribera aguardo, madre mía,
de ochenta largos viajes peregrino.
Sangre longeva en fuente de aquel día,
bebida eterna de Castilla al sino,
cuando el Real la Reina recibía
que en rostro y manto de Isabel nos vino.
Madre de Dios tu eras la Enviada,
vela tu manto y brisa de partida,
vida de nuevos mundos tu llegada;
volaba Gran Canaria dando vida,
vuelo en la anchura azul de tu mirada
vuelo en tu suave lágrima encendida,
vuelo del alma en Cristo derramada;
¡hoy tu corona a nuestra paz ceñida
tiene a tus pies la Historia arrodillada!

III

Eres como un perfume de la infancia,
de rosas de los Viernes de Dolores,
para siempre en el alma la fragancia
cuando a tus pies dejábamos las flores.
Terciopelos de luto tu prestancia,
lloraban tu dolor nuestros mayores,
y era de dulcedumbres la abundancia
de madre a madre el círculo de amores.
Azahar de José, novia intocada,
con ansiedad aprendimos la balada
el alba de Belén, tu sufrimiento,
Madre sublime ante la Cruz postrada;
una Reina soñó con tu Embajada
mañanita de asombro en el Convento;
Azahar de José, novia intocada,
que eres paz, salvación, arrobamiento,
¡nuestra infancia de Viernes perfumada,
nuestro perdón del último momento!…

                                Luis Doreste Silva

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Plegarias a la Virgen del Pino

Nuestra Señora del Pino, Teror (Gran Canaria)

Virgen del Pino (plegaria)

Virgen del Pino, rosa morena,
que del cielo descendiste a Teror;
mirándote el alma se serena
y se conforta con tu santo amor.

La sonrisa que tus labios tienen,
nos invita a celestial confianza;
eres consuelo de los que a ti vienen
con el corazón lleno de esperanza.

Cilicio es la piedra en la rodilla,
pero así lo quiso la promesa,
la fe cierta en los ojos brilla,
del que a gozar de la gracia empieza.

Virgen Canaria, Virgen del Pino,
la que en brazos llevas al Redentor;
escucha al humilde peregrino
que acude a ti demandando fervor.

Haz que las ramas del Árbol Santo
se conviertan en oraciones en mi voz,
para decirte en piadoso canto:
¡Salve, Virgen del Pino, Madre de Dios!

Letra: Juan Alberto Monzón
Música: Agustín Conchs

virgen-del-pino-2016

Virgen del Pino

   I.
“Virgen del Pino,
sombra apacible en el camino,
del peregrino sombra y solaz.
Virgen del Pino,
raudal de gracias tan rico y fino
tan cristalino en manantial.
Tiende tus ramas y acoge,
Madre, a los que amas.

Mana a raudales
el agua pura de tus caudales.
Danos tu sombra para acampar.
Danos tu agua para aplacar
la sed del alma con tu caudal.
Virgen del Pino,
sombra y descanso sé, en mi camino,
Virgen del Pino,
sigue manando caudal divino”.

  II.
“Virgen del Pino,
oye benigna nuestro cantar.
Canta tu isla canción de amores,
cantan tus hijas, cantan su flores,
canta su cielo, canta su mar.
Cantan sus valles y sus praderas
y sus montañas con sus laderas
y sus volcanes, brasa en amar.
De su belleza Tú eres dechado,
Virgen del Pino, nuestro ideal.
Que Tú le has dado su colorido
y ese sonido de su vibrar:
dulce reflejo de tu mirar,
eco amistoso de tu cantar”.

                 Letra: Sor Concepción Alzola y M. Alarcón

* * *

Nuestra Señora del Pino 1

Festividad de Nuestra Señora del Pino (Teror, Gran Canaria)

A la Virgen del Pino

Virgen del Pino

Tú, Reina celestial, que nos inspiras;
tú, cuyo amor el corazón inflama,
llenando de placer, si afable miras;
mi voz escucha, que tu auxilio clama.
Dame, Señora, los acordes liras
de aquellos vates que abrasó tu llama,
para poder cantar con armonía
tu santo nombre al son del arpa mía.

Jardín poblado de galanas flores,
límpido arroyo del raudal riente,
esmaltado matiz de mil colores,
casta paloma, sol resplandeciente,
seguro amparo de los pecadores,
ojo precioso de mirar clemente,
divina perla de oro vellocino
eres y mucho más, Virgen del Pino.

Cubren tu frente, Virgen Sacrosanta,
que dejas de oro que el ambiente mueve,
de los hombres se eleva tu garganta
como el mármol de Paros y la nieve;
tu cintura graciosa se levanta
flexible cual el junco al aire leve;
son tus dos labios de color de rosa,
toda en fin eres bella, toda hermosa.

En Teror, Villa que adornó natura
de frondosos, castaños y altos pinos,
do suspira la brisa con blandura
y entona el ave melodiosos trinos,
y llenó de frescor y de verdura
con fecundos veneros cristalinos,
te apareciste, Emperatriz del cielo,
para nuestra salud, bien y consuelo.

El hombre en el pesar y en la fatiga,
que le agobia y le persigue por doquiera,
desde que la infernal sierpe enemiga
hizo pecar a la mujer primera,
en ti encuentra un sostén y un alma amiga
que calma su dolor y ama sincera,
porque tú, compasiva y sin enojos,
dulce lo miras con benignos ojos.

Ya que tanto nos amas, Virgen pía,
cubre a las religiosas con tu manto,
para que la maldad no pueda impía
llenar su nuevo hogar de ruina y llanto;
da al Supremo Pastor sabiduría
de la cristiana grey para el bien santo,
del tremebundo averno y engañoso
haz que salga sin daño y victorioso.

Libra a la España de ese error moderno,
que aflige al mundo y llena de amargura;
haz que siempre la fe de tu Hijo Eterno
brille en Canarias refulgente y pura,
que jamás apresar llegue el infierno
a aquel que te ama con filial ternura;
por todos ruega y por el Diocesano
que gobierna esta grey con sabia mano.

                         D. Juan Francisco y González, Rvdo.

D. Juan Francisco y González (Arucas, 30 de Marzo de 1863 – Arucas, 14 de agosto de 1937), sacerdote y poeta.