Festividad de San Martín de Porres: Fray Martín y las virtudes teologales

San Martín de Porres y la fe

Una hermosa llamada a la Fe en Dios. 

Fray Martín de Porres compartió los dones que recibió con aquellos a quienes servía: curar a los enfermos, cuidar con amor a los pobres, hacer actos de caridad y hacer el bien -sin mirar a quién, sin esperar nada a cambio-. Unía armónicamente fe con caridad, caridad con esperanza, y éstas tres a la vez, mostrándonos el rostro misericordioso de Cristo. Vivió la vida de Jesús en su propia existencia; una vida íntima con Cristo en Dios. Como hemos visto, su testimonio es una maravillosa vida de santidad, espiritualidad y fe. De tal forma que su ejemplo nos deja en silencio en medio de tantas preguntas que nos hacemos.

La fe, la esperanza y la caridad son virtudes infundidas en el Bautismo pero que se desarrollan practicándolas. Así lo hizo San Martín de Porres:

La fe es la primera de las virtudes teologales. Fray Martín siempre estuvo firme en la fe;  la que le enseñó a triunfar. Iba más allá de la mera aceptación de sus sentimientos; pues, en este caso, creía firmemente en Jesús, Hijo de Dios (Era tan firme la fe de fray Martín, que suspiraba pidiendo a Dios la gracia de morir por defenderla). Y cómo buen buscador de Dios sabía que lo encontraría en la oración y en la penitencia, sostenida y empujada por la fe; entregado enteramente a Dios, ofreciéndole el regalo cierto de su conocimiento y todo su ser:  su fe al servicio de la voluntad del Señor es la fe en el Reino de Dios.

Fray Martín tiene en su alma una excelsa virtud, es amigo de Dios (Todo lo puede Dios; es de FE: luego los amigos de Dios, lo pueden todo). Por eso Fray Martín lo puede todo.

Fray Martín y la esperanza

La confianza es para el presente, la esperanza siempre para el futuro

La esperanza. Fray Martín siempre tuvo la esperanza de alcanzar -por y con amor- la vida eterna mediante la misericordia de Dios. La espera con firmeza y optimismo (un ya, pero todavía no). Pero esta esperanza no sólo la quería para él, la deseaba para los demás: no se cansa de repartir bocanadas de esperanza por medio de la solidaridad y del amor porque reconoce que todo lo bueno es un regalo y una bendición del Señor. Y la esperanza, estrechamente unida a la misericordia del Señor, lo lleva a la espiritualidad como ejercicio mismo de todas las virtudes. Por eso también nuestro amigo Martín llevaba el consuelo y pedía con confianza por los pobres y más necesitados, por los que no tenían nada; también, siempre pensando en ellos, por los enfermos, para que la curación de los que no tienen salud llegara pronto: con medicinas claro está, pero también con diálogo, con cariño, con la Eucaristía y con el sacramento de la Unción que hace que el mismo Cristo se acerque al enfermo. Es la esperanza en el Reino del Cielo: la misma que, a buen seguro, el bueno de Martín pide y vela para cada uno de nosotros, la misma que mitiga nuestras penas y sufrimientos.

San Martín de Porres y la caridad

Fray Martín llevaba sobre su piel el signo de la humildad social pero su rostro irradia la luz de la caridad, eternamente universal y suprema. Siempre destacó su generosidad y entrega en favor de todos los hombres, especialmente con los más necesitados: Fray Martín de Porres, caricia de los oprimidos, oleo ancestral de los innombrados y no atendidos. 

La caridad, fue la virtud en la que sobresalió, ya de hecho Juan XXIII lo denominó “Martín de la Caridad”. Pero la caridad de Fray Martín era una caridad de fraternidad, de verdadero hermano, solidaria y horizontal. Y sobre todo Universal, pues para él no existían prejuicios ni estatus. Fray Martín participaba de las alegrías y de los sufrimientos de quienes lo rodean. Y lo hacía porque era un hombre rico en misericordia bendita; la misma misericordia de Dios presente en todos nosotros, en todos los hombres, en cada uno de nuestros corazones. De la misma manera Martín nos enriquece con su caridad, porque nos hace abrir nuestro corazón a un Dios misericordioso y compasivo que acompaña al necesitado. Es la gracia de Dios que se aviva dentro de nosotros con cada obra de caridad que realizamos: es la caridad en el Reino del Amor.

Es la caridad reina coronada en la monarquía de las virtudes; si esta falta, todas quedan sin gobierno, y aún sin vida. Nada aprovechan para el mérito de la vida eterna las limosnas, las mortificaciones, los trabajos, etc. Si la caridad falta en un alma, como largamente enseña el Apóstol San Pablo. Esta virtud excelentísima mira directamente a Dios, a quien ama por su Bondad infinita. También mira a los próximos, a quienes ama por amor del mismo Dios: comienza en Dios, y por Dios; y acaba en Dios, y por Dios. Según ambos respetos, que la caridad tiene, fue heroica la que ardía en el corazón de este grande Siervo de Dios (Fray Martín de Porres); de modo, que más humana criatura, parecía Serafín abrasado en las llamas del amor.

A todo esto debemos añadir las virtudes cardinales y las virtudes capitales. Y las humanas, las propias de su esfuerzo. Fray Martín ejercía las virtudes más agradables y honrosas, destinadas al honor y gloria del Señor, tales como la humildad y la ternura, la obediencia, el sacrificio y la pobreza voluntaria, la paz y la verdad. Por todo ello tiene ya un monumento en cada uno de nuestros corazones:

Ejemplo fiel a seguir

regocijo grande es mi sentir

cuando rezo a Fray Martín:

San Martín de Porres, piadoso hermano mío,

sembrador de paz y fe

ayúdame a hacer el bien.

Martín caritativo,

consuélame en mis desdichas,

y hazle llegar a la Virgen y al Señor

mi ánimo y oración. Así sea.

* * *

San Martín de Porres

¡Oh Dios, que tan gloriosamente levantas a los abatidos y humildes, y tan generosamente premias el sufrimiento y la caridad!. Miradnos postrados ante vos y glorificad a vuestro humilde siervo San Martín de Porres, atendiéndonos en nuestras súplicas. Y tú, hermano nuestro benditísimo, que ya te ves glorificado ante el trono del Señor, ruégale por nosotros, tanto más dignos de compasión cuanto más necesitados. Consíguenos las gracias que te pedimos, y que un día logremos la gloria del cielo, donde vives bendiciendo a Dios en compañía de los Ángeles y Santos por toda la eternidad. Amén.

En el recuerdo de la belleza de un gran santo y del que es nuestro amigo, ¡Feliz día de San Martín de Porres a todos!. 

* * *

Festividad de San Martín de Porres: Un santo icono para la humanidad (2013)

por fraymartindeporres.wordpress.com
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