Festividad de San Francisco Coll y Guitart, O.P.

Padre Francisco Coll

“Todas las virtudes os recomiendo, pero de manera especial la caridad, la caridad, la caridad”.

San Franciso Coll y Guitart, Gombrèn (Girona), 18 de Mayo de 1812 -† Vic/Vich (Barcelona), 2 de Abril de 1875. Nace en el seno de una humilde familia de cardadores de lana. Su padre muere al poco de nacer Francisco, y su madre lo educa en una verdadera piedad cristiana. Muy joven entra a estudiar al seminario de Vic, donde obtendrá una sólida formación teológica. Durante su tiempo libre trabaja en una masía para obtener así algunos ingresos. Los biógrafos hablan de un personaje desconocido que en la calle le dice: “Tú, Coll, debes hacerte dominico”. En 1830, decide ser fraile predicador, dominico. Y lo será en el convento de la Anunciación de Girona, con alegría y siempre servicial. Ya presbítero profeso de la Orden de Predicadores, fundó la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata para promover la educación de la mujer en una sociedad que mostraba mucha desigualdad de género. Los Colegios de la Anunciata serán lugar ideal de propagación evangélica y de sólida formación humana. Sacerdote de profunda y firme vocación, predicó de manera ejemplar el nombre del Señor Jesucristo modelando su existencia a la de Jesús. Ejerció durante la llamada “desamortización de Mendizábal” como misionero por Cataluña, formando equipo con San Antonio María Claret —en un grupo llamado Hermandad Apostólica— con el fin de desarrollar un amplio plan de evangelización de la sociedad. También nos dejó una importante obra escrita relativa al Rosario (“La hermosa Rosa”) y a su devoción (El Rosario perpetuo). El rezo del Santo Rosario fue la devoción especial del Padre Coll durante su vida y la inculcó a todos: “el rosario me sirve de libro y de todo”, solía decir. El P. Coll fue, en este sentido, un hombre de oración, buscando en ella la fuerza de su acción apostólica y su eficacia. Movía a las almas a un sentimiento de confianza, de fe profunda en la misericordia de Dios, y a la esperanza del perdón y de la salvación.

“¡Oh Rosario! Tu eres un libro, breve si, pero que enseña lo más santo y lo más sagrado de nuestra Religión, tu eres un arca que ocultas un tesoro riquísimo digno de que todos los hombres lo busquen con gran ansia, tú ere un regalo del Cielo que nos descubres los elementos de la Religión, los principios, los motivos, y la práctica de todas las virtudes, tú nos enciendes en caridad, y amor hacia aquel dios que tanto se dignó hacer y padecer por nosotros: Tu despiertas a los somnolientos, caldeas a los tibios, empujas a los perezosos, sostienes a los justos, conviertes a los pecadores, reduces o confundes a los herejes, espantas al demonio, haces temblar al infierno o, por decirlo mejor, eres una devoción que incluyes y contienes todas las demás devociones”…»

P. Francisco Coll, O.P.

La última etapa de la vida del P. Coll estuvo consagrada de modo muy especial a echar los cimientos, a consolidar y difundir su Congregación de Dominicas. Murió en Vic el 2 de Abril de 1875, fiesta de su patrono San Francisco de Paula, tras una prolongada convalecencia por un ataque de apoplejía. En 1888, sus restos fueron exhumados y trasladados a la Casa Madre de la Congregación, situada en Vic. Los testimonios de la calidad humana y cristiana de la vida de Francisco Coll fueron numerosos. Además, procedían de todo tipo de personas que le conocieron: unos fueron testigos de su vida y de su misión evangelizadora, otros de su actividad pastoral o de su fidelidad religiosa. El 29 de abril de 1979 fue solemnemente beatificado en Roma por el Papa Juan Pablo II. Y el 11 de Octubre de 2009, trentiún años después de ser proclamado beato, es canonizado por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro junto al Hermano Rafael Arnáiz o Sor Juana Jugan (Marie de la Croix), entre otros. Su fiesta litúrgica se celebra el 2 de Abril y el 19 de Mayo en el calendario de la Orden de Predicadores (Dominicos).

francisco-coll

Oración a San Francisco Coll y Guitart

San Francisco Coll, Servidor de la Palabra,
renueva en mi persona tu espíritu de servicio
a la manera de Cristo.
Conduce mi vida por el camino de la compasión
para llevar el consuelo a tantas víctimas del  desamor.
Fortalece mi ilusión de ser como fuiste:
una señal del amor de Dios entre los hogares y vecindarios,
necesitados del pan de comer y el pan del saber.
Que la santidad de tu vida me inspire
a humanizar la sociedad del nuevo siglo,
urgida de acciones que eduquen
para el diálogo, la paz y la solidaridad.

San Francisco Coll,
ejemplo de coraje  para asumir con insistencia
la  llamada de Jesús
y la proclamación de su Palabra,
ayúdame a enfrentar con sabia decisión
los desafíos de estos tiempos
con la fuerza que lo proclamaste
cuando quedaste ciego,
en el último tramo de tu vida:
“Que para enseñar a otro la humildad
se debe ser humilde;
que para enseñar la caridad
debe practicarla el que la ha de enseñar;
que los hombres creen más fácilmente lo que ven los ojos
que lo que escuchan por los oídos”.

En comunión con los hombres y mujeres
que como vos, San Francisco Coll,
vieron con los ojos del alma
la novedad del Evangelio,
le damos gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
por el reconocimiento  de la Iglesia
al testimonio de tu vida y misión.

Pedimos tu  gloriosa intercesión
por la obra de la Anunciata
en todos los pueblos y aldeas del mundo. Amén.

Hnas. Dominicas de la Anunciata (enlace)

C/ La Granja, 5
28003 – Madrid (España)

Enlace relacionado: Bicentenario del nacimiento del Padre Francisco Coll y Guitart

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