Festividad de San Martín de Porres: Una visión personal

smp visión personal

Encargo todo a Fray Martín.

Rezo por su nombre. Amén.

Le conocí desde bien pronto. Mi madre tenía en su mesa de noche una imagen de San Martín, y pronto reparé en ella. Me llamó la atención su hábito, el color de su rostro y su escoba. Lo incorporé a mis juegos, con mis otros muñecos. Cuando terminaba lo devolvía a la mesilla con mucho cuidado y cariño. Luego no sé por qué, supongo que las cosas de la edad, le perdí un tanto el rastro… Hasta que un tiempo después —un buen día, sin duda—, visitando la vieja casa de los abuelos de un amigo, me encontré con una caja que contenía unos libros antiguos: me llamó especialmente la atención uno de ellos, de portada amarilla y letras rojas, que sobresalía un poco por uno de los lados; lo tomé y, ¡qué buena fortuna!, era un pequeño libro de Leo Garnier sobre nuestro santo. A mi amigo no le importó dármelo. Lo cierto es que me sentí conmovido durante el resto del día por tan feliz hallazgo. Presentía que volvía a reencontrarme con Fray Martín, a descubrirlo de una vez por todas: una vida de humildad, de respeto, de alegría y de mucho amor a Dios y a los hombres.

Siempre me ha llamado la atención el cariño que siente la gente por San Martín de Porres. Puede ser que haya quién, en un primer momento, no lo reconozca o no cae en la cuenta cuando se le nombra; pero ya cuando se entra en detalles todos ceden con una sonrisa o un gesto de aprobación, “¡Oh sí, Fray Escoba!”. Su vida de entrega al prójimo, su humildad reconocida e incluso su figura desprenden aún una gran fuerza espiritual, yo diría que impactante, que sin duda le proporcionaría una existencia intensa y extraordinaria en un contexto social desfavorable; y a la vez, hoy, este legado suyo cargado de maravillosos valores cristianos nos invita-ayuda a ser mejores, más buenos, y a desear limpiar las viejas heridas del remordimiento o de los errores pasados.

Con respecto a mí, nunca le he pedido grandes milagros. Ni tan siquiera los deseo. Me es suficiente sentir su presencia —en alguna situación comprometida la he sentido claramente— y fundamentalmente que en los buenos y no tan buenos momentos esté ahí conmigo: sintiéndome arropado, apaciguándome en los enfados o en las preocupaciones y, en definitiva, haciéndome valorar lo que me rodea y sentir ese júbilo que comienza en la mente y acaba brotando en mi corazón agradecido (bueno, ¿acaso no es éste un milagro, y de los mejores?).

Sí. Feliz y dichoso cuando le rezo, pienso o le hablo, o como en este caso le escribo, he creído que debe ser una felicidad moderada. Esa justa porción que anhelo. No más. Ello me permite observar y sentir las cosas de Fray Martín de una manera especial. O al menos, de una manera más natural y más justa, más humilde y tolerante.

Para mí es muy gratificante asociar las cosas bonitas (un bonito paisaje, los pensamientos positivos, un sol radiante, una lluvia serena, las buenas acciones…) al Señor, a la Virgen, y a Fray Martín particularmente (eso sí, por aquello de que nunca deseó ningún protagonismo y para que no se “enfade” conmigo, siempre de manera armoniosa y conjunta a los tres). La idea de San Martín humilde, amigo bueno y cariñoso, a poco que la busco me hacer ver con luminosidad, sentir con alegría y con esperanza…. salí a la calle y miré al cielo, y sé que estás ahí.

Es sin duda grande mi amor por Jesús y por la Virgen en sus diferentes advocaciones; pero veo a San Martín de Porres —equivocadamente o no— como algo más particular (mío) y terrenal. En definitiva, y me explico, como un buen embajador —de aquellos que nos consideramos sus amigos— de Jesús y la Virgen en este mundo nuestro.

A veces, algunos familiares o amigos me dicen: “Ah!, ¡cuánto te gusta San Martín!” Y yo sonrío, y pienso: “Sí, cuánto me gusta, pero sobre todo ¡CUÁNTO LO QUIERO!”

J.J.

Que nuestro amigo nos alcance la gracia de una profunda vida interior para prolongar su santidad. ¡Feliz día de Fray Martín de Porres a todos!

Fray Martín de Porres, alegría en el Señor

Querido Fray Escoba, desde este humilde rincón, te solicito tu intercesión para que sepas barrer de mi interior todo aquello que produce mal a mis semejantes o a mí y por ello a nuestro Dios.

Que en mi, aflore, esa tu bondad y generosidad con los demás, sepa acoger a mis hermanos con la alegría de un corazón que infunda amor y que cuando hable, mis palabras sean muestra de alabanza a Dios y predicación de la FE que profesamos. 

Glorioso San Martín de Porres, bienhechor complaciente con las peticiones de tus devotos. Ruega e intercede por nosotros. Así sea.

* * *

una visión personal

Festividad de San Martín de Porres: Fray Martín y las virtudes teologales (2014)

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2 comentarios el “Festividad de San Martín de Porres: Una visión personal

  1. Raquel Paredes dice:

    Que página tan bonita para quienes vemos en San Martín a un amigo, a alguien muy de nosotros. Es un amor inocente y fiel. Gracias por los artículos

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