El recuerdo emocionado de mi virgencita de los Remedios de Los Llanos de Aridane

Rescatamos un texto¹ publicado en 1938 que, por su interés y emotividad, nos abre el corazón de júbilo en este día de 2 de julio: la historia de un soldado palmero que en plena Guerra Civil española, entre trincheras y el fatídico silbo de las balas, tiene un recuerdo para su Virgen de los Remedios. Una virgen también especial para nosotros. Hoy nuestro pensamiento se encontrará en el Valle de Aridane junto a su patrona, teniéndola presente de manera particular en nuestras oraciones.

El recuerdo emocionado de mi virgencita

He arrancado del calendario de mi alma, porque aquí, en la guerra, no tengo otro, una hoja. Una hoja, que se ha llevado un día, para dar paso al de hoy: 2 de Julio. ¡Con qué inefable emoción lo pronuncian los labios! ¡Con qué hondo sentimiento llega esta fecha al corazón!

La inmensa mayoría de los que me leéis, no sabéis de qué proviene esta emoción y este sentimiento. Pero yo si lo sé, y os lo voy a decir. Es que ni los disparos intermitentes de la fusilería, ni el “tabletear” de las ametralladoras, ni las bombas de los morteros, que esta tarde han caído en nuestras líneas con prodigalidad, han podido evitar que mi pensamiento vuele hoy a Canarias. Y salte a la más lejana y la más bella de las islas. Y busque una ciudad poética, dormida en el regazo maravilloso de un valle. Y allí encuentre una Iglesia, perfumada de incienso, de rosas y magnolias, que tiene en su Altar Mayor, preparada para el tránsito religioso y emocional, en unas andas de plata, a la Virgen de los Remedios, con la corona majestuosa, el manto tejido con primaveras y con luz, entre los brazos un niño pequeño y gracioso, que tiene la carita caída hacia atrás, en una tierna dejadez de ensueño, y las manitas buscando las inconfundibles caricias maternales. Allí está la Virgencita buena, oyendo la oración de todas las madres, de todas las hermanas, de todas las novias, que estremecidas de emoción y de congoja, han llegado suspirantes y trémulas a sus plantas, para decirle por el dolor y la alegría de la guerra, por la Muerte y la Gloria: Dios te salve, María…

Parece esta una impresión aislada, personal, sin importancia alguna. La tiene, sin embargo, y grande; porque esta nostalgia, esta saudade indefinible, esta mezcla de satisfacción íntima y de dilacerante amargura, es la misma cosa que, desgarrándoles el alma, sienten todos los que aquí luchan, en el día memorable de sus fiestas del terruño lejano. En el día de las festividades grandes. Generalmente, las del Patrón o Patrona. Todos traen a la memoria ese día mil recuerdos de tiempos pretéritos…

Allí está la Iglesia donde los labios maternales nos enseñaron las primeras preces. Al lado, la plaza, que sabe de los primeros ingenuos amores de chiquillo. Allí las campanas, que repicaban jubilosas, con sonoridades tan suyas, que por ninguno de los caminos de España las hemos vuelto a oír; campanas que nos llamaban con los frescores del alba, en las mañanas azules de la Resurrección. Allí, el paisaje ubérrimo, de colorido inigualable, y la tranquila belleza de aquel cielo, donde las estrellas parpadean con vivos fulgores; aquellas estrellas que guiaron nuestros pasos en la noche; y que hoy, aquí, nos llaman ofreciéndonos sus moradas astrales. Allí las calles y viejos senderos de nuestras correrías infantiles; y los laureles que guardaron insospechados secretos, y que hoy me dicen que languidecen y mueren, como tantas juventudes y tantas ilusiones, Allí las ventanas tras de las cuales presentimos las primeras miradas esperanzadas; y la luz de las pupilas familiares y el sedante de los cariños maternales, que entraba en los inviernos del alma como bandada de golondrinas portadoras de una sonrisa primaveral. Allí… ¡tantas cosas!

El Valle de Aridane, en la Isla de La Palma, se habrá volcado hoy, como tantos otros años, sobre mi ciudad natal. Los Llanos de Aridane saben hoy, en la inquietud de las horas que vivimos, de la alegría y del respeto a sus tradiciones piadosas. Yo no sé si las fiestas tendrán este año aquel tipismo de su especial desarrollo, aquel cuadro colorista de costumbres, o por el contrario, contrastes vivísimos y exquisiteces nuevas; pero si os digo que tal vez agrandado, ofrezca, como nunca, con relieves especiales, todo un cúmulo de belleza y un tesoro de fe. Yo no sé si repicarán tan alto las campanas y los cohetes atronarán el espacio tan profusamente; pero si os digo que la multitud se hallará imbuida en sus hondos pensamientos, de un respetuoso anhelo fervoroso. Habrá más silencio. Ese fervor se desdoblará en dos mitades: la sonrisa y el sollozo, la pena y la alegría.

Ya yo me imagino, yo estoy viendo en la tarde serena y dorada, oreada por un tibio ambiente de primavera, aromada de rosas, claveles y jazmines, entre las verdes acátelas y bajo el cielo azul, sin una nube, ya yo estoy viendo cómo pasa mi Virgen de loa Remedios entre un inmenso gentío. Ya veo cómo se destaca, cómo se yergue su silueta ideal, brillando la corona bajo ese cielo diáfano, que se va poniendo pálido, llenándose de innúmeras y dulcísimas estrellas que ponen en el rostro de la imagen los célicos reflejos de una luz suave y mística.

