El arte de las alfombras de La Orotava (Infraoctava del Corpus Christi)

corpus orotava

Las alfombras, realizadas de manera minuciosa y entusiasta, se destinan a ser holladas por el devoto cortejo que acompaña al Verbo Humanado… bella manifestación de los sentimientos religiosos de los habitantes de la Villa de Orotava. (Imagen: “Procesión del Corpus de La Orotava”, pintura al óleo del tinerfeño Celestino Mesa)

Al atardecer, entre vuelos de palomas, repiques de campanas, cánticos eucarísticos y nubes de incienso, sale de la Parroquia de la Concepción su Divina Majestad, rodeada de luces y platas, espigas y pámpanos, en el Sol, rutilantes de oros, del Ostensorio. Marcha, a través de las calles, pisando pétalos; las flores del Valle se han deshojado de amor, formando el más rico presente que pueblo alguno ofrenda al Dios del amor.

Unos sentimientos -religiosos, pero a la vez artísticos- que se exteriorizan de manera brillante en la infraoctava del Corpus de La Orotava (jueves siguiente al Domingo de Corpus), dando lugar el compromiso individual a una hermosa creación colectiva como pocos pueblos han logrado: una debida ofrenda al Señor con el fruto de la tierra con que nos bendice. Pero no hay nada eterno en la tierra. Esta escenografía religiosa -la de las alfombras florales orotavenses- es efímera como la vida misma, convirtiéndola aún más cautivadora (“no te empeñes en que permanezca lo que por ser ya perfecto debe morir”, escribiría a este respecto la poeta Dulce María Loynaz); donde la creación artística -haciendo uso del lema de la alfombra de los Monteverde de 1851- es un “creo, amo y espero”: creo en lo que hago (fe), lo vivo con amor (certeza) y espero con anhelo su culminación (esperanza). Y a partir de ahí un arte consumido en su propia belleza física, pero con un significado que perdura en el amor sublime a la presencia de Jesucristo en la Sagrada Forma.

El sentir de los “villeros” por esta magna celebración se plasma fielmente en el siguiente texto, cargado de verdad y sentimiento, que reproducimos a continuación:

corpus la orotava

El Arte de las Alfombras

La Orotava se ha engalanado, como una novicia, que se dispone a profesar… Se ha puesto sus mejores y más valiosas joyas: desde el magnífico trono refulgente, sobre el que triunfaba la Divinidad entre la orfebrería de la Custodia, hasta los pendientes brilladores de sus nobles damas, ataviadas y endomingadas.
La Villa, coronada de guirnaldas, cubierta con velos de castidad, portando en las manos encendidos pebeteros se ha postrado de hinojos a los pies del Altísimo oculto tras el misterio de las especies sacramentales…
Y yo vi sonreír, cantadora y dichosa, a la Primavera, que volcaba sobre la campiña el tesoro aromado de su canastilla…
La Naturaleza y el Arte se han rendido, a los pies de Cristo en un supremo homenaje de pleitesía.
La Orotava, toda cubierta de joyas, ha celebrado su fiesta eucarística, fiesta exaltada y cantada con solemne clamoreo de campanas.
Cuando el pueblo exterioriza su fe religiosa, cuando tributa su culto externo, la religiosidad toma entonces las apariencias de una bellísima paganía…
He contemplado silencioso y conmovido, el triunfante itinerario de la Hostia Santa por las alfombradas calles orotavenses calles que ascienden penosamente, con la geometría de un grandioso anfiteatro…
Espectáculo significativo y emocionante es el que nos brindan las multitudes, cuando ardidas de fe, siguen silenciosas y pensativas, a Cristo, que, en el misterio de su silencio, habla calladamente a los corazones, que saben escucharle.

corpus orotava 1
Los hijos de la Orotava han cubierto de flores sus calles, mejor dicho, han tendido maravillosos, extraños tapices tejidos de la manera más peregrina, y con el material más frágil y exquisito. Los orotavenses, maestros insuperables e indiscutibles en el arte de las alfombras de flores naturales, hacen anualmente prodigios de su arte bellísimo, arte que es un tributo al Señor, a aquel que cuida, en expresión bíblica, de los lirios del campo.
Mis ojos se han maravillado ante esta grandiosa obra artística, arte de Flora de pura e inconfundible factura orotavense.
Son de admirar la perfección de la línea y la combinación del color que resplandecen en estas alfombras, de la manera más peregrina tejidas, y con el material más frágil trabajadas. ¡Manos de artistas, manos acostumbradas a tocar cosas sutiles y bellas, tienen que ser las que ejecutan estas maravillas de dibujo y de colorido!
¡Manos dignas, manos bendecidas por Dios, manos privilegiadas, que honrarían el pincel, la pluma y el buril, los que tantas cosas artísticas y refinadas han legado a los siglos y a las generaciones; causas instrumentales de los prodigios pictóricos de los eterno? poemas ¡y de la estatuaria imperecedera…!
¡Acaso hayan aprendido los orotavenses ese arte sutil del matiz y del color, en el milagro pictórico que les brinda diariamente el sol desde su gran escenario, que es trono, cátedra y altar… En el Valle el sol, cada atardecer se nos entrega, en un nuevo milagro de color y de luz. Nos da su última despedida el gigante, antes de reposar en los brazos de otro gigante…
El arte de las alfombras es una lógica consecuencia de esta Naturaleza privilegiada, donde soñamos el paraíso perdido, que Milton vislumbrara a través de su genio visionario de artista…
La Naturaleza— ¡la madre que nunca nos abandona! ha enseñado también a los orotavenses este supremo arte sin rival.
Cuando contemplamos las alfombras dudamos si son combinaciones de flores, o tapices, donde el pincel de un artista dejó sus ensueños de gloria, ora telas de estupenda policromía en las que manos marfileñas, adorables manos femeninas, dejaron el prodigio de valiosos bordados—que todo esto parecen las alfombra—.
Y el mérito de éstas estriba precisamente en no ser nada de lo anteriormente evocado, pues si así fueran perderían toda la gracia de su originalidad…
Las alfombras de flores naturales son el Arte y la Naturaleza, en un gesto de rivalidad.
Al contemplar estos tapices naturales, he soñado con las maravillosas sedas de los orientales, con los extraños dibujos de la indumentaria de los egipcios.
Algunas alfombras semejan labores finísimas de cáñamo…
Con las flores hacen estos artistas del dibujo y del color, lo que les place: alegorías caprichosas, símbolos eucarísticos, extrañas figuras geométricas.
Tienen un talento peculiar, genuino para la elección del colorido, para la esfumación de los contornos.
Diríanse las alfombras insospechables juegos caleidoscópicos.
Tienen ellas la fantasía de la arquitectura de los árabes.
Los orotavenses, encierran en un cuadrado, toda su alma, que ese es el secreto del artista dejar su emoción rediviva en la arcilla, en el lienzo, en la cuartilla. Y así lo ejecutan a fuer de buenos artistas.
Las alfombras en el día del Corpus, revisten las solemnidades de un rito.
Me evocan estos artífices a los pacientísimos miniaturistas medioevales, que dejaron toda su bella habilidad en los añejos breviarios, en la página, acaso olvidada de un antiguo libro litúrgico, perdido en el rincón de algún viejo convento…
Las alfombras son la manifestación de manos habilidosas, de temperamentos de artistas, y también los efectos de una Naturaleza fecunda y prodigiosa.
¿Cómo no va a brillar este divino arte de Flora, en la frente de los hijos de la Orotava cuando es ésta el bellísimo rincón donde se han dado cita todas las plantas y flores de todas las zonas y de todos los climas?
Si me preguntaran si existe otra BELLA ARTE, además de las ya consagradas, yo diría que sí; y es el arte de las alfombras de los preclaros hijos de la Orotava.

S. Padrón Acosta
Heraldo de Orotava, Junio de 1923

* * *

Corpus Orotava 1

La Fiesta de las Flores

Qué bella está mi Orotava
cuando llegan sus lindas fiestas!
¡Qué bella está mi Orotava
desborda de alegría el corazón!

Su arte, poema sencillo,
Perfuma el aire con este son.

Por eso yo quiero cantarle a mi pueblo
Un himno sincero de amor.
Que sea homenaje al Ser más divino
Lo expreso con esta canción:

Alfombras de La Orotava
Orgullo de un pueblo noble,
Que las ofrece en plegaria
Al amor de los amores.

Alfombras de La Orotava
Orgullo de un pueblo noble,
Que las ofrece en plegaria
Al amor de los amores.
Alfombras de La Orotava
Ofrenda de lindas flores,

Olor a brezo y retama
Que son cantos de alegría
Para el Cristo que se ama.

¡Fiesta! ¡Flores!
¡Fiesta de las Flores!

Letra: Jesús Rodríguez Delgado
Música: Santiago Reig

* * *

Corpus Christi Villa de La Orotava (2015)

Alfombras del Corpus Christi – “Una ventana al pasado”

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