Fray Tomás Morales, O.P., dominico y mártir canario

Fray Tomás Morales, O.P. 1

Fray Tomás Morales, O.P: Sólo Dios y nadie más

Tomás María Morales Morales nace en el pago del Carrizal de Ingenio (Gran Canaria), el 12 de julio de 1907, en el seno de una familia cristiana y numerosa. El mismo día de su nacimiento es bautizado en la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso del citado lugar. Sus padres, Don José Morales y Doña Andrea Morales, a pesar de su condición humilde y una extensa prole, procuraron para sus hijos una buena educación, forjando -en todos ellos- una rica personalidad de elevados ideales y valores cristianos. El espíritu dominico estuvo siempre presente en su casa. Precisamente, una tía abuela y una tía paterna eran religiosas dominicas en el Convento de Santa Catalina de Siena de La Laguna (Tenerife).

Tomás fue un joven bueno y sensible; buen hijo y buen amigo. Tras recibir las primeras enseñanzas en su pueblo, a cargo de los profesores Don Jacinto Quevedo y Don Domingo Díaz, se traslada a la capital de la isla con el objeto de prepararse para su ingreso en la Escuela Apostólica de Almagro (Ciudad Real) de los Padres Dominicos. Excelente estudiante, destacó en el estudio de las lenguas clásicas y las orientales. Durante su período estudiantil en Las Palmas de Gran Canaria tuvo un percance -en cierto modo revelador- al sufrir la caída desde un tranvía de vapor, popularmente conocido como “la Pepa”, que por aquel entonces recorría los principales puntos de la ciudad hasta el Puerto de la Luz, resultando herido de gravedad con una fractura en el parietal derecho. Mientras le atendían en estado de inconsciencia repetía: “sólo Dios y nadie más”; evidente signo que la semilla fructífera de su vocación a Dios comenzaba a germinar en Tomás María. Otra conocida anécdota -cuenta su familia- fue durante una estancia vacacional en su pueblo del Carrizal, cuando regresando de oír misa con su padre se acercó a saludar a un señor de aspecto árabe qué, honrado al verse saludado en su lengua materna y por el trato amable de Tomás, no dudó en abrazarlo de manera emocionada en una escena que además de curiosa resultó muy entrañable.

El 21 de noviembre de 1919 llegó el Padre Tomás Morales a Almagro (Ciudad Real), donde tomó el hábito el 7 de octubre de 1923 en el Noviciado de los Dominicos. Su padre, viendo que la vocación de Tomás era firme y fuerte, dio el consentimiento definitivo para que su hijo ingresara en la Orden. Realiza los cursos de Teología y es ordenado sacerdote en marzo de 1931. Ofició su primera misa el 7 de abril de 1931, siendo sus padrinos de altar Fray Manuel Herba y Fray José Bádenes; y padrinos de honor, don Juan Agustín Morales Alemán y doña Adelaida Martel Navarro. Tras una corta temporada en Gran Canaria y posterior regreso a Almagro, es destinado -octubre de 1933- al convento de los Padres Dominicos de Almería, donde le sorprendió el Alzamiento Nacional que daría paso a casi tres sangrientos años de guerra civil. El 22 de julio de 1936, la Comunidad de PP.DD. decidió dispersarse al rendirse las tropas sublevadas en Almería, al mando del Teniente Coronel D. Juan Huertas Topete, y hacerse con el control las fuerzas milicianas armadas. Ante su acción represiva, el Prior del Convento Dominicano distribuyó los escasos fondos de los que disponían entre la Comunidad: repartieron a algo menos de 100 pesetas cada uno; consumieron las formas del sagrario y con un fraternal abrazo los despidió, dispersándose y refugiándose en casas particulares. Fray Tomás y otro compañero suyo, Fray Fernando, se cobijan en casa de una piadosa señora llamada Doña Teresa de Castro. Pero Tomás es muy pronto apresado -y en cierto modo, buscado-, pues no desea comprometer en ningún caso a esa buena mujer que lo había acogido en su hogar. Detenido en la calle es trasladado a la prisión provincial y de allí a un barco, algo parecido a una cárcel flotante. Durante la guerra civil española sería vilmente asesinado en Almería el 31 de agosto de 1936, al ser fusilado y arrojado a un pozo junto con sus Hermanos de Orden. Hombre valiente y ejemplo de fortaleza, hasta la misma hora de su muerte demostró su elevado espíritu cristiano aliviando y alentando a sus compañeros de martirio en el sufrimiento que padecen. Durante la guerra civil española miles de religiosos, cuya cifra todavía no es posible precisar con exactitud, morirían por el odio a la fe en una terrible persecución religiosa.