En esta hora, cuando Véspero, en una prolongada despedida, terminó de besar la carne dolorida de estas tierras de España, y siguen las estrellas enviándonos su luz, yo me imagino, Virgencita inolvidable, que irás llegando ya a la Iglesia, hundiéndote, lentamente, en las sombras oscuras de sus muros; perdiendo, poco a poco, tu perfil, bello y santo; desvaneciéndose, en la penumbra del fondo, tu silueta amarillenta, casi lívida, ante tantas miradas que te dicen que no olvides a los que por tu fe y por nuestra España, luchan y mueren. Y nada más. Las anchas puertas se estarán cerrando. Vosotros ya estaréis, seguramente, en la calle, en la vida terrena, en lo material, en lo de siempre. Yo, en la guerra, entre el “tabletear” de las ametralladoras y el trepidar de los cañones, aún continúo, en espíritu, arrodillado a las plantas de mi Virgencita querida: Dios te salve, María…

Pedro Hernández y Hernández. En las trincheras. 2 de Julio II Año Triunfal.

1. Diario “Amanecer”, 9 de julio de 1938.

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Enlace relacionado:

Nuestra Señora de los Remedios, patrona del Valle de Aridane

Corpus de La Orotava y San Juan de 1885

Foto retrospectiva de la calle Tomás Pérez, en la Infraoctava del Corpus, a finales de la primera década del siglo pasado.

Las festividades del Corpus Christi y la Natividad de San Juan Bautista, a pesar de una relativa proximidad en el calendario, rara vez tienen la ocasión de coincidir (recordemos que puede suceder por aquello de que el Corpus es fiesta movible). La próxima vez acontecerá en el año 2038; más allá en el tiempo, el día grande de La Orotava (la Infraoctava) coincidirá con la fiesta de San Juan en 2049. En definitiva, algo inusual que sucede en contadas ocasiones a lo largo de un siglo. Tanto es así que en la península existen paremias que aluden a este singular hecho; una de ellas reza: «Viene cada Corpus y San Juan», haciendo referencia a algo que sucede muy de tarde en tarde. Asimismo, otro dicho popular dentro del refranero español es: «San Juan de buena estrena, buena comida y mejor cena; sobre todo si coincide San Juan y Corpus Christi, todo en un día», para celebrar tan solemne día. Ciertamente interesante (y que nos ha alegrado descubrir) es la frase siguiente: «Si San Jorge mata a Cristo, San Marcos lo resucita y San Juan lo sacramenta»[1], recordándonos que cuando la fiesta de San Jorge cae en Viernes Santo el día de San Juan Bautista coincidirá con la festividad del Corpus Christi (60 días después de la Resurrección). Con otra variante a las anteriores, más de nuestra tierra y muy común, es la expresión «San Juan a Corpus», en alusión a algo que tarda más de lo debido en realizarse.

El insigne historiador orotavense D. Jesús Hernández Perera —catedrático del Historia del Arte y rector de la universidad lagunera entre 1968 y 1972— escribe sobre este hecho rescatando una interesante crónica firmada por don Antonio Verde y León (Beneficiado de la Villa de Arriba) junto a don Antonio Pineda y Casañas (Secretario de la Hermandad Sacramental de la parroquia de San Juan). A continuación, el referido relato donde, de paso, se hace una bonita descripción del sentir de antaño en nuestra fiesta magna, concretamente allá en 1885.

Corpus y San Juan de 1885

Siempre se ha distinguido la villa de la Orotava, entre todas las poblaciones canarias, por la fervorosa dedicación que anualmente consagra al Santísimo Corpus Christi. En pocas localidades españolas podrá mostrarse con menos justicia cuan grandiosos resultan cada año los «tres jueves que relucen más que el sol». Porque si el Jueves Santo orotavense ofrece desfiles procesionales de emoción única en el archipiélago, pocas ciudades pueden mostrar el espectáculo de maravilla que el día de la Ascensión tiene lugar en la hermosísima iglesia de la Concepción, cuando una lluvia continuada de pétalos de rosas esparcen su perfume por las amplias naves y, mientras dura la función y procesión claustral, la cúpula y las bóvedas destilan cual maná prodigioso pétalos y más pétalos, arrullados y mecidos por los trinos de cien pajarillos canarios, que desde velados rincones entonan su himno triunfal al Hijo del Hombre entrando en los cielos; y el Jueves del Corpus se repite el homenaje único de las alfombras de flores, creadas por la Orotava en el más hermoso y sorprendente vasallaje ofrendado a la Eucaristía.

Si a este renovado fervor hacia el Pan de los Ángeles se suma la fecha feliz para la Villa de la fiesta de San Juan Bautista, el Santo Precursor, a quien está consagrada la mitad de la población, cada vez que se da la coincidencia de fechas entre el día del Corpus y en la fiesta de San Juan, la Orotava derrocha sus galas y vuelca toda su religiosidad en homenaje a Cristo y a su Precursor. Pocas veces se retrasa tanto la festividad del Santísimo Corpus Christi que coincida con el 24 de Junio. Pero cuantas veces ha ocurrido esto, la Orotava lo conmemora con categoría de verdadero acontecimiento religioso. Hay noticia de que en el siglo XVIII coincidió Corpus y San Juan el año 1734, y no volvió a suceder sino siglo y medio más tarde, hasta el 24 de junio de 1885. La coincidencia de ambas fiestas en este siglo ya ocurrió en 1943, pero no tendrá lugar hasta la próxima centuria. En esta última fecha, la Villa recordó el homenaje tributado en 1885, y no será vano reproducir una crónica firmada por el beneficiado de la Villa de Arriba don Antonio Verde y León y el secretario de la Hermandad Sacramental de la parroquia de San Juan don Antonio Pineda y Casañas, que da cuenta circunstanciada de cómo los católicos orotavenses del XIX celebraron esta rara coyuntura. Dice así:

«Hoy 25 de Junio de 1885, fecha memorable para los hijos de San Juan Bautista de esta Villa, se ha celebrado con gran pompa y magnificencia la gloriosa Natividad de su Patrono, en unión de la solemnidad del Santísimo Corpus Christi, acontecimiento que no se ha repetido desde el año de 1734. «La Iglesia ostentaba sus mejores galas y alhajas y había sido adornada con exquisito primor. A los lados del elegante tabernáculo se hallaban colocadas bajo doseles y en ricas andas de plata, las sagradas imágenes de Nuestra Señora de los Remedios y San Juan Bautista; un poco más abajo, delante del arco, aparecían en sus tronos San Buenaventura y San Zacarías, y todas las demás Imágenes que se veneran en este Templo estaban descubiertas y así permanecieron durante la octava; los altares se encontraban rodeados de flores y con la correspondiente iluminación.

