San Martín de Porres, siempre presente en nuestros corazones: Testimonios de fe

Devoción a San Martín

¡Fray Martín, intercede por todos nosotros!

Testimonios de personas que con absoluta confianza y con especial cariño han dedicado algunos de sus mejores pensamientos a Fray Martín. Es precisamente ese sentimiento de aprecio hacia los buenos amigos -como también lo es nuestro santo mulato- el que nos abre los corazones y nos reconforta hacia una vida de amor a Dios y al prójimo.

¡Llámame!, San Martín

A ti Martín recurro cada día
buscando tu ayuda y tu consuelo,
no alargues más está lenta agonía
y llévame contigo al cielo.

Ya se que es pronto todavía
pero…es esto lo que anhelo.
Tú eres mi único guía;
al resto lo cubro con un velo.

Si un día llamas dulcemente
a este corazón que sigue triste
y me respuesta tarda y se resiste,
abrázame con fuerza y cariño
y con tu cara obscura de santo niño,
mírame y dime con amor…¡vente!

Autor: Alfonso F. C. (Palencia)

* * *

A San Martín de Porres

Mis pasos retumban en la silente nave…
es grande la Iglesia, las bóvedas altas
y voy avanzando por donde Tú fuiste;
tal vez me arrodille donde Tú lo hiciste
hace tantos siglos…Y te siento cerca.
San Martín de Porres, bendito moreno,
tu humildad me llama y quiero seguirte.

Te siento mi hermano y quiero invitarte,
en mi pensamiento doy un salto atrás y
estoy en tu siglo, la Lima de entonces…
distinta a la de hoy, a Ti van los pobres
pidiéndote auxilio y te veo amable…
curando al enfermo, y, es tu sonrisa
un bálsamo santo que cura la herida.
da pan al hambriento, y es tu caridad
grande como el Cielo, porque es Jesús mismo
quien guía tus pasos…
y está contigo.

San Martín de Porres, moreno bendito
mira a tu Perú, que en número somos
mucho más que ayer…Somos tanta gente…
los niños, los grandes,
los sanos y enfermos, los buenos…
los malos que no ven valores
y como en tu siglo, hay pobres también
cuyo sufrimiento bien lo sabes Tú…
y piden al Cielo por tu intercesión…
No retires nunca tu mirada santa
y alivia a este pueblo que confía en Ti.

Autora: Magda Cornejo de Bustamante

* * *

Fray Escoba

Te lloro a tantos años de tu muerte,
mi mulato hermoso mi santo bello.
De vez en ves Dios nos da la suerte
de ver un santo sobre nuestros suelos…

De tez morena más de pasos albos,
barriendo con tu escoba los pecados,
a ti que te vendieras cual esclavo
a todo aquel que tuvo la gracia al verte…

A pesar de estos hombres perfectos
nuestra capacidad se niega
semilla cayendo en un páramo seco.

Nos negamos a creer en esa
santidad de luz y de promesa,
esa que nos dejaron con su ejemplo…

Autor: Florencio López Ríos

* * *

Devoción a Fray Martín de Porres

Señor, mi corazón agoniza entre tantas riquezas.

Apenas mis oídos escuchan el susurro del agua que transparente emana.

Los días pasan. Mis manos siguen vacías. Y pienso…y, siento que me muero por dentro.

La boca que Dios me ha dado no pronuncia sus palabras. Yerma, mi vida pasa sin que me acerque a una iglesia.

¡Dios mío, tú que pusiste los ojos en un fraile bendito que recogía la inmundicia con una escoba gastada!. Tú, que amparaste a tu siervo y regando su huerto ofreciste esperanzas…Tú que en Martín, tu hijo, recordaste al mundo que nada hay más sublime que unas ropas ajadas en trabajos humildes. Tú, mi Señor, que tomaste a ese fraile y le diste por corona una escoba y por cruz una escalera. ¡Dame a mí aquello que me falta! Dame mundo que no me importe; materia que no abrase mi alma. Que renuncie mi corazón al egoísmo, mis manos a la templanza de una vida tibia que no ayuda a nadie y que encierra a mi alma en el sepulcro de la muerte.

Señor, te ruego por intercesión de Fray Martín de Porres que me alcances la necesidad que te presento en este día…

Padre Nuestro que estás en los cielos.

Autora: Isabel Conde Ramírez

* * *

Martincito, santo de amor al prójimo

Pero esta es mi fe, es la fe que confirmé en la confirmación a los 25 años. Yo vivo feliz siendo católica. Sin embargo, las experiencias espirituales que he vivido en estos dos años me llevan a afirmar con convicción que todas las religiones conducen a Dios, porque Dios vive en nuestro corazón; sólo él puede juzgarnos, si queremos llamarlo de alguna manera. Yo vivo feliz desde que sé que Dios está más cerca de mis pies, de mis manos, de mis ojos… De mi corazón, sólo basta cerrar los ojos, poner mi mano en el corazón y sentir mis latidos, allí vive Dios. Hoy fue con un pedido especial para San Martín de Porres, un pedido y una promesa. Martín sabe que mi corazón busca una respuesta, y sabe que Dios siempre quiere lo mejor para mí. Por eso le pedí el favor a Martín para que sea lo mejor para mí. Amo estar cada tercer domingo de noviembre cerca de esas calles, de esa portería que camino mi amigo Martín llevando curación, consuelo, compasión en una Lima llena de frustraciones, marginaciones y desigualdad. Hoy renuevo mi fe en un santo que supo ser hermano solidario desde su humilde condición de clérigo dominico. Y sé que Dios le ha dado la gracia de seguir ayudando a sus hermanos después de su partida física de la tierra.

Autora: V.C.Y.

* * *

El guardián de los bocadillos de Dios

Celebramos a un Santo que no fue sacerdote, ni fundador, ni padre de muchos hijos, ni hombre de riquezas materiales…con grandeza de espíritu lo abandono todo por Dios (locura esta para los ojos de nuestro mundo, por cierto). Celebramos, recordamos, a un hombre que simplemente fue “El Guardián de los bocadillos de Dios”, un hombre que fue por encima de todo hermano de sus hermanos y del que no quería serlo también…San Martín es el guardián de los bocadillos de Dios, de los dones de Dios. Dios llenó su corazón de compasión, por eso sabía ver la necesidad; de generosidad, por eso su cesta siempre estaba llena; de paz, alegría, fortaleza y esperanza, por eso podía curar a los enfermos; de sabiduría sabiendo así dar a cada hombre su lugar, según Dios; de ciencia y de consejo, guiando a los hombres por el camino del bien; de piedad, haciendo de Jesús su Amigo, su Amor, su Principio y Fundamento.

Es verdad que no todos hemos recibido esta sobreabundancia (o tal vez sí) pero todos estamos llamados en los más íntimo de nuestro ser a ser amigos de Dios y esperanza para los hombres o lo que es lo mismo “el Guardián de los bocadillos de Dios”. Dios llega a los hermanos a través nuestro y es algo que nos debe de servir de acicate, de fortaleza y de ilusión para seguir adelante en el camino de la fe y en el camino de la Caridad.

Autora: Pilar Aparicio

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