Ya en el mes de diciembre del año 1962, el Monseñor Teodoro Labrador, Arzobispo de Foochow, perteneciente a la Orden de Predicadores, visitó Gran Canaria acompañado del Vice-Postulador de las Causas de Beatificación y Canonización de los Padres Dominicos de la provincia Bética, el entusiasta valedor de la familia dominica y durante años Prior del Convento de Santo Domingo de Jerez, Fray José Plaza Montero (13 de septiembre de 1984), en misión relacionada con el expediente abierto de la causa de beatificación de los mártires dominicos (Causa de Almería), recogiendo de primera mano documentación y testimonios sobre la vida de Fray Tomás. A Fray Tomás Morales se suman otros cinco compañeros del Santuario establecido al amparo de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad: Juan Aguilar Donis, Fernando Grund Jiménez, dos hermanos cooperadores (Fernando de Pablos Fernández, Luis Mª Fernández Martínez) y don Fructuoso Pérez Márquez, periodista -director del diario católico “La Independencia”, padre de familia y ferviente seglar dominico.

Fray Tomás Morales, O.P.

Fray Tomás Morales, dominico: mártir de la fe, testigo veraz y fiel de Cristo.

El Padre Tomás Morales exclamó a sus compañeros de sacrificio al poco de morir: ¡Tened confianza en Dios, que pronto lo veremos! ¡Vamos a ser mártires de Cristo! A lo que ellos respondieron al unísono: ¡Viva Cristo Rey! De esta manera -en un acto de su inmensa bondad- morirían perdonando y apiadándose de sus verdugos.

Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,
para que muriendo y resucitando nos diese su Espíritu de amor.
Nuestros hermanos, mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por Él.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María, Reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad y
a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo,
el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Previa autorización de la Sagrada Congregación de Ritos, se constituyó el 23 de abril de 1962, oficial y solemnemente, el tribunal para la causa de beatificación y canonización, o declaración de martirio, de los religiosos dominicos de la Provincia Bética, en el monasterio y santuario de la Patrona de Almería, Santísima Virgen del Mar. Para presidir el tribunal llegó a Almería -como hemos señalado con anterioridad- el arzobispo dominico Monseñor Teodoro Labrador. Una vez constituido el tribunal y el jurado se cantaría en el templo una solemne Salve con exposición del Santísimo Sacramento.

Actualmente, la causa ha precisado de investigaciones complementarias y de una adecuada presentación, en conformidad con la normativa canónica vigente. El estudio de la «Positio» forma parte de un único volumen – junto a las «Positiones» de la “causa de los dominicos de Almagro” y la “causa de la Hermana Sor Isabel (Ascención de San José) Sánchez Romero”-, ya editado y entregado en la Congregación para las Causas de los Santos en el mes de septiembre de 2013. En realidad, las causas se presentan y se estudiarán individualmente. Primero examinará la «Positio» una «Comisión de Peritos en Historia», después la estudiarán algunos «Consultores Teólogos» y, por último, pasarán por el examen de un grupo de «Cardenales y Obispos Consultores».

Si los trámites previstos para el proceso de beatificación de Fray Tomás Morales, O.P., siguen su cauce puede ser el primer beato nacido en Gran Canaria y primer beato dominico de Canarias. Además se encuentran abiertos, y por buen camino, los procesos de beatificación del también grancanario Antonio Vicente González -educado en los dominicos de Agüimes y primer párroco de Santo Domingo de Guzmán en Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria); y del dominico Padre Cueto, Obispo de Canarias entre 1891 y 1908. También, aunque algo más lento de lo esperado, sigue abierto el proceso de beatificación de la monja dominica Sor María de Jesús de León Delgado (La Siervita), nacida en El Sauzal (Tenerife). Su cuerpo permanece incorrupto y cada 15 febrero gran cantidad de devotos acuden al convento de Santa Catalina de La Laguna a honrarla.

Quiera pronto el Señor que nuestros bienaventurados Siervos de Dios nacidos en Canarias, y aquellos otros que viniendo de fuera han sido buenos con nuestro pueblo, lleguen pronto a los altares. Tan necesario, tan deseado. 

Tomás Morales, O.P.

El Padre Tomás Morales vestido de paisano

A continuación, un interesante artículo del sacerdote e investigador Don Julio Sánchez Rodríguez sobre Fray Tomás Morales, O.P.:

Fray Tomás Morales Morales, O.P., carrizalero y mártir

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