«La festividad se anunció por espacio de ocho días con repiques, cohetes y luminarias en la torre, que presentaba vistosas colgaduras y banderas. Llegada la víspera del Corpus, a las 12 hubo un repique general de campanas en ambas parroquias y en todas las ermitas de la población. La plaza estaba vestida de plumas, que lucían preciosas banderas en forma de pendones. Había tres arcos triunfales, y en los extremos de la calle de San Juan, esto es, al llegar a la de San Zacarías y a la del Cantillo, se habían levantado dos grandiosos pabellones; otros dos se habían puesto en la calle Nueva y en la de Claudio, y todo el trayecto que recorría la procesión estaba alfombrado con abundantes flores y ramaje.

«El día del Corpus, después de la Misa mayor, cantada con diáconos y con las demás solemnidades, se sacaron en procesión los dos Patronos (la Virgen de los Remedios y San Juan), a fin de conducirlos a la Iglesia Matriz, cuyo beneficio le salió al encuentro y vino a recibirla en la raya de la jurisdicción. Seguía un inmenso concurso de fieles, las hermandades, y la Sociedad Filarmónica tocaba variadas y escogidas marchas.

«El majestuoso templo de la Concepción también estaba primorosamente adornado: a los extremos del arco principal estaban preparados los tronos que habían de ocupar nuestros Patronos y había cuatro tronos más con las imágenes de San Pedro, San Agustín, Santo Tomás de Aquino y San Isidro. En seguida se dio principio a la tercia y a continuación la Misa mayor a la que acompañó la orquesta, y después tuvo lugar la brillantísima procesión acompañada de nuestros Patronos y de los mencionados Santos, siendo en extremo conmovedor y edificante ver a esas sagradas Imágenes con solios, llevando ángeles sus mitras o bonetes; y en los descansos del Santísimo se volvían hacia la Majestad en ademán de adoración. Terminada la procesión, continuó la de San Juan en su marcha hasta su Iglesia, donde llegó a las tres de la tarde, por cuyo motivo se cantaron inmediatamente las primeras Vísperas.

«Por la noche, a los Maitines y Laudes, era sorprendente la iluminación del Templo. Terminados, hubo en la plaza música y se quemaron la mitad de los fuegos artificiales, dejando la otra mitad para mañana a la noche, en la que la banda de música volverá a amenizar el paseo con sus tocatas.

«Al siguiente día muy temprano, se dijo misa rezada, más tarde otra, y a las diez y media fue la mayor, que cantó el beneficio de la Iglesia Matriz, para lo cual fue atentamente invitado, y la orquesta tocó con mucha afinación y lucimiento. El Panegírico, que duró una hora y diez minutos, fue pronunciado por el Sr. Arcediano Dr. D. Pedro Llabrés y Llompart, el que demostró los puntos de contacto que existen entre San Juan Bautista y la fiesta del Corpus, por ser Nuestro Señor Jesucristo aquel Cordero a quien señala San Juan para que todos le conozcan y le amen.

«Por la tarde, a las seis, con acompañamiento del Beneficio de la Iglesia Matriz, de las Venerables Hermandades, de la Sociedad Filarmónica y una inmensa concurrencia de fieles de la Orotava y de los pueblos limítrofes, salió a la calle la procesión del Santísimo Corpus, Ntra. Señora de los Remedios, San Juan, San Buenaventura y San Zacarías y recorrió las calles acostumbradas, cuyos arcos, y enramado ya hemos descrito. Tres sacerdotes vestidos con capa presidían la procesión, y al Pueblo el Iltre. Ayuntamiento.

«A estas horas, que son las ocho de la noche, acaba de entrar la procesión; la hermandad (del Santísimo) se dirigió a la sacristía dando mil plácemes y parabienes al Hermano Mayor don Rafael Vivas y Pérez por la brillantez y generosidad con que ha cumplido su cargo».

Así celebró la Orotava, Corpus y San Juan de 1885.

Por Jesús H. Perera

Madrid y Junio de 1951.

Revista Criterio, Episodios católicos isleños. Junio de 1951.

(Foto: Revista ilustrada La Esfera, nº342, año 1920)

[1]: Calendario y refranero. Consideraciones acerca de algunas fechas del calendario en relación con el refranero español y francés. Jesús Cantera Ortiz de Urbena.

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Infraoctava del Corpus Christi: El arte de las alfombras de La Orotava

Imágenes de San Martín de Porres en la Aldea de San Nicolás (Gran Canaria)

Imagen de San Martín de Porres en la Iglesia de San Nicolás de Tolentino (La Aldea de San Nicolás, Gran Canaria).

Esta otra imagen se encuentra en la asociación de vecinos Don Paco Ramos, en el lugar conocido como El Pinillo. Sus vecinos celebran la fiesta en honor de Fray Martín en el mes de Mayo.

El municipio de La Aldea de San Nicolás se ubica en el Oeste de Gran Canaria. Con una orografía de singular belleza —ideal para rutas y senderos— y una costa virgen, parte de su superficie se encuentra cubierta por un mar de invernaderos donde se cultiva todo tipo de frutas y hortalizas —principalmente tomates y pepinos y frutas tropicales— muy apreciadas en los mercados europeos y principal fuente de ingresos de la zona. Destaca en este municipio la popular fiesta del Charco (11 de septiembre), cuyo origen se remonta a la época aborigen.

