A los pies de la Paloma

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A los pies de la Paloma 

Dios te salve María
llena eres de Gracia
sálvame tú, madre mía
y me libres de toda desgracia.
El Señor es contigo,
y bendita tú eres,
quiera Dios que estés,
siempre conmigo,
si el dolor o la pena, me hiere.

Bendito tu sea aquel hijo,
que en Belén le cantaste la nana
mientras le dabas cobijo,
y era un sol al nacer la mañana.
Junto a la luna y la estrella
eres Madre, la rosa más bella,
porque bendita tu eres,
entre todas…
entre todas las… las mujeres.

Sé tú mi vida y dulzura,
para aliviar mis pesares,
y yo elevaré a tu altura,
el nardo de mis cantares.

Y si lo quiere mi suerte,
y a mi vida un cariño se asoma,
tuya sería hasta la muerte,
virgencita…
virgencita de… la Paloma.

(Ochaíta, Valerio y Solano)

A los pies de la Paloma – Marisol Reyes

Negro, pero blanco de alma

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Negro, pero blanco de alma: La ambivalencia de la negrura en la Vida prodigiosa de Fray Martín de Porras (1663)

Larissa Brewer-García

Resumen: El encuentro entre el discurso cristiano sobre la universalidad de la religión cristiana y los discursos sobre la corporalidad, la moralidad y la espiritualidad del negro produjo diferentes tipos de sujetos de ascendencia africana en los textos coloniales hispanoamericanos. En la hagiografía sobre el “pardo” Fray Martín de Porras, escrita en Lima en 1663, el autor dominico Bernardo de Medina emplea una estrategia ambivalente de negociación de valores simbólicos negativos atribuidos a las poblaciones de ascendencia africana en la Lima colonial a la vez que celebra a Porras como figura autóctona ejemplar de la capital del virreinato de Perú y figura ejemplar de la orden dominica en el Nuevo Mundo en general. En esta negociación, Medina representa a Porras a través de un agrupamiento de características eclécticas -algunas asociadas con la clase humilde de la sociedad colonial y otras con la elite-. El presente análisis muestra que en el texto de Medina la figura de Porras es ambivalente, no híbrida: el alma de Porras es blanca y asociada con el poder de la clase española/criolla (blanca), mientras que su cuerpo es oscuro y asociado con la supuesta servidumbre de las clases bajas. En el texto, la ambivalente descripción de la figura de Porras no amenaza el poder colonial, sino que apoya las relaciones jerárquicas de la sociedad limeña. Mediante un análisis de las dinámicas de poder en la construcción de Porras como sujeto ambivalente podemos reflexionar sobre las nociones de la negrura, la hibridez y la ambivalencia y su relación al creciente interés en temas afrocoloniales en los estudios coloniales latinoamericanos…Texto completo AQUÍ

Fuente: Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal

Cantos sencillos de invocación a la Virgen de la Portería

Soledad de la Portería

I

Vivo en el viejo sueño de tu huerta
con la oración del fraile bien plantada,
y la nervuda mano que a la puerta
llamaba del Convento en la alborada.
Vivo en tu cara a mi ternura abierta
el milagro auroral de tu arribada;
Capitán cuya nave nos despierta
en un sueño de Virgen Enlutada.
Vivo el mágico viaje, vivo la tormenta,
con una dama a bordo misteriosa,
suspiro oculto que el periplo alienta,
bajel de gloria recto a su destino,
vivo el instante aquel, vivo el divino
decir “es Ella esta mujer hermosa”…
¡Y el caer de rodillas del marino!

II

Guardiana Virgen de la Portería
que el puerto celas, mar nuestro camino,
en tu ribera aguardo, madre mía,
de ochenta largos viajes peregrino.
Sangre longeva en fuente de aquel día,
bebida eterna de Castilla al sino,
cuando el Real la Reina recibía
que en rostro y manto de Isabel nos vino.
Madre de Dios tu eras la Enviada,
vela tu manto y brisa de partida,
vida de nuevos mundos tu llegada;
volaba Gran Canaria dando vida,
vuelo en la anchura azul de tu mirada
vuelo en tu suave lágrima encendida,
vuelo del alma en Cristo derramada;
¡hoy tu corona a nuestra paz ceñida
tiene a tus pies la Historia arrodillada!

