Basílica de Nuestra Señora de Atocha (Madrid)

Basílica de Nuestra Señora de Atocha

La Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha, que fue famosa en su tiempo por las salves sabatinas tan celebradas por Lope de Vega en sus comedias de San Isidro, es un templo confiado por el emperador Carlos V a la Orden de Predicadores (Dominicos). En su origen se reducía a una pequeña capilla que más adelante dio lugar a la iglesia y a su convento. La iglesia posee trazos de arquitectura madrileña en ladrillo y estilo neoclásico, y sus vidrieras, que representan los misterios del Rosario, recuerdan a un estilo románico actualizado. El santuario de Atocha fue elevado a la dignidad de Basílica el 12 de noviembre de 1863 a petición de la reina Isabel II, gracia que le fue otorgada por S.S. Pío IX. Ha sido lugar de paso y de veneración por la mayoría de los reyes de la Monarquía española y de diferentes personajes históricos: uno de ellos fue Fray Bartolomé de las Casas, que residió en el convento dominico y dónde parece ser, aunque desconociendo el lugar exacto, fue enterrado. También se encuentra junto a la Basílica el Panteón de los Hombres ilustres de Madrid, un monumento ciertamente interesante aunque algo desconocido por la mayoría.

Felipe III, al ser proclamado Rey, realiza a la Virgen su primera visita y establece la costumbre —que seguirían sus sucesores— de asistir a la Salve todos los sábados. Existe la tradición en la Familia Real española y entre los devotos de la Virgen de llevar a sus hijos recién nacidos ante la Virgen de Atocha.

Nuestra Señora de Atocha (Madrid)

Reina y “Señora Nuestra de Atocha”: Siendo Madre de Jesús, nuestro Redentor y Salvador, lo eres también de todos y cada uno de nosotros. Tu Hijo Jesús nos entregó a Ti para que fueras, Madre de todos los hombres y mujeres, que vengan a este mundo.

La talla de la virgen es de comienzos del gótico y es actualmente, dentro de la imágenes marianas con culto, la más antigua de Madrid. Fue durante mucho tiempo la patrona de Madrid —a esta advocación mariana de Atocha le corresponde el auténtico patronazgo de Madrid—, y es una de las más veneradas en la capital de España. Su iconografía representa a la virgen con una manzana en una de sus manos (signo de redención y salvación) que simboliza las tentaciones del mundo. El Niño Jesús bendice con la mano derecha y porta el libro de la sabiduría en la izquierda.

El emperador Carlos V —cuenta la leyenda— atribuyó a Nuestra Señora de Atocha la victoria de Pavía, y es quién entrega por concesión del Papa Adriano VI (en junio de 1523) el santuario a los Dominicos, que desde entonces ha quedado bajo su cuidado. Se dice que Felipe IV, gran devoto de la Virgen la visitó en 3.400 ocasiones. Isabel II también fue muy devota de la Virgen de Atocha a la que realizó importantes ofrendas. Alfonso XII, al entrar en Madrid, en 1875, llegó a caballo hasta la basílica; y asimismo, delante de esta imagen, contrajo también sus dos matrimonios.

Santo Niño de Atocha

El Santo Niño de Atocha se relaciona en su origen con Nuestra Señora de Atocha, Madrid. Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII, en sus famosas “Cántigas” ya hace mención del Santo Niño. Se le representa vestido de peregrino joven. Lleva un sombrero y una capa muy recargada, y porta una cesta llena de pan en una mano y un bastón de peregrino “con la concha de Santiago” en la otra.

San Martín de Porres (Basílica de Ntra.Señora de Atocha, Madrid)

Imagen de San Martín de Porres en La Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha (Madrid)

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basilicadeatocha

Basílica – Parroquia Nuestra Señora de Atocha

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