San Manuel González García, el Obispo de los Sagrarios abandonados

Santo Manuel González 1

“Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! Ahí está. ¡No lo dejes abandonado!

En el día de hoy, 16 de octubre de 2016 -festividad de Santa Margarita M. Alacoque, la gran propagadora del culto al Sagrado Corazón de Jesús-, la iglesia católica canoniza al Obispo Manuel González, el gran amante del Corazón de Jesús en el Sagrario. ¡Divina Providencia!, la misma que acompañó a nuestro nuevo santo durante su vida. Manuel González García (1877 – 1940) nació en el seno de una humilde familia sevillana. De jovencito formó parte de los conocidos “seises” de la Catedral de Sevilla, agrupación coral de niños que canta y baila en los ochos días siguientes a la festividad del Corpus Christi y durante la octava de la Inmaculada Concepción. Fue ordenado sacerdote en 1901, recibiendo la imposición de manos a cargo del Cardenal Marcelo Spínola y Maestre (conocido como el “Arzobispo mendigo” y actualmente declarado beato). En 1916, Don Manuel es nombrado obispo auxiliar de Málaga; y en 1935, designado obispo de Palencia. Durante todo este tiempo funda varias obras eucarísticas de gran importancia, entre ellas: la Unión Eucarística Reparadora, en 1910; o la institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas, en 1932. San Manuel González siempre se caracterizó por su corazón de buen pastor, humilde y heroico: con especial inclinación para atender a los feligreses más necesitados en el amplio sentido (material y espiritual), la catequesis de los niños, y la oración sostenida en su amor a la eucaristía y al sacerdocio (“Un cura que está sentado todos los días en su confesionario, aunque no acuda nadie (…) resucita la parroquia más muerta que haya en el mundo”). San Pío X estuvo al tanto de toda la actividad evangelizadora del apóstol sevillano y bendijo sus Obras que, sin duda alguna, han sido tocadas por la gracia de Dios. Escritor fecundo -más de 30 libros- en el que refleja su viva fe y devoto de la Virgen Inmaculada, murió santamente en Madrid en 1940. El 29 de abril de 2001 el papa Juan Pablo II lo beatificó en la Plaza de San Pedro de Roma. Sus restos se encuentran actualmente en la catedral de Palencia. La fiesta litúrgica se seguirá celebrando el 4 de enero, pero a partir de hoy y con regocijo con otra mención: San Manuel González.

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*El Obispo de los Sagrarios abandonados

El 29 de abril de 2001 domingo III de Pascua, en la grandiosa plaza de San Pedro de Roma, el Papa Juan Pablo II proclamó solemnemente beato al Obispo español D. Manuel González García. Fue un acontecimiento gozoso para toda la Iglesia española, ya que don Manuel fue una figura muy relevante en la primera mitad del siglo XX; pero sobre todo, supuso una alegría inmensa para todas las Asociaciones Eucarísticas, especialmente para la Adoración Nocturna, por la identificación de don Manuel con nuestra Obra.

ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS.- Nació en Sevilla el 25 de febrero de 1.877 (año en que D. Luis de Trelles funda la Adoración Nocturna en España). De familia humilde y muy religiosa, fue el cuarto de cinco hermanos. Su padre, carpintero; su madre ama de casa (algo así como la familia de Jesús). De niño, vio cumplida su gran ilusión de formar parte de los “seises” de la catedral de Sevilla, (grupos de niños de coro que bailan en las solemnidades del Corpus Christi y de la Inmaculada), lo que influyó seriamente en su amor a la Eucaristía y a Santa María la Inmaculada Madre de Dios.

Descubrió su vocación al sacerdocio debido esencialmente al ambiente religioso que se vivía en la familia y a los buenos ejemplos de los sacerdotes. Se presentó a exámenes de ingreso en el Seminario, sin que sus padres tuvieran siquiera conocimiento de ello. Ingresó y pagó sus estudios prestando servicios en el propio Seminario, ya que en su casa, la situación económica era precaria. El 21 de septiembre de 1901 fue ordenado sacerdote por el hoy beato Cardenal Marcelo Spínola. En 1902 fue enviado a dar una misión en Palomares del Río. El mismo cuenta esta experiencia que marcaría su futura pastoral sacerdotal; al llegar y ver el panorama difícil dice: “Fuime derecho al sagrario… y ¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no salir corriendo para mi casa! Pero, no hui. Allí de rodillas… mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, tan bueno, que me miraba… que me decía mucho y me pedía más, una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio… La mirada de Jesucristo en esos Sagrarios es una mirada que se clava en el alma y no se olvida nunca. Vino a ser para mí como punto de partida para ver, entender y sentir todo mi ministerio sacerdotal”.

En 1.905 fue destinado a Huelva, donde había mucha indiferencia religiosa. Allí se preocupó de las familias necesitadas y fundó escuelas para niños. Ello dio lugar a que publicara el primero de sus numerosos libros: “Lo que puede un cura hoy”, por el que se guiaron después muchos sacerdotes.

El 4 de marzo de 1910, se dirigió a un grupo de colaboradoras de su parroquia, con estas palabras: “Permitidme que, yo que invoco muchas veces la solicitud de vuestra caridad a favor de los niños pobres y de todos los pobres abandonados, invoque hoy vuestra atención y vuestra cooperación a favor del más abandonado de todos los pobres: el Santísimo Sacramento. Os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonados”, naciendo así la “Obra para los Sagrarios Calvarios”: Obra que tiene como fin dar una respuesta de amor reparador al amor de Cristo en la Eucaristía, imitando a María Inmaculada, al apóstol San Juan y a las otras Marías que permanecieron fieles junto a Jesús en el Calvario.

Se extendió rápidamente un culto reparador al Santísimo Sacramento, iniciado con las “Marías de los Sagrarios y los Discípulos de San Juan”, y abriendo cauce también a la “Reparación Infantil Eucarística” en el mismo año.

El 28 de noviembre de 1912 fue recibido en audiencia por el Papa Pío X, a quien fue presentado como el apóstol de la Eucaristía. Después de escuchar muy atentamente su actividad apostólica, su Santidad Pío X, le animó a proseguir y bendijo su Obra.

Santo Manuel GonzálezEn 1916, el Papa Benedicto XV le nombra Obispo Auxiliar de Málaga, recibiendo la ordenación episcopal el 16 de enero, y siendo nombrado obispo residencial de dicha sede el 1920. En el ministerio pastoral de Málaga, tuvo continuo contacto con la Adoración Nocturna Malagueña, visitando la sede, inscribiéndose como Adorador Nocturno Honorario con el número 925, asistiendo a las Asambleas Diocesanas, a las Fiestas de Espigas, en las que permanecía hasta la procesión final con el Señor por los campos, y mostrando siempre gran interés y entusiasmo por nuestra Asociación, ofreciéndose incondicionalmente y colaborando en su difusión. Como hecho curioso y trascendental, cuentan los anales de la historia de la Sección de Málaga que en la Vigilia de la Fiesta de Espigas del 8 al 9 de julio de 1916, don Manuel permaneció toda la noche con los adoradores, llevó al Santísimo en procesión y dirigió la palabra en dos ocasiones a la numerosa asistencia. Y en distendida reunión con los adoradores les propuso un proyecto que tenía en mente y que mereció los unánimes aplausos: la Adoración Ambulante. Se trataba, dada la obsesión de don Manuel por los Sagrarios abandonados, de crear grupos expedicionarios que se trasladaran a no importa cuál rincón de la diócesis, y hacer una noche de oración, anunciándolo previamente e invitando a todas las gentes del lugar. El proyecto entusiasmó a todos los adoradores presentes, quienes se apresuraron a poner en marcha dicha iniciativa. En septiembre comienza la Adoración Ambulante en el pueblo de Benagalbón, y en los meses siguientes, en Torremolinos. Alora, Churriana, Miijas. etc.

En 1918 funda los sacerdotes Misioneros Eucarísticos, en 1921 la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, en 1932 la institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas, en 1939 la Juventud Eucarística Reparadora.

Por medio de la revista “El granito de Arena” fundada por don Manuel, pudo extender esta Obra a toda España y algunas diócesis de América.

En toda la diócesis de Málaga, lo mismo que hiciera anteriormente en Huelva, potenció las escuelas y catequesis parroquiales, practicó la evangelización por la calle, dialogando con las gentes. De esta manera descubrió la ignorancia religiosa existente y la urgente necesidad de sacerdotes: así que empezó la construcción de un seminario que reuniera las condiciones necesarias para la adecuada formación de los sacerdotes, y proyecta “un seminario sustancialmente eucarístico, en el que la Eucaristía fuera: en el orden pedagógico, el más eficaz estímulo; en el científico, el primer maestro y la primera asignatura; en el disciplinar, el más vigilante inspector; en el ascético, el modelo más vivo; en el económico, la gran providencia; y en el arquitectónico, la piedra angular”. La consigna que da a sus sacerdotes como camino de santidad es: “llegar a ser hostia en unión de la Hostia consagrada”, es decir, dar y darse a Dios a favor del prójimo, del modo más absoluto e irrevocable.

El 11 de mayo de 1931, con el establecimiento de la República en España, don Manuel, que por sus obras no pasaba desapercibido, sufre persecución, queman el palacio episcopal y para no poner en peligro a quienes le acogen, se traslada a Gibraltar. Después pudo pasara Madrid, desde donde sigue rigiendo su diócesis.

El 5 de agosto de 1935, el Papa Pío XI le nombra Obispo de Palencia, donde ejerció su ministerio episcopal los últimos años de su vida.

Don Manuel, además de los ya citados, escribió otros libros, entre los que destacan “El abandono de los Sagrarios acompañados”, “Oremos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio”, “Artes para ser apóstol”, “La gracia en la educación”, “Arte y liturgia” etc…recopilados ahora bajo el titulo de “Obras completas”.

Tumba de Manuel González

Murió el 4 de enero de 1940, después de una dolorosa enfermedad, vivida con la sonrisa en el rostro, siendo enterrado en la catedral de Palencia, bajo el epitafio que él mismo había dejado escrito: “Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: Ahí está Jesús! Ahí está. No lo dejes abandonado!”

*La Lámpara del Santuario, nº13 (octubre – diciembre, 2004)

Santo Manuel González 2

Oración

Corazón de Jesús Sacramentado, que te dignaste elegir a tu siervo Manuel para ser el apóstol de tus Sagrarios abandonados, consagrando su vida entera  a reparar esos abandonos, dándote y buscándote  amorosa, fiel y reparadora compañía en el Santísimo  Sacramento; por aquella fidelidad con que te sirvió  durante toda su vida y por el celo ardiente con que procuró tu mayor gloria, mediante la educación cristiana de los  niños pobres, la formación de sacerdotes santos y la  aproximación de todos a Ti en la sagrada Eucaristía,  te rogamos humilde y fervorosamente, que si te agradan  sus méritos y virtudes, te dignes aceptar nuestras súplicas y concedernos por su intercesión, la gracia que de todo  corazón te pedimos si ha de ser para mayor gloria de  Dios, advenimiento de tu reino eucarístico honor de tu  Madre Inmaculada, exaltación de tu fidelísimo siervo  y provecho de nuestras almas. 
Amén.

El Obispo Manuel González

Foto 2: Pintura al óleo del pintor jienense Felipe Erena

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