III

Eres como un perfume de la infancia,
de rosas de los Viernes de Dolores,
para siempre en el alma la fragancia
cuando a tus pies dejábamos las flores.
Terciopelos de luto tu prestancia,
lloraban tu dolor nuestros mayores,
y era de dulcedumbres la abundancia
de madre a madre el círculo de amores.
Azahar de José, novia intocada,
con ansiedad aprendimos la balada
el alba de Belén, tu sufrimiento,
Madre sublime ante la Cruz postrada;
una Reina soñó con tu Embajada
mañanita de asombro en el Convento;
Azahar de José, novia intocada,
que eres paz, salvación, arrobamiento,
¡nuestra infancia de Viernes perfumada,
nuestro perdón del último momento!…

                                Luis Doreste Silva

Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (Las Palmas de Gran Canaria)

Santo Cristo de La Laguna

Santo Cristo de La Laguna

Música callada y soledad sonora. Así podríamos describir en frase poético-mística la semblanza espiritual de la vieja Ciudad de La Laguna. Música callada de sus templos, joyeles de arte y de esplendor incomparable, y de sus casas solariegas y de sus amplias avenidas y del chispear del diálogo de la naturaleza con el Cielo. Soledad sonora de sus tradiciones ininterrumpidas, de sus calles dormidas, de su sabor tranquilo…

Soledad sonora del Cristo de La Laguna. El convento de San Miguel de las Victorias es cofre de sándalo preciosísimo que guarda la vibración más solemne de espiritualidad de La Laguna, el Stmo. Cristo. Los P. P. Franciscanos son los celosos custodios de esta devoción clásica lagunera y nunca puede tener más realidad el escudo de la orden seráfica que en este santuario, en donde el brazo de Cristo y de Francisco se unen en concento de amores.

El mes de Septiembre esconde el grito de la soledad sonora de esta estampa clásica. Está consagrado por entero al Stmo. Cristo. Desde el fondo de la llanura sube más alto que los montes la gloria ensangrentada del Cristo como una flecha de amor lanzada al azul o como un grito de solidaridad anunciando al mundo y a España la fe de un pueblo. Tal vez sea una fe muerta o desviada. Pero… decir Cristo de la Laguna para un lagunero es decir un mundo de estrellas y de ilusiones y de amores; gritos hirvientes de dolor convertidos en mares suaves de calmas, tempestades de desolaciones trocadas en rosicleres mansos de aurora, gritos hirvientes de sangre convertidos en gritos hirvientes de gratitud. Eso quieren decir los exvotos que penden a la entrada de su santuario, arco de triunfo por donde El pasa derramando sus beneficios. Eso dicen las lágrimas que se vierten ante El y las rodillas que se doblan y los labios que musitan plegarias.

Y cuando en la tarde del 14 de Septiembre, a la luz pálida del crepúsculo vespertino, la gloria jadeante del Cristo recorta su silueta entre un mar humano que le aplaude, el volcán musical de policromías que brota del «risco» en sus célebres fuegos de artificio es la inmensa sinfonía de un pueblo callado y recogido, envuelto en músicas calladas y soledades sonoras que estallan, por amor a su Cristo, en explosión de júbilo agradecido.

Leopoldo Morales Armas. Septiembre, 1944.

Santo Cristo de La Laguna 1 (2)

Cristo de La Laguna. Luz muriente.
Reencarnación sublime del Calvario.
Mi pobre corazón humildemente,
ha querido hoy posar en Tu santuario.

Cuántas horas pasé con el breviario
en mis manos; mis ojos en Tus ojos.
Y cuántas ¡oh! Señor cual visionario
perdí Tu ruta y me cubrí de abrojos.

A dónde voy ?… el faro del destino
me brindará su luz; y en mi camino
aún he de hallar el polvo de Tus huellas.

Y seguiré adelante mi sendero;
y me erguiré colgado en mi madero
en interrogación a las estrellas.

