3 de noviembre, San Martín de Porres

3 de noviembre

“Me he hecho todo para todos”

3 de noviembre

18 de septiembre de 1993, parroquia San Francisco de Asís.
Sacerdote: ¿Qué nombre quiere ponerle a su hijo?
Elsa: ¡Martín David!
Desde pequeño mi padre me decía: “Te llamas Martín en honor a Martín de Porres”, mi madre agregaba, “y David en honor al Rey David”.
Desde niño, se me fue inculcando amor a éste santo negrito, muy poco conocido. No me cansaba de ver su película, aunque la teníamos en blanco y negro. Aun así mucho no sabía de Él, sólo que era dominico peruano.

A medida que fui creciendo fui aprendiendo más de él.
En su infinita bondad, Dios, me concedió la gracia de confesarme, por primera vez, un 3 de noviembre de 2003, y, además, de Confirmar mi fe un 3 de noviembre de 2006.

3 de noviembre, que fecha hermosa, nunca he de olvidarte, nunca he de pasarla igual. Espero tu llegada como espero mi cumpleaños, como espero Navidad, como espero Semana Santa.

3 de Noviembre, que fecha hermosa. Porque fue un 3 de noviembre de 1639, que Fray Martín de Porres, después de una larga vida predicando el Evangelio del amor, la misericordia y la humildad, con el ejemplo de su vida, entra en la Casa Celestial, donde su amado Cristo, le preparó una especial habitación.

Oh fray Martín, a ti fui encomendado desde el día de mi concepción, tú eres mi modelo, mi ejemplo a seguir. Nada te pido en esta vida, que sean bienes temporales, sólo te pido a ti, glorioso Fray Martín, que me ayudes a imitar tus virtudes, que me ayudes a imitar tu humildad, que me ayudes a amar a Dios, con toda mis fuerzas, con toda mi mente, con toda mi alma, con todo mi ser, como tú lo amas; y que ese amor al Dios de la vida, se demuestre en el amor al prójimo, tal como se demostró en tu vida.

Oh amigo mío, tú sabes que lo que más quiero es ser santo, tu sabes que lo que menos merezco es serlo. Por eso acudo a vos, intercede ante Nuestro Señor, para que él, que es omnipotente, me alcance ésta gracia, para que él, que es el amor puro, se glorifique en mi vida, para que más y más hermanos lo amen, como Él se lo merece.

¡Martín, te quiero mucho más que un montón!, se mi guía en éste caminar, no permitas que le suelte la mano a Jesús, ni a María. Si he de desear algo, si he de tener un sueño, que me anima a vivir, has de saber que es que el día de mi partida, si el esfuerzo por practicar las virtudes me lo amerita (merezco), o, mejor aún, si la Divina Misericordia de Dios me lo concede, quisiera yo ser llevado hasta las puertas del Paraíso de manos de mi Santo Ángel de la Guarda, y, junto a Jesús, José y María, ser recibido allí por Ti, y oír a tus santos labios decir: “tu esfuerzo por vivir el Evangelio ha sido gratificado por la Divina Misericordia de Dios, derramada en tu alma, ven hermano a gozar, con migo, de la Gloriosa presencia de Dios”.

21 años han pasado desde el momento que te fui encomendado. 21 años me has cuidado y guiado. Alcánzame, por tu intercesión, junto a la de María, la de san José, la del santo Rey David y la de mi Ángel de la Guarda, el perdón de todas mis ofensas realizadas a la Santísima Trinidad, y la gracias de ser cada día más humilde, ser cada día más santo, para alcanzar la santidad que Dios quiere para mí.

Oh bienaventurado Martín, si en la tierra vivías sólo para Dios y para tu semejantes, hoy que te hayas junto al trono de la bondad y la misericordia, puedes disponer mejor de sus tesoros.
Si aquí conocías dónde estaba la necesidad para remediarla, mucho mejor la ves, ahora, desde el cielo, donde moras.
Mira pues, Martín bondadoso, la súplica de los que a Ti acudimos, con la segura confianza de ser oídos, no defraudes la esperanza de los que deseamos verte ensalzado en la tierra, como Dios te ensalzó, llevándote a su Gloria. Amén.

San Martín de Porres, ruega por nosotros.
San Martín de Porres, ruega por nosotros.
San Martín de Porres, ruega por nosotros.

Martín David Sillero Rodríguez. Albardón, provincia de San Juan (Argentina). 3 de noviembre de 2014.

Nota: Nuestro más sincero agradecimiento a Martín David por compartir -en este hermoso texto- el testimonio de su vida, su relación con Martín y su esperanza ante la muerte. Gracias por tu amabilidad.

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