Una imagen de San Martín de Porres en Almería

Imagen de San Martín de Porres en la Basílica de Santo Domingo y Santuario de la Virgen del Mar, conocido como el “Templo de la Patrona”, en Almería. La Virgen del Mar es la patrona la provincia. Su festividad se celebra el sábado anterior al último domingo del mes de agosto. En la imagen de arriba, San Martín de Porres figura en una hornacina flanqueado por otros dos santos.

Nuestro más sincero agradecimiento y enlace recomendado: J. Díez Arnal

Imagen de San Martín de Porres (Oliva, Valencia)

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Fotografías de San Martín en su altar de la Iglesia de Santa María la Mayor, en la población valenciana de Oliva. El Altar está dedicado a la Santísima Trinidad y San Martín ocupa un lugar en una hornacina protegida por un cristal como podemos ver.

Nuestro sincero agradecimiento y enlace recomendado: J. Díez Arnal

La Orden de Predicadores en La Palma, una reseña histórica

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Corría el año de 1529 cuando llegaron a esta isla con el propósito de fundar un convento de la orden de Predicadores los hijos de Santo Domingo de Guzmán que tanta gloria habían dado y siguen dando a la Iglesia Católica a través de la conservación y enseñanza de la cultura y bajo el celo apostólico del Santo de Caleruega. Fueron los primeros religiosos que pisaron la tierra palmera Fray Domingo de Mendoza, vicario de la Orden en Canarias, Fray Fernando de Santa María, Fray Pedro Escobar, procedentes del Convento de San Pablo de Córdoba y dos religiosos más cuyos nombres propios no he podido comprobarlo.

Habiendo pedido licencia al Cabildo de La Palma, para ocupar y reedificar la ermita de San Miguel de las Victorias y habiéndola obtenido comenzaron las obras de la edificación del monasterio y arreglo de aquella levantada por el primer Adelantado Fernández de Lugo. Así pues ya en 1530 en los terrenos adquiridos junto a San Miguel se comenzó la obra del que seria el mejor centro cultural de la isla y desde donde algunos llegaron a llenar en sus biografías, honra y grandeza de su tierra.

El emperador Carlos V había concedido su licencia por medio de la Real Cédula de 28 de septiembre de 1538 rogándole al Deán y Cabildo catedralicio de Canarias se les permitiese a los dominicos edificar un monasterio bajo la advocación de San Miguel de las Victorias. El Emperador tuvo que dar una nueva Real Cédula el 10 de febrero de 1540 dirigida al gobernador de Tenerife y al de La Palma don Juan Verdugo para ser informado de la conveniencia o no de la fundación, mientras tanto los dominicos sostuvieron litigio con el Cabildo que se había opuesto y fueron ayudados por los vecinos, principalmente por el noble flamenco don Luis Van de Walle.

Vino a La Palma el obispo de Canarias don Alonso Ruíz de Virnés para poner fin a esta cuestión, haciendo valederas las reales cédulas a favor de los dominicos pasando al sitio ocupado por el monasterio el 10 de junio de 1542 y dando posesión de las obras y de la ermita a Fray Pedro Escobar ante el notario eclesiástico don Diego García.

Por el testamento otorgado por doña María Cervellón el 15 de abril de 1570 ante don Bartolomé Morel manifiesta esta señora que con su esposo don Luis Van de Walle deja cuatro hijos y que uno de ellos tomó el hábito y profesó en dicho monasterio y se llamó Fray Miguel, y que en vida de sus padres han hecho entrega de la herencia proporcional que le correspondía a su hijo y que sumo la fuerte cantidad de mil quinientas doblas. Verdadera fortuna que es lógico suponer fueran invertidas en obras del monasterio y de la Iglesia.

En el interior del convento aún podemos ver el precioso artesonado del techo en madera sobre-dorado, un tanto descuidado por su antigüedad y es en la capilla denominada del Capítulo, fundada por don Pedro de Sotomayor Topete, como asimismo en el interior está la capilla de la Media Naranja por don Felipe de Lezcano y Gordejuela.

La Iglesia fue hecha con amplitud elegante y ricos altares fundados por los Santa Cruz, la Hermandad del Rosario en Van de Walle. Existen en ella espléndidas pinturas flamencas haciendo de esta iglesia un verdadero museo de arte; aunque hoy en general, salvo las pinturas que han sido restauradas, la Iglesia no tiene el cuidado que requieren las obras antiguas tan propicias al deterioro. Del origen de las pinturas no existen documentos fehacientes, desgraciadamente.

El año de 1640 los dominicos se apoderaron del santuario de las Nieves, sin ninguna clase de licencia, con objeto de fundar en aquel maravilloso y recoleto lugar un convento, pero el clero superior y el pueblo les hicieron abandonar la idea. Quizás hubiese sido un bien pero por el camino que tenía que llevar o habiendo llegado a una razonable inteligencia.

El convento poseía gran cantidad de tributos y mandas pías siendo muy importante la dejada por don Cristóbal Pérez Volcán de “seis mil duros”. Las principales disciplinas que se explicaban eran Latín, Arte, Filosofía y Gramática castellana.

Por escritura otorgada ante don Francisco Mariano López a 1 de agosto de 1738 el Cabildo cedió al convento 75 fanegadas de tierra en Garafía para sostener los estudios primarlos, al parecer estos estudios fueron un tanto abandonados por parte de los religiosos que el año 1802 siendo síndico personero don Luis Van de Walle y Llarena hizo reclamación al padre provincial.

