A la Virgen del Pino

Virgen del Pino

Tú, Reina celestial, que nos inspiras;
tú, cuyo amor el corazón inflama,
llenando de placer, si afable miras;
mi voz escucha, que tu auxilio clama.
Dame, Señora, los acordes liras
de aquellos vates que abrasó tu llama,
para poder cantar con armonía
tu santo nombre al son del arpa mía.

Jardín poblado de galanas flores,
límpido arroyo del raudal riente,
esmaltado matiz de mil colores,
casta paloma, sol resplandeciente,
seguro amparo de los pecadores,
ojo precioso de mirar clemente,
divina perla de oro vellocino
eres y mucho más, Virgen del Pino.

Cubren tu frente, Virgen Sacrosanta,
que dejas de oro que el ambiente mueve,
de los hombres se eleva tu garganta
como el mármol de Paros y la nieve;
tu cintura graciosa se levanta
flexible cual el junco al aire leve;
son tus dos labios de color de rosa,
toda en fin eres bella, toda hermosa.

En Teror, Villa que adornó natura
de frondosos, castaños y altos pinos,
do suspira la brisa con blandura
y entona el ave melodiosos trinos,
y llenó de frescor y de verdura
con fecundos veneros cristalinos,
te apareciste, Emperatriz del cielo,
para nuestra salud, bien y consuelo.

El hombre en el pesar y en la fatiga,
que le agobia y le persigue por doquiera,
desde que la infernal sierpe enemiga
hizo pecar a la mujer primera,
en ti encuentra un sostén y un alma amiga
que calma su dolor y ama sincera,
porque tú, compasiva y sin enojos,
dulce lo miras con benignos ojos.

Ya que tanto nos amas, Virgen pía,
cubre a las religiosas con tu manto,
para que la maldad no pueda impía
llenar su nuevo hogar de ruina y llanto;
da al Supremo Pastor sabiduría
de la cristiana grey para el bien santo,
del tremebundo averno y engañoso
haz que salga sin daño y victorioso.

Libra a la España de ese error moderno,
que aflige al mundo y llena de amargura;
haz que siempre la fe de tu Hijo Eterno
brille en Canarias refulgente y pura,
que jamás apresar llegue el infierno
a aquel que te ama con filial ternura;
por todos ruega y por el Diocesano
que gobierna esta grey con sabia mano.

                         D. Juan Francisco y González, Rvdo.

D. Juan Francisco y González (Arucas, 30 de Marzo de 1863 – Arucas, 14 de agosto de 1937), sacerdote y poeta.

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