                      Manuel Castañeda González (1941)

Santo Cristo de la Laguna

Viernes Santo en La Laguna

El Santo y Dulce Nombre de María

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Y el nombre de la Virgen, MARÍA. Es asimismo melodía para el oído; miel para el paladar y júbilo para el corazón…En tus peligros, en tus dudas, en tus angustias; piensa en María, invoca a María. No se aleje ese nombre de tu boca ni de tu corazón; y para que impetres la eficacia de su súplica, no abandones el ejemplo de su vida.

Siguiéndola, no te desviarás; rogándola, no caerás en la desesperación; pensando en ella, no errarás. Si ella te sostiene, no caerás; si ella te protege, no tendrás miedo; si ella te guía, no te cansarás; teniéndola propicia, llegarás al término felizmente, y podrás experimentar por ti mismo, con cuánta razón se dijo: Y el nombre de la Virgen es María!!! 

Rianserr, C.M.F.

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 AL DULCE NOMBRE DE MARÍA

I

Con lágrimas en los ojos
Y humillada la cabeza.
Vengo á postrarme de hinojos
A los pies de vuestro altar;
Mas no á cantar la belleza
Que en vos por siempre fulgura,
Porque es tal vuestra hermosura
Que no se puede cantar.
No cantaré el poderío
Que ejercéis en tierra y cielo.
Sujetando al mar bravío
Y al viento amenazador;
Ni los dones y el consuelo
Que de vuestro pecho manan,
Porque todo lo profanan
Los labios del pecador.
Mas vengo á cantar, señora,
Un nombre cuya hermosura,
Cuya gracia encantadora
Es más dulce que la miel…
Vuestro nombre, que fulgura
Como vengadora espada
Y ahuyenta en torpe bandada
A los hijos de Luzbel.

II

Por ser vuestro excelso nombre
Tan bello, dulce y sagrado,
No halla la lengua del hombre
Otro más digno de vos.
Nombre que, acaso formado
Con piedras preciosas y oro.
Será el más rico tesoro
De la corona de Dios.
Nombre tan dulce y tan santo
Que al triste presta consuelo,
Y nombre de un poder tanto
Que ahuyenta al genio del mal.
De los ángeles del cielo
Es regocijo, y… ¡quien sabe
Si es vuestro nombre la clave
Del orden universal!…
Nombre bendito que invoca
El cristiano peregrino.
Nombre que endulza su boca
Y su alma inunda de luz,
Si al fin de largo camino
Por este penoso suelo,
Vos le transportáis al Cielo
En los brazos de la Cruz…
El soldado que en batalla
Regó con sangre la tierra,
Y herido por la metralla
Del enemigo cayó.
Se olvidará de la guerra.
Del dolor de sus heridas,
De las personas queridas…
Pero de invocaros… ¡no!
La triste madre, de hinojos
Ante el moribundo niño.
Con luz de fiebre en los ojos
Y frío en d corazón.
Apela á vuestro cariño,
Madre de Dios y del hombre,
É invocando vuestro nombre
Os dice en santa oración:
—Por vuestro Jesús amado.
Ved que mi niño se muere….
Su cuerpecito está helado
Sus ojos faltos de luz…
Ved que el dolor que me hiere
Es el mismo que os hería
Cuando el Salvador moría
Por nosotros en la Cruz.

III

Los que de ser nos preciamos
Vuestros hijos, madre mía.
Vuestro nombre pronunciamos
Y suspiramos por él:
Pues tiene más melodía
Que en coro de ruiseñores.
Más perfume que las flores….
Más dulzura que la miel….
En nuestro triste destino
El Dulce Nombre, Señora,
Es el bálsamo divino
Que al enfermo ha de sanar,
Y el necio que no os implora
Y sin Vos sufre amargura,
O desconoce la cura,
O no se quiere curar…
Acaso el viento en sus giros,
El arroyo en sus murmullos.
En sus débiles suspiros
Embalsamados, la flor:
La tórtola en sus arrullos.
En su música el ramaje,
Y el mar en su oleaje
Y en su canto el ruiseñor:
Quizá con más sentimiento
Que los pobres pecadores.
Ave, flor, mar, río y viento
Vuestro nombre invocarán;
Y la tierra en sus temblores
Acaso también lo invoca
Y con su encendida boca
El fragoroso Volcán…
En su canto los querubes,
En su calma el horizonte,
En sus lágrimas las nubes
Y en su trono el mismo Dios,
Y en su eco el gigante monte
Os invocan confundidos,
Porque cielo y tierra unidos,
Sólo sirven para Vos….