Por la Ley de Mendizábal de 1836 fue suprimido el histórico convento siendo prior Fray Antonio del Castillo. En 1869 lo remató al Estado don Blas Carrillo Batista. En 1932 lo compró el Cabildo de La Palma con el fin que tiene hoy, la edificación del Instituto de Segunda Enseñanza.

Convento de las Catalinas

Fue fundado por don Alonso de Castro Vinatea y su esposa doña Isabel de Abreu, previa licencia Legado apostólico y del ministro provincial de la orden cediendo para ello su casa cercana al convento de la orden de Predicadores por escritura otorgada a 13 de enero de 1624 ante don Tomás González reservándose para sí y sus descendientes el Patronato, y que no se pudieran admitir monjas en este convento sino de acuerdo con los fundadores, reservándose una plaza para una religiosa pobre que elegiría el patrono.

El convento y su iglesia costaron veintidós mil ducados. El reverendo Fray Bernardo de Herrera, provincial de la orden dominicana, dio licencia a petición de los fundadores para que algunas religiosas del monasterio de Santa Catalina de La Laguna pasaran a hacer la fundación en esta nueva casa. Fueron: Sor María de San Diego, del convento de Santa María de la Pasión de Sevilla, priora; Sor Leonor de la Concepción, sub-priora; Sor Ana de San Pedro Estrada, maestra de novicias y Sor María de San Jacinto y Portera entraron en clausura con algunas .jóvenes de esta Ciudad el 22 de julio de 1626.

A la muerte del fundador, su esposa doña Isabel de Abreu profesó con el nombre de Sor Isabel del Espíritu Santo Abreu y contando ya en 1.669 con treinta y ocho religiosas. Haciéndose por tanto insuficiente solicitó la priora extenderse hacia el poniente hasta la calle de San Miguel, a la cual accedió el Cabildo, costeando la comunidad los gastos del ensanche y desmonte de la calle de las Zarzas a todo lo cual accedió el Cabildo en acuerdo de 25 de enero de 1669 y fue aprobada por el Iltre. corregidor don Juan García Sánchez.

La iglesia se aumentó hacia el norte, y el naciente restándole anchura a la calle de la Luz por acuerdo del Cabildo a 20 de noviembre de 1705 designando a don Juan de Guisla y a don Juan Agustín de Sotomayor para señalar la parte a ocupar de la calle.

Sobre el Patronato de este Convento hubo litigios entre los hermanos Vinatea, don Juan y Fray Cristóbal y don Juan Domingo de Guisla Bot.

Este monasterio fue suprimido el 20 de abril de 1837 siendo abadesa Sor Juana Méndez. Por R. O. de 15 de febrero de 1843 lo cedió el Gobierno al Ayuntamiento para cárcel de partido y actualmente en nueva edificaciones a colegios de enseñanza primaria.

Sin hijos, don Tomás de Sotomayor Fernández de la Peña vendió por escritura otorgada ante don Melchor Torres Luján el 1 de noviembre de 1886 a don Domingo Cáceres Kábana, por valor de quince mil pesetas.

El filántropo don Domingo Cáceres Kábana al no llegar a un acuerdo con el obispo de Tenerife monseñor don Nicolás Rey Redondo para hacer una fundación, se dirigió al obispo de Canarias don José Cueto y Díez de la Maza, tomó con gran satisfacción la idea del señor Cáceres, pues acababa de fundarse la Comunidad de las Dominicas de la Sagrada Familia y siendo también el obispo dominico llegaron a un acuerdo con la madre fundadora Sor Pilar de la Anunciación.

Don Domingo Cáceres Kábana por su testamento otorgado en esta ciudad ante el notario don Aurelio Govea Rodríguez a 26 de junio de 1907 instituye heredera a su finca “La Palmita”, a dicha orden dominicana.

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El 20 de febrero de 1908 llega a La Palma la fundadora madre Sor Pilar de la Anunciación, Sor Jesusa del Niño Perdido, Sor Margarita de la Coronación y Sor María Luisa para organizar la fundación que se hizo efectiva el 19 de abril del mismo año con las religiosas Sor Mercedes del Nacimiento, superiora, Sor Ceferina de Santo Domingo, Sor Rosa del Nino Jesús, Sor Amada de la Cruz, Sor Imelda Sambertini y Sor Clemencia de la Oración en el Huerto. Comenzando las clases el 1 de mayo de 1908 con once niñas.

Al hacerse la fundación la casa era completamente distinta a la primitiva que sólo tenía una planta que corresponde a la altura en que hoy esta el segundo piso, era un edificio con seis ventanas en estilo canario y en el extremo norte un pequeño balcón con columnas de madera y tejado, delante de esta casa hizo el señor Cáceres las alegres galerías en dos cuerpos y al centro y a los extremos los tres pabellones salientes.

Los que hemos conocido “La Palmita”, hace más de treinta años tenemos de ella el recuerdo de un rincón paradisíaco, la finca de verdes plataneras, cuajada de elegantes palmeras reales, frondosos naranjos y perfumados jardines de rosas, con el embelesador sonido de la cascada de agua bajo la masa sombría de las pomarrosas centenarias.

Hoy todo es distinto, como un proceso biológico la ciudad ha crecido y como consecuencia, la finca, está urbanizada por amplias calles y edificios. El arquitecto padre Coello de Portugal, honra de la orden en España, está terminando un soberbio edificio con magnífica capilla en la que está el sepulcro del fundador, amplias naves para la segunda enseñanza e internado.

Al ver la parte que queda del antiguo colegio nos evoca al recuerdo y al cariño de la madre Agustina, madre Magdalena ya en el cielo y la anciana y siempre afable madre Adela del Salvador.

Manuel Poggio y Sánchez. El Eco de Canarias, mayo de 1970.

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Colegio dominicas La Palmita

Enlace recomendados:

Historia Colegio de Santo Domingo de Guzmán, “La Palmita”. Santa Cruz de La Palma (I)

Historia Colegio de Santo Domingo de Guzmán, “La Palmita”. Santa Cruz de La Palma (II)

La Siervita Sor María de Jesús

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Boletín Informativo de la causa de canonización de la Sierva de Dios Sor María de Jesús de León Delgado, OP, nº25 (2017)

PIDAMOS POR LA PRONTA BEATIFICACIÓN DE SOR MARÍA DE JESÚS

Este boletín que tienes en las manos pretende, como todos los editados anteriormente, servir para que Sor María de Jesús sea mejor conocida y sus devotos puedan pedir a Dios la gracia de su pronta beatificación. Lo que le pedimos a Dios es que, igual que nosotros la conocemos y privadamente nos encomendamos a ella, otros muchos la puedan conocer y puedan aprovechar el don de su santidad. Que conozcan su vida e intenten imitarla. Que amen al Señor y al prójimo como ella hizo, entregándose del todo a Dios como monja dominica de clausura. Por eso, si para ti es importante su testimonio de santidad, pídele al Señor que sea un testimonio eclesial para todos y que pronto sea beatificada. Y que todos aquellos que tenemos en nuestras manos llevar adelante la causa, seamos perseverantes, estemos asistidos por la gracia de Dios y trabajemos por la hermosura de la santidad con rigor y verdad.

LA CONGREGACIÓN PARA LA CAUSA DE LOS SANTOS

Esta oficina de la Santa Sede es la encargada de llevar adelante y revisar los procesos de beatificación y canonización de quienes son proclamados en la Iglesia como santos. Con la Constitución Immensa Aeterni Dei, del 22 de enero de 1588, Sixto V creó la Sagrada Congregación de los Ritos y le confió la tarea de regular el ejercicio del culto divino y de estudiar las causas de los Santos. Por su parte, Pablo VI, después del Concilio Vaticano II, con la Constitución Apostólica Sacra Rituum Congregatio, del 8 de mayo de 1969, dividió la Congregación de los Ritos, creando así dos Congregaciones, una para el Culto Divino y otra para las Causas de los Santos. La nueva Congregación para las Causas de los Santos tuvo su propia estructura, organizada en tres oficinas: la judicial, la del Promotor General de la Fe y la histórico-jurídica, que era la continuación de la Sección Histórica creada por Pío XI el 6 de febrero de 1930. El papa San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Divinus perfectionis magister, del 25 de enero de 1983 y las respectivas Normae servandae in inquisitionibus ab episcopis faciendis in causis sanctorum, del 7 de febrero de 1983, dieron lugar a una profunda reforma en el procedimiento de las causas de canonización y a la reestructuración de la Congregación, a la que se le dotó de un Colegio de Relatores, con el encargo de cuidar la preparación de las Positiones super vita et virtutibus (o super martyrio) de los Siervos de Dios. También San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, del 28 de junio de 1988, cambió la denominación a Congregación para las Causas de los Santos.

La Congregación cuenta con 34 Miembros –Cardenales, Arzobispos y Obispos–, 1 Promotor de la fe (Prelado Teólogo), 5 Relatores y 83 Consultores. El Relator al que le corresponde la Causa de Beatificación de Sor María de Jesús es el Rvdo. P. Vincenzo Criscuolo, OFM Cap, nombrado el año 2009.

EL POSTULADOR GENERAL DE LOS DOMINICOS

Por su parte, el Maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré OP, ha nombrado a fray Gianni Festa OP como nuevo Postulador General de la Orden para los próximos 6 años. Fray Gianni es miembro de la provincia de Santo Domingo en Italia. El Postulador General es aquel responsable de la buena marcha de todas las causas de beatificación que se llevan adelante y que pertenecen a la Orden de los dominicos del mundo entero. Fray Gianni nació en Atessa, provincia de Chieti (Italia), el año 1961. Ingresó a la Orden haciendo su profesión simple en 1982. Fue ordenado sacerdote tras sus estudios institucionales en 1988. Tras su ordenación cursó los estudios de Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma alcanzando el grado de doctor. También finalizó los estudios en archivística y paleografía. Durante muchos años ha sido el director de la revista Sacra Doctrina. Antes de ser nombrado Postulador General de los dominicos era el prior del convento de Santa Maria delle Grazie de Milán. También era el promotor de las fraternidades de dominicos seglares en Milán. La oficina del Postulador General de la Orden es la responsable de llevar a cabo las causas de beatificación y canonización de los miembros de la misma. En este trabajo colabora estrechamente con la Congragación para la Causa de los Santos. Fray Gianni sucede en este encargo a Fray Vito T. Gómez García OP, fraile de la provincia de Aragón, que lo ha desempeñado durante los últimos 12 años.

UN FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA ESCRITA POR SOR CLARA

Este fragmento que queremos incluir en el presente folleto informativo tiene gran interés. Fue escrito en vida de Sor María de Jesús. Este hecho habla de la fama de vida heroica que veían en ella sus hermanas de comunidad. Sor Clara había sido precisamente la Priora del Monasterio cuando Sor María de Jesús ingresó en él.

«El motivo que he tenido para atreverme a escribir algunas de las particularidades de la vida de nuestra hermana María de Jesús ha sido ver el descuido tan grande que se ha tenido en esta Casa y en los Padres Confesores en no apuntar algunos sucesos maravillosos que han acontecido en las vidas de algunas Religiosas de calificada virtud que han muerto en este convento […] porque no suceda lo mismo y se hallen en confusión cuando nuestro Señor sea servido de llevarse a María de Jesús, he querido apuntar algo de su vida con el favor de Dios nuestro Señor y de su Santísima Madre […] Las galas seglares que trajo fue un jubon de lana de color Carmelita, unas naguas azules de lana debajo de la saya negra y toca mui llegada a el rostro porque no traía pelo, sino va Cofiesita de tafetán negro que le estaba de perlas. […]

El natural de esta criatura ha sido y es de un Angel y el semblante desde que entró parejo para todas no se le ha oído hablar alto si solo aquella voz que basta para ser oida el agrado es singular y respectosa con ser tan humilde, devotísima de la honra de Dios y me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento. En cierta ocazion la dieron una bofetada y bolvio el otro lado para resivir otra sin enojarse ni hablar palabra y la ocazion que ella dio no fue más que dezir no haga eso que parese mal. […]»

Quisiera destacar el profundo celo apostólico de esta monja de clausura que, como indica Sor Clara, «[…] me atrebo a dezir que si los confesores no la detuvieran saliera a predicar por el Convento.» Es una verdadera suerte descubrir este testimonio de celo por extender la vivencia del Evangelio a todos. La diócesis Nivariense está poniendo en marcha la experiencia de misión diocesana al conmemorar el bicentenario de su creación. Ojalá este anhelo evangelizador se incruste fuertemente en los corazones de todos los diocesanos.

UN BREVE TEXTO ESCRITO POR LA SIERVITA SOR MARÍA DE JESÚS

Añadimos un breve texto, muy sencillo, escrito por Sor María de Jesús en respuesta de gratitud a un benefactor. Miremos, en concreto, la importancia que otorga la Siervita a la salvación, como principal bien que debemos todos buscar:

«Jesus

Mui Sr mío Reseví el de Vmd con el apresio desus favores los que coren de questa de mi agradesimiento y Reseví lo que Vmd avisa en el suio y ofresco tenerle presente para pedir a su divina magestad conseda a Vmd lo que más le convenga para su salbasion que es lo principal a que debemos aspirar y Ruego Juntamente gd a Vmd como deseo febrero 12

Bl M de Vmd

                                                                María de Jesús

Sor don Juan de Roo»

No se trata de pedir en la oración por lo que nosotros consideramos objeto de la felicidad presente, sino pedir por lo que nos conviene para la felicidad en mayúsculas, la que es eterna y es para siempre. Así pedía nuestra Siervita.

BREVE HISTORIA DEL PROCESO DE BEATIFICACIÓN

El proceso de beatificación ha sido largo y lleno de dificultades. Hemos de tener en cuenta que Sor María de Jesús murió en 1731. Poco menos de un siglo después la devoción de los fieles era tal que el Prior de los PP. Dominicos de la Provincia de Nuestra Señora de Candelaria pide al Obispo de la Diócesis que inicie los trámites necesarios para incoar la causa de beatificación de Sor María de Jesús. Así aparece en decreto episcopal de 20 de julio de 1828. Entre los años 1828 y 1832 se concluye el expediente informativo. Los acontecimientos de persecución y desamortizadores de la década de los años treinta del siglo XIX debieron ser los causantes de la interrupción del proceso. Hasta tal punto fue grave la situación que el expediente queda escondido en un baúl del Monasterio descubriéndose por casualidad a finales del siglo XIX. Tendremos que esperar a 1991, el 12 de diciembre, para que volvamos a iniciar el proceso, esta vez gracias a la intervención del Obispo de Tenerife D. Felipe Fernández García. Tras la aprobación por la Congregación para la Causa de los Santos del proceso diocesano, estamos ahora en la fase romana en la que el objetivo es concluir la elaboración de la Positio.

* * *

ORACIÓN

–para uso privado–

Dios omnipotente y misericordioso, que te dignaste colmar de bienes celestiales a tu Sierva María de Jesús desde su infancia, llegando a resplandecer por su humildad admirable, oración asidua y penitencias rigurosas; concédenos, por su intercesión, la gracia que te pedimos (expóngase la petición). También te pedimos por la pronta conclusión del proceso de beatificación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Escribe: Juan Pedro Rivero González

Edita: MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA (Monjas Dominicas) C/ Deán Palahí, 1 -38201 – San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

Puedes ver este Boletín y todos los publicados anteriormente, en la página web del Monasterio:

Monasterio Dominicas La Laguna (Monasterio de Santa Catalina)

Enlace relacionado:

Sor María de Jesús de León Delgado, O.P., (“La Siervita”)

Santo Niño Jesús Enfermero (Las Palmas de Gran Canaria)

Santo Niño Enfermero Iglesia de San Francisco de Las Palmas G.C.

En la iglesia parroquial de San Francisco de Asís recibe culto este lienzo denominado el Niño Enfermero. La imagen, de autor desconocido y a la que se atribuyen curaciones prodigiosas, se encontraba en la cabecera de la enfermería del extinto convento de San Bernardino de Siena. Una vez derruido el convento, la pintura fue llevada en 1840 a su sitio actual.

En las primeras celebraciones del año: la Circuncisión de Nuestro Señor y Octava de su Nacimiento (día 1 de enero), la Fiesta del Santísimo o Dulce Nombre de Jesús (3 de enero), la Epifanía del Señor (6 de enero), el Bautismo del Señor (domingo que sigue a la Epifanía del Señor) y hasta el día de la Santa Infancia (cuarto domingo de enero), es tradicional la fiesta en honor al Santo Niño Jesús en buena cantidad de parroquias y comunidades religiosas. Es una fiesta muy agradable, especialmente para los más jóvenes. Una tradición que se remonta muy atrás en el tiempo, que después de un largo período de decaimiento ha comenzado a resurgir de nuevo. “Donde hubo, siempre queda”, afirma el refranero y acaso no le falta razón. En Canarias, durante los siglos XVII-XVIII (la época del estilo Barroco y el surgimiento de las ideas ilustradas), estuvo extendida una gran devoción al infante Jesús en las capitales de las islas mayores -incluida Santa Cruz de La Palma-, y en ciudades como Arucas (las tradicionales “Visitas al Niño Jesús”) o San Cristóbal de La Laguna (El Santo Niño de los Afligidos es una devoción que todavía se conserva en la ciudad lagunera en la víspera del día de Reyes). Las esculturas del Niño Jesús se encuentran prácticamente en todos los templos de las islas y en muchos hogares canarios (ya sean tallas, lienzos, grabados, medallas u otros objetos religiosos).

En Gran Canaria, las veneraciones más importantes estaban centradas en la capital grancanaria, en tres principalmente: El mencionado lienzo del Santo Niño Jesús Enfermero, actualmente en la propia parroquia de San Francisco de Asís; el Dulce Niño Niño Jesús o del Coro, bella efigie que se encuentra en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán; y el Santo Niño del Remedio del ex-convento de Concepción de las monjas Bernardas -ahora en la ermita de San Telmo-, que constituyó la devoción predilecta de la Venerable Madre Sor Petronila de San Esteban.

Ahora nos referiremos al primero de ellos. Desde finales del siglo XVII se rinde culto en las Palmas de Gran Canaria al Niño Enfermero. El lienzo está copiado de un grabado “Salvator Mundi”, del holandés Jacob Matham. La pintura representa a Jesús niño, con túnica blanca que deja al descubierto el hombro y brazo izquierdo. Se encuentra sentado sobre un almohadón rojo, con la bola del mundo en una de sus manos y la otra alzada en actitud de bendecir.

Así como otras advocaciones de los pasados tiempos han sido olvidadas o preteridas, esta devoción a Jesús Enfermero se ha mantenido constante y hasta en aumento. Comenzó en el Convento de San Bernardino de Siena, de las monjas de Santa Clara, hoy desaparecido. Fue fundado este monacato en el año 1664 y estuvo en pie hasta la primera mitad del siglo XIX en que se inició su demolición.

En la enfermería de esta casa de religiosas se colocó el cuadro del Niño Enfermero para que sirviera de alivio y consuelo a las monjas que se veían privadas del precioso don de la salud. A Él -a nuestro Niño Enfermero- se dirigían en sus sufrimientos estas hijas de Santa Clara; y el Niño Dios, siempre misericordioso en favor de los afligidos, inclinaba sus oídos a las súplicas de la comunidad devolviendo la salud o dando fuerzas a las que padecían. En los labios de las clarisas, entre ellas Santa Catalina de San Mateo, siempre había una jaculatoria: “De todo mal, por tu Santa Infancia, líbranos Señor”.

De la enfermería pasó a la Iglesia del Convento para que los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria pudieran también alcanzar su favores e implorar sus gracias.

En el año 1840 el convento fue demolido para dar paso a la construcción de lo que hoy es el Gabinete Literario. Pasó entonces el milagroso Niño a la Iglesia de San Francisco y en ella lleva más de un siglo recibiendo el culto ferviente de sus numerosos devotos. El famoso pintor canario Juan de Miranda llegó a representar, con algunas variantes, al Niño Enfermero en varios de sus cuadros.

A principios de los años 70 la obra fue restaurada, ajustándose a la pintura original. La celebración del triduo y Solemnidad del Santo Niño Jesús Enfermero tiene lugar el fin de semana siguiente a la Fiesta del Bautismo del Señor.

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ORACIONES POR LOS ENFERMOS

Porque tus misericordias son muchas para los que te invocan, inclina Divino Niño Enfermero tus oídos a nuestras súplicas y haz que el don de la salud, que por nuestras iniquidades no merecemos, la conservemos para glorificar tu nombre. Amén

¡Oh Jesús! Celestial Enfermero que con infinita misericordia limpiaste el cuerpo del leproso y devolviste al ciego la vista; al sordo, el oído; al impedido, el andar, y diste vida al que había muerto; danos la salud para nuestros cuerpos, si así nos conviene, y la eterna salvación para nuestras almas. Amén.

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Parroquia de San Francisco de Asís

Bibliografía consultada:

Página de la Parroquia de San Francisco de Asís

“Historia de un cuadro. El Niño enfermero” (1971). José Miguel Alzola

Fiestas de San Martín de Porres en La Romera/Placeres, Los Realejos (Tenerife)

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Portada del programa de actos realizada por D. Manuel Hernández

Actos Religiosos

Jueves 3 de Noviembre

  •  A las 19,30 horas, Rezo del Santo Rosario conmemorando el 800 aniversario de la fundación de la Orden de Predicadores, “Dominicos”.
  • A continuación, Solemne Eucaristía, preside y predica el Párroco Don Domingo José Díaz Herrera. Actuará el Coro Parroquial San Fernando Rey, de Santiago del Teide
  • Bendición del pan de San Martín de Porres, veneración de la Sagrada Reliquia del Santo y, seguidamente, procesión hacia los Toscones, acompañado por la Banda de Trompetas y Tambores de la Peña de Francia, del Puerto de la Cruz.
  • Al regreso, exhibición pirotécnica a cargo de los Hermanos Toste.
  • Finalizada la procesión, se servirá un brindis con chocolate y laguneros para todos los asistentes.

Domingo 6 de Noviembre

  • A las 12 horas, celebración de la palabra en la Capilla de San Martín de Porres por el párroco Don Domingo José Díaz Herrera. A continuación, traslado procesional en romería hacia Placeres con agrupaciones folclóricas del municipio de Los Realejos.

También durante esos días se realizarán distintos actos populares, para los más pequeños y los mayores, que a buen seguro harán disfrutar a los allí presentes.

Desde este blog deseamos a todos los vecinos de este entrañable barrio unas felices fiestas, en cordialidad y alegría como lo fue siempre nuestro querido Fray Martín.