El Crucifijo de mi hogar (poema)

El crucifijo de mi hogar

Con religioso amor guardo una talla
que representa a Cristo, cuando inerte
y ya sin fuerzas en la Cruz, batalla
con las fieras congojas de la muerte.

Sin forma escultural, tosco, mal hecho;
pero la sola herencia que en el mundo
mi madre desolada al pie del lecho
recibió de su padre moribundo;

Ese Cristo sin arte y sin historia,
fue para el pobre hogar que le dio abrigo
urna de bendición, fuente de gloria
y, mudo, sí, pero inmutable amigo.

Él, en la adversa y próspera fortuna
avivó la piedad de mis abuelos,
doró sus dulces sueños en la cuna
y les mostró la senda de los cielos.

Él les dio su corazón entero y sano,
nunca sobresaltado por el grito
del pertinaz remordimiento humano
que acosa al criminal con su delito.

Él calmó su angustiado pensamiento
en las horas sin luz de la agonía,
y recogió su postrimer aliento
y su última mirada incierta y fría.

Por Él, cuando la hambrienta sepultura
aquel horrendo lugar dejó vacío,
tuvieron ¡ay! sus hijos sin ventura
a quien llamar llorando ¡Padre mío!

                       Gaspar Núñez De Arce.

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