IV

Estar con Vos en mi gozo,
Y llamaros mi deseo,
Y en sueños, con alborozo
También os quiero invocar,
Solamente porque creo
Que, estando Vos á mi lado.
Mi sueño es más reposado…
Más dulce mi despertar….
Cuando triste me ahoga el llanto
Y os nombro. Madre querida.
Uno vuestro nombre santo
Al santo nombre de Dios;
Y las penas de mi vida
Se amenguan…. y me parece
Que el de Dios me fortalece
Y me consuela el de Vos…
¿No ha de bendecir mi alma
Dones tan consoladores
Como ese alivio, esa calma,
Que no merezco quizás?
¿No serán mucho mejores
Mis días y más serenos.
Si tengo una pena menos…
Si tengo un consuelo más?

V

Cuando la traidora muerte
Se siente á mi cabecera
Mirando mi cuerpo inerte
En el lecho del dolor,
Dejadme por vez postrera
Decir el nombre adorado
Que mis penas ha aliviado
Como el bálsamo mejor.
Y cuando, triste, sucumba
Al peso de tantos males
Y sienta caer en mi tumba
La tierra con triste son…
Si en los rezos funerales
Decir vuestro nombre siento,
¿No ha de saltar de contento
Mi ya muerto corazón?
Sobre la lápida fría
Que por siempre ha de esconderme,
Vuestro nombre, Madre mía.
Con vuestro dedo grabad;
Porque no han de parecerme
Junto á vuestro nombre hermoso,
Ni el silencio, pavoroso…
¡Ni triste la soledad!

                        Francisco López Van Bawnderchen

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Oración al Dulce Nombre de María

 M Madre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acuérdate de mí, miserable pecador. Avemaría.
A Acueducto de las divinas gracias, concédeme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.
R Reina del cielo y de la tierra, sé mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.
I Inmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de tu santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.
A Abogada y refugio de los pecadores, asísteme en el trance de mi muerte y ábreme las puertas del cielo. Avemaría.

Enlace relacionado: 

Santísimo Nombre de Jesús: dulzura sobre los corazones

Hermano Francisco Gárate, S.J., el amigo servicial

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El Hermano Francisco Gárate, de la Compañía de Jesús

El H. Francisco Gárate es un siervo de Dios, un gran siervo de Dios, de esos que cautivan el corazón de los sencillos, de los humildes, de los pobres, de todos los que saben comprender la augusta sublimidad de un alma siempre inalterada, de unos labios en perpetua sonrisa, de unas manos en constantes obras de misericordia, de unos ojos dulces y blandos con mirada de bondad y de luz y de alegría y de amparo.

El H. Gárate es casi un símbolo de aquella caridad honda y sin fulgores llamativos; pero en incandescente ardimiento, dispuesto al alivio de los desvalidos con atentísima conmiseración; en atisbos largos de obras de misericordia y de aliento que otorga benigna, graciosa y desinteresadamente… a todos.

El H. Francisco Gárate nació entre castaños y maizales, en el silencio y paz cristiana de uno de esos caseríos vascos típicos, que a la puerta llevan el emparrado de unas vides y dentro la armonía familiar y un buen pasar, fruto de la frugalidad y de las costumbres sanas de sus moradores. El caserío que oyó los primeros vagidos del H. Gárate tiene el privilegio de recostarse en los muros mismos del Colegio de Loyola y de cubrirse con la sombra de la gran cúpula de la Basílica ignaciana.

Nació Gárate, el 3 de febrero de 1857. Su niñez se deslizó en la paz del valle riente, en quietud y piedad… Después, Dios, que le había escogido para sí, le condujo a la Compañía de Jesús el día 2 de febrero de 1874. Los jesuitas españoles estaban en Francia y a ellos se sumó Gárate, jovencito, en el destierro.

