Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Iglesia de San Francisco

Madre de soledades que has venido
a llorar por el Hijo omnipotente…
Perdón por esas sales de tu llanto.
Perdón por producirte tal quebranto.
Por ser parte, en tu pena y en su muerte,
ya que de una cruz su amor pendiendo
irá en cuantos siglos queden, sean,
a estos sus pobres hijos redimiendo…

                                           Chona Madera

“Junto a la Cruz de Jesús, estaba María, su madre”: Ya la podemos llamar Santísima Virgen de la Soledad, pues la Madre de Dios, a la muerte de su Hijo del alma, quedó en la soledad de su portería cual Calvario. Una soledad colmada de amor y esperanza…La hermosa imagen de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería se encuentra en su propio santuario -que converge en un retablo neoclásico diseñado por Luján Pérez- de la iglesia de San Francisco de Asís, en Las Palmas de Gran Canaria, al lado mismo de la Alameda de Colón y muy cerca de la conocida zona de Triana. La misma llegó a la isla de Gran Canaria, ya entrado el siglo XVI. Su nombre proviene por haber estado en la portería del antiguo convento de San Francisco -el primero que se fundó en la ciudad (1483)-. Una versión probable es que llegó en un velero, en una gran caja confiada por una misteriosa dama al convento. La enorme caja permaneció en la soledad de la portería del convento hasta una vez realizada las indagaciones pertinentes sobre quién la había enviado. Una vez abierta, la imagen que allí venía era fiel a la de la misma misteriosa señora que la había entregado en el puerto de origen. De entre las distintas leyendas, con distintos matices pero con final idéntico, hemos escogido esta de Domingo José Navarro:

Un día, en el puerto de Sevilla, junto a la Torre del Oro, se disponía a partir para las islas de Canaria una carabela. A la orilla del Guadalquivir acudió una señora vistiendo el negro manto de las viudas nobles y rogó al capitán de la nao que le llevase al guardián del convento de San Francisco de Canaria una pesada caja. Negóse el capitán por tener demasiada carga en su navío y partió, pero a los tres días regresó a Sevilla obligado por furioso temporal, encontrando de nuevo a la misteriosa señora que volvió a rogarle que llevase a Canaria su encargo. Negóse otra vez el patrón y otra vez nuevo temporal le hizo retroceder a Sevilla volviendo a hallar a la señora que insistió en sus súplicas. Cedió al fin el capitán y partió la carabela, encontrando entonces un tiempo favorable que en pocos días la llevó al puerto de las Isletas. Intrigado el marino con el encargo que la enlutada señora le hiciera con tan extraña insistencia, quiso saber lo que la caja contenía y él mismo fue portador de ella pidiéndole al Guardián del convento que la abriese é su presencia. Cual no sería su sorpresa al ver que la imagen que allí venía era la de la misma misteriosa señora que se le apareció en Sevilla...(Domingo J. Navarro, “Memorias de un noventón”).

El escultor que la esculpió copió las facciones de Isabel I, “la Católica” – fundadora y patrona del convento, y quien probablemente donó la efigie de Nuestra Señora al propio convento-, copiando las líneas del rostro y sus ojos verdes. Persiste entre los grancanarios, aún con emoción, la leyenda sobre la llegada de la imagen a la Portería del Convento franciscano de Las Palmas de G.C; portería de la que toma nombre esta entrañable advocación mariana canaria, y cómo el rostro e indumentaria de la Virgen de la Soledad es un fiel retrato de la reina Isabel I de Castilla (“Una vez abierta la caja, ahí dentro estaba la magnifica imagen –que según contó el capitán del buque- correspondía a la señora que le había entregado la imagen”)

Si su rostro es o no el vivo retrato de la reina será siempre un tema a discutir, como todas las leyendas. Por lo demás, su expresión enigmática seguirá intrigándonos por los siglos de los siglos, iluminada por esa sonrisa que florece en sus labios el Sábado de Gloria al oír repicar de las campanas que anuncian al mundo la Resurrección del Hijo amado.

Claudio de la Torre, en “El escritor y su isla”

Verdad o leyenda, lo único cierto es que el bello rostro de nuestra virgen inspira bondad y mucha ternura; sus lágrimas, las que sólo puede derramar una madre por un hijo, caen puras y celestiales bendiciéndonos. A su vez, la fuerza en su mirada pura y virginal nos vislumbra una vida de momentos dolorosos, pero también de esperanza…y siempre, siempre, una vida llena de hermosura.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Ella es del mendigo amparo, del náufrago esperanza, consuelo del triste, refugio de pecadores, del conturbado paz

Una imagen de arraigada devoción apoyada en su aparición: Nuestra Señora de la Portería, cuya advocación proviene porque también en tiempos pretéritos estaba expuesta -en aquel humilde rinconcito- a la veneración principalmente de las gentes más pobres y humildes. Estos fueron, junto a los marineros, los primeros devotos, acaso esperando las horas en que los legos salían a repartir el sobrante del refectorio. Con el tiempo, y por la fama de sus milagros, la devoción se extendió a otras clases de la población, que acudía a visitarla buscando alivio, paz y esperanza en las plegarias y a cumplir con las promesas que ella, como Madre de Dios y administradora de las gracias celestiales, concede en el socorro a los hombres y mujeres de bien. Tanto fervor despertaba, que hubo una época en la que muchos de sus devotos al fallecer eran pasados por el manto de la Virgen. Uno de los más conocidos devotos de la Virgen de la Portería fue el gran apóstol español San Antonio María Claret.

Coronación canónica de Nuestra Señora de la Soledad

Y mira el rutilar de tu diadema
En donde brilla la encendida gema.
Del corazón de la ciudad canaria…

Por la regia corona que Las Palmas
Cinceló con el oro de sus almas
Para hacerte su Reina dolorida.

                                 Ignacio Quintana Marrero

Y así, en el transcurso del tiempo y de los piadosos sentimientos, llega un gran día para Las Palmas de Gran Canaria, de emocionante recuerdo y constituyendo una efemérides histórica para la ciudad. Nuestra madre celestial es coronada canónicamente el 19 de marzo de 1964, en virtud de la bula por la cual S.S. Juan XXIII otorgaba la coronación a la Virgen de la Soledad ( “…y en atención a la mucha devoción que le profesa la ciudad”). Monseñor Pildain diría en el acto solemne de la coronación canónica: “Así como por nuestras manos eres coronada en la Tierra, del mismo modo merezcamos ser nosotros coronados por tu hijo Jesucristo de gloria y honor en los cielos”. Y en ese preciso momento impuso la corona de oro y pedrería a la Virgen de la Portería, que se encontraba en su trono de plata primorosamente adornado. Una coronación que marcaba un hito luminoso en la vida de la ciudad. Asimismo, desde ese glorioso día, la Virgen de la Soledad de la Portería es patrona de la corporación del Cabildo de Gran Canaria.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Virgen de la Ciudad, madre del llanto,
Arrebujada en luto y desconsuelo
Y en las manos la nieve del pañuelo,
Seguimos tu camino el Viernes Santo.

Junto a tu soledad, junto a tu manto,
Que cobija el dolor de nuestro anhelo,
Va la ciudad llorando su desvelo,
Va la ciudad vertida en tu quebranto.

Cada viernes santo, desde la Parroquia de San Francisco de Asís, sale la fervorosa Procesión del Retiro y Silencio de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería, en su magnifico trono, llorando la muerte de su Hijo y acompañada en el más profundo silencio, en una imponente manifestación de piedad popular y fe cristiana íntimamente ligadas. Iluminada la imagen tan sólo por la luz de las velas que adornan profusamente su trono, la Virgen de la Soledad, ataviada de riguroso y aterciopelado luto, recorre las estrechas y solitarias calles de los alrededores del templo. Como única compañía, sus devotos seguidores, quienes se aferran piadosamente a su trono para caminar a su paso. Un sentimiento devocional y religioso plasmado, como preciado tesoro, en hermosas palabras:

En la noche solemne y silenciosa como sumida en silencioso anhelo,…Se ve avanzar la imagen milagrosa, prendida en las manitas el pañuelo, y del manto rico terciopelo envuelta en la negrura suntuosa. ¡Esta es la noche en que la Virgen llora…y esta es la noche en que Las Palmas reza! (Ignacia de Lara. De su poesía “A la Procesión de El Retiro”)

Soledad de la Portería

Virgen de la Portería: interminable en milagros y llena de gracia, Señora y Madre celestial de Las Palmas de G.C.

¿Virgen de Soledad, dice la gente,

Y estás siempre de amor acompañada?

Si es que Las Palmas siente, enamorada,

Que es de ti soledad estar ausente!

Juntos en soledad estás presente

Siendo luz invisible y voz callada

Que alumbra y grita, si la sombra errada

En soledad nos turba carne y frente.

Nuestra ciudad mariana y grancanaria,

En soledad contigo, solitaria

No está de tu materna compañía.

Juntos en soledad, reza y espera

Que seas de otra Puerta compañera,

Nuestra Señora de la Portería.

Ignacio Quintana Marrero (Sonetos de la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería).

La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad se funda en 1587 mediante bula pontificia del Papa Sixto V, para darle culto a la devotísima imagen de Nuestra Señora de la Soledad. En la iglesia de San Francisco tiene su sede canónica. En 1988, la cofradía pasó a ser reconocida como Archicofradía, asumiendo el título concedido por el Papa Pío IX, donde la reconoce como la cofradía mariana de Pasión más antigua del Archipiélago Canario. La Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad ostenta el título de Pontificia por los privilegios que le fueron concedidos por el Papa Pío IX, en 1857; y el de Real, por haber aceptado la reina Isabel II, en 1858, el cargo de hermana mayor. Posteriormente, en el año 1985, la Reina Doña Sofía de Grecia aceptó ser la Camarera Mayor de la Santísima Virgen con lo que se recuperaba la vinculación con la Casa Real desde la Reina Isabel de Castilla. Cabe destacar, además, que fue la primera Imagen de la Santísima Virgen María en ir bajo palio en el Archipiélago Canario.

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería 1

Oración a la Virgen de la Soledad de la Portería

¡Virgen de la Soledad! Que quisiste de un modo admirable hacer objeto de tus predilecciones a esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, colmándola de tus bondades desde la portería del humilde convento de San Francisco de Asís en donde fue colocada tu imagen: haz Señora que todos los que te invoquen encuentren en ti y en la comunidad cristiana consuelo y ayuda en las tristezas y penalidades de esta vida; y al salir de este destierro, te encontremos en los umbrales de la eternidad, para que junto a Jesús, tu Hijo y Señor nuestro, seas para todos, verdadera Puerta Celestial. Amén.

Obispo Pildain y Zapiain

Estampas antiguas de la Virgen de la Portería

≈ ≈ ≈

Enlaces recomendados:

Sitio Oficial de la Pontificia y Real Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería

Regocíjate, Madre de la Portería, por el amor de tus hijos. Protégenos bajo el manto de tu cariño y misericordia. Virgen de la Soledad, Virgen de la Portería, Ruega por nosotros.

Con devoción, fraymartindeporres.wordpress.com

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