Poesía a un campanario

Iglesia de Santo Domingo de Guzmán (La Orotava)

A un campanario

Tañen las campanas
en el campanario.
Se extiende el silencio
por el valle azul.
Y tras de tu reja,
como en un sagrario,
rezando estas tú…

Su rodar pesado
las carretas paran.
La noche se envuelve
en velos de tul.
Y tras de, tu reja,
de flores cuajada,
con Dios hablas tú…

Al nido regresan
raudos los jilgueros.
Las doradas sombras
se vuelven tisú.
Y tiembla en tu pecho
suspiro ligero
que a Dios mandas tú…

Se fragua la noche
borrando colores.
Cerca, en el estanque,
la rana croó.
Y bajo tu reja
y oliendo tus flores
te contemplo yo…

Sube tu plegaria
cual blanca azucena.
En la enredadera
la alondra trinó.
Y como tú rezas
y como eres buena
también rezo yo…

En el cielo brilla
la primera estrella.
El faro del Cristo
ya se iluminó.
Y como lo miras
y como eres bella
también miro yo…

Cupido se acerca.
Ciego, caprichoso,
de un solo flechazo
dos almas hirió.
Y en la tarde dulce
de tonos borrosos
reímos los dos.

        Víctor Oaltier

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