Y fue jesuita íntegro, en plenitud. Y pasó su vida en el estado de humildad que se llama Hermano Coadjutor. Pero fue más feliz que los reyes, más rico que los plutócratas, más señor de sí que todos los que mandan ejércitos. Con una fidelidad a la obediencia imponderable. Con una inaltabilidad de espíritu que casi hace desesperar a los que sienten con viveza las idas y venidas, los giros de una naturaleza tornadiza más que veleta en campanario.

Porque el H. Gárate fue portero, durante cuarenta y un años en la portería de la Universidad de Deusto. Y en ella —difícil, ciertamente de desempeñar— conservó la calma y la paz y la sonrisa del alma, porque conservó la igualdad de la estima para con todos y de la caridad y de la misericordia para con los pobres de cuerpo y de espíritu.

Cuarenta y un años vivió así, con pasmo de propios y de extraños… Tenía una memoria prodigiosa para reconocer a las personas aun por el solo timbre de su voz a través del teléfono y a lo largo de muchos años de ausencia, y aunque solamente las hubiera saludado una vez personalmente.

Sería un don extraordinario de Dios, no hay duda, aunque se lo otorgara por vía de una naturaleza privilegiada.

Era hombre de singular oración y unión con Dios, de silencio, ponderado y discreto, finísimo de trato, dispuesto siempre a sacrificarse sin distingos, a ayudar a cualquiera que tuviera necesidad de sus servicios. En todos veía la imagen de Dios. Así vivió… Y se murió como se mueren los santos. Como si supiera la hora del tránsito, sereno, devoro; Se durmió en el Señor. Así, se durmió, el día de la Virgen de Aránzazu, Patrona de Guipúzcoa, 9 de Septiembre del año 1929.

Se fue de este mundo sin ruido, silencioso, como había vivido. Pero quedó de su paso el suave perfume de unas virtudes heroicas y el atractivo irresistible de su memoria en todos los que le conocieron. Y por eso se le invoca hoy, con confianza. Le invocan los pobres y los enfermos y los estudiantes… Y sabemos que los escucha con prontitud.

¹Por todo, esperamos su pronta beatificación. Para ello no solo concederá grandes gracias temporales y espirituales, como hasta el presente; sino que obrará, por la benignidad de Dios, grandes milagros. Así lo creemos.

Pedro Toni Ruiz, S. J.

Bilbao, julio 1942.

¹ El Hermano Gárate fue beatificado el 6 de octubre de 1985 por Juan Pablo II.

Gárate

Oraciones

Dios de vida y del amor, que hicisteis partícipe al Hermano Francisco Gárate de las mejores virtudes que pueden acompañar a un hombre en la tierra: amor, servicio y humildad, glorificad a vuestro siervo ante la Iglesia, atendiendo la gracia que os pido por su intercesión (pídase la gracia deseada). Pero si esto que os pido no es conforme a vuestra santísima voluntad, concededme lo que conduzca a vuestra mayor gloria y bien de mi alma. (Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Amorosísimo Dios, que nos mostrasteis con las admirables virtudes del beato H. Francisco Gárate, cuán dichosa es a vuestros ojos la vida escondida en humildad, obediencia y trabajo: dignaos glorificar a vuestro siervo ante la Iglesia, concediéndonos la gracia que pedimos por su intercesión, si ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de nuestras almas. Así Sea. (Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

Enlace recomendado: Beato Gárate: hacia la canonización

Plegarias a la Virgen del Pino

Nuestra Señora del Pino, Teror (Gran Canaria)

Virgen del Pino (plegaria)

Virgen del Pino, rosa morena,
que del cielo descendiste a Teror;
mirándote el alma se serena
y se conforta con tu santo amor.

La sonrisa que tus labios tienen,
nos invita a celestial confianza;
eres consuelo de los que a ti vienen
con el corazón lleno de esperanza.

Cilicio es la piedra en la rodilla,
pero así lo quiso la promesa,
la fe cierta en los ojos brilla,
del que a gozar de la gracia empieza.

Virgen Canaria, Virgen del Pino,
la que en brazos llevas al Redentor;
escucha al humilde peregrino
que acude a ti demandando fervor.

