La repostería dedicada a San Martín de Porres

SMP monasterio de Bormujos Sevilla

Monasterio de Santa María la Real de Bormujos (Sevilla). Foto: Sor Pilar Aparicio

Se aproximan fiestas entrañables para todos: muy pronto llegará el día de San Martín de Porres; poco tiempo después entraremos de lleno en el adviento, período de preparación que culmina con la celebración gozosa de la Navidad. Las monjas de los diferentes conventos y órdenes religiosas de toda España se apresuran a preparar sus recetas más tradicionales: dulces artesanales conventuales, dulces benditos, preparados con el cariño de una madre y cuyo ingrediente principal es el amor con que elaboran sus exquisitos productos. Y dentro de su variado surtido no podían faltar los dedicados a nuestro Fray Martín. Entre ellos y muy apreciados, los huesos de Fray Escoba elaborados por las Madres Concepcionistas de la ciudad de León; también en el Convento de las Jerónimas de Toral de los Guzmanes (León) se preparan los huesos o palos de Fray Escoba, unas pastas bañadas con azúcar glass y ligeramente aromatizados con anís que tienen gran aceptación; los bollos de San Martín de Porres, por las Dominicas del Monasterio de Santa María la Real de Bormujos (Sevilla); en el convento de las Dominicas Madre de Dios de Sevilla, junto a las escobitas de San Martín de Porres, la lista de dulces habla por sí sola: bocaditos árabes, almendrados de chocolate, bienmesabe, etc.; una vez más los huesos de Fray Escoba, preparados en el Convento de las monjas Jerónimas -más conocidas por las “carboneras”- de la plaza del Conde de Miranda, en el caso antiguo de Madrid o también llamado Madrid de los Austrias; las tortas de Fray Martín elaboradas en el Convento de Santa Florentina de Écija, localidad donde hay una gran devoción a San Martín. También en este municipio sevillano existe una  industria muy conocida que produce las famosas tortas de aceite -con su peculiar toque de anís- de San Martín de Porres y los martinitos a base crema y chocolate.

reparto de pan

Además es tradicional, en aquellas iglesias que celebran la memoria litúrgica de San Martín de Porres, repartir el bollito o pan de Fray Martín entre los feligreses tras la finalización de la Eucaristía. Y es que el reparto de pan, como símbolo básico de gratitud de los cristianos hacia Dios, nos reconforta y nos transmite una limpia imagen del cariño de Jesús y San Martín de Porres hacia nosotros.

repostería conventual

Que el Señor, la Virgen y San Martín de Porres siempre cuiden de todas las monjas de clausura y bendigan sus respectivos conventos.
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