San Benito de Palermo, monje franciscano

Imagen de San Benito de Palermo, “el Negro” (Iglesia de S. Francisco de Asís, Santa Cruz de La Palma).

SAN BENITO DE PALERMO, franciscano

A este Santo se le llama también el Negro, a causa del color de su piel. Sus padres, africanos, fueron comprados como esclavos por un señor de Sicilia, el cual contribuyó a la conversión de ambos esposos, quienes, después de instruidos en la Religión Católica, ingresaron en su seno y fueron siempre muy piadosos. A su hijo Benito le inspiraron tan intenso amor a Dios y tan sólida devoción, que no era raro verle entregado a la oración durante sus juegos de niño y aún durante sus labores de hombre.

Primero se dedicó a la labranza del campo, donde fue objeto de las burlas de sus compañeros. Cuando frisaba en los veinte años, ingresó en la Orden de los Eremitas de San Francisco, en la que llevó vida de anacoreta. Sólo un poco de pan y unas cuantas hierbas tomaba al día, y se disciplinaba hasta derramar sangre. El papa Pío IV dispuso la agregación de estos solitarios a la Orden de San Francisco. Benito estuvo sucesivamente en dos conventos de Sicilia, siendo siempre un modelo para todos por su conducta edificante, sencilla y dulce. Durante varios años desempeñó el oficio de cocinero, en el cual se vio reiteradamente favorecido por la Providencia con hechos maravillosos: una vez se multiplicaron las provisiones del convento sin saber cómo; otra vez, mientras Benito estaba rezando, el refectorio se llenó de abundante comida preparada milagrosamente; en otra ocasión, para hacer astillas cargó sobre sus hombros un árbol que cuatro individuos no hubieran podido arrastrar. En el Capítulo provincial de 1578, sus méritos le elevaron al cargo de guardián del mismo convento. Durante su gobierno se celebró un Capítulo en Girgenti, al cual asistió nuestro Santo, que fue recibido por el pueblo en masa con gran solemnidad y regocijo de todos. Dios obró por sus medios muchos milagros. Murió santamente el martes de Pascua de 1589.

“El Santo de cada día”, por Edelvives. Libro II (Marzo-Abril). Editorial Luis Vives (1947).

* * *

Oración a San Benito de Palermo

Glorioso San Benito de Palermo,
Esplendor de la Orden Franciscana,
ejemplar de virtudes, espejo de santidad,
refugio de afligidos y medico celestial,
que dais vista a los ciegos,
salud a los enfermos y vida a los muertos,
suplicaos Santo mio os dignéis admitirme
por uno de vuestro siervos y
roguéis a la Divina Majestad
me asista siempre con sus auxilios o
para salir de la culpa si estoy en ella o
para perseverar en al gracia.

Alcanzadme también Santo mio
entera salud y la gracia especial
que os pido en esta oración
(pedir la gracia)
si conviene para la gloria de Dios
y bien de mi alma o
si no una perfecta resignación
a su divina voluntad.

Amén.

(Rezar 3 Padrenuestros, Avemarías y Glorias)

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