Haz que las ramas del Árbol Santo
se conviertan en oraciones en mi voz,
para decirte en piadoso canto:
¡Salve, Virgen del Pino, Madre de Dios!

Letra: Juan Alberto Monzón
Música: Agustín Conchs

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Virgen del Pino

   I.
“Virgen del Pino,
sombra apacible en el camino,
del peregrino sombra y solaz.
Virgen del Pino,
raudal de gracias tan rico y fino
tan cristalino en manantial.
Tiende tus ramas y acoge,
Madre, a los que amas.

Mana a raudales
el agua pura de tus caudales.
Danos tu sombra para acampar.
Danos tu agua para aplacar
la sed del alma con tu caudal.
Virgen del Pino,
sombra y descanso sé, en mi camino,
Virgen del Pino,
sigue manando caudal divino.”

  II.
“Virgen del Pino,
oye benigna nuestro cantar.
Canta tu isla canción de amores,
cantan tus hijas, cantan su flores,
canta su cielo, canta su mar.
Cantan sus valles y sus praderas
y sus montañas con sus laderas
y sus volcanes, brasa en amar.
De su belleza Tú eres dechado,
Virgen del Pino, nuestro ideal.
Que Tú le has dado su colorido
y ese sonido de su vibrar:
dulce reflejo de tu mirar,
eco amistoso de tu cantar.”

                 Letra: Sor Concepción Alzola y M. Alarcón

Nuestra Señora del Pino 1

Festividad de Nuestra Señora del Pino (Teror, Gran Canaria)

A la Virgen del Pino

Virgen del Pino

Tú, Reina celestial, que nos inspiras;
tú, cuyo amor el corazón inflama,
llenando de placer, si afable miras;
mi voz escucha, que tu auxilio clama.
Dame, Señora, los acordes liras
de aquellos vates que abrasó tu llama,
para poder cantar con armonía
tu santo nombre al son del arpa mía.

Jardín poblado de galanas flores,
límpido arroyo del raudal riente,
esmaltado matiz de mil colores,
casta paloma, sol resplandeciente,
seguro amparo de los pecadores,
ojo precioso de mirar clemente,
divina perla de oro vellocino
eres y mucho más, Virgen del Pino.

Cubren tu frente, Virgen Sacrosanta,
que dejas de oro que el ambiente mueve,
de los hombres se eleva tu garganta
como el mármol de Paros y la nieve;
tu cintura graciosa se levanta
flexible cual el junco al aire leve;
son tus dos labios de color de rosa,
toda en fin eres bella, toda hermosa.

En Teror, Villa que adornó natura
de frondosos, castaños y altos pinos,
do suspira la brisa con blandura
y entona el ave melodiosos trinos,
y llenó de frescor y de verdura
con fecundos veneros cristalinos,
te apareciste, Emperatriz del cielo,
para nuestra salud, bien y consuelo.

El hombre en el pesar y en la fatiga,
que le agobia y le persigue por doquiera,
desde que la infernal sierpe enemiga
hizo pecar a la mujer primera,
en ti encuentra un sostén y un alma amiga
que calma su dolor y ama sincera,
porque tú, compasiva y sin enojos,
dulce lo miras con benignos ojos.

Ya que tanto nos amas, Virgen pía,
cubre a las religiosas con tu manto,
para que la maldad no pueda impía
llenar su nuevo hogar de ruina y llanto;
da al Supremo Pastor sabiduría
de la cristiana grey para el bien santo,
del tremebundo averno y engañoso
haz que salga sin daño y victorioso.

Libra a la España de ese error moderno,
que aflige al mundo y llena de amargura;
haz que siempre la fe de tu Hijo Eterno
brille en Canarias refulgente y pura,
que jamás apresar llegue el infierno
a aquel que te ama con filial ternura;
por todos ruega y por el Diocesano
que gobierna esta grey con sabia mano.

D. Juan Francisco y González, Rvdo.

D. Juan Francisco y González (Arucas, 30 de Marzo de 1863 – Arucas, 14 de agosto de 1937), sacerdote y poeta.

Fr. Thomas McGlynn, O.P, escultor dominico

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Bajo la dirección personal de Sor Lucía, vidente de Fátima, y con la rigurosidad debida, realizó la primera representación exacta de la Virgen de Fátima. Una obra maestra para dar honor a nuestra madre bendita.

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“El que se enaltece será humillado,
y el que se humilla será enaltecido”

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Todo es bueno cuando San Martín se encuentra en los hogares y en los corazones.

Thomas (Matthew) McGlynn nació el 23 de mayo de 1906 en la localidad de Petaluma, Estado de California (EE.UU). Su padre, Frank McGlynn, era un artista de reconocido prestigio que había cobrado fama por un retrato del presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln. Thomas recibió el hábito de la Orden Dominicana el 8 de septiembre de 1925, tomando el nombre religioso de Hermano Mateo (Matthew). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1932 en la iglesia de Santo Domingo, Washington, DC, por el Arzobispo de Baltimore (Maryland), Michael J. Curley.

Thomas McGlynn se diplomó en escultura por la Real Academia de Roma, en 1934. Luego estudió en la Cranbrook Academy de Bloomfield Hills (Estado de Michigan), bajo la dirección del afamado escultor de origen sueco Carl Milles. Posteriormente, fue asignado a la Parroquia de Santa Mónica, Raleigh (Carolina del Norte), en el año 1947. En 1954 fue destinado al Priorato de San Esteban, en Dover (Estado de Massachusetts). Este seguiría siendo su casa formal de asignación, incluso durante el tiempo que vivió en Pietrasanta, en la costa norte de la Toscana (Italia).

Después de un polifacético y prolijo ministerio apostólico como maestro y predicador marchó en 1956 a Pietrasanta, Italia, para esculpir la estatua de Nuestra Señora de Fátima. Permaneció en el país transalpino hasta su muerte prematura, 3 de septiembre 1977 -precisamente hoy hace 39 años-, acontecida en una visita a la casa de su hermana en Glen Cove, Nueva York. Su obra se encuentra repartida principalmente en Estados Unidos; encontrándose también trabajos suyos en algunos países de Europa e incluso en el Vaticano.

También como destacado escritor se interesó por las relaciones entre los diferentes grupos raciales y la discriminación racial, escribiendo una obra de teatro sobre este tema. Cuenta que durante su juventud no fue realmente consciente del hecho discriminatorio, en muchos aspectos de la vida cotidiana, de los afroamericanos de su país. Pero al entrar en el sacerdocio McGlynn afirmará: “Mi ‘encuentro’ con fray Martín de Porres cambió todo eso”. Asimismo, ideó la primera novena a San Martín de Porres para los estudiantes del prestigioso centro dominico River Forest (Estado de Illinois). Cómo curiosidad, muchos de los estudiantes tenían en las intenciones de la novena la curación de un hermano de Pío XII -a petición del propio pontífice- que se encontraba muy enfermo. Sucesivamente, llegarían muchas cartas de personas para dar gracias a los hermanos dominicos y a Fray Martín por los favores recibidos a otras muchas peticiones.

Fr.Thomas Mcglynn

Escultura de Fray Martín por Thomas McGlynn, O.P.: San Martín de Porres mantiene levemente su cabeza hacia abajo, con los ojos cerrados, en profunda reflexión u oración.

Fr. Thomas McGlynn, O.P. y San Martín de Porres

Fr. Thomas McGlynn, O.P. (flickr)

El Ángelus

El Angelus- J.F.Millet

Oración de la noche

Antes de cerrar los ojos,
los labios y el corazón,
al final de la jornada,
¡buenas noches!, Padre Dios.

Gracias por todas las gracias
que nos ha dado tu amor;
si muchas son nuestras deudas,
infinito es tu perdón.
Mañana te serviremos,
en tu presencia, mejor.
A la sombra de tus alas,
Padre nuestro, abríganos.
Quédate junto a nosotros
y danos tu bendición.

Antes de cerrar los ojos,
los labios y el corazón,
al final de la jornada,
¡buenas noches! Padre Dios

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo Redentor,
gloria al Espíritu Santo:
tres personas, sólo un Dios.

Amén.

(Imagen: “El Ángelus”, de Jean-François Millet)