Festividad de San Pablo Miki y compañeros mártires de Japón

San Pablo Miki

En la iconografía habitual de San Pablo Miki se le representa con facciones orientales y siendo martirizado en la cruz con dos lanzas cruzadas

Fray Martín siempre aspiró a realizar vocación misionera en países alejados. Con frecuencia lo oyeron hablar de Filipinas, China y especialmente de Japón del cual manifestó conocer, animando a los misioneros que se encontraban en dificultad o curando enfermos para así aumentar aquella magnífica cristiandad:

El Japón tuvo como primer misionero al jesuíta San Francisco Javier; llegó allí el día de la Asunción de 1549. Un siglo después los cristianos japoneses se acercaban al millón. Pero el Japón tuvo una prueba terrible, tal vez una de las persecuciones más violentas que ha sufrido la Iglesia Católica durante su existencia: la mayor parte de aquellos fervorosos cristianos murieron mártires de la fe. San Pablo Miki representa a los innumerables mártires de Japón y uno de los protomártires de aquel país. Hijo de un samurai de alto rango fue bautizado todavía niño, aprendiendo la fe cristiana desde muy joven. Su fidelidad a Cristo Jesús lo llevó a a ingresar en la Compañía de Jesús donde emprendió una gran obra evangelizadora, buscando la conversión de sus compatriotas. Por ello, espera la muerte de Cristo en cruz. Canonizado en 1862 junto a 25 compañeros mártires por Pío IX, su fiesta litúrgica se celebra el 5 de Febrero -día de su martirio- en Japón; el 6 de Febrero en la iglesia Occidental por coincidir con la festividad de Santa Águeda. Su culto está extendido en Japón y en particular en Nagasaki, donde se encuentra un santuario en honor a todos ellos.

San Pablo Miki

Morir por la fe es mi gloria y alegría

Los 26 cristianos (entre ellos jesuitas, franciscanos españoles y laicos) fueron llevados a pie a Nagasaki y crucificados en un lugar que será denominado “Colina de los mártires”. Pablo Miki predicó el perdón para los represores de la fe, pidiendo también a sus compañeros a rezar por los torturadores. Las últimas palabras de Pablo, dichas en latín y recogidas por los cristianos y los jesuitas, son: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu” (“In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum”)

Oración

Oh Dios, fortaleza de todos los santos, que has llamado a San Pablo Miki y a sus compañeros a la vida eterna por medio de la cruz, concédenos, por su intercesión, mantener con vigor, hasta la muerte, la fe que profesamos.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Martirio de Pablo Miki y compañeros

No creerá ninguno de vosotros que me voy a apartar de la verdad. Os aseguro que no hay más camino de salvación que el de los cristianos. Y como el cristianismo me enseña a perdonar a mis enemigos y a cuantos me han ofendido, perdono sinceramente al rey y a los causantes de mi muerte, y les pido que reciban el Bautismo.

San Pablo Miki  

Martirio de Pablo Miki

La colina de los mártires, Nagasaki (por Diego R. Yuki, S.J.)

San Pablo Miki y el martirio de